Victor G Ricardo
Por: Víctor G Ricardo*.- No alcanzan los calificativos para rechazar y repudiar el espantoso atentado perpetrado por el Ejército de Liberación Nacional (ELN) contra la escuela de cadetes General Santander de la Policia Nacional en Bogotá. Es allí donde se forman y preparan los hombres y mujeres que honrable y valientemente decidieron dedicar sus vidas al servicio de la seguridad de los colombianos. En otras palabras, es el centro de educación o universidad de la institución policial.
 
Ese atentado, en el que resultaron muertos 21 ciudadanos y cerca de 70 heridos, arrugó el corazón de los colombianos y limitó las posibilidades de una salida política al conflicto armado con ese movimiento alzado en armas. Quienes realizan actos terroristas, son como los define esta palabra “terroristas” y es así, sino peor, como deben ser llamados. Sus dirigentes no entendieron que si no acababan sus acciones armadas y cesaban de ir contra las normas del Estado de Derecho, mediante el secuestro, el boleteo, los asaltos armados y los atentados, las puertas al diálogo se cerrarían. El peor atentado fue contra la paz de los colombianos y los avances que se hubieran podido dar.
 
Un atentado que además va contra Colombia, un país que se vendió al mundo como uno interesante para la inversión y el turismo. Esto fue un atentado contra la posibilidad de construir una paz de todos los colombianos en medio de la solución del conflicto armado de manera que el desarrollo vaya llegando a todas las regiones del país y así construir equidad y acercar las posibilidades de unas mejores condiciones de vida a los lugares más apartados del territorio nacional.
Ahora, todos debemos respaldar a nuestras instituciones para que los alzados en armas sean capturados y castigados tal como lo ordena nuestra estructura jurídica y velar porque haya pronta y adecuada justicia. Claro está, no debemos olvidar que la accion contra los corruptos debe continuar y mostrar con prontitud resultados y hechos como el sucedido y que tiene entristecido a todo un país.
 
Esperemos que no nos quedemos esperando y que con estas tragedias queden de lado también la sanción que debe darse a los innumerables hechos de corrupción que se han presentado en Colombia, empezando con casos como el de Odebrech, Reficar o el de miembros de la justicia y denominado el cartel de la Toga, para no referirme a tantas otras. 
 
Ojalá que muy pronto los grupos alzados en armas tomen conciencia y declaren su decisión de terminar con el secuestro, liberen los secuestrados, declaren un cese al fuego y podamos todos sentir que están dadas las condiciones para que, dentro de una política de Estado, logremos la terminación real del conflicto armado y podamos construir la paz que debe ser para todos los colombianos. Y hablando de Cuba, quien actuaba de país anfitrión de los diálogos de paz que el gobierno pasado había abierto con los señores del ELN debe cuidarse el cumplimiento de la palabra y solicitar la expulsión de los guerrilleros allá presentes.
 
Bogotá, D. C, 212 de enero de 2019
*Excomisionado de Paz
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Luis Ugalde

Por Luis Ugalde*.- El desierto reverdece y donde todo era aridez y tristeza brota la primavera. Es un hecho indudable que desde el 5 de enero el país vuelve a sonreír en medio de su enorme y creciente tragedia. Hay salida, hay fuerza de cambio, hay esperanza creativa y empieza a despuntar la imprescindible unión superior entre diversos.

 Casi inesperadamente las miradas del país y del mundo democrático se centran en la legítima Asamblea Nacional con su Presidente Juan Guaidó y su Directiva unitariamente elegida. Guaidó simboliza el futuro democrático sin odios, con la mano abierta al abrazo e invitando a su apoyo y responsabilidad decisiva a quienes lo pueden y deben dar: el pueblo movilizado y repolitizado y la Fuerza Armada democrática. Tres palabras claves: Usurpador, Transición y Elecciones Libres.

Guaidó ha expresado con mucha claridad que para sacar al usurpador hay que poner a valer el sentimiento democrático de la inmensa mayoría de los venezolanos y ha invitado por activa y pasiva a la Fuerza Armada a cumplir  su deber constitucional. La Asamblea propone una Ley de Amnistía para los civiles y militares que den su paso decidido para salir de este régimen colapsado y sin esperanza que ha entronizado la miseria. Los gobiernos democráticos del mundo han manifestado su apoyo a la AN en la tarea de reponer la constitución y restablecer la democracia.

Seguramente no se podrá realizar antes de fines de 2019 la elección presidencial libre y democrática (que fue negada en 2018) sin presos políticos, sin candidatos ni partidos inhabilitados, sin ANC dictatorial y supraconstitucional, con nuevo CNE y con todo el proceso electoral transparente. Pero la transición ya la siente cada uno de los venezolanos en su interior y en un mes su esperanza ha pasado de la noche al día. Ahora hay que cuidar que no se apague, sino que se convierta en fuerza eficaz para el cambio.

La política sin emoción no se mueve, pero ésta sin racionalidad se estrella. Los dirigentes deben sobresalir por su capacidad de mover emociones y orientarlas con serenidad, como Guaidó lo va haciendo: escuchar al pueblo y dirigirlo con  esperanza creativa, sin caer en ilusiones frustrantes. La política transforma lo posible para convertir en realidad lo necesario.

23 de enero con tiempos distintos. El proceso electoral necesita nueve meses para hacer realidad una elección de Presidente en forma limpia y libre.  En cambio es criminal cada día que se demora la creciente hiperinflación y el cierre a la ayuda humanitaria. Abrir puertos y aeropuertos para que entre la solidaridad internacional y unir los corazones de millones de venezolanos para activar un inmenso voluntariado sin barreras, que nos moviliza y une. Sería criminal que el usurpador impusiera más meses sus políticas económicosociales que hunden la producción nacional, cierran las empresas y matan de hambre y exilio a millones de venezolanos.

Venezuela no puede salir de esta inmensa tragedia sin cambiar cuanto antes de régimen y desarrollar la producción económica y mejorar el poder adquisitivo salarial, sin una muy fuerte ayuda internacional, con refinanciamiento de la deuda e inversión. Es imposible que todo esto ocurra con este usurpador empeñado en sustituir la realidad trágica con mentiras e ilusiones de prosperidad al tiempo que sus políticas refuerzan las ruinas. La tragedia nacional hay que frenarla ya, aunque el nuevo gobierno democráticamente elegido no pueda llegar antes de un año. Por eso es imprescindible que avance la transición que ya ha comenzado.

Impresiona ver y sentir que en una semana millones de venezolanos han pasado de una aparente parálisis desesperada a una movilización de esperanzas. Las Asambleas y Cabildos Abiertos están brotando como hongos con una ciudadanía movilizada, reflexiva y exigente. El 23 de enero es la fecha emblemática de la unión de todos los demócratas  civiles y de la Fuerza Armada para salir del dictador. El primer gran cambio será encontrarnos ese día multitudinariamente en más de un centenar de plazas y calles dentro y fuera del país. Vernos y sentirnos movilizados y que el mundo nos vea así. Que la Fuerza Armada se identifique sumándose y se redima diciéndole al usurpador y a los cubanos que se tienen que ir para que Venezuela viva.

Este 23 de enero no será el final, sino la  prueba de que la transición acumula fuerzas aceleradamente. Como dice el bíblico salmo 126 “Los que siembran con lágrimas cosechan con cantos de alegría” y ven que el desierto reverdece. Después de estas primeras lluvias se abre la etapa de nuevas siembras y cosechas que exigen esmerada preparación de la tierra y sin precipitaciones. Se multiplicarán los cabildos, se repolitizará la sociedad civil con nueva conciencia ciudadana y renacerán los valores morales: todos unidos para salir del túnel de la muerte, todos unidos en defensa de la vida.

No confundir la esperanza creativa activada con la ilusión mesianista de un juramento solitario. Venezuela guiada por su AN y su Presidente Guaidó (que ha demostrado valor y serenidad) entra en una nueva etapa, asumiendo con responsabilidad y creatividad lo público arrebatándolo a quienes lo han convertido en botín criminal. El cambio y la transición están en marcha, porque en marcha está - no una juramentación sin soporte social ni fuerza-, sino el pueblo soberano que camina hacia la reconciliación para restablecer la gran unión nacional capaz de producir libertad y vida  entre todos y para todos. 

Caracas, 21 de enero de 2019.

*Sacerdote Jesuita.

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Guillermo García Realpe

Por Guillermo García Realpe*.- Como dice la sabiduría popular, lo que empieza mal termina mal y, eso precisamente, es lo que le está pasando a la gigante EPM con su proyecto estrella, Hidroituango. 

Bien es sabido que el mega proyecto eléctrico tiene en vilo de nuevo al país y con los pelos de punto a más de diez municipios aguas arriba y otros tanto aguas abajo que hoy viven incertidumbre por los recientes episodios que conllevó al cierre de la compuerta dos de casa de máquinas debido a un nuevo episodio suscitado con un socavón detectado a finales de diciembre que conectaría con los dos túneles de captación, este hecho, hizo que finalmente, por razones de seguridad, a que EPM tomara tal decisión. 

Se ha precisado que es un flujo de aire el que está presentándose entre los dos túneles de captación, y EPM ha dicho que el aire es menos erosivo que el agua, sin embargo no se pueden correr riesgos. Expertos sostienen que de todos modos esto es muy grave y el impacto sobre casa de máquinas es muy grande. 

Por fortuna el cierre de compuertas fue exitoso, pero no deja de inquietar al país todos los tropiezos que desde el 28 de abril del año pasado viene generando HidroItuango, después de que se presentará la primera gran contingencia que alertó al país. 

Los que sí siguen preocupados son los habitantes de los municipios adyacentes, como Valdivia, Cáceres, Taraza, Caucasia, Puerto Antioquia, y otros, entre tanto en el corregimiento de Puerto Valdivia, poco a poco se retorna a la normalidad, por lo pronto, el comercio sigue abierto, los estudiantes siguen asistiendo a las aulas de clase y el transporte de carga menor es normal, pero sus ciudadanos siguen bajo la incertidumbre por la contingencia en Hidroituango. 

Hay crisis social también en la región, el desempleo ha aumentado y la escasez dicen algunos lugareños, es evidente en muchos productos, los pescadores han visto reducida sus ventas pues el caudal del Río Cauca se ha minimizado en un metro aproximadamente. 

La gente de la región reclama hoy al Gobierno Nacional más atención, no sólo por los problemas generados por el megaproyecto, sino por todos los problemas sociales que los impacta. 

Ahora bien, Hidroituango es un proyecto que siempre tuvo debilidades técnicas, ambientales, geotécnicas, hidrotécnicas, etc, es inviable reubicar casa de máquinas. El macizo sobre el que está el proyecto no es consistente y así lo precisaron varias misiones y estudios. 

Sin embargo la millonaria obra sigue adelante, lo ideal para el país sería que el proyecto sea éxitos y salga adelante, porque va a contribuir a garantizar la seguridad energética de Colombia en el mediano y largo plazo. 

Lo que sigue en adelante será por parte de las autoridades correspondientes hacer un riguroso seguimiento, y monitoreo permanente de todas las variables ambientales, económicas y sociales y por supuesto el seguimiento al comportamiento de los caudales y niveles del río Cauca, pues esto conlleva a alterar los ecosistemas y de paso afectar indirectamente los acueductos que surten de agua a los municipios aledaños. 

Por lo pronto, Jorge Londoño de La Cuesta, gerente de EPM, ha dicho que en el mes de abril habría un diagnóstico de daños y un presupuesto para afrontar los gastos para hacer operativa la presa. 

Advirtió también que van a vender las acciones de ISA y que la banca multilateral los va a apoyar para mejorar el flujo de caja y de esa forma minimizar posibles riesgos económicos, dadas las altas inversiones que tendrán que hacer en el corto plazo. 

Con esta nueva emergencia registrada en Hidroituango ya son cuatro los grandes riesgos que ha presentado el proyecto, ojalá que éste sea el último y definitivo, pues un nuevo riesgo se convertiría en una grave amenaza social y económica para el país. 

Pasto, 21 de enero de 2019

*Senador Liberal.

@GGarciaRealpe

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Por Amylkar D. Acosta M

Amylkar D. Acosta M*.- Con terquedad aragonesa el Ministro de Hacienda Alberto Carrasquilla insiste en la necesidad de vender, esta vez, el 8.9% de las acciones de la Nación en ECOPETROL. En 2004, en su calidad de Ministro de Hacienda, había descartado de plano la privatización de ECOPETROL y en su lugar planteó la conveniencia de vender aquellos activos no estratégicos de la empresa.

En el 2009, cuando ya había hecho dejación del cargo, conceptuó que no le veía sentido “tener en el balance del Gobierno Nacional acciones de ECOPETROL o de otras empresas, siendo que tenemos tantas necesidades. Ese es un lujo que uno muchas veces no se puede dar”. Claro que entre 2004 y 2009, el mismo Ministro Carrasquilla presentó a la consideración del Congreso de la República y logró su aprobación la Ley 1118 de 2006, mediante la cual se cambió la naturaleza de ECOPETROL que dejó de ser una empresa industrial y comercial del Estado para convertirse en una sociedad anónima por acciones

En esta misma Ley se autorizó “la emisión de acciones para que sean colocadas en el mercado y puedan ser adquiridas por personas naturales o jurídicas”. No obstante, el legislador estableció una barrera con el fin de preservar el carácter estatal de ECOPETROL, considerada la joya de la corona y dispuso que “se garantizará que la Nación conserve, como mínimo, el ochenta por ciento (80%) de las acciones en circulación”.

El paso siguiente fue la colocación en el mercado, en el 2007 se hizo la primera oferta, y en el 2011 tuvo lugar la segunda emisión de acciones, las cuales sumadas elevaron al 11.1% la participación de los particulares en la estatal petrolera. Después que el número de accionistas llegó a su clímax con 521.740 socios de ECOPETROL se produjo una desbandada a consecuencia de la caída de los precios del petróleo, reduciéndose el número de accionistas a sólo 291.000 accionistas.   

Como es bien sabido el déficit del Presupuesto General de la Nación para la vigencia del 2019, cifrado según el Ministro de Hacienda en $14 billones, motivó la presentación al Congreso de la República por parte del mismo del proyecto de ley de financiamiento para cubrirlo, pero sólo se espera un aumento del recaudo de $7.3 billones. Para cubrir el faltante acaba de plantear el Ministro Carrasquilla la venta del 8.9% de las acciones de ECOPETROL, hoy en manos de la Nación.

Aduce el Ministro que la “autorización ya está para hacerlo…Esta operación está aprobada”, refiriéndose a la autorización dada por el Congreso de la República en la Ley 1118 de 2016. Al parecer en este caso, como en tantos otros, todavía no hay un consenso dentro del mismo gobierno para dar este paso, pues, al hacer su anuncio el propio Ministro dice que “obviamente, toca discutir el tema con el señor Presidente de la República”.

Es de anotar que, cuando apenas había sido designado y aún no había asumido el cargo de Ministro Carrasquilla se mostró dubitativo ante la propuesta del Presidente de FASECOLDA Jorge Humberto Botero de vender el 88.9% de las acciones de la Nación. El Ministro Carrasquilla se limitó a decir que “el planteamiento queda para la discusión y para mirarlo con cuidado”.

Vuelve y juega, ahora, de manera intempestiva pero no sorpresiva, el Ministro Carrasquilla saca este as de la manga y propone salir a ofertar por parte de la Nación el 8.9% de las acciones con el fementido propósito de tapar el hueco fiscal, cuando en realidad de lo que se trata es de taponar la tronera que se le abrió a los ingresos del Estado con la Ley de desfinanciamiento, que es como la llamó apropiadamente ANIF. En efecto, en dicha Ley no sólo se mantuvieron las onerosas gabelas a favor de las empresas que venían de reformas tributarias anteriores sino que se adicionaron otras, cuyo costo sobrepasa con creces los $8 billones que se aspira recibir por esta operación de venta de acciones del Estado. De prosperar esta iniciativa, con tales recursos podrá enjugarse parcialmente el déficit, pero hacia el futuro le pasará factura porque la venta de acciones se traducirá en menores ingresos por concepto de dividendos.

A guisa de ejemplo: se estima que la utilidad neta de ECOPETROL el año pasado fue de $11 billones; si, en gracia de discusión, tal como se ha procedido en ejercicios anteriores, se reparte entre los socios el 50% de dichos dividendos, si se hubiera vendido el 8.9% la Nación recibiría por tal concepto $500.000 millones menos (¡!) en el 2019. De este modo se estaría abriendo un hueco para intentar tapar otro. Este es el primer coletazo de la expedición de la Ley de financiamiento. Así de claro.

Con la Ley de financiamiento no se hizo más que trasvasar recursos del erario en beneficio del empresariado al rebajarle el impuesto de renta desde el 33% en 2018 al 30% en el 2021, amén de la proliferación de las exenciones y deducciones impositivas. Estas medidas se justificaron en su momento con el socorrido argumento que con ellas las empresas podrán “generar más y mejor empleo”. Este es un remedo del paso en falso que dio el inefable Trump en los EEUU al decretar una rebaja de impuestos corporativos del 35% al 21% en 2017 y ahora el Departamento del Tesoro acusa un agravamiento del déficit fiscal, al tiempo que el prometido aumento de las inversiones no se ha materializado y lo que es peor el crecimiento de la economía se ha desacelerado. Nos podemos quedar, entonces, con el pecado y sin la gracia! 

Bogotá, enero 20 de 2019

*Expresidente del Congreso y Exministro de Estado

www.amylkaracosta.net

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Juan Camilo Restrepo Salazar

Por Juan Camilo Restrepo Salazar*.- En la reforma política que con tantos afanes fue aprobada, aparece un artículo que dice así: “Por lo menos una quinta parte del presupuesto nacional de inversión se denominará Inversión de Iniciativa congresional. El Congreso de la República, por iniciativa de sus miembros y con aprobación de las plenarias, podrá solicitar la inversión en proyectos específicos que previamente hayan sido aprobados por el Departamento Nacional de Planeación”.

Este artículo, al que aún le faltan afortunadamente varios debates parlamentarios para convertirse en acto legislativo, tiene sin embargo todas las posibilidades de incorporarse al texto de nuestra Constitución Política a juzgar por las amplias mayorías parlamentarias que la están respaldando.

Es realmente sorprendente que un gobierno como el actual, que ha hecho de la llamada “lucha contra la mermelada” una de sus principales banderas, no haya alzado la voz para oponerse rotundamente a este adefesio.

Tal como está redactada la iniciativa constituye ni más ni menos que una nueva modalidad de los “auxilios parlamentarios” que consagró la Constitución de 1968, pero cuya cuantía excede de lejos la que llegó a tener aquella malhadada práctica. En efecto, a diferencia de los llamados “cupos indicativos” en los cuales hay normalmente un ministro de por medio, acá no lo hay. Simplemente el 20% del presupuesto de inversión de la Nación se distribuirá automáticamente entre los parlamentarios.

Se dice que con esta fórmula los parlamentarios readquirirán su derecho a asignar el gasto público. Lo cual no es cierto. Pues lo que se logra es que una suma inmensa como es el 20% del presupuesto de inversión quede escriturada políticamente a los congresistas, con todas las mañas políticas y los riesgos de corrupción que ello entraña.

La prerrogativa constitucional que asiste a los congresistas para disponer lo concerniente al gasto público se expresa en su facultad constitucional de aprobar el presupuesto Nacional como un conjunto. Pero no en disponer de la gabela de tener asignada para provecho político propio una porción equivalente al 20% del presupuesto de inversión.

El Gobierno debió poner el grito en el cielo cuando esta iniciativa fue presentada. Pero no lo hizo. Y con ello pierde toda autoridad política para rechazar en adelante cualquier práctica clientelar que tenga que ver con el presupuesto nacional.

Por otro lado, 20% del presupuesto de inversión es una cifra que excede de lejos toda sindéresis. Si se tiene en cuenta que no más del 10% del presupuesto de inversión de la Nación es de libre asignación, porque el otro 90% ya está predeterminado por la misma Constitución o la ley (pensiones, transferencias, subsidios, etc), no se sabe de donde se piensa que vaya a salir el 20% de la inversión anual del presupuesto central del país para atender los caprichos parlamentarios.

Uno de los mayores problemas de la Hacienda Pública colombiana es la inflexibilidad del gasto. Una inmensa cantidad de los recursos públicos no entran en el ejercicio normal de una planeación presupuestal. Ello se hace imposible dada la preasignación que la propia constitución y las leyes le han ido fijando al gasto público. Con esta norma de la reforma política no se hace otra cosa que recortar, aún más, el ya estrecho margen de maniobra que al gobierno -como máximo rector de la planeación presupuestal- le queda para fijar las prioridades anualmente del gasto público.

No sólo es lamentable la ligereza con que se viene reformando a diario nuestra Constitución, sino que, aún más deplorable, la falta de liderazgo que el Gobierno está mostrando al admitir que se le incorpore a nuestra carta política un verdadero orangután como éste en virtud del cual los parlamentarios tendrán una especie de derecho de pernada sobre el 20% de la inversión pública del país.

Bogotá, D. C, 20 de enero de 2020

*Abogado, Economista y Exministro de Estado. 

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Mons. Darío de Jesús Monsalve Mejía

Por: Mons. Darío de Jesús Monsalve Mejía* - La Iglesia es la eucaristía. Por la eucaristía, la Iglesia renueva constantemente su ser de “Iglesia de la Pascua”. Por ella, constituida por muchos pueblos, se transforma en un solo Pueblo, gracias a una sola MESA, que el Señor ha preparado para nosotros.

Las primeras comunidades cristianas eran, por ello, asiduas a la celebración dominical de la eucaristía; para ellos resultaba algo connatural. Era, como lo entendemos hoy, fuente y cumbre de toda evangelización, pues en ella se sentían comunidad reunida y enviada (misa- misión), a comunicar el gozo de la Pascua, la alegría de la salvación, el anuncio de un futuro posible ya en Jesús y las primeras comunidades, con el poder y la fuerza interior y comunitaria del Amor.  

La eucaristía, nos dijo en tiempos recientes, San Juan Pablo II, “ha de ser principio y proyecto de misión. Entrar en comunión con Cristo en el Memorial de la Pascua significa, al mismo tiempo, experimentar el deber de hacerse misionero del acontecimiento que aquel rito actualiza. La despedida final de cada Misa constituye una consigna que impulsa al cristiano a comprometerse en la propagación del Evangelio y en la animación constante de la sociedad” (Mane Nobiscum Domine: “Quédate con nosotros Señor”, 24). 

Como para los primeros cristianos, para nosotros la eucaristía no solamente nos permite el encuentro con Cristo Resucitado en la Comunidad, animada por el Espíritu Santo con la Palabra, con el Sacramento del Sacrificio y el Ministerio sacerdotal y diaconal, sino que, como le gustaba decir a San Juan Crisóstomo, nos permite descubrir, entre tanta tragedia, sufrimiento y exclusión, a Jesucristo “EN EL ALTAR DEL POBRE”.

La eucaristía es “la Mesa y Misa del mundo” porque es anticipación de “la Mesa y Misa del Cielo”, de la consumación definitiva del mundo. Por ello se ha de celebrar también “sobre el altar del mundo”, como esperanza de la humanidad transformada en Cristo e himno del universo. 

Desde estas apreciaciones podemos entender que nuestro Plan Quinquenal de Pastoral en la Arquidiocesis de Cali, tenga como fuente, camino, cumbre y pedagogía participativa, la celebración dominical de la Eucaristía, la Pascua que se prolonga en los domingos del Año Litúrgico.

Que la comprensión y vivencia de la Eucaristía dominical, esté iluminada también desde la espiritual Esponsal y Familiar de la Mesa Eucarística, “Banquete de Bodas del Cordero”, Mesa del Hijo y de los “hijos adoptados en Él”, y Pan que el Padre Celestial sirve a los primeros invitados, que no le corresponden, al pueblo de Israel, y a todos los excluidos de la humanidad, para integrarlos a la Mesa Común, a la Familia surgida con Cristo Jesús.

Desde los Santos Esposos de Nazaret, María y José, desde el misterio del Reino de Dios y de quienes se acogen a su Palabra y Voluntad, desde el don de María, hecho al pie de la Cruz, la Iglesia necesita mantener este “timbre esponsal y familiar”, inicio de un tejido social que tiene su raíz teológica en la Nueva Creación, en la nueva humanidad y familia que surge con Jesús.

“Del Señor somos”, dice Pablo en Romanos14,8. “Y del Domingo vivimos”, añadimos nosotros en este inicio del quinquenio 2019-2023. Nuestro énfasis está entonces en afirmar a Cristo Jesús como SEÑOR DE LA NUEVA CREACIÓN, EL KYRIOS, Señor glorioso, por medio de la resurrección.

Pascua y Pentecostés tuvieron lugar en el mismo día de la Semana, el primero, sellando la Nueva Economía de Cristo y la Iglesia, la Nueva Alianza de la salvación.

El Domingo, Día del Señor, desde los comienzos, era la cena que recordaba el misterio pascual de Cristo y, al mismo tiempo, la espera de su segunda venida. Ya San Justino daba como razón para el nombre de DOMINICUM, Domingo, el Señorío de Jesús “por ser el PRIMER DÍA en que Dios creó el mundo, y el día en que Cristo Resucitó de entre los muertos”.

Y la fe de las primeras generaciones, como la de los mártires de Abitene, en el siglo IV, proclamaba esta consigna: “Sine Dominico non possumus”: “NO PODEMOS VIVIR SIN CELEBRAR EL DÍA DEL SEÑOR” (Didascalia de los apóstoles). Y en el mismo siglo IV, después de Constantino, el Domingo se convertiría ya en “el día del descanso”, para darle espacio al encuentro con el Resucitado, a la Eucaristía y a la Asamblea, al “Altar del pobre”, al descanso y a la vida en común, en la comunidad de esposos y de la familia, a la fiesta y la esperanza, cifradas en la victoria de Cristo.

Que este Año 2019 sea nuestro inicio de LA RECUPERACIÓN DEL DÍA DOMINGO, como tiempo y espacio de la espiritualidad cristiana, eucarística, eclesial, social y familiar. 

Que nos propongamos, al menos, recuperar con nuestras feligresías, en este año, los SIETE DOMINGOS imprescindibles: de Ramos, de Pascua, de Octava pascual (de La Misericordia), de Pentecostés, Corpus Christi, de la Jornada Mundial de los pobres (33 del tiempo ordinario), y de Cristo Rey del Universo.
A todos les llegue mi saludo afectuoso de Año Nuevo y mi oración y bendición por un Año del Señor bien vivido y con la abundancia de los bienes divinos y de los que construimos los humanos para el bien común.

A todos nos acompañen el Amor esponsal de María y José, de Cristo y la Iglesia, el Amor familiar del Hogar de Nazaret. Feliz año 2019. 

Bogotá, D. C, 20 de enero de 2019 

+ Darío de Jesús Monsalve Mejía
Arzobispo de Cali

Fuente Conferencia Episcopal.

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José Félix Lafaurie
Por José Félix Lafaurie*.-  Bien dijo el presidente Duque que el atentado contra la Policía Nacional era contra toda Colombia, y Colombia somos todos, usted y yo, amigo lector, aunque ese sentimiento patrio solo brote en los triunfos deportivos.

Hoy debemos sentirnos Colombia frente al dolor y el riesgo de volver al terror cotidiano como forma de vida. No se trata de meter miedo, sino de llamar a la unión para aplastar al terrorismo que amenaza nuevamente. La gravedad de los indicios no es de poca monta.

El cómo: La Fiscalía estableció que el atentado requirió meses de planeación y expertos explosivistas, como el identificado autor material; especialistas que salieron de las cárceles y de la selva tras la firma del acuerdo, para irse a las disidencias o cambiar de brazalete y reforzar al debilitado Eln, cuya resurrección es una maldición de ese mal negociado acuerdo con las Farc.

La intención: 21 muertos y decenas de heridos es una barbaridad; una sola muerte lo es, pero 90 kilos de explosivos en medio de una ceremonia militar, como se pretendía, habría sido una catástrofe que me trae el recuerdo aciago de El Nogal en 2003.

La inmolación: Es preocupante por lo inédita en nuestro país. Estamos acostumbrados a verla por televisión en Irak o Afganistán, asociada al fanatismo religioso de ISIS o Hezbolá.

El objetivo: ¿Qué hay detrás de tan infame atentado? ¿Acaso presionar al Gobierno para negociar con los elenos? Esa fue la estrategia extorsiva de las Farc para mantener sentado al gobierno Santos en la mesa de negociaciones. ¿Acaso “ablandar” al Gobierno frente a la extradición de Santrich y la disidencia efectiva de Márquez, el Paisa y otros tantos?

En la mezquindad de la arena política, la izquierda, hoy silenciosa, y quienes sostuvieron a Santos en el mal negociado acuerdo fariano, aprovecharán para “medirle el aceite” al Gobierno.

El presidente respondió con serena firmeza y con la unión monolítica del Estado. Tras el anuncio del Fiscal de judicializar al COCE, vendrán órdenes de captura, la Interpol y la presión internacional para que Cuba y Venezuela entreguen a los determinadores del atentado. El Gobierno tiene claro que no negocia con terroristas y que la mesa con el Eln realmente no existe, pues los terroristas no cumplieron las condiciones del Gobierno.

Colombia somos todos... contra el terrorismo.

Bogotá, D. C, 20 de enero de 2019

*Presidente de Fedegan

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Lorena Rubiano Fajardo

Por Lorena Rubiano Fajardo.- El verdadero odio es el desinterés, y el asesinato perfecto es el olvido: Georges Bernanos.

Con la mano en el corazón, la mirada hacia el cielo, la oración en los labios, quiero entender que nos pasa a los colombianos. No me cansaré de escribir, comentar analizar y proponer que busquemos el camino de la paz y la concordia. No más muertes. No más asesinatos, no más bandidaje, no más corrupción.

Como no va a ser posible tener un país viable. Aquí todo lo queremos resolver con frases y palabras de cliché: cuando asesinan a algún líder comunal o social, a un guardabosques, a un erradicador de coca, indígenas, afrodescendientes,  a un reclamante de tierras, a un líder político, emiten un comunicado que ya está elaborado y no es sino agregarle el nombre: fue por lío de faldas, o fue en una riña, o fue por equivocación y agregan que inician una exhaustiva investigación.

La realidad es que alguien determinó que para el tema electoral, para ganar las próximas elecciones, había que exterminar a los líderes sociales. Alguien hace la lista, alguien financia, alguien evita que las autoridades intervengan, alguien apreta el gatillo para que inocentes compatriotas caigan vilmente asesinados, muchas veces al lado de sus familias.

Por favor señores del Gobierno, ustedes están en el poder, ustedes tienen las riendas del país, no sigan diciendo que es culpa del anterior gobierno y más bien busquen soluciones inmediatas.

Lo que vivimos día a día es que el asesinato de líderes sociales en Colombia va en aumento en varias zonas de nuestro territorio, llegando ya a la cifra de diez, líderes sociales y comunales, en lo que va corrido del año.

Lo grave es que estos personeros de la comunidad se sienten indefensos y preocupados porque la situación va a empeorar cuando se acerquen las elecciones. Con esto buscan amedrentarlos, y aislarlos del tema electoral, por falta de garantías para la participación política.

Entonces los que reclaman sus derechos, los que denuncian amenazas, los que se oponen a proyectos mineros o agroindustriales inmensos que acaban con la biodiversidad, son puestos en esa lista de candidatos a recibir un tiro en la cabeza.

En nuestro país, denunciar, cuidar nuestros parques naturales, como ocurrió con el operario del Parque Nacional Natural Sierra Nevada de Santa Marta, o ser líder de su comunidad, lo convierte en candidato a ser víctima de un atentado, generalmente mortal.

Señor Presidente: convóquenos a una gran cruzada nacional por la vida  y antes de ver la viga en el ojo ajeno, miremos la viga en el nuestro., No sigamos distrayéndonos en mirar el caso venezolano mientras, aquí nos siguen asesinando.

Señores de la Fiscalía: agudicen las investigaciones, capturen y acusen ante los jueces con prontitud, revisen quienes se están quedando con siete millones de hectáreas en las zonas de asesinatos de líderes sociales y comunales, por ahí puede estar la respuesta a este derramamiento de sangre.

Colombia necesita una reingeniería social, moral, ética desde la escuela, con énfasis y conocimiento de los valores humanos.

Termino esta nota condenando el abominable atentado contra nuestra Policía Nacional, en la Escuela de Cadetes General Santander. Sea cual sea su origen proviene de mentes perversas y asesinas. Sacrificar a nuestros jóvenes campesinos con fines políticos y oscuros es infame.

Bogotá, D. C, 19 de enero de 2019

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Jorge Enrique Robledo

Por Jorge Enrique Robledo*.- Modificando este artículo que ya estaba redactado, expreso mi total repudio al acto terrorista en la escuela de Cadetes General Santander, mis condolencias a los familiares, amigos y compañeros de las víctimas y mi solidaridad con la Policía Nacional. Y llamo a que este horror no exacerbe más la violencia verbal que tanto daña a Colombia.

De otra parte, perdida entre las noticias navideñas se supo que Carlos Valdés, director del Instituto de Medicina Legal, tuvo que renunciar a su cargo porque se descubrió que había mentido sobre el análisis de la propia Medicina Legal de una toalla encontrada en la casa de Jorge Enrique Pizano, el auditor de la Ruta del Sol II que acabó de desenmascarar las componendas Odebrecht-Aval-Fiscal Martínez. Fue tal el descaro de Valdés, que dijo que habían encontrado sangre de Pizano, cuando sus peritos le habían certificado “negativo para sangre”, animal y humana (https://bit.ly/2BuPCsI).

Ante semejante tentativa de fraude, investigué el papel de Valdés sobre su deber de decirnos de qué había muerto Jorge Enrique Pizano, luego de que el hijo de este, Alejandro, muriera envenenado por el cianuro presente en una botella de agua que estaba en la oficina de su padre. Muerte natural, suicidio u homicidio era lo que tenía que establecerse en el caso de Jorge Enrique, interrogante que con razón conmocionó a los colombianos y a la prensa internacional. Mis conclusiones en detalle pueden verse en el siguiente enlace (https://bit.ly/2CvjC8l).

Jorge Enrique Pizano murió teniéndole miedo al Fiscal Martínez, a quien había denunciado por la corrupción de la Ruta del Sol II. Tanto, que le exigió a Noticias Uno que sus grabaciones del 2015 con Martínez solo se publicaran después de su muerte o tras haber logrado salir de Colombia. Luego la suerte política del Fiscal –ya muy desacreditado en ese momento– quedó atada a si Pizano, que “sabía demasiado”, había o no fallecido de muerte natural. Y entonces Valdés, puesto en ese cargo por Martínez, se puso al servicio, no de la verdad, sino de lo que le conviniera a su jefe.

La primera explicación de la muerte de Jorge Enrique Pizano la dio el patólogo del hospital de Facatativá, el cual, en la necropsia clínica concluyó que había fallecido por infarto agudo del miocardio. Pero tras el escándalo por envenenamiento de Alejandro Pizano, la propia Fiscalía le pidió a Medicina Legal que examinara las muestras biológicas que quedaron de dicha necropsia, conservadas en formol.

Desde ese día, Valdés se dedicó a insuflarnos la idea, como incontrovertible, de la muerte natural de Pizano, a pesar de que esa certeza era contraria al conocimiento científico. Porque si bien todos los análisis dieron negativo para cianuro, ellos tenían fallas que los invalidaban: no eran a partir de sangre ni de líquidos gástricos, las muestras óptimas para encontrar cianuro, y estas se habían conservado en formol, el cual, con rapidez, elimina el cianuro de toda muestra. Y esto lo certifican dos manuales de Medicina Legal, el PET (Procedimiento Estandarizado de Trabajo) y la Guía DG-M-25, la cual incluye, entre las “Muestras no aptas para análisis toxicológico”, la “Muestra en formol”. No es casual entonces que los patólogos hablen de “falsos negativos”, que ocurren cuando el resultado da negativo pero es falso, porque la muestra no sirve. Luego nadie puede afirmar, con total certeza, que Jorge Enrique Pizano murió por muerte natural y no por cianuro. 

Las inconsistencia de las afirmaciones de Carlos Valdés y de su subdirectora, Claudia García Fino, se las reclamaron personalmente periodistas de Semana, al tiempo que les pidieron que se le explicaran estas verdades al país, a lo que ellos se negaron (https://bit.ly/2R438xt), días antes de la vulgar estafa en beneficio del Fiscal que Valdés intentó con la toalla. Que Procuraduría y Fiscalía investiguen formalmente.

Coletilla. Crece el rechazo a la falacia de que la venta de Medimás “es un negocio entre privados”, que pueden hacer lo que les dé las gana. Y atérrense con las características del comprador de Medimás (https://bit.ly/2SXjuWo).

Bogotá, 19 de enero de 2019.

*Senador del Polo Democrático Alternativo

@JERobledo

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Horacio Serpa Uribe

Por Horacio Serpa Uribe*-.Cuando en los años sesenta del siglo pasado se crearon las guerrillas, iban por el poder. Con ideologías definidas, con ideas bien estudiadas, con base social, con apoyos intelectuales y bastante comprensión internacional, desbordados de entusiasmo, las Farc y el Eln primero, luego el Epl, después el M19 y otros sectores contestatarios armados, buscaron acabar el Frente Nacional, destronar “el orden actual”, imponer sus postulados revolucionarios e implantar un sistema político  diferente, con distintos gobernantes y partidos, para que llegaran una nueva democracia y un compromiso social diferente.

La tarea no fue fácil. Distintos factores internacionales se sumaron a la contienda, los criterios intelectuales y los propósitos políticos fueron degradados por la gravedad de una lucha atroz, violenta en demasía, sucia en todos sus rincones, prolongada en exceso y sin resultados definitorios. La intensidad de la guerra se contaba por litros de sangre, diferentes lados y épocas reclamaron victorias estratégicas, empate técnico, fin del fin, y medio siglo no alcanzó para que se esculpiera el triunfo “en letras de molde”. ¿Quién ganó? En términos reales, fuera de explicaciones, teorías y pretextos, ninguno. Pero la guerrilla no logró su cometido, las posibilidades se cerraron, la perspectiva inmediata era la de continuar una guerra de desgaste, cruel para el país, y por fin surgió la razón de la inteligencia, tan subestimada por tantos, tanto tiempo.

La paz es la salida de todos. La paz abre el camino de perseguir y lograr ideales sin destruir, y brinda la oportunidad general de consolidar una buena democracia y de alcanzar un propósito común: el bienestar del pueblo.

El gobierno del Presidente Santos y las Farc dieron el paso, se lograron unos Acuerdos que no sin dificultades fueron acogidos por las instituciones y amplios sectores ciudadanos, políticos, sociales, intelectuales y empresariales. El país hace esfuerzos, en medio de incomprensiones y de mucha mala leche, para cumplirlos. Surgió un punto interesante: el Presidente Duque y su gobierno han dado muestras de apoyarlos. Se han presentado problemas, hay incumplimientos atribuibles a la parte institucional e inconformismo en las filas del partido fariano. El más retrechero ha sido Iván Márquez, quien está a punto de mandar los Acuerdos para el chorizo.

De Marquez se esperaba, como líder que fue de las Farc en los diálogos, que lo fuera también en la labor de buscar el cumplimiento de los Acuerdos. Pero hace rato se distanció de tales trámites y ahora, en declaración internacional, se duele de la entrega de las armas. Menciona la paz, no habla de guerra, pero la gente piensa: si Márquez desprecia la oportunidad de ir 8 años al Congreso Nacional, ¿cuál puede ser el plan B de este guerrero que no quiere hacer política constitucional? ¿De nuevo la guerra? Sería volver a las armas por el solo prurito de generar problemas, desgracia, muerte, sin destino, sin espacios. Ojalá este personaje interesante e inescrutable dé la talla en democracia y decida, de una vez por todas, hacer la guerra por sus ideas, pero “por otros medios”. ¡Aún es tiempo!   

Bogotá, D, C, 17 de enero de 2019

*Abogado. Excongresista, Exministro del Interior, Excandidato Presidencial, Exdiplomático, Exgobernador de Santander.

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Victor G Ricardo
Por: Víctor G Ricardo*.- No alcanzan los calificativos para rechazar y repudiar el espantoso atentado perpetrado por el Ejército de Liberación Nacional (ELN) contra la escuela de cadetes General Santander de la Policia Nacional en Bogotá. Es allí donde se forman y preparan los hombres y mujeres que honrable y valientemente decidieron dedicar sus vidas al servicio de la seguridad de los colombianos. En otras palabras, es el centro de educación o universidad de la institución policial.
 
Ese atentado, en el que resultaron muertos 21 ciudadanos y cerca de 70 heridos, arrugó el corazón de los colombianos y limitó las posibilidades de una salida política al conflicto armado con ese movimiento alzado en armas. Quienes realizan actos terroristas, son como los define esta palabra “terroristas” y es así, sino peor, como deben ser llamados. Sus dirigentes no entendieron que si no acababan sus acciones armadas y cesaban de ir contra las normas del Estado de Derecho, mediante el secuestro, el boleteo, los asaltos armados y los atentados, las puertas al diálogo se cerrarían. El peor atentado fue contra la paz de los colombianos y los avances que se hubieran podido dar.
 
Un atentado que además va contra Colombia, un país que se vendió al mundo como uno interesante para la inversión y el turismo. Esto fue un atentado contra la posibilidad de construir una paz de todos los colombianos en medio de la solución del conflicto armado de manera que el desarrollo vaya llegando a todas las regiones del país y así construir equidad y acercar las posibilidades de unas mejores condiciones de vida a los lugares más apartados del territorio nacional.
Ahora, todos debemos respaldar a nuestras instituciones para que los alzados en armas sean capturados y castigados tal como lo ordena nuestra estructura jurídica y velar porque haya pronta y adecuada justicia. Claro está, no debemos olvidar que la accion contra los corruptos debe continuar y mostrar con prontitud resultados y hechos como el sucedido y que tiene entristecido a todo un país.
 
Esperemos que no nos quedemos esperando y que con estas tragedias queden de lado también la sanción que debe darse a los innumerables hechos de corrupción que se han presentado en Colombia, empezando con casos como el de Odebrech, Reficar o el de miembros de la justicia y denominado el cartel de la Toga, para no referirme a tantas otras. 
 
Ojalá que muy pronto los grupos alzados en armas tomen conciencia y declaren su decisión de terminar con el secuestro, liberen los secuestrados, declaren un cese al fuego y podamos todos sentir que están dadas las condiciones para que, dentro de una política de Estado, logremos la terminación real del conflicto armado y podamos construir la paz que debe ser para todos los colombianos. Y hablando de Cuba, quien actuaba de país anfitrión de los diálogos de paz que el gobierno pasado había abierto con los señores del ELN debe cuidarse el cumplimiento de la palabra y solicitar la expulsión de los guerrilleros allá presentes.
 
Bogotá, D. C, 212 de enero de 2019
*Excomisionado de Paz
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Luis Ugalde

Por Luis Ugalde*.- El desierto reverdece y donde todo era aridez y tristeza brota la primavera. Es un hecho indudable que desde el 5 de enero el país vuelve a sonreír en medio de su enorme y creciente tragedia. Hay salida, hay fuerza de cambio, hay esperanza creativa y empieza a despuntar la imprescindible unión superior entre diversos.

 Casi inesperadamente las miradas del país y del mundo democrático se centran en la legítima Asamblea Nacional con su Presidente Juan Guaidó y su Directiva unitariamente elegida. Guaidó simboliza el futuro democrático sin odios, con la mano abierta al abrazo e invitando a su apoyo y responsabilidad decisiva a quienes lo pueden y deben dar: el pueblo movilizado y repolitizado y la Fuerza Armada democrática. Tres palabras claves: Usurpador, Transición y Elecciones Libres.

Guaidó ha expresado con mucha claridad que para sacar al usurpador hay que poner a valer el sentimiento democrático de la inmensa mayoría de los venezolanos y ha invitado por activa y pasiva a la Fuerza Armada a cumplir  su deber constitucional. La Asamblea propone una Ley de Amnistía para los civiles y militares que den su paso decidido para salir de este régimen colapsado y sin esperanza que ha entronizado la miseria. Los gobiernos democráticos del mundo han manifestado su apoyo a la AN en la tarea de reponer la constitución y restablecer la democracia.

Seguramente no se podrá realizar antes de fines de 2019 la elección presidencial libre y democrática (que fue negada en 2018) sin presos políticos, sin candidatos ni partidos inhabilitados, sin ANC dictatorial y supraconstitucional, con nuevo CNE y con todo el proceso electoral transparente. Pero la transición ya la siente cada uno de los venezolanos en su interior y en un mes su esperanza ha pasado de la noche al día. Ahora hay que cuidar que no se apague, sino que se convierta en fuerza eficaz para el cambio.

La política sin emoción no se mueve, pero ésta sin racionalidad se estrella. Los dirigentes deben sobresalir por su capacidad de mover emociones y orientarlas con serenidad, como Guaidó lo va haciendo: escuchar al pueblo y dirigirlo con  esperanza creativa, sin caer en ilusiones frustrantes. La política transforma lo posible para convertir en realidad lo necesario.

23 de enero con tiempos distintos. El proceso electoral necesita nueve meses para hacer realidad una elección de Presidente en forma limpia y libre.  En cambio es criminal cada día que se demora la creciente hiperinflación y el cierre a la ayuda humanitaria. Abrir puertos y aeropuertos para que entre la solidaridad internacional y unir los corazones de millones de venezolanos para activar un inmenso voluntariado sin barreras, que nos moviliza y une. Sería criminal que el usurpador impusiera más meses sus políticas económicosociales que hunden la producción nacional, cierran las empresas y matan de hambre y exilio a millones de venezolanos.

Venezuela no puede salir de esta inmensa tragedia sin cambiar cuanto antes de régimen y desarrollar la producción económica y mejorar el poder adquisitivo salarial, sin una muy fuerte ayuda internacional, con refinanciamiento de la deuda e inversión. Es imposible que todo esto ocurra con este usurpador empeñado en sustituir la realidad trágica con mentiras e ilusiones de prosperidad al tiempo que sus políticas refuerzan las ruinas. La tragedia nacional hay que frenarla ya, aunque el nuevo gobierno democráticamente elegido no pueda llegar antes de un año. Por eso es imprescindible que avance la transición que ya ha comenzado.

Impresiona ver y sentir que en una semana millones de venezolanos han pasado de una aparente parálisis desesperada a una movilización de esperanzas. Las Asambleas y Cabildos Abiertos están brotando como hongos con una ciudadanía movilizada, reflexiva y exigente. El 23 de enero es la fecha emblemática de la unión de todos los demócratas  civiles y de la Fuerza Armada para salir del dictador. El primer gran cambio será encontrarnos ese día multitudinariamente en más de un centenar de plazas y calles dentro y fuera del país. Vernos y sentirnos movilizados y que el mundo nos vea así. Que la Fuerza Armada se identifique sumándose y se redima diciéndole al usurpador y a los cubanos que se tienen que ir para que Venezuela viva.

Este 23 de enero no será el final, sino la  prueba de que la transición acumula fuerzas aceleradamente. Como dice el bíblico salmo 126 “Los que siembran con lágrimas cosechan con cantos de alegría” y ven que el desierto reverdece. Después de estas primeras lluvias se abre la etapa de nuevas siembras y cosechas que exigen esmerada preparación de la tierra y sin precipitaciones. Se multiplicarán los cabildos, se repolitizará la sociedad civil con nueva conciencia ciudadana y renacerán los valores morales: todos unidos para salir del túnel de la muerte, todos unidos en defensa de la vida.

No confundir la esperanza creativa activada con la ilusión mesianista de un juramento solitario. Venezuela guiada por su AN y su Presidente Guaidó (que ha demostrado valor y serenidad) entra en una nueva etapa, asumiendo con responsabilidad y creatividad lo público arrebatándolo a quienes lo han convertido en botín criminal. El cambio y la transición están en marcha, porque en marcha está - no una juramentación sin soporte social ni fuerza-, sino el pueblo soberano que camina hacia la reconciliación para restablecer la gran unión nacional capaz de producir libertad y vida  entre todos y para todos. 

Caracas, 21 de enero de 2019.

*Sacerdote Jesuita.

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Guillermo García Realpe

Por Guillermo García Realpe*.- Como dice la sabiduría popular, lo que empieza mal termina mal y, eso precisamente, es lo que le está pasando a la gigante EPM con su proyecto estrella, Hidroituango. 

Bien es sabido que el mega proyecto eléctrico tiene en vilo de nuevo al país y con los pelos de punto a más de diez municipios aguas arriba y otros tanto aguas abajo que hoy viven incertidumbre por los recientes episodios que conllevó al cierre de la compuerta dos de casa de máquinas debido a un nuevo episodio suscitado con un socavón detectado a finales de diciembre que conectaría con los dos túneles de captación, este hecho, hizo que finalmente, por razones de seguridad, a que EPM tomara tal decisión. 

Se ha precisado que es un flujo de aire el que está presentándose entre los dos túneles de captación, y EPM ha dicho que el aire es menos erosivo que el agua, sin embargo no se pueden correr riesgos. Expertos sostienen que de todos modos esto es muy grave y el impacto sobre casa de máquinas es muy grande. 

Por fortuna el cierre de compuertas fue exitoso, pero no deja de inquietar al país todos los tropiezos que desde el 28 de abril del año pasado viene generando HidroItuango, después de que se presentará la primera gran contingencia que alertó al país. 

Los que sí siguen preocupados son los habitantes de los municipios adyacentes, como Valdivia, Cáceres, Taraza, Caucasia, Puerto Antioquia, y otros, entre tanto en el corregimiento de Puerto Valdivia, poco a poco se retorna a la normalidad, por lo pronto, el comercio sigue abierto, los estudiantes siguen asistiendo a las aulas de clase y el transporte de carga menor es normal, pero sus ciudadanos siguen bajo la incertidumbre por la contingencia en Hidroituango. 

Hay crisis social también en la región, el desempleo ha aumentado y la escasez dicen algunos lugareños, es evidente en muchos productos, los pescadores han visto reducida sus ventas pues el caudal del Río Cauca se ha minimizado en un metro aproximadamente. 

La gente de la región reclama hoy al Gobierno Nacional más atención, no sólo por los problemas generados por el megaproyecto, sino por todos los problemas sociales que los impacta. 

Ahora bien, Hidroituango es un proyecto que siempre tuvo debilidades técnicas, ambientales, geotécnicas, hidrotécnicas, etc, es inviable reubicar casa de máquinas. El macizo sobre el que está el proyecto no es consistente y así lo precisaron varias misiones y estudios. 

Sin embargo la millonaria obra sigue adelante, lo ideal para el país sería que el proyecto sea éxitos y salga adelante, porque va a contribuir a garantizar la seguridad energética de Colombia en el mediano y largo plazo. 

Lo que sigue en adelante será por parte de las autoridades correspondientes hacer un riguroso seguimiento, y monitoreo permanente de todas las variables ambientales, económicas y sociales y por supuesto el seguimiento al comportamiento de los caudales y niveles del río Cauca, pues esto conlleva a alterar los ecosistemas y de paso afectar indirectamente los acueductos que surten de agua a los municipios aledaños. 

Por lo pronto, Jorge Londoño de La Cuesta, gerente de EPM, ha dicho que en el mes de abril habría un diagnóstico de daños y un presupuesto para afrontar los gastos para hacer operativa la presa. 

Advirtió también que van a vender las acciones de ISA y que la banca multilateral los va a apoyar para mejorar el flujo de caja y de esa forma minimizar posibles riesgos económicos, dadas las altas inversiones que tendrán que hacer en el corto plazo. 

Con esta nueva emergencia registrada en Hidroituango ya son cuatro los grandes riesgos que ha presentado el proyecto, ojalá que éste sea el último y definitivo, pues un nuevo riesgo se convertiría en una grave amenaza social y económica para el país. 

Pasto, 21 de enero de 2019

*Senador Liberal.

@GGarciaRealpe

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Por Amylkar D. Acosta M

Amylkar D. Acosta M*.- Con terquedad aragonesa el Ministro de Hacienda Alberto Carrasquilla insiste en la necesidad de vender, esta vez, el 8.9% de las acciones de la Nación en ECOPETROL. En 2004, en su calidad de Ministro de Hacienda, había descartado de plano la privatización de ECOPETROL y en su lugar planteó la conveniencia de vender aquellos activos no estratégicos de la empresa.

En el 2009, cuando ya había hecho dejación del cargo, conceptuó que no le veía sentido “tener en el balance del Gobierno Nacional acciones de ECOPETROL o de otras empresas, siendo que tenemos tantas necesidades. Ese es un lujo que uno muchas veces no se puede dar”. Claro que entre 2004 y 2009, el mismo Ministro Carrasquilla presentó a la consideración del Congreso de la República y logró su aprobación la Ley 1118 de 2006, mediante la cual se cambió la naturaleza de ECOPETROL que dejó de ser una empresa industrial y comercial del Estado para convertirse en una sociedad anónima por acciones

En esta misma Ley se autorizó “la emisión de acciones para que sean colocadas en el mercado y puedan ser adquiridas por personas naturales o jurídicas”. No obstante, el legislador estableció una barrera con el fin de preservar el carácter estatal de ECOPETROL, considerada la joya de la corona y dispuso que “se garantizará que la Nación conserve, como mínimo, el ochenta por ciento (80%) de las acciones en circulación”.

El paso siguiente fue la colocación en el mercado, en el 2007 se hizo la primera oferta, y en el 2011 tuvo lugar la segunda emisión de acciones, las cuales sumadas elevaron al 11.1% la participación de los particulares en la estatal petrolera. Después que el número de accionistas llegó a su clímax con 521.740 socios de ECOPETROL se produjo una desbandada a consecuencia de la caída de los precios del petróleo, reduciéndose el número de accionistas a sólo 291.000 accionistas.   

Como es bien sabido el déficit del Presupuesto General de la Nación para la vigencia del 2019, cifrado según el Ministro de Hacienda en $14 billones, motivó la presentación al Congreso de la República por parte del mismo del proyecto de ley de financiamiento para cubrirlo, pero sólo se espera un aumento del recaudo de $7.3 billones. Para cubrir el faltante acaba de plantear el Ministro Carrasquilla la venta del 8.9% de las acciones de ECOPETROL, hoy en manos de la Nación.

Aduce el Ministro que la “autorización ya está para hacerlo…Esta operación está aprobada”, refiriéndose a la autorización dada por el Congreso de la República en la Ley 1118 de 2016. Al parecer en este caso, como en tantos otros, todavía no hay un consenso dentro del mismo gobierno para dar este paso, pues, al hacer su anuncio el propio Ministro dice que “obviamente, toca discutir el tema con el señor Presidente de la República”.

Es de anotar que, cuando apenas había sido designado y aún no había asumido el cargo de Ministro Carrasquilla se mostró dubitativo ante la propuesta del Presidente de FASECOLDA Jorge Humberto Botero de vender el 88.9% de las acciones de la Nación. El Ministro Carrasquilla se limitó a decir que “el planteamiento queda para la discusión y para mirarlo con cuidado”.

Vuelve y juega, ahora, de manera intempestiva pero no sorpresiva, el Ministro Carrasquilla saca este as de la manga y propone salir a ofertar por parte de la Nación el 8.9% de las acciones con el fementido propósito de tapar el hueco fiscal, cuando en realidad de lo que se trata es de taponar la tronera que se le abrió a los ingresos del Estado con la Ley de desfinanciamiento, que es como la llamó apropiadamente ANIF. En efecto, en dicha Ley no sólo se mantuvieron las onerosas gabelas a favor de las empresas que venían de reformas tributarias anteriores sino que se adicionaron otras, cuyo costo sobrepasa con creces los $8 billones que se aspira recibir por esta operación de venta de acciones del Estado. De prosperar esta iniciativa, con tales recursos podrá enjugarse parcialmente el déficit, pero hacia el futuro le pasará factura porque la venta de acciones se traducirá en menores ingresos por concepto de dividendos.

A guisa de ejemplo: se estima que la utilidad neta de ECOPETROL el año pasado fue de $11 billones; si, en gracia de discusión, tal como se ha procedido en ejercicios anteriores, se reparte entre los socios el 50% de dichos dividendos, si se hubiera vendido el 8.9% la Nación recibiría por tal concepto $500.000 millones menos (¡!) en el 2019. De este modo se estaría abriendo un hueco para intentar tapar otro. Este es el primer coletazo de la expedición de la Ley de financiamiento. Así de claro.

Con la Ley de financiamiento no se hizo más que trasvasar recursos del erario en beneficio del empresariado al rebajarle el impuesto de renta desde el 33% en 2018 al 30% en el 2021, amén de la proliferación de las exenciones y deducciones impositivas. Estas medidas se justificaron en su momento con el socorrido argumento que con ellas las empresas podrán “generar más y mejor empleo”. Este es un remedo del paso en falso que dio el inefable Trump en los EEUU al decretar una rebaja de impuestos corporativos del 35% al 21% en 2017 y ahora el Departamento del Tesoro acusa un agravamiento del déficit fiscal, al tiempo que el prometido aumento de las inversiones no se ha materializado y lo que es peor el crecimiento de la economía se ha desacelerado. Nos podemos quedar, entonces, con el pecado y sin la gracia! 

Bogotá, enero 20 de 2019

*Expresidente del Congreso y Exministro de Estado

www.amylkaracosta.net

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Juan Camilo Restrepo Salazar

Por Juan Camilo Restrepo Salazar*.- En la reforma política que con tantos afanes fue aprobada, aparece un artículo que dice así: “Por lo menos una quinta parte del presupuesto nacional de inversión se denominará Inversión de Iniciativa congresional. El Congreso de la República, por iniciativa de sus miembros y con aprobación de las plenarias, podrá solicitar la inversión en proyectos específicos que previamente hayan sido aprobados por el Departamento Nacional de Planeación”.

Este artículo, al que aún le faltan afortunadamente varios debates parlamentarios para convertirse en acto legislativo, tiene sin embargo todas las posibilidades de incorporarse al texto de nuestra Constitución Política a juzgar por las amplias mayorías parlamentarias que la están respaldando.

Es realmente sorprendente que un gobierno como el actual, que ha hecho de la llamada “lucha contra la mermelada” una de sus principales banderas, no haya alzado la voz para oponerse rotundamente a este adefesio.

Tal como está redactada la iniciativa constituye ni más ni menos que una nueva modalidad de los “auxilios parlamentarios” que consagró la Constitución de 1968, pero cuya cuantía excede de lejos la que llegó a tener aquella malhadada práctica. En efecto, a diferencia de los llamados “cupos indicativos” en los cuales hay normalmente un ministro de por medio, acá no lo hay. Simplemente el 20% del presupuesto de inversión de la Nación se distribuirá automáticamente entre los parlamentarios.

Se dice que con esta fórmula los parlamentarios readquirirán su derecho a asignar el gasto público. Lo cual no es cierto. Pues lo que se logra es que una suma inmensa como es el 20% del presupuesto de inversión quede escriturada políticamente a los congresistas, con todas las mañas políticas y los riesgos de corrupción que ello entraña.

La prerrogativa constitucional que asiste a los congresistas para disponer lo concerniente al gasto público se expresa en su facultad constitucional de aprobar el presupuesto Nacional como un conjunto. Pero no en disponer de la gabela de tener asignada para provecho político propio una porción equivalente al 20% del presupuesto de inversión.

El Gobierno debió poner el grito en el cielo cuando esta iniciativa fue presentada. Pero no lo hizo. Y con ello pierde toda autoridad política para rechazar en adelante cualquier práctica clientelar que tenga que ver con el presupuesto nacional.

Por otro lado, 20% del presupuesto de inversión es una cifra que excede de lejos toda sindéresis. Si se tiene en cuenta que no más del 10% del presupuesto de inversión de la Nación es de libre asignación, porque el otro 90% ya está predeterminado por la misma Constitución o la ley (pensiones, transferencias, subsidios, etc), no se sabe de donde se piensa que vaya a salir el 20% de la inversión anual del presupuesto central del país para atender los caprichos parlamentarios.

Uno de los mayores problemas de la Hacienda Pública colombiana es la inflexibilidad del gasto. Una inmensa cantidad de los recursos públicos no entran en el ejercicio normal de una planeación presupuestal. Ello se hace imposible dada la preasignación que la propia constitución y las leyes le han ido fijando al gasto público. Con esta norma de la reforma política no se hace otra cosa que recortar, aún más, el ya estrecho margen de maniobra que al gobierno -como máximo rector de la planeación presupuestal- le queda para fijar las prioridades anualmente del gasto público.

No sólo es lamentable la ligereza con que se viene reformando a diario nuestra Constitución, sino que, aún más deplorable, la falta de liderazgo que el Gobierno está mostrando al admitir que se le incorpore a nuestra carta política un verdadero orangután como éste en virtud del cual los parlamentarios tendrán una especie de derecho de pernada sobre el 20% de la inversión pública del país.

Bogotá, D. C, 20 de enero de 2020

*Abogado, Economista y Exministro de Estado. 

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Mons. Darío de Jesús Monsalve Mejía

Por: Mons. Darío de Jesús Monsalve Mejía* - La Iglesia es la eucaristía. Por la eucaristía, la Iglesia renueva constantemente su ser de “Iglesia de la Pascua”. Por ella, constituida por muchos pueblos, se transforma en un solo Pueblo, gracias a una sola MESA, que el Señor ha preparado para nosotros.

Las primeras comunidades cristianas eran, por ello, asiduas a la celebración dominical de la eucaristía; para ellos resultaba algo connatural. Era, como lo entendemos hoy, fuente y cumbre de toda evangelización, pues en ella se sentían comunidad reunida y enviada (misa- misión), a comunicar el gozo de la Pascua, la alegría de la salvación, el anuncio de un futuro posible ya en Jesús y las primeras comunidades, con el poder y la fuerza interior y comunitaria del Amor.  

La eucaristía, nos dijo en tiempos recientes, San Juan Pablo II, “ha de ser principio y proyecto de misión. Entrar en comunión con Cristo en el Memorial de la Pascua significa, al mismo tiempo, experimentar el deber de hacerse misionero del acontecimiento que aquel rito actualiza. La despedida final de cada Misa constituye una consigna que impulsa al cristiano a comprometerse en la propagación del Evangelio y en la animación constante de la sociedad” (Mane Nobiscum Domine: “Quédate con nosotros Señor”, 24). 

Como para los primeros cristianos, para nosotros la eucaristía no solamente nos permite el encuentro con Cristo Resucitado en la Comunidad, animada por el Espíritu Santo con la Palabra, con el Sacramento del Sacrificio y el Ministerio sacerdotal y diaconal, sino que, como le gustaba decir a San Juan Crisóstomo, nos permite descubrir, entre tanta tragedia, sufrimiento y exclusión, a Jesucristo “EN EL ALTAR DEL POBRE”.

La eucaristía es “la Mesa y Misa del mundo” porque es anticipación de “la Mesa y Misa del Cielo”, de la consumación definitiva del mundo. Por ello se ha de celebrar también “sobre el altar del mundo”, como esperanza de la humanidad transformada en Cristo e himno del universo. 

Desde estas apreciaciones podemos entender que nuestro Plan Quinquenal de Pastoral en la Arquidiocesis de Cali, tenga como fuente, camino, cumbre y pedagogía participativa, la celebración dominical de la Eucaristía, la Pascua que se prolonga en los domingos del Año Litúrgico.

Que la comprensión y vivencia de la Eucaristía dominical, esté iluminada también desde la espiritual Esponsal y Familiar de la Mesa Eucarística, “Banquete de Bodas del Cordero”, Mesa del Hijo y de los “hijos adoptados en Él”, y Pan que el Padre Celestial sirve a los primeros invitados, que no le corresponden, al pueblo de Israel, y a todos los excluidos de la humanidad, para integrarlos a la Mesa Común, a la Familia surgida con Cristo Jesús.

Desde los Santos Esposos de Nazaret, María y José, desde el misterio del Reino de Dios y de quienes se acogen a su Palabra y Voluntad, desde el don de María, hecho al pie de la Cruz, la Iglesia necesita mantener este “timbre esponsal y familiar”, inicio de un tejido social que tiene su raíz teológica en la Nueva Creación, en la nueva humanidad y familia que surge con Jesús.

“Del Señor somos”, dice Pablo en Romanos14,8. “Y del Domingo vivimos”, añadimos nosotros en este inicio del quinquenio 2019-2023. Nuestro énfasis está entonces en afirmar a Cristo Jesús como SEÑOR DE LA NUEVA CREACIÓN, EL KYRIOS, Señor glorioso, por medio de la resurrección.

Pascua y Pentecostés tuvieron lugar en el mismo día de la Semana, el primero, sellando la Nueva Economía de Cristo y la Iglesia, la Nueva Alianza de la salvación.

El Domingo, Día del Señor, desde los comienzos, era la cena que recordaba el misterio pascual de Cristo y, al mismo tiempo, la espera de su segunda venida. Ya San Justino daba como razón para el nombre de DOMINICUM, Domingo, el Señorío de Jesús “por ser el PRIMER DÍA en que Dios creó el mundo, y el día en que Cristo Resucitó de entre los muertos”.

Y la fe de las primeras generaciones, como la de los mártires de Abitene, en el siglo IV, proclamaba esta consigna: “Sine Dominico non possumus”: “NO PODEMOS VIVIR SIN CELEBRAR EL DÍA DEL SEÑOR” (Didascalia de los apóstoles). Y en el mismo siglo IV, después de Constantino, el Domingo se convertiría ya en “el día del descanso”, para darle espacio al encuentro con el Resucitado, a la Eucaristía y a la Asamblea, al “Altar del pobre”, al descanso y a la vida en común, en la comunidad de esposos y de la familia, a la fiesta y la esperanza, cifradas en la victoria de Cristo.

Que este Año 2019 sea nuestro inicio de LA RECUPERACIÓN DEL DÍA DOMINGO, como tiempo y espacio de la espiritualidad cristiana, eucarística, eclesial, social y familiar. 

Que nos propongamos, al menos, recuperar con nuestras feligresías, en este año, los SIETE DOMINGOS imprescindibles: de Ramos, de Pascua, de Octava pascual (de La Misericordia), de Pentecostés, Corpus Christi, de la Jornada Mundial de los pobres (33 del tiempo ordinario), y de Cristo Rey del Universo.
A todos les llegue mi saludo afectuoso de Año Nuevo y mi oración y bendición por un Año del Señor bien vivido y con la abundancia de los bienes divinos y de los que construimos los humanos para el bien común.

A todos nos acompañen el Amor esponsal de María y José, de Cristo y la Iglesia, el Amor familiar del Hogar de Nazaret. Feliz año 2019. 

Bogotá, D. C, 20 de enero de 2019 

+ Darío de Jesús Monsalve Mejía
Arzobispo de Cali

Fuente Conferencia Episcopal.

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José Félix Lafaurie
Por José Félix Lafaurie*.-  Bien dijo el presidente Duque que el atentado contra la Policía Nacional era contra toda Colombia, y Colombia somos todos, usted y yo, amigo lector, aunque ese sentimiento patrio solo brote en los triunfos deportivos.

Hoy debemos sentirnos Colombia frente al dolor y el riesgo de volver al terror cotidiano como forma de vida. No se trata de meter miedo, sino de llamar a la unión para aplastar al terrorismo que amenaza nuevamente. La gravedad de los indicios no es de poca monta.

El cómo: La Fiscalía estableció que el atentado requirió meses de planeación y expertos explosivistas, como el identificado autor material; especialistas que salieron de las cárceles y de la selva tras la firma del acuerdo, para irse a las disidencias o cambiar de brazalete y reforzar al debilitado Eln, cuya resurrección es una maldición de ese mal negociado acuerdo con las Farc.

La intención: 21 muertos y decenas de heridos es una barbaridad; una sola muerte lo es, pero 90 kilos de explosivos en medio de una ceremonia militar, como se pretendía, habría sido una catástrofe que me trae el recuerdo aciago de El Nogal en 2003.

La inmolación: Es preocupante por lo inédita en nuestro país. Estamos acostumbrados a verla por televisión en Irak o Afganistán, asociada al fanatismo religioso de ISIS o Hezbolá.

El objetivo: ¿Qué hay detrás de tan infame atentado? ¿Acaso presionar al Gobierno para negociar con los elenos? Esa fue la estrategia extorsiva de las Farc para mantener sentado al gobierno Santos en la mesa de negociaciones. ¿Acaso “ablandar” al Gobierno frente a la extradición de Santrich y la disidencia efectiva de Márquez, el Paisa y otros tantos?

En la mezquindad de la arena política, la izquierda, hoy silenciosa, y quienes sostuvieron a Santos en el mal negociado acuerdo fariano, aprovecharán para “medirle el aceite” al Gobierno.

El presidente respondió con serena firmeza y con la unión monolítica del Estado. Tras el anuncio del Fiscal de judicializar al COCE, vendrán órdenes de captura, la Interpol y la presión internacional para que Cuba y Venezuela entreguen a los determinadores del atentado. El Gobierno tiene claro que no negocia con terroristas y que la mesa con el Eln realmente no existe, pues los terroristas no cumplieron las condiciones del Gobierno.

Colombia somos todos... contra el terrorismo.

Bogotá, D. C, 20 de enero de 2019

*Presidente de Fedegan

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Lorena Rubiano Fajardo

Por Lorena Rubiano Fajardo.- El verdadero odio es el desinterés, y el asesinato perfecto es el olvido: Georges Bernanos.

Con la mano en el corazón, la mirada hacia el cielo, la oración en los labios, quiero entender que nos pasa a los colombianos. No me cansaré de escribir, comentar analizar y proponer que busquemos el camino de la paz y la concordia. No más muertes. No más asesinatos, no más bandidaje, no más corrupción.

Como no va a ser posible tener un país viable. Aquí todo lo queremos resolver con frases y palabras de cliché: cuando asesinan a algún líder comunal o social, a un guardabosques, a un erradicador de coca, indígenas, afrodescendientes,  a un reclamante de tierras, a un líder político, emiten un comunicado que ya está elaborado y no es sino agregarle el nombre: fue por lío de faldas, o fue en una riña, o fue por equivocación y agregan que inician una exhaustiva investigación.

La realidad es que alguien determinó que para el tema electoral, para ganar las próximas elecciones, había que exterminar a los líderes sociales. Alguien hace la lista, alguien financia, alguien evita que las autoridades intervengan, alguien apreta el gatillo para que inocentes compatriotas caigan vilmente asesinados, muchas veces al lado de sus familias.

Por favor señores del Gobierno, ustedes están en el poder, ustedes tienen las riendas del país, no sigan diciendo que es culpa del anterior gobierno y más bien busquen soluciones inmediatas.

Lo que vivimos día a día es que el asesinato de líderes sociales en Colombia va en aumento en varias zonas de nuestro territorio, llegando ya a la cifra de diez, líderes sociales y comunales, en lo que va corrido del año.

Lo grave es que estos personeros de la comunidad se sienten indefensos y preocupados porque la situación va a empeorar cuando se acerquen las elecciones. Con esto buscan amedrentarlos, y aislarlos del tema electoral, por falta de garantías para la participación política.

Entonces los que reclaman sus derechos, los que denuncian amenazas, los que se oponen a proyectos mineros o agroindustriales inmensos que acaban con la biodiversidad, son puestos en esa lista de candidatos a recibir un tiro en la cabeza.

En nuestro país, denunciar, cuidar nuestros parques naturales, como ocurrió con el operario del Parque Nacional Natural Sierra Nevada de Santa Marta, o ser líder de su comunidad, lo convierte en candidato a ser víctima de un atentado, generalmente mortal.

Señor Presidente: convóquenos a una gran cruzada nacional por la vida  y antes de ver la viga en el ojo ajeno, miremos la viga en el nuestro., No sigamos distrayéndonos en mirar el caso venezolano mientras, aquí nos siguen asesinando.

Señores de la Fiscalía: agudicen las investigaciones, capturen y acusen ante los jueces con prontitud, revisen quienes se están quedando con siete millones de hectáreas en las zonas de asesinatos de líderes sociales y comunales, por ahí puede estar la respuesta a este derramamiento de sangre.

Colombia necesita una reingeniería social, moral, ética desde la escuela, con énfasis y conocimiento de los valores humanos.

Termino esta nota condenando el abominable atentado contra nuestra Policía Nacional, en la Escuela de Cadetes General Santander. Sea cual sea su origen proviene de mentes perversas y asesinas. Sacrificar a nuestros jóvenes campesinos con fines políticos y oscuros es infame.

Bogotá, D. C, 19 de enero de 2019

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Jorge Enrique Robledo

Por Jorge Enrique Robledo*.- Modificando este artículo que ya estaba redactado, expreso mi total repudio al acto terrorista en la escuela de Cadetes General Santander, mis condolencias a los familiares, amigos y compañeros de las víctimas y mi solidaridad con la Policía Nacional. Y llamo a que este horror no exacerbe más la violencia verbal que tanto daña a Colombia.

De otra parte, perdida entre las noticias navideñas se supo que Carlos Valdés, director del Instituto de Medicina Legal, tuvo que renunciar a su cargo porque se descubrió que había mentido sobre el análisis de la propia Medicina Legal de una toalla encontrada en la casa de Jorge Enrique Pizano, el auditor de la Ruta del Sol II que acabó de desenmascarar las componendas Odebrecht-Aval-Fiscal Martínez. Fue tal el descaro de Valdés, que dijo que habían encontrado sangre de Pizano, cuando sus peritos le habían certificado “negativo para sangre”, animal y humana (https://bit.ly/2BuPCsI).

Ante semejante tentativa de fraude, investigué el papel de Valdés sobre su deber de decirnos de qué había muerto Jorge Enrique Pizano, luego de que el hijo de este, Alejandro, muriera envenenado por el cianuro presente en una botella de agua que estaba en la oficina de su padre. Muerte natural, suicidio u homicidio era lo que tenía que establecerse en el caso de Jorge Enrique, interrogante que con razón conmocionó a los colombianos y a la prensa internacional. Mis conclusiones en detalle pueden verse en el siguiente enlace (https://bit.ly/2CvjC8l).

Jorge Enrique Pizano murió teniéndole miedo al Fiscal Martínez, a quien había denunciado por la corrupción de la Ruta del Sol II. Tanto, que le exigió a Noticias Uno que sus grabaciones del 2015 con Martínez solo se publicaran después de su muerte o tras haber logrado salir de Colombia. Luego la suerte política del Fiscal –ya muy desacreditado en ese momento– quedó atada a si Pizano, que “sabía demasiado”, había o no fallecido de muerte natural. Y entonces Valdés, puesto en ese cargo por Martínez, se puso al servicio, no de la verdad, sino de lo que le conviniera a su jefe.

La primera explicación de la muerte de Jorge Enrique Pizano la dio el patólogo del hospital de Facatativá, el cual, en la necropsia clínica concluyó que había fallecido por infarto agudo del miocardio. Pero tras el escándalo por envenenamiento de Alejandro Pizano, la propia Fiscalía le pidió a Medicina Legal que examinara las muestras biológicas que quedaron de dicha necropsia, conservadas en formol.

Desde ese día, Valdés se dedicó a insuflarnos la idea, como incontrovertible, de la muerte natural de Pizano, a pesar de que esa certeza era contraria al conocimiento científico. Porque si bien todos los análisis dieron negativo para cianuro, ellos tenían fallas que los invalidaban: no eran a partir de sangre ni de líquidos gástricos, las muestras óptimas para encontrar cianuro, y estas se habían conservado en formol, el cual, con rapidez, elimina el cianuro de toda muestra. Y esto lo certifican dos manuales de Medicina Legal, el PET (Procedimiento Estandarizado de Trabajo) y la Guía DG-M-25, la cual incluye, entre las “Muestras no aptas para análisis toxicológico”, la “Muestra en formol”. No es casual entonces que los patólogos hablen de “falsos negativos”, que ocurren cuando el resultado da negativo pero es falso, porque la muestra no sirve. Luego nadie puede afirmar, con total certeza, que Jorge Enrique Pizano murió por muerte natural y no por cianuro. 

Las inconsistencia de las afirmaciones de Carlos Valdés y de su subdirectora, Claudia García Fino, se las reclamaron personalmente periodistas de Semana, al tiempo que les pidieron que se le explicaran estas verdades al país, a lo que ellos se negaron (https://bit.ly/2R438xt), días antes de la vulgar estafa en beneficio del Fiscal que Valdés intentó con la toalla. Que Procuraduría y Fiscalía investiguen formalmente.

Coletilla. Crece el rechazo a la falacia de que la venta de Medimás “es un negocio entre privados”, que pueden hacer lo que les dé las gana. Y atérrense con las características del comprador de Medimás (https://bit.ly/2SXjuWo).

Bogotá, 19 de enero de 2019.

*Senador del Polo Democrático Alternativo

@JERobledo

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Horacio Serpa Uribe

Por Horacio Serpa Uribe*-.Cuando en los años sesenta del siglo pasado se crearon las guerrillas, iban por el poder. Con ideologías definidas, con ideas bien estudiadas, con base social, con apoyos intelectuales y bastante comprensión internacional, desbordados de entusiasmo, las Farc y el Eln primero, luego el Epl, después el M19 y otros sectores contestatarios armados, buscaron acabar el Frente Nacional, destronar “el orden actual”, imponer sus postulados revolucionarios e implantar un sistema político  diferente, con distintos gobernantes y partidos, para que llegaran una nueva democracia y un compromiso social diferente.

La tarea no fue fácil. Distintos factores internacionales se sumaron a la contienda, los criterios intelectuales y los propósitos políticos fueron degradados por la gravedad de una lucha atroz, violenta en demasía, sucia en todos sus rincones, prolongada en exceso y sin resultados definitorios. La intensidad de la guerra se contaba por litros de sangre, diferentes lados y épocas reclamaron victorias estratégicas, empate técnico, fin del fin, y medio siglo no alcanzó para que se esculpiera el triunfo “en letras de molde”. ¿Quién ganó? En términos reales, fuera de explicaciones, teorías y pretextos, ninguno. Pero la guerrilla no logró su cometido, las posibilidades se cerraron, la perspectiva inmediata era la de continuar una guerra de desgaste, cruel para el país, y por fin surgió la razón de la inteligencia, tan subestimada por tantos, tanto tiempo.

La paz es la salida de todos. La paz abre el camino de perseguir y lograr ideales sin destruir, y brinda la oportunidad general de consolidar una buena democracia y de alcanzar un propósito común: el bienestar del pueblo.

El gobierno del Presidente Santos y las Farc dieron el paso, se lograron unos Acuerdos que no sin dificultades fueron acogidos por las instituciones y amplios sectores ciudadanos, políticos, sociales, intelectuales y empresariales. El país hace esfuerzos, en medio de incomprensiones y de mucha mala leche, para cumplirlos. Surgió un punto interesante: el Presidente Duque y su gobierno han dado muestras de apoyarlos. Se han presentado problemas, hay incumplimientos atribuibles a la parte institucional e inconformismo en las filas del partido fariano. El más retrechero ha sido Iván Márquez, quien está a punto de mandar los Acuerdos para el chorizo.

De Marquez se esperaba, como líder que fue de las Farc en los diálogos, que lo fuera también en la labor de buscar el cumplimiento de los Acuerdos. Pero hace rato se distanció de tales trámites y ahora, en declaración internacional, se duele de la entrega de las armas. Menciona la paz, no habla de guerra, pero la gente piensa: si Márquez desprecia la oportunidad de ir 8 años al Congreso Nacional, ¿cuál puede ser el plan B de este guerrero que no quiere hacer política constitucional? ¿De nuevo la guerra? Sería volver a las armas por el solo prurito de generar problemas, desgracia, muerte, sin destino, sin espacios. Ojalá este personaje interesante e inescrutable dé la talla en democracia y decida, de una vez por todas, hacer la guerra por sus ideas, pero “por otros medios”. ¡Aún es tiempo!   

Bogotá, D, C, 17 de enero de 2019

*Abogado. Excongresista, Exministro del Interior, Excandidato Presidencial, Exdiplomático, Exgobernador de Santander.

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