Horacio Serpa Uribe

Por Horacio Serpa Uribe*.- ¡Ecopetrol es la empresa de todos los colombianos! Eso fue lo que aprendí de niño y lo sigo pensando con el alma. Ecopetrol le ha garantizado el abastecimiento de crudo al país y le ha brindado la satisfacción de lograr ser dueño, en buena medida, de la riqueza petrolera. Ecopetrol es un buen ejemplo para la comunidad y en líneas generales ha sido honorable y eficazmente bien administrada. Gracias a Ecopetrol sabemos los colombianos que somos capaces de manejar lo nuestro.

La Empresa Colombiana de Petróleos ha colaborado en la solución de muchos problemas nacionales y ha brindado ayuda social a diferentes comunidades necesitadas del país. Gracias a ella Colombia en general y muchas regiones en particular han alcanzado mejoramientos y desarrollo. También ha brindado empleo y oportunidades de formación laboral y profesional a la gente.

Gracias a lo que produce Ecopetrol, a las ganancias que genera, se fortalece el presupuesto nacional. Bástame con recordar que este año el fisco público, es decir el gobierno del Presidente Duque, recibió más de nueve billones de pesos a título de participación de utilidades. Además Ecopetrol paga gruesas sumas de dinero en impuestos y aporta grandes recursos por concepto de regalías.

Es posible que no todo haya sido color de rosas. Ecopetrol ha cometido errores, en oportunidades no ha atendido adecuadamente las relaciones laborales, otras veces ha pecado de clientelismo, y está de por medio la contaminación ambiental que en algunas épocas fue desastrosa, sin pretender decir que aún no ocurran casos delicados estilo Lizama. También está de por medio el ingrato asunto de Reficar. Pero en la balanza de la equidad y de la conveniencia, el platillo de lo bueno se inclina muy, pero muy favorablemente, sobre el de lo inapropiado.

De esta empresa tan importante para el presente y futuro de la nación ya se vendió el 10% de su capital, no recuerdo exactamente con qué pretexto. Ahora se pretende vender otra parte con el argumento deleznable de que se necesita  cubrir “el hueco” que no atendió la pasada reforma tributaria. Que frescura tan grande, como si la tal ley de financiamiento no hubiera sido en extremo gravosa. O como si el gobierno no tuviera otros medios para lograr ingresos sin afectar al pueblo ni al interés nacional. ¿Por qué no piensa en disminuir sus propios gastos?

El Estado, por medio de sus diferentes gobiernos desde cuando comenzó la actual época neoliberal, enajenó casi todos sus activos. Hubo hasta regalos y despilfarros. De esos recursos no se sabe nada, ningún ciudadano se tomó siquiera un tinto, como ocurrió con la plata de Isagén. ¡No sean tan desconsiderados con los colombianos que ya no tenemos nada en qué alimentar el amor propio!

Cuando se sale de lo poco que se tiene para atender las necesidades del momento, se llega a la ruina. En este caso es peor, porque se enajena lo que da de comer. ¿No es eso lo que llaman vender la gallinita de los huevos de oro? 

Bogotá, D. C, 18 de marzo de 2019

*Abogado. Excongresista, Exministro del Interior, Excandidato Presidencial, Exdiplomático, Exgobernador de Santander.

 

 

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Juan Camilo Restrepo Salazar

Por Juan Camilo Restrepo Salazar*.- Los informes que el FMI debe rendir sobre la marcha de las economías de todos los países afiliados, conocidos como consultas del artículo IV, tienen la ventaja de que sin ser obligatorias sus recomendaciones permiten tener un punto de vista independiente sobre la marcha de la economía.

La semana pasada el FMI rindió su concepto sobre la economía colombiana y bien vale la pena, en consecuencia, detenerse en algunas de sus conclusiones más relevantes.

En términos de crecimiento económico para Colombia en este año del 2019, el FMI es relativamente optimista. Después de haber tenido crecimientos del 1.8% para el 2017 y de 2.7% para el 2018, el FMI considera que las perspectivas para Colombia en este año son favorables, debido a la flexibilidad de la política económica, los precios más altos del petróleo y la coyuntura mundial más favorable, que deberían llevar el crecimiento en este año del 2019 a niveles superiores al 3.0%.

Con relación a la situación fiscal, por el contrario, el FMI no observa el mismo optimismo. Si bien es cierto el año 2019 podremos pasarlo como se dice “dejando pelos en el alambrado” -gracias a la Ley de Financiamiento, pero sobre todo por virtud de los dividendos extraordinarios que Ecopetrol podrá entregar al Gobierno- el panorama del 2020 en adelante no luce tranquilizante. Entre líneas el FMI pronostica que del año entrante en adelante la política fiscal tendrá que apoyarse en recortes draconianos del gasto público y muy probablemente en una nueva Reforma Tributaria.

Echa también de menos el FMI que no se hayan emprendido por este gobierno reformas estructurales como las pensiones. “El sistema de pensiones tiene una baja cobertura y es altamente regresivo, anota el fondo. Reducir las tasas de reemplazo y aumentar las edades de jubilación de hombres y mujeres (que el gobierno ya dijo que no  haría) serían pasos importantes para fortalecer el sistema pensional. Los ahorros logrados podrían utilizarse para apuntalar el pilar no contributivo. Deben considerarse reformas estructurales mas profundas del sistema contributivo con el fin de ampliar el acceso, ya sea que estén gestionadas por Colpensiones o por el Sistema de Ahorro Privado”.

Personalmente me llamó la atención en este informe del FMI, cosa que no es usual, el jalón de orejas que le da al Banco de la República. Textualmente dijo lo siguiente: “La misión celebra las modificaciones introducidas en el proceso de toma de decisiones del Banco Central para reforzar el análisis que la respalda y para sincronizar las reuniones de la junta directiva del Banco Central con divulgaciones importantes de datos. En adelante (y esto es lo novedoso en boca del FMI) el Banco Central debería preparar comunicados que sean coherentes a lo largo del tiempo y que expliquen mejor la opinión de la Junta directiva sobre las disyuntivas en materia de políticas”.

En síntesis: el informe del FMI sobre Colombia es relativamente tranquilizante. Si bien no se observan nubarrones en el corto plazo, es importante registrar que el panorama fiscal a partir del 2020 lo califica el FMI como preocupante; al mismo tiempo que echa de menos que se le haya dado largas a enfrentar cambios estructurales que necesitamos con apremio, muy especialmente en el campo pensional.

Y a este propósito valdría la pena, para concluir, esta reflexión: el asunto de las objeciones presidenciales a la ley estatutaria de la JEP sin duda alguna consumirá una gran cantidad de tiempo y de energías, tanto del gobierno como del Congreso, en los meses venideros. Esto significa que habrá menos capacidad para responder con diligencia a las reformas estructurales que, como lo anota el FMI, siguen como tareas inconclusas.

Bogotá, D. C, 18 de marzo de 2019

*Abogado, Economista y Exministro de Estado.

 

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Mauricio Cabrera Galvis

Por Mauricio Cabrera Galvis*.- Cuando no se esperaba, volvió a aumentar el desequilibrio externo de la economía colombiana, y este grave hecho con sus consecuencias, ha pasado desapercibido en medio de los debates políticos y económicos de las últimas semanas.

El reporte del Banco de la República sobre los resultados de la Balanza de Pagos en 2018 muestra que aumentó el saldo negativo de nuestras transacciones reales con el resto del mundo –lo que se conoce como el déficit de la cuenta corriente- llegando a USD 12.661 millones con un incremento del 23% con respecto al año anterior. En relación con el tamaño de la economía este déficit equivale al 3.8% del PIB, mientras que en 2017 era el 3.3% y los analistas esperan que este año aumente todavía más.

Es claro que al final de año la balanza de pagos tiene que estar en equilibrio, y el déficit corriente tiene que ser financiado con entradas de capital. El año pasado fueron de USD 13.168 millones, de manera que hubo un excedente que permitió acumular reservas internacionales. Sin embargo este equilibrio esconde varias tendencias muy preocupantes.

La primera es que se esperaba que con la recuperación de los precios del petróleo y el carbón y todos los programas de promoción de las exportaciones, el aumento de las ventas al exterior contribuyera a disminuir el déficit. En efecto, los ingresos por exportaciones aumentaron USD 4.640 millones en el año (un 11.7%), de los cuales un 83% provinieron de mayores ventas de hidrocarburos y minerales.

Sin embargo las importaciones de bienes crecieron aún más (12.2%), con lo cual el déficit de la balanza comercial superó los USD 5.300 millones. Como para el 2019 se esperan precios del petróleo inferiores a los del año pasado, los pronósticos apunta a que el déficit comercial siga aumentando y puede llegar hasta los USD 6.000 millones.

La segunda preocupación tiene que ver con los flujos de Inversión Extranjera (incluyendo los capitales golondrina), que hacen parte de los ingresos de capital que financian el déficit corriente: por un lado disminuyeron drásticamente respecto del 2017, pasando de USD 21.653 a 11.358 millones, y no hay perspectivas de transacciones significativas que permitan esperar un aumento para este año.

Cali, 17 de marzo de 2019

*Folósofo y Economista. Consultor.

 

 

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Amylkar D Acosta M

Por Amylkar D. Acosta M*.- Muchos han sido los desaguisados propuestos en el proyecto de Plan Nacional de Desarrollo presentado por el Gobierno Nacional al Congreso de la República y que este tramita en sesiones extraordinarias, suscitando una gran controversia y en no pocos casos de ellos el ejecutivo ha terminado retirándolos en volandas. Es el caso de la eliminación de los subsidios a la tarifa de energía y la elevación de la cotización al Sistema de seguridad social de los trabajadores independientes, así como la unificación de la tarifa de impuestos a los licores, entre otros.

A guisa de ejemplo están las propuestas contenidas en el mismo en relación al Sistema General de Regalías (SGR). En lugar de aprovechar la oportunidad para enderezar los entuertos de los OCAD y su funcionamiento, reflejados en la baja ejecución de sus recursos, lo que se busca es recentralizar aún más su manejo. Se propone modificar el artículo 6 de la Ley 1530 de 2012, reservándole a los OCAD como función sólo “aprobar y priorizar la conveniencia y oportunidad de financiar los proyectos de inversión sometidos a su consideración”. Con ello le arrebata a los OCAD la facultad de definir “los proyectos prioritarios”, como lo manda el Acto legislativo 05 de 2011. Y lo que es más grave, le quita también la competencia a los OCAD de “evaluar, viabilizar”, como lo dispone la Ley 1530.

Además, de aprobarse el artículo 28 del proyecto, todos, absolutamente todos, los proyectos financiados con recursos provenientes de los fondos del SGR serían “viabilizados por los ministerios o los departamentos administrativos”. Aquellos que, por su naturaleza, no correspondan a ningún Ministerio o Departamento Administrativo” los viabilizaría el DNP, el cual además “ejercerá la Secretaría Técnica del OCAD –PAZ”. Esta norma sería un retroceso y trasgrede el principio de la autonomía territorial consagrado en la Constitución Política.

Esto es lo único que le hace falta al gobierno central para tener el control absoluto del SGR y sus recursos, que son de las regiones, después que contraviniendo y desacatando un fallo de la Corte Constitucional que tumbó el artículo 31 de la Ley 1606 de 2012 que lo imponía, en un acto de contumacia, estableció a través del artículo 28 de la Ley 1744 de 2014 el poder de veto del gobierno central en los OCAD. Y, como si esto fuera poco, habilitó al gobierno nacional para que a motu propio pueda presentar sus propios proyectos a los OCAD, compitiendo con los proyectos que presenten alcaldes y gobernadores. Se imaginan ustedes, el Gobierno Nacional fungiendo como juez y parte, con poder de veto en los OCAD, arrogándose la prerrogativa de presentar sus propios proyectos al mismo y ahora pretende, además, ser quien viabilice los proyectos para su aprobación. En estas condiciones, cuál será la suerte de los proyectos presentados por los gobernadores y los alcaldes.

En el Artículo 52º se dice “proyectos de gasto público territorial. Para garantizar el cumplimiento de las metas de cobertura previstas en el presente Plan, se podrán autorizar vigencias futuras ordinarias o excepcionales durante el año 2019 para proyectos que conlleven cofinanciación nacional, con sujeción a lo dispuesto en las Leyes 819 de 2003 y 1483 de 2011. Por lo tanto, como lo veremos, podrán comprometer en vigencias futuras tanto los recursos ordinarios del SGR como aquellos provenientes de los ingresos adicionales.

A renglón seguido se dice en el Artículo  54°:“autorización para el uso de recursos de mayor recaudo…1. Incorpórese al Presupuesto de Ingresos del Sistema General de Regalías para el bienio 2019 - 2020, la suma de $3.743.368.299.111, resultante de la diferencia entre el valor presupuesto para este bienio y el valor efectivamente recaudado en la Cuenta Única del Sistema General de Regalías, así:

  1. De los recursos incorporados en el numeral anterior, destínese la suma de $3.743.368.299.111 al Presupuesto de gastos, según el siguiente detalle…Los recursos incorporados en el presupuesto bienal del Sistema General de Regalías a través del artículo 7 de la Ley 1942 de 2018, no estarán limitados por lo dispuesto en el artículo 40 de la misma Ley”.

Con este artículo, simplemente, lo que están haciendo es flexibilizando la norma, dejando sin límite y con las manos libres a los actuales gobernadores y alcaldes para comprometer más del 50% de los recursos del bienio que le corresponden de acuerdo a la norma vigente. Así las cosas, podrán comprometer hasta el 100%, porque no tendría techo, lo cual me parece muy irresponsable de cara a las próximas administraciones que se instalen el 1 de enero del próximo año. Si a esto se añade la derogatoria de la Ley de garantías, a la que se comprometió el Presidente Duque en el Congreso de la Federación de Municipios en Cartagena a tramitarla con mensaje de urgencia, se imagina la feria, en vísperas además de las elecciones de octubre?

Bogotá, marzo 16 de 2019

*Expresidente del Congreso y Exministro de Minas y Energía

www.amylkaracosta.net

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Jorge Enrique Robledo

Por Jorge Enrique Robledo*.- Para Iván Duque es políticamente muy rentable su decisión contra la Justicia Especial de Paz (JEP). Pero para los colombianos, muy mala. Porque les hace daño al atacar un proceso de paz que, con todo lo que se quiera debatírsele por años y años, probado está que en la Colombia de hoy, por esa razón, hay bastante menos sangre, menos viudas, menos huérfanos y menos víctimas entre la población civil y la fuerza pública. Porque llena de incertidumbre a los alzados en armas que se reintegraron a la vida civil. Porque el ataque a la JEP la debilita en sus diversas funciones, incluida la de ofrecerles verdad a la víctimas. Y porque atropella a la Corte Constitucional y la separación de los poderes, elementos fundamentales de la democracia establecida por la Constitución.

Tan equivocado anda Duque, que canta en coro con el Fiscal Martínez, funcionario que puede servir en las escuelas de Derecho para explicarles a los alumnos sobre cómo NO debe actuar un Fiscal General, incluso si no hubiera hecho la última trastada, la de utilizar al corrupto subfiscal Carlos Bermeo para engañar y mentir con el cálculo de hacerle daño a la JEP y desviar la atención sobre su repudiable conducta frente a la corrupción en la Ruta del Sol (Odebrecht-Grupo Aval).

También es grande el mal que Duque le provoca a Colombia ante la comunidad internacional. Porque la deja como un país donde no se respetan los compromisos del Estado ni siquiera cuando se tiene a la ONU como la garante. Inmenso error el de Duque y Holmes Trujillo –el ministro de Relaciones Exteriores que ya anda en campaña presidencial para 2022, según él mismo lo confesó– si creen que en el exterior pueden tramar tan fácil como traman aquí, donde los presentan como genios porque politiquean con las relaciones internacionales y se inclinan ante las amenazas de guerra de Trump, que además pueden incendiar a Colombia. Para comprobarlo sirve bien la crítica de The Economist a Duque (http://bit.ly/2ua4TfC).

Es en especial pernicioso que Duque haya decidido irritar nuevamente a los colombianos, reencauchando el debate contra el proceso de paz. Porque es obvio que así recalienta la pelea de perros y gatos que lo caracterizó, esta vez para obtener réditos en las encuestas y en las elecciones de final del año, astucia que le funcionó para alzarse con la Presidencia de la República. Para entender mejor la manipulación en marcha, basta saber, como el propio gobierno lo confesó, que la reforma constitucional anunciada a la par con las objeciones a la ley estatutaria no les será aplicada a quienes estén respondiendo ante la JEP. Pero estén seguros de que le darán manivela a la mentira de que quienes no somos duquistas es porque deseamos lo peor para los niños.

Es obvio que así tira una cortina de humo sobre el que hoy debería ser el principal debate en el país, el del Plan de Desarrollo, esguince que se explica porque en realidad es un Plan de Subdesarrollo. Los que eligieron a Duque pensando que votaban contra las políticas de Santos deben saber que en uno de los artículos del Plan en debate –que tiene 183– se ordena mantener vigentes 472 artículos de los dos planes de desarrollo de Santos. Otra razón para afirmar que en economía y relaciones sociales, y en mucho de lo político, Duque equivale a Santos III, incluso en que a las mayorías del Congreso las cuadra con mermelada. Y que nadie espere un resultado diferente si siempre se hace lo mismo.

El Plan de Subdesarrollo confirma que Duque les puso conejo a agricultores e industriales, y con ellos a desempleados y trabajadores informales, a los que llevó a las urnas diciéndoles que cambiaría las políticas de producción y empleo de Santos. Tampoco hay cambios de importancia en la salud, las condiciones laborales de médicos, personal de enfermería y sobre las clínicas y hospitales ni en las necesidades de más recursos para el sistema educativo, aspecto en el que también coincide con Santos en no cumplirle al magisterio lo pactado. Y nada hay que en verdad demuestre una decidida voluntad política para enfrentar la desenfrenada corrupción, cáncer que corroe el país.

Coletilla: así le replicaron las bancadas de oposición a Duque: (http://bit.ly/2W29VXg)

Bogotá, D. C, 16 de marzo de 2019

*Senador del Polo Democrático Alternativo

@JERobledo

 

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José Félix Lafaurie Rivera
Por José Félix Lafaurie Rivera.- El de las objeciones es un debate torticero, porque, sencillamente, una cosa es la constitucionalidad y otra la conveniencia; un debate polarizador para revivir la falsa división entre amigos y enemigos de la paz; un debate perverso que, apelando a la presunta destrucción del Acuerdo –una mentira– y un eventual regreso a la guerra –un chantaje–, busca preservar la impunidad negociada por Santos.

Los poderes del Estado no son una suerte de pandilleros disputándose a trompadas las calles de la convivencia institucional. Por el contrario, actuando dentro de sus espacios constitucionales, en un sistema de pesos y contrapesos, son el respaldo de la democracia. 

Irresponsable la posición de quienes hacen terrorismo mediático con un “choque de trenes” que no existe, entre la Corte Constitucional y el Gobierno, porque este último, coherente con sus postulados y dentro de sus competencias, consideró inconvenientes –no inconstitucionales– seis de 193 artículos de la Ley Estatutaria de la JEP. 

Irrespetuosa con la Corte Constitucional la sugerencia ladina de que se “vengará” del Gobierno en su sentencia sobre el glifosato, por el “atrevimiento” de haber presentado objeciones de inconveniencia a una Ley que, por su condición estatutaria, exige examen constitucional previo y no posterior a la sanción del presidente, lo cual no inhibe su competencia de objetarla. 

Descomedida, por decir lo menos, con la Corte y con el Gobierno, la pretensión de unos parlamentarios de que el Congreso deba consultarle a la Corte si puede o no asumir su competencia de debatir las objeciones presentadas a su consideración por el Gobierno. Atrevida la de cercenarle al Gobierno esa competencia de objetar parcialmente una ley, porque considera inconvenientes para el país algunos de sus artículos. 

No creo que las objeciones, de ser aprobadas, hagan trizas el Acuerdo y la JEP. Creo en la coherencia del presidente, que habría traicionado si no las presenta. Creo en el talante democrático de su anuncio de acatar la decisión final. Al margen de los resultados, habrá cumplido con sus principios y compromisos. 

Tampoco creo en el choque de trenes. Puedo estar en desacuerdo con algunas de sus sentencias, pero no veo a una Corte vindicativa y mezquina, dispuesta a sacrificar su respetabilidad por el burdo afán de “desquitarse” del Gobierno. 

El narcotráfico, con sus terribles secuelas de violencia y, sobre todo, de ataque miserable a nuestros niños y jóvenes, además de todo tipo de delitos, no es un asunto menor con el que se pueda jugar a buenos y malos. 

Un problema de la dimensión del que el país heredó del gobierno Santos, que recibió 48 mil hectáreas sembradas y entregó 200 mil, es, valga la comparación, una enfermedad terminal que no se puede curar con Mejorales sino con un tratamiento integral. 

Aprendámosle en positivo a la guerrilla, pues la derrota del narcotráfico exige combinar todas las formas de lucha: Primero, la presencia del Estado, que garantiza legalidad, permite emprendimiento y genera equidad. Y mientras avanza ese “copamiento” institucional, presencia militar donde la violencia ha hecho metástasis; aspersión localizada y erradicación manual forzosas donde la Fuerza Pública pueda garantizar seguridad; erradicación voluntaria donde mejoran los síntomas socioculturales. Y claro, aspersión aérea al cultivo mafioso de coca en extensiones apartadas donde el mayor daño ambiental ya ha sido hecho con la deforestación de la selva. 

Hay que abandonar debates maniqueos. Conocemos el peligro del narcotráfico para nuestra subsistencia como sociedad y para el propósito de construir futuro. Todo el Estado, la Corte Constitucional incluida, debe asumir el reto de devolverle a Colombia la dignidad y la esperanza.

Bogotá, D. C, 16 de marzo de 2019

*Presidente de Fedegan

@jflafaurie.

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Gabriel Ortiz

Por Gabriel Ortiz*.- Esta paz que persigue Colombia y que se ha convertido en un anhelo nacional, está en medio de un remolino, del que seguramente no se salvará, ni siquiera con el blindaje jurídico que le impartió la Corte Constitucional y del cual depende todo el sistema de “Verdad, Justicia y Reparación”, para garantizar los derechos de las víctimas.

La paz ha sido el “trompo de poner”, desde siempre en Colombia. Hay grandes poderes que la torpedean, porque quieren seguir disfrutando de los beneficios que les genera la guerra. Esos grandes poderes engañaron a los colombianos durante el plebiscito y las elecciones del 2018. Cuentan con todo y, de ese todo, hacen parte los “robotinos y robotinas”, con los que se viola la privacidad de la ciudadanía y se invade las redes sociales. Qué desigualdad y qué infamia contra una sociedad ingenua que, desprevenida y confiada, deja sus mentes al servicio del ejército de hackers que poseen los enemigos de la convivencia.

Colombia asistió a un debate entre amigos y enemigos de la paz en el que el “eterno” y su mesnada sin piedad la convivencia y  la destrucción de los acuerdos que se lograron en La Habana. Las trizas, trizas y risas, o como quiera calificarse esa fobia a la paz, arreciaron. Prueba de ello, es el galimatías en que nos encontramos. Aunque se esperaban las objeciones que anunció el Presidente Duque, a nadie escapaba que esos “seis lunares” o puntos negros, fueron pregonados anticipadamente, con astucia, burla e ironía por el senador Uribe, quien logró así consagrar sus aspiraciones y dar el paso y grito triunfal sobre la justicia colombiana, a la que chuzó y desacreditó y aborreció tanto durante ocho años.

Ahora el país está en vilo, porque se pretende destruir la paz, los organismos que la mantienen y de paso herir de muerte la separación de poderes que garantizan la democracia. Caemos cada vez más abajo, podría decirse que pisamos el último escalón, porque el uribismo ha irrumpido con todo su poderío y deseo de venganza.

La batalla será campal por todas las aristas del derecho. La leguleyada arrecia y los picapleitos se enfrentan a los letrados, para buscar prebendas, canonjías y ventajas. Reaparecerá sin pudor alguno esa mermelada que está al acecho, para embadurnar a débiles legisladores fuera de nómina.

Entre tanto, paramilitares, disidentes, fabricantes de guerra y demás mafias de cizañeros, se frotan las manos, mientras las víctimas de este conflicto -que sí existió y sigue existiendo en Colombia- ven con perplejidad como la “verdad, reparación y no repetición”, se esfuman del panorama y entierran la paz estable y duradera que perseguíamos. La verdad está perdiendo un nuevo asalto porque sus enemigos siguen agazapados para escapar a la JEP y a la Justicia Ordinaria. Pese a los llamados de la Onu y tantos organismos de la sociedad universal, estamos abriendo las puertas a la impunidad.

BLANCO: La aparición del derecho de réplica.

NEGRO: Sin Gloria Zea la cultura queda huérfana.   

Bogotá, D. C, 15 de marzo de 2019

*Exdirector del Noticiero Nacional y Notisuper: La Noticia Viva. 

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Mario Ramírez Arbelaez

Por: Mario Ramírez Arbeláez*.- Sin duda alguna, porque los hechos son tozudos, podemos afirmar que la diplomacia, las organizaciones mundiales y los representantes de los países, llamados Embajadores están en plena decadencia. Ya ni la OEA, ni la ONU, son atendidas en sus decisiones o peticiones, por los países signatarios de esos acuerdos. No tienen dientes, son entidades eunucas.

Desde el ascenso del Presidente Trump en los Estados Unidos, han dado  marcha atrás en los grandes consensos mundiales. Por eso se  amplía día a día, la lista de tratados internacionales que han abandonado tras dos años de mandato en la Casa Blanca.

Además se ha desvinculado, del multilateralismo y de los grandes consensos mundiales y le está apostando a lo que les gusta, el bilateralismo, que le permite imponer sus criterios y sus propios intereses,  por encima de todo, política internacional que se enmarca en el cumplimiento de su gran lema “America First”.

Estados Unidos suspendió su participación en el Tratado sobre Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio (INF) con Rusia, que firmaron Ronald Reagan y Mijaíl Gorbachov en 1987 y que prohibía los misiles nucleares de medio y corto alcance.

Además los Estados Unidos se han retirado: del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica. El TPP (por sus siglas en inglés) fue suscrito en febrero de 2016 por 12 países que, en su conjunto, representan el 40% de la economía mundial y casi un tercio de todo el flujo del comercio internacional.

Del Acuerdo de París contra el cambio climático , firmado en abril de 2016 por 195 países de todo el mundo y que establecía el compromiso de la reducción de gases de efecto invernadero y el mantenimiento del calentamiento global por debajo de los 2 grados centígrados , siendo el segundo país emisor de contaminantes.

También se retiró de la Unesco, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, alegando un presunto sesgo antiisraelí. Se retiró del  Pacto Mundial de la ONU sobre Migración y Refugiados en diciembre de 2017, a quien siguieron Hungría, Austria, República Checa, Israel y Australia entre otros países.

Donald Trump rompió con el acuerdo nuclear con Irán en mayo de 2018 y firmó una orden ejecutiva con la que reimponía su primera tanda de sanciones contra Teherán. Las medidas tenían el objetivo de aplicar la “máxima presión económica” sobre la nación persa, buscando su aislamiento económico y forzando a compañías extranjeras a reducir o cerrar sus negocios en el país.

También se retiran del Tratado de Amistad, Relaciones Económicas y Derechos Consulares pactado con Irán en 1955 bajo el argumento de que éste ha sido utilizado por el gobierno iraní para distintas violaciones por parte del gobierno estadounidense en la relación bilateral.

En junio de 2018 anunció su salida del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, al que Trump ha criticado duramente, por lo que considera un sesgo en lo relativo a Israel, utilizando así el mismo argumento que usó para retirarse de la Unesco.

También cortaron los fondos que concedía a la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos (UNRWA) en agosto de 2018.

Estados Unidos firmó en noviembre de 2018 un nuevo tratado de libre comercio con México y Canadá , esta vez llamado T-MEC en español o USMCA en inglés, que sustituyó el Tratado de Libre Comercio para América del Norte (TLCAN), conocido como NAFTA (por su siglas en inglés) y vigente desde 1994.

Posteriormente, suspendió sus obligaciones en el Tratado sobre Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio, un pacto clave que ayudó a poner fin a la Guerra Fría. Con la salida de este acuerdo, existe el peligro de una posible carrera armamentística entre Rusia y Estados Unidos. El anuncio da comienzo a un proceso de seis meses, tras los cuales el país se retirará definitivamente del Tratado.

Ya también anunció la retirada de las tropas estadounidenses de Siria al considerar que el Estado Islámico había sido derrotado y empezó el repliegue de los 2.000 soldados que tenía desplegados en el territorio. En la misma línea decidió reducir el contingente estadounidense desplegado en Afganistán.

Por otro lado, el presidente estadounidense y el líder norcoreano Kim Jong  firmaron en junio de 2018 un acuerdo para la desnuclearización de Corea del Norte. Hace pocos días, se produjo el encuentro  entre los dos mandatarios, pero se rompió abruptamente porque Estados Unidos, no levantaba las sanciones a Corea del Norte.

Trump, además, también ha amenazado con salir de la Organización Mundial del Comercio (OMC) si Estados Unidos no recibe un mejor trato por parte de la organización.

Los Estados Unidos se han retirado constantemente del sistema de tratados internacionales de desarme, socavando durante decenios el sistema de estabilidad estratégica y disuasión.

Recientemente, la política de la administración D. Trump se ha manifestado más claramente en la decisión de abandonar el tratado de eliminación de misiles de alcance medio y menor (Intermediate Nuclear Forces Treaty – INF, por sus siglas en inglés).

El Gobierno Norteamericano sostiene  que este acuerdo INF restringe el desarrollo de las compañías militares americanas y por lo tanto se retiraron del acuerdo. El presidente de los Estados Unidos, a principios de enero del año en curso, declaró abiertamente que "Washington no reconocerá, de ahora en adelante, ninguna limitación para el desarrollo y el despliegue de sus sistemas de defensa contra misiles", que se entiende por cualquier sistema de armas. Por lo tanto, los Estados Unidos no ratifican el Tratado de prohibición completa de los ensayos nucleares, se niegan a debatir el Tratado sobre la prevención del emplazamiento de armas en el espacio ultraterrestre e ignoran la posibilidad de entablar un diálogo sobre otros acuerdos "prohibitivos".

Para salvar INF Rusia demostró a los agregados militares extranjeros invitados un misil de crucero basado en tierra 9M729 problemático para Washington. A su vez, los Estados Unidos se negaron tanto a presencia la demostración rusa como a realizar similares acciones abiertas en relación con sus sistemas de defensa antiaérea ubicados en Rumania y Polonia.

La retirada de los Estados Unidos de INF constituye ante todo una amenaza para los estados de la UE, que, además de la "obligación" de colocar en su territorio instalaciones militares de los Estados Unidos, serán los objetivos de los sistemas de armas rusas debido a la necesidad natural de la Federación de Rusia de defenderse de la amenaza.

Washington, bajo diferentes pretextos vistos desde su óptica interna, decide retirarse de los acuerdos bilaterales y multilaterales .Ante estos hechos, hay que preocuparse porque estamos ante un sistemas de relacionales internacionales impuestas bajo la amenaza y el poder, la presión comercial y la imposición de los intereses personales y políticos y de las naciones por encima del bienestar  del mundo entero- Es la diplomacia de la zanahoria y el garrote.

Bogotá, D. C, 14 de marzo de 2019

*Abogado y Periodista

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Lorena Rubiano Fajardo

Por: Lorena Rubiano Fajardo.-  “Una prensa cínica, mercenaria y demagógica producirá un pueblo cínico, mercenario y demagógico”. Joseph Pulitzer.

En los últimos tiempos las noticias falsas están invadiendo las redes sociales y los medios de comunicación en el mundo entero, utilizadas con fines políticos, económicos o personales, pero de todas maneras perversas.

Por ejemplo en los  Estados Unidos, según un estudio de la agencia Gallup, la confianza de los ciudadanos norteamericanos en sus propios medios ha caído ahora al 40%, que es un mínimo histórico.

Los medios de comunicación están migrando cada vez más del periodismo que registra e informa sobre hechos, reales y comprobables hacia la noticia falsa, mediática y buscando resultados oscuros y adversos a la realidad. O sea, obedecen más a los intereses de la pauta publicitaria o política, que a los de la sociedad que tiene derecho a ser informada con veracidad e imparcialidad.

Los ejemplos de indignación con  los medios de comunicación estadounidenses se pueden encontrar incluso en los propios Estados Unidos y cada vez existen más críticos de la prensa en ese país. Por ejemplo, un destacado columnista político y económico, Paul Craig Roberts, el investigador del Centro nacional de intereses de Washington Rachel Bauman o un famoso periodista estadounidense, presentador de programas políticos en Fox News, Tucker Carlson, ya han señalado la discrepancia entre las comunicaciones de los medios de comunicación y los hechos reales en más de una ocasión.

Y esa presión a la prensa se ha extendido a Alemania, Francia, Gran Bretaña, Australia y Nueva Zelanda, donde un sinnúmero de periodistas influyentes son los defensores a ultranza de las políticas exteriores de los Estados Unidos, por encima de los interese de sus propios países.

Y frente a las noticias falsas, que son el pan de cada día en el mundo, hasta el presidente Donald Trump  ha mencionado a los principales medios de comunicación del país como los creadores de "noticias falsas" como al  periódico The New York Times, el canal de televisión CNN y los llamó como ganadores del premio "Fake News".

Y el “The Washington Post” también publicó una falsa noticia sobre los Emiratos Árabes Unidos sindicándolos de piratas informáticos contra los medios de comunicación de Qatar y esto ocasionó el rompimiento de relaciones. El daño estaba hecho y el objetivo se había logrado.

Y en nuestro país lo acabamos de vivir con la crisis colombo-.venezolana donde nos han querido montar una guerra que no es nuestra, noticias falsas, informaciones desfasadas con la realidad buscan presionar un cambio en el vecino país, utilizando la prensa como idiotas útiles para propiciar una invasión.

En general hoy la situación en los medios de comunicación es triste y preocupante, lo que antes fue creado para informar a la opinión publica veraz e imparcialmente ahora es un vehículo cargado de falsas noticias, que inclusive pueden llegar a provocar una guerra mundial.

El periodista Javier Moreno Barber, ex director del diario El País, de España, dijo que el mundo está viviendo un momento histórico en el que las noticias falsas son más fáciles y más baratas de distribuir y producir.

Bogotá, D. C, 14 de marzo de 2019

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Clara López Obregón

Por Clara López Obregón* .- La inconveniencia de la paz que ahora defiende el Gobierno está en vía de convertir los acuerdos suscritos por el Estado colombiano en simples hojas de papel, que el Gobierno se abstiene de tratar con la rigurosidad y acatamiento que todo acuerdo de Estado amerita.

Al objetar por inconvenientes seis artículos de la ley estatutaria de la Justicia Especial de Paz y proponer tres modificaciones al Acto Legislativo 01 de 2017 que incorporó a la Constitución los ejes estructurantes del acuerdo de paz suscrito por su antecesor Juan Manuel Santos, el presidente Duque está incumpliendo la palabra empeñada del Estado colombiano. Desde el derecho romano, el principio de pacta sunt servanda –los acuerdos son para cumplirlos– ha estado en la base de la legalidad y exigibilidad de las obligaciones contraídas por las partes de su libre voluntad. En la mayoría de los casos, cada parte ha cedido una porción de su aspiración en las negociaciones que anteceden a la suscripción del respectivo contrato, tratado o pacto.

Respecto del Acuerdo final para la terminación del conflicto, los actores reunidos alrededor del Centro Democrático han adelantado una campaña de propaganda dirigida a deslegitimar lo pactado. No es exagerado afirmar que han moldeado una parte importante de la opinión pública mediante consignas falsas diseñadas para manipular los contenidos y alcances de lo pactado con el fin de enemistar a los ciudadanos y ciudadanas con el acuerdo de paz. Vladdo lo ilustra de manera didáctica en la caricatura que titula “Cambio de doctrina,” en la que se muestra cómo el uribismo ha transformado el conflicto armado en una “amenaza terrorista;” la JEP en “Tribunal de Impunidad”; la bancada de oposición en “enemigos de la democracia” y la Cátedra de Paz en “Adoctrinamiento”. Todo ello, arropándose en la defensa de las víctimas y de los niños, sobre todo los más pobres, cuando existen serios indicios que apuntan más bien a evitar que se sepa toda la verdad. Con supuestas nobles motivaciones, trabajan por debilitar y hacer fracasar la justicia transicional y con ella, el proceso de paz.

De eso se tratan las objeciones. Como si el Estado colombiano empezara y terminara con cada cuatrienio, eximiéndose al nuevo gobierno del cumplimiento de las obligaciones contraídas por todos los anteriores. Bueno no todos, solo de los que adversan como es el caso de la paz de Santos que la Presidencia de la República sostiene ahora si será “una paz bien hecha” o “una paz que nos una para zanjar de una vez por todas las discusiones que han marcado la historia reciente del país,” como afirmara el presidente Duque en su alocución televisada, cuando estaba haciendo todo lo contrario.

Con el gancho de la unidad, el presidente Duque esconde su verdadero planteamiento que consiste en el incumplimiento directo y consciente de lo acordado: el acuerdo renegociado después del plebiscito que fuera suscrito por el jefe de Estado en uso de sus atribuciones constitucionales, refrendado por el Congreso, validado por la Corte Constitucional y depositado en Naciones Unidas como acto unilateral del Estado colombiano exigible conforme al derecho internacional y en Berna como acuerdo especial de los protocolos comunes de los Convenios de Ginebra.

Declarar inconvenientes o modificar por la vía de una contrarreforma constitucional normas determinantes de la voluntad de las partes en materia de justicia transicional y extradición, entre otras, para llevarlas a un Congreso con nuevas mayorías adversas a los acuerdos de paz, equivale a una modificación unilateral de lo pactado. Tal eventual modificación riñe con el principio de pacta sunt servanda y constituye perfidia, vocablo que califica al traidor o desleal, a aquel que abusa de la buena fe del otro, siéndole desleal.

La inconveniencia de la paz que ahora defiende el Gobierno está en vía de convertir los acuerdos suscritos por el Estado colombiano en simples hojas de papel, que el Gobierno se abstiene de tratar con la rigurosidad y acatamiento que todo acuerdo de Estado amerita. Y no es la primera vez, pues ya está desconociendo los protocolos firmados con los garantes para el regreso de la delegación del ELN a territorio colombiano. El cumplimiento de la palabra empeñada formalmente por el Estado no es, no puede y no debe ser un problema de mayorías.

Bogotá, D. C, 14 de marzo de 2019

*Precandidata a la Presidencia y Excandidata a la Vicepresidencia de Colombia. Exalcaldesa de Bogotá y Exministra de Trabajo.

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Horacio Serpa Uribe

Por Horacio Serpa Uribe*.- ¡Ecopetrol es la empresa de todos los colombianos! Eso fue lo que aprendí de niño y lo sigo pensando con el alma. Ecopetrol le ha garantizado el abastecimiento de crudo al país y le ha brindado la satisfacción de lograr ser dueño, en buena medida, de la riqueza petrolera. Ecopetrol es un buen ejemplo para la comunidad y en líneas generales ha sido honorable y eficazmente bien administrada. Gracias a Ecopetrol sabemos los colombianos que somos capaces de manejar lo nuestro.

La Empresa Colombiana de Petróleos ha colaborado en la solución de muchos problemas nacionales y ha brindado ayuda social a diferentes comunidades necesitadas del país. Gracias a ella Colombia en general y muchas regiones en particular han alcanzado mejoramientos y desarrollo. También ha brindado empleo y oportunidades de formación laboral y profesional a la gente.

Gracias a lo que produce Ecopetrol, a las ganancias que genera, se fortalece el presupuesto nacional. Bástame con recordar que este año el fisco público, es decir el gobierno del Presidente Duque, recibió más de nueve billones de pesos a título de participación de utilidades. Además Ecopetrol paga gruesas sumas de dinero en impuestos y aporta grandes recursos por concepto de regalías.

Es posible que no todo haya sido color de rosas. Ecopetrol ha cometido errores, en oportunidades no ha atendido adecuadamente las relaciones laborales, otras veces ha pecado de clientelismo, y está de por medio la contaminación ambiental que en algunas épocas fue desastrosa, sin pretender decir que aún no ocurran casos delicados estilo Lizama. También está de por medio el ingrato asunto de Reficar. Pero en la balanza de la equidad y de la conveniencia, el platillo de lo bueno se inclina muy, pero muy favorablemente, sobre el de lo inapropiado.

De esta empresa tan importante para el presente y futuro de la nación ya se vendió el 10% de su capital, no recuerdo exactamente con qué pretexto. Ahora se pretende vender otra parte con el argumento deleznable de que se necesita  cubrir “el hueco” que no atendió la pasada reforma tributaria. Que frescura tan grande, como si la tal ley de financiamiento no hubiera sido en extremo gravosa. O como si el gobierno no tuviera otros medios para lograr ingresos sin afectar al pueblo ni al interés nacional. ¿Por qué no piensa en disminuir sus propios gastos?

El Estado, por medio de sus diferentes gobiernos desde cuando comenzó la actual época neoliberal, enajenó casi todos sus activos. Hubo hasta regalos y despilfarros. De esos recursos no se sabe nada, ningún ciudadano se tomó siquiera un tinto, como ocurrió con la plata de Isagén. ¡No sean tan desconsiderados con los colombianos que ya no tenemos nada en qué alimentar el amor propio!

Cuando se sale de lo poco que se tiene para atender las necesidades del momento, se llega a la ruina. En este caso es peor, porque se enajena lo que da de comer. ¿No es eso lo que llaman vender la gallinita de los huevos de oro? 

Bogotá, D. C, 18 de marzo de 2019

*Abogado. Excongresista, Exministro del Interior, Excandidato Presidencial, Exdiplomático, Exgobernador de Santander.

 

 

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Juan Camilo Restrepo Salazar

Por Juan Camilo Restrepo Salazar*.- Los informes que el FMI debe rendir sobre la marcha de las economías de todos los países afiliados, conocidos como consultas del artículo IV, tienen la ventaja de que sin ser obligatorias sus recomendaciones permiten tener un punto de vista independiente sobre la marcha de la economía.

La semana pasada el FMI rindió su concepto sobre la economía colombiana y bien vale la pena, en consecuencia, detenerse en algunas de sus conclusiones más relevantes.

En términos de crecimiento económico para Colombia en este año del 2019, el FMI es relativamente optimista. Después de haber tenido crecimientos del 1.8% para el 2017 y de 2.7% para el 2018, el FMI considera que las perspectivas para Colombia en este año son favorables, debido a la flexibilidad de la política económica, los precios más altos del petróleo y la coyuntura mundial más favorable, que deberían llevar el crecimiento en este año del 2019 a niveles superiores al 3.0%.

Con relación a la situación fiscal, por el contrario, el FMI no observa el mismo optimismo. Si bien es cierto el año 2019 podremos pasarlo como se dice “dejando pelos en el alambrado” -gracias a la Ley de Financiamiento, pero sobre todo por virtud de los dividendos extraordinarios que Ecopetrol podrá entregar al Gobierno- el panorama del 2020 en adelante no luce tranquilizante. Entre líneas el FMI pronostica que del año entrante en adelante la política fiscal tendrá que apoyarse en recortes draconianos del gasto público y muy probablemente en una nueva Reforma Tributaria.

Echa también de menos el FMI que no se hayan emprendido por este gobierno reformas estructurales como las pensiones. “El sistema de pensiones tiene una baja cobertura y es altamente regresivo, anota el fondo. Reducir las tasas de reemplazo y aumentar las edades de jubilación de hombres y mujeres (que el gobierno ya dijo que no  haría) serían pasos importantes para fortalecer el sistema pensional. Los ahorros logrados podrían utilizarse para apuntalar el pilar no contributivo. Deben considerarse reformas estructurales mas profundas del sistema contributivo con el fin de ampliar el acceso, ya sea que estén gestionadas por Colpensiones o por el Sistema de Ahorro Privado”.

Personalmente me llamó la atención en este informe del FMI, cosa que no es usual, el jalón de orejas que le da al Banco de la República. Textualmente dijo lo siguiente: “La misión celebra las modificaciones introducidas en el proceso de toma de decisiones del Banco Central para reforzar el análisis que la respalda y para sincronizar las reuniones de la junta directiva del Banco Central con divulgaciones importantes de datos. En adelante (y esto es lo novedoso en boca del FMI) el Banco Central debería preparar comunicados que sean coherentes a lo largo del tiempo y que expliquen mejor la opinión de la Junta directiva sobre las disyuntivas en materia de políticas”.

En síntesis: el informe del FMI sobre Colombia es relativamente tranquilizante. Si bien no se observan nubarrones en el corto plazo, es importante registrar que el panorama fiscal a partir del 2020 lo califica el FMI como preocupante; al mismo tiempo que echa de menos que se le haya dado largas a enfrentar cambios estructurales que necesitamos con apremio, muy especialmente en el campo pensional.

Y a este propósito valdría la pena, para concluir, esta reflexión: el asunto de las objeciones presidenciales a la ley estatutaria de la JEP sin duda alguna consumirá una gran cantidad de tiempo y de energías, tanto del gobierno como del Congreso, en los meses venideros. Esto significa que habrá menos capacidad para responder con diligencia a las reformas estructurales que, como lo anota el FMI, siguen como tareas inconclusas.

Bogotá, D. C, 18 de marzo de 2019

*Abogado, Economista y Exministro de Estado.

 

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Mauricio Cabrera Galvis

Por Mauricio Cabrera Galvis*.- Cuando no se esperaba, volvió a aumentar el desequilibrio externo de la economía colombiana, y este grave hecho con sus consecuencias, ha pasado desapercibido en medio de los debates políticos y económicos de las últimas semanas.

El reporte del Banco de la República sobre los resultados de la Balanza de Pagos en 2018 muestra que aumentó el saldo negativo de nuestras transacciones reales con el resto del mundo –lo que se conoce como el déficit de la cuenta corriente- llegando a USD 12.661 millones con un incremento del 23% con respecto al año anterior. En relación con el tamaño de la economía este déficit equivale al 3.8% del PIB, mientras que en 2017 era el 3.3% y los analistas esperan que este año aumente todavía más.

Es claro que al final de año la balanza de pagos tiene que estar en equilibrio, y el déficit corriente tiene que ser financiado con entradas de capital. El año pasado fueron de USD 13.168 millones, de manera que hubo un excedente que permitió acumular reservas internacionales. Sin embargo este equilibrio esconde varias tendencias muy preocupantes.

La primera es que se esperaba que con la recuperación de los precios del petróleo y el carbón y todos los programas de promoción de las exportaciones, el aumento de las ventas al exterior contribuyera a disminuir el déficit. En efecto, los ingresos por exportaciones aumentaron USD 4.640 millones en el año (un 11.7%), de los cuales un 83% provinieron de mayores ventas de hidrocarburos y minerales.

Sin embargo las importaciones de bienes crecieron aún más (12.2%), con lo cual el déficit de la balanza comercial superó los USD 5.300 millones. Como para el 2019 se esperan precios del petróleo inferiores a los del año pasado, los pronósticos apunta a que el déficit comercial siga aumentando y puede llegar hasta los USD 6.000 millones.

La segunda preocupación tiene que ver con los flujos de Inversión Extranjera (incluyendo los capitales golondrina), que hacen parte de los ingresos de capital que financian el déficit corriente: por un lado disminuyeron drásticamente respecto del 2017, pasando de USD 21.653 a 11.358 millones, y no hay perspectivas de transacciones significativas que permitan esperar un aumento para este año.

Cali, 17 de marzo de 2019

*Folósofo y Economista. Consultor.

 

 

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Amylkar D Acosta M

Por Amylkar D. Acosta M*.- Muchos han sido los desaguisados propuestos en el proyecto de Plan Nacional de Desarrollo presentado por el Gobierno Nacional al Congreso de la República y que este tramita en sesiones extraordinarias, suscitando una gran controversia y en no pocos casos de ellos el ejecutivo ha terminado retirándolos en volandas. Es el caso de la eliminación de los subsidios a la tarifa de energía y la elevación de la cotización al Sistema de seguridad social de los trabajadores independientes, así como la unificación de la tarifa de impuestos a los licores, entre otros.

A guisa de ejemplo están las propuestas contenidas en el mismo en relación al Sistema General de Regalías (SGR). En lugar de aprovechar la oportunidad para enderezar los entuertos de los OCAD y su funcionamiento, reflejados en la baja ejecución de sus recursos, lo que se busca es recentralizar aún más su manejo. Se propone modificar el artículo 6 de la Ley 1530 de 2012, reservándole a los OCAD como función sólo “aprobar y priorizar la conveniencia y oportunidad de financiar los proyectos de inversión sometidos a su consideración”. Con ello le arrebata a los OCAD la facultad de definir “los proyectos prioritarios”, como lo manda el Acto legislativo 05 de 2011. Y lo que es más grave, le quita también la competencia a los OCAD de “evaluar, viabilizar”, como lo dispone la Ley 1530.

Además, de aprobarse el artículo 28 del proyecto, todos, absolutamente todos, los proyectos financiados con recursos provenientes de los fondos del SGR serían “viabilizados por los ministerios o los departamentos administrativos”. Aquellos que, por su naturaleza, no correspondan a ningún Ministerio o Departamento Administrativo” los viabilizaría el DNP, el cual además “ejercerá la Secretaría Técnica del OCAD –PAZ”. Esta norma sería un retroceso y trasgrede el principio de la autonomía territorial consagrado en la Constitución Política.

Esto es lo único que le hace falta al gobierno central para tener el control absoluto del SGR y sus recursos, que son de las regiones, después que contraviniendo y desacatando un fallo de la Corte Constitucional que tumbó el artículo 31 de la Ley 1606 de 2012 que lo imponía, en un acto de contumacia, estableció a través del artículo 28 de la Ley 1744 de 2014 el poder de veto del gobierno central en los OCAD. Y, como si esto fuera poco, habilitó al gobierno nacional para que a motu propio pueda presentar sus propios proyectos a los OCAD, compitiendo con los proyectos que presenten alcaldes y gobernadores. Se imaginan ustedes, el Gobierno Nacional fungiendo como juez y parte, con poder de veto en los OCAD, arrogándose la prerrogativa de presentar sus propios proyectos al mismo y ahora pretende, además, ser quien viabilice los proyectos para su aprobación. En estas condiciones, cuál será la suerte de los proyectos presentados por los gobernadores y los alcaldes.

En el Artículo 52º se dice “proyectos de gasto público territorial. Para garantizar el cumplimiento de las metas de cobertura previstas en el presente Plan, se podrán autorizar vigencias futuras ordinarias o excepcionales durante el año 2019 para proyectos que conlleven cofinanciación nacional, con sujeción a lo dispuesto en las Leyes 819 de 2003 y 1483 de 2011. Por lo tanto, como lo veremos, podrán comprometer en vigencias futuras tanto los recursos ordinarios del SGR como aquellos provenientes de los ingresos adicionales.

A renglón seguido se dice en el Artículo  54°:“autorización para el uso de recursos de mayor recaudo…1. Incorpórese al Presupuesto de Ingresos del Sistema General de Regalías para el bienio 2019 - 2020, la suma de $3.743.368.299.111, resultante de la diferencia entre el valor presupuesto para este bienio y el valor efectivamente recaudado en la Cuenta Única del Sistema General de Regalías, así:

  1. De los recursos incorporados en el numeral anterior, destínese la suma de $3.743.368.299.111 al Presupuesto de gastos, según el siguiente detalle…Los recursos incorporados en el presupuesto bienal del Sistema General de Regalías a través del artículo 7 de la Ley 1942 de 2018, no estarán limitados por lo dispuesto en el artículo 40 de la misma Ley”.

Con este artículo, simplemente, lo que están haciendo es flexibilizando la norma, dejando sin límite y con las manos libres a los actuales gobernadores y alcaldes para comprometer más del 50% de los recursos del bienio que le corresponden de acuerdo a la norma vigente. Así las cosas, podrán comprometer hasta el 100%, porque no tendría techo, lo cual me parece muy irresponsable de cara a las próximas administraciones que se instalen el 1 de enero del próximo año. Si a esto se añade la derogatoria de la Ley de garantías, a la que se comprometió el Presidente Duque en el Congreso de la Federación de Municipios en Cartagena a tramitarla con mensaje de urgencia, se imagina la feria, en vísperas además de las elecciones de octubre?

Bogotá, marzo 16 de 2019

*Expresidente del Congreso y Exministro de Minas y Energía

www.amylkaracosta.net

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Jorge Enrique Robledo

Por Jorge Enrique Robledo*.- Para Iván Duque es políticamente muy rentable su decisión contra la Justicia Especial de Paz (JEP). Pero para los colombianos, muy mala. Porque les hace daño al atacar un proceso de paz que, con todo lo que se quiera debatírsele por años y años, probado está que en la Colombia de hoy, por esa razón, hay bastante menos sangre, menos viudas, menos huérfanos y menos víctimas entre la población civil y la fuerza pública. Porque llena de incertidumbre a los alzados en armas que se reintegraron a la vida civil. Porque el ataque a la JEP la debilita en sus diversas funciones, incluida la de ofrecerles verdad a la víctimas. Y porque atropella a la Corte Constitucional y la separación de los poderes, elementos fundamentales de la democracia establecida por la Constitución.

Tan equivocado anda Duque, que canta en coro con el Fiscal Martínez, funcionario que puede servir en las escuelas de Derecho para explicarles a los alumnos sobre cómo NO debe actuar un Fiscal General, incluso si no hubiera hecho la última trastada, la de utilizar al corrupto subfiscal Carlos Bermeo para engañar y mentir con el cálculo de hacerle daño a la JEP y desviar la atención sobre su repudiable conducta frente a la corrupción en la Ruta del Sol (Odebrecht-Grupo Aval).

También es grande el mal que Duque le provoca a Colombia ante la comunidad internacional. Porque la deja como un país donde no se respetan los compromisos del Estado ni siquiera cuando se tiene a la ONU como la garante. Inmenso error el de Duque y Holmes Trujillo –el ministro de Relaciones Exteriores que ya anda en campaña presidencial para 2022, según él mismo lo confesó– si creen que en el exterior pueden tramar tan fácil como traman aquí, donde los presentan como genios porque politiquean con las relaciones internacionales y se inclinan ante las amenazas de guerra de Trump, que además pueden incendiar a Colombia. Para comprobarlo sirve bien la crítica de The Economist a Duque (http://bit.ly/2ua4TfC).

Es en especial pernicioso que Duque haya decidido irritar nuevamente a los colombianos, reencauchando el debate contra el proceso de paz. Porque es obvio que así recalienta la pelea de perros y gatos que lo caracterizó, esta vez para obtener réditos en las encuestas y en las elecciones de final del año, astucia que le funcionó para alzarse con la Presidencia de la República. Para entender mejor la manipulación en marcha, basta saber, como el propio gobierno lo confesó, que la reforma constitucional anunciada a la par con las objeciones a la ley estatutaria no les será aplicada a quienes estén respondiendo ante la JEP. Pero estén seguros de que le darán manivela a la mentira de que quienes no somos duquistas es porque deseamos lo peor para los niños.

Es obvio que así tira una cortina de humo sobre el que hoy debería ser el principal debate en el país, el del Plan de Desarrollo, esguince que se explica porque en realidad es un Plan de Subdesarrollo. Los que eligieron a Duque pensando que votaban contra las políticas de Santos deben saber que en uno de los artículos del Plan en debate –que tiene 183– se ordena mantener vigentes 472 artículos de los dos planes de desarrollo de Santos. Otra razón para afirmar que en economía y relaciones sociales, y en mucho de lo político, Duque equivale a Santos III, incluso en que a las mayorías del Congreso las cuadra con mermelada. Y que nadie espere un resultado diferente si siempre se hace lo mismo.

El Plan de Subdesarrollo confirma que Duque les puso conejo a agricultores e industriales, y con ellos a desempleados y trabajadores informales, a los que llevó a las urnas diciéndoles que cambiaría las políticas de producción y empleo de Santos. Tampoco hay cambios de importancia en la salud, las condiciones laborales de médicos, personal de enfermería y sobre las clínicas y hospitales ni en las necesidades de más recursos para el sistema educativo, aspecto en el que también coincide con Santos en no cumplirle al magisterio lo pactado. Y nada hay que en verdad demuestre una decidida voluntad política para enfrentar la desenfrenada corrupción, cáncer que corroe el país.

Coletilla: así le replicaron las bancadas de oposición a Duque: (http://bit.ly/2W29VXg)

Bogotá, D. C, 16 de marzo de 2019

*Senador del Polo Democrático Alternativo

@JERobledo

 

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José Félix Lafaurie Rivera
Por José Félix Lafaurie Rivera.- El de las objeciones es un debate torticero, porque, sencillamente, una cosa es la constitucionalidad y otra la conveniencia; un debate polarizador para revivir la falsa división entre amigos y enemigos de la paz; un debate perverso que, apelando a la presunta destrucción del Acuerdo –una mentira– y un eventual regreso a la guerra –un chantaje–, busca preservar la impunidad negociada por Santos.

Los poderes del Estado no son una suerte de pandilleros disputándose a trompadas las calles de la convivencia institucional. Por el contrario, actuando dentro de sus espacios constitucionales, en un sistema de pesos y contrapesos, son el respaldo de la democracia. 

Irresponsable la posición de quienes hacen terrorismo mediático con un “choque de trenes” que no existe, entre la Corte Constitucional y el Gobierno, porque este último, coherente con sus postulados y dentro de sus competencias, consideró inconvenientes –no inconstitucionales– seis de 193 artículos de la Ley Estatutaria de la JEP. 

Irrespetuosa con la Corte Constitucional la sugerencia ladina de que se “vengará” del Gobierno en su sentencia sobre el glifosato, por el “atrevimiento” de haber presentado objeciones de inconveniencia a una Ley que, por su condición estatutaria, exige examen constitucional previo y no posterior a la sanción del presidente, lo cual no inhibe su competencia de objetarla. 

Descomedida, por decir lo menos, con la Corte y con el Gobierno, la pretensión de unos parlamentarios de que el Congreso deba consultarle a la Corte si puede o no asumir su competencia de debatir las objeciones presentadas a su consideración por el Gobierno. Atrevida la de cercenarle al Gobierno esa competencia de objetar parcialmente una ley, porque considera inconvenientes para el país algunos de sus artículos. 

No creo que las objeciones, de ser aprobadas, hagan trizas el Acuerdo y la JEP. Creo en la coherencia del presidente, que habría traicionado si no las presenta. Creo en el talante democrático de su anuncio de acatar la decisión final. Al margen de los resultados, habrá cumplido con sus principios y compromisos. 

Tampoco creo en el choque de trenes. Puedo estar en desacuerdo con algunas de sus sentencias, pero no veo a una Corte vindicativa y mezquina, dispuesta a sacrificar su respetabilidad por el burdo afán de “desquitarse” del Gobierno. 

El narcotráfico, con sus terribles secuelas de violencia y, sobre todo, de ataque miserable a nuestros niños y jóvenes, además de todo tipo de delitos, no es un asunto menor con el que se pueda jugar a buenos y malos. 

Un problema de la dimensión del que el país heredó del gobierno Santos, que recibió 48 mil hectáreas sembradas y entregó 200 mil, es, valga la comparación, una enfermedad terminal que no se puede curar con Mejorales sino con un tratamiento integral. 

Aprendámosle en positivo a la guerrilla, pues la derrota del narcotráfico exige combinar todas las formas de lucha: Primero, la presencia del Estado, que garantiza legalidad, permite emprendimiento y genera equidad. Y mientras avanza ese “copamiento” institucional, presencia militar donde la violencia ha hecho metástasis; aspersión localizada y erradicación manual forzosas donde la Fuerza Pública pueda garantizar seguridad; erradicación voluntaria donde mejoran los síntomas socioculturales. Y claro, aspersión aérea al cultivo mafioso de coca en extensiones apartadas donde el mayor daño ambiental ya ha sido hecho con la deforestación de la selva. 

Hay que abandonar debates maniqueos. Conocemos el peligro del narcotráfico para nuestra subsistencia como sociedad y para el propósito de construir futuro. Todo el Estado, la Corte Constitucional incluida, debe asumir el reto de devolverle a Colombia la dignidad y la esperanza.

Bogotá, D. C, 16 de marzo de 2019

*Presidente de Fedegan

@jflafaurie.

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Gabriel Ortiz

Por Gabriel Ortiz*.- Esta paz que persigue Colombia y que se ha convertido en un anhelo nacional, está en medio de un remolino, del que seguramente no se salvará, ni siquiera con el blindaje jurídico que le impartió la Corte Constitucional y del cual depende todo el sistema de “Verdad, Justicia y Reparación”, para garantizar los derechos de las víctimas.

La paz ha sido el “trompo de poner”, desde siempre en Colombia. Hay grandes poderes que la torpedean, porque quieren seguir disfrutando de los beneficios que les genera la guerra. Esos grandes poderes engañaron a los colombianos durante el plebiscito y las elecciones del 2018. Cuentan con todo y, de ese todo, hacen parte los “robotinos y robotinas”, con los que se viola la privacidad de la ciudadanía y se invade las redes sociales. Qué desigualdad y qué infamia contra una sociedad ingenua que, desprevenida y confiada, deja sus mentes al servicio del ejército de hackers que poseen los enemigos de la convivencia.

Colombia asistió a un debate entre amigos y enemigos de la paz en el que el “eterno” y su mesnada sin piedad la convivencia y  la destrucción de los acuerdos que se lograron en La Habana. Las trizas, trizas y risas, o como quiera calificarse esa fobia a la paz, arreciaron. Prueba de ello, es el galimatías en que nos encontramos. Aunque se esperaban las objeciones que anunció el Presidente Duque, a nadie escapaba que esos “seis lunares” o puntos negros, fueron pregonados anticipadamente, con astucia, burla e ironía por el senador Uribe, quien logró así consagrar sus aspiraciones y dar el paso y grito triunfal sobre la justicia colombiana, a la que chuzó y desacreditó y aborreció tanto durante ocho años.

Ahora el país está en vilo, porque se pretende destruir la paz, los organismos que la mantienen y de paso herir de muerte la separación de poderes que garantizan la democracia. Caemos cada vez más abajo, podría decirse que pisamos el último escalón, porque el uribismo ha irrumpido con todo su poderío y deseo de venganza.

La batalla será campal por todas las aristas del derecho. La leguleyada arrecia y los picapleitos se enfrentan a los letrados, para buscar prebendas, canonjías y ventajas. Reaparecerá sin pudor alguno esa mermelada que está al acecho, para embadurnar a débiles legisladores fuera de nómina.

Entre tanto, paramilitares, disidentes, fabricantes de guerra y demás mafias de cizañeros, se frotan las manos, mientras las víctimas de este conflicto -que sí existió y sigue existiendo en Colombia- ven con perplejidad como la “verdad, reparación y no repetición”, se esfuman del panorama y entierran la paz estable y duradera que perseguíamos. La verdad está perdiendo un nuevo asalto porque sus enemigos siguen agazapados para escapar a la JEP y a la Justicia Ordinaria. Pese a los llamados de la Onu y tantos organismos de la sociedad universal, estamos abriendo las puertas a la impunidad.

BLANCO: La aparición del derecho de réplica.

NEGRO: Sin Gloria Zea la cultura queda huérfana.   

Bogotá, D. C, 15 de marzo de 2019

*Exdirector del Noticiero Nacional y Notisuper: La Noticia Viva. 

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Mario Ramírez Arbelaez

Por: Mario Ramírez Arbeláez*.- Sin duda alguna, porque los hechos son tozudos, podemos afirmar que la diplomacia, las organizaciones mundiales y los representantes de los países, llamados Embajadores están en plena decadencia. Ya ni la OEA, ni la ONU, son atendidas en sus decisiones o peticiones, por los países signatarios de esos acuerdos. No tienen dientes, son entidades eunucas.

Desde el ascenso del Presidente Trump en los Estados Unidos, han dado  marcha atrás en los grandes consensos mundiales. Por eso se  amplía día a día, la lista de tratados internacionales que han abandonado tras dos años de mandato en la Casa Blanca.

Además se ha desvinculado, del multilateralismo y de los grandes consensos mundiales y le está apostando a lo que les gusta, el bilateralismo, que le permite imponer sus criterios y sus propios intereses,  por encima de todo, política internacional que se enmarca en el cumplimiento de su gran lema “America First”.

Estados Unidos suspendió su participación en el Tratado sobre Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio (INF) con Rusia, que firmaron Ronald Reagan y Mijaíl Gorbachov en 1987 y que prohibía los misiles nucleares de medio y corto alcance.

Además los Estados Unidos se han retirado: del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica. El TPP (por sus siglas en inglés) fue suscrito en febrero de 2016 por 12 países que, en su conjunto, representan el 40% de la economía mundial y casi un tercio de todo el flujo del comercio internacional.

Del Acuerdo de París contra el cambio climático , firmado en abril de 2016 por 195 países de todo el mundo y que establecía el compromiso de la reducción de gases de efecto invernadero y el mantenimiento del calentamiento global por debajo de los 2 grados centígrados , siendo el segundo país emisor de contaminantes.

También se retiró de la Unesco, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, alegando un presunto sesgo antiisraelí. Se retiró del  Pacto Mundial de la ONU sobre Migración y Refugiados en diciembre de 2017, a quien siguieron Hungría, Austria, República Checa, Israel y Australia entre otros países.

Donald Trump rompió con el acuerdo nuclear con Irán en mayo de 2018 y firmó una orden ejecutiva con la que reimponía su primera tanda de sanciones contra Teherán. Las medidas tenían el objetivo de aplicar la “máxima presión económica” sobre la nación persa, buscando su aislamiento económico y forzando a compañías extranjeras a reducir o cerrar sus negocios en el país.

También se retiran del Tratado de Amistad, Relaciones Económicas y Derechos Consulares pactado con Irán en 1955 bajo el argumento de que éste ha sido utilizado por el gobierno iraní para distintas violaciones por parte del gobierno estadounidense en la relación bilateral.

En junio de 2018 anunció su salida del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, al que Trump ha criticado duramente, por lo que considera un sesgo en lo relativo a Israel, utilizando así el mismo argumento que usó para retirarse de la Unesco.

También cortaron los fondos que concedía a la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos (UNRWA) en agosto de 2018.

Estados Unidos firmó en noviembre de 2018 un nuevo tratado de libre comercio con México y Canadá , esta vez llamado T-MEC en español o USMCA en inglés, que sustituyó el Tratado de Libre Comercio para América del Norte (TLCAN), conocido como NAFTA (por su siglas en inglés) y vigente desde 1994.

Posteriormente, suspendió sus obligaciones en el Tratado sobre Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio, un pacto clave que ayudó a poner fin a la Guerra Fría. Con la salida de este acuerdo, existe el peligro de una posible carrera armamentística entre Rusia y Estados Unidos. El anuncio da comienzo a un proceso de seis meses, tras los cuales el país se retirará definitivamente del Tratado.

Ya también anunció la retirada de las tropas estadounidenses de Siria al considerar que el Estado Islámico había sido derrotado y empezó el repliegue de los 2.000 soldados que tenía desplegados en el territorio. En la misma línea decidió reducir el contingente estadounidense desplegado en Afganistán.

Por otro lado, el presidente estadounidense y el líder norcoreano Kim Jong  firmaron en junio de 2018 un acuerdo para la desnuclearización de Corea del Norte. Hace pocos días, se produjo el encuentro  entre los dos mandatarios, pero se rompió abruptamente porque Estados Unidos, no levantaba las sanciones a Corea del Norte.

Trump, además, también ha amenazado con salir de la Organización Mundial del Comercio (OMC) si Estados Unidos no recibe un mejor trato por parte de la organización.

Los Estados Unidos se han retirado constantemente del sistema de tratados internacionales de desarme, socavando durante decenios el sistema de estabilidad estratégica y disuasión.

Recientemente, la política de la administración D. Trump se ha manifestado más claramente en la decisión de abandonar el tratado de eliminación de misiles de alcance medio y menor (Intermediate Nuclear Forces Treaty – INF, por sus siglas en inglés).

El Gobierno Norteamericano sostiene  que este acuerdo INF restringe el desarrollo de las compañías militares americanas y por lo tanto se retiraron del acuerdo. El presidente de los Estados Unidos, a principios de enero del año en curso, declaró abiertamente que "Washington no reconocerá, de ahora en adelante, ninguna limitación para el desarrollo y el despliegue de sus sistemas de defensa contra misiles", que se entiende por cualquier sistema de armas. Por lo tanto, los Estados Unidos no ratifican el Tratado de prohibición completa de los ensayos nucleares, se niegan a debatir el Tratado sobre la prevención del emplazamiento de armas en el espacio ultraterrestre e ignoran la posibilidad de entablar un diálogo sobre otros acuerdos "prohibitivos".

Para salvar INF Rusia demostró a los agregados militares extranjeros invitados un misil de crucero basado en tierra 9M729 problemático para Washington. A su vez, los Estados Unidos se negaron tanto a presencia la demostración rusa como a realizar similares acciones abiertas en relación con sus sistemas de defensa antiaérea ubicados en Rumania y Polonia.

La retirada de los Estados Unidos de INF constituye ante todo una amenaza para los estados de la UE, que, además de la "obligación" de colocar en su territorio instalaciones militares de los Estados Unidos, serán los objetivos de los sistemas de armas rusas debido a la necesidad natural de la Federación de Rusia de defenderse de la amenaza.

Washington, bajo diferentes pretextos vistos desde su óptica interna, decide retirarse de los acuerdos bilaterales y multilaterales .Ante estos hechos, hay que preocuparse porque estamos ante un sistemas de relacionales internacionales impuestas bajo la amenaza y el poder, la presión comercial y la imposición de los intereses personales y políticos y de las naciones por encima del bienestar  del mundo entero- Es la diplomacia de la zanahoria y el garrote.

Bogotá, D. C, 14 de marzo de 2019

*Abogado y Periodista

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Lorena Rubiano Fajardo

Por: Lorena Rubiano Fajardo.-  “Una prensa cínica, mercenaria y demagógica producirá un pueblo cínico, mercenario y demagógico”. Joseph Pulitzer.

En los últimos tiempos las noticias falsas están invadiendo las redes sociales y los medios de comunicación en el mundo entero, utilizadas con fines políticos, económicos o personales, pero de todas maneras perversas.

Por ejemplo en los  Estados Unidos, según un estudio de la agencia Gallup, la confianza de los ciudadanos norteamericanos en sus propios medios ha caído ahora al 40%, que es un mínimo histórico.

Los medios de comunicación están migrando cada vez más del periodismo que registra e informa sobre hechos, reales y comprobables hacia la noticia falsa, mediática y buscando resultados oscuros y adversos a la realidad. O sea, obedecen más a los intereses de la pauta publicitaria o política, que a los de la sociedad que tiene derecho a ser informada con veracidad e imparcialidad.

Los ejemplos de indignación con  los medios de comunicación estadounidenses se pueden encontrar incluso en los propios Estados Unidos y cada vez existen más críticos de la prensa en ese país. Por ejemplo, un destacado columnista político y económico, Paul Craig Roberts, el investigador del Centro nacional de intereses de Washington Rachel Bauman o un famoso periodista estadounidense, presentador de programas políticos en Fox News, Tucker Carlson, ya han señalado la discrepancia entre las comunicaciones de los medios de comunicación y los hechos reales en más de una ocasión.

Y esa presión a la prensa se ha extendido a Alemania, Francia, Gran Bretaña, Australia y Nueva Zelanda, donde un sinnúmero de periodistas influyentes son los defensores a ultranza de las políticas exteriores de los Estados Unidos, por encima de los interese de sus propios países.

Y frente a las noticias falsas, que son el pan de cada día en el mundo, hasta el presidente Donald Trump  ha mencionado a los principales medios de comunicación del país como los creadores de "noticias falsas" como al  periódico The New York Times, el canal de televisión CNN y los llamó como ganadores del premio "Fake News".

Y el “The Washington Post” también publicó una falsa noticia sobre los Emiratos Árabes Unidos sindicándolos de piratas informáticos contra los medios de comunicación de Qatar y esto ocasionó el rompimiento de relaciones. El daño estaba hecho y el objetivo se había logrado.

Y en nuestro país lo acabamos de vivir con la crisis colombo-.venezolana donde nos han querido montar una guerra que no es nuestra, noticias falsas, informaciones desfasadas con la realidad buscan presionar un cambio en el vecino país, utilizando la prensa como idiotas útiles para propiciar una invasión.

En general hoy la situación en los medios de comunicación es triste y preocupante, lo que antes fue creado para informar a la opinión publica veraz e imparcialmente ahora es un vehículo cargado de falsas noticias, que inclusive pueden llegar a provocar una guerra mundial.

El periodista Javier Moreno Barber, ex director del diario El País, de España, dijo que el mundo está viviendo un momento histórico en el que las noticias falsas son más fáciles y más baratas de distribuir y producir.

Bogotá, D. C, 14 de marzo de 2019

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Clara López Obregón

Por Clara López Obregón* .- La inconveniencia de la paz que ahora defiende el Gobierno está en vía de convertir los acuerdos suscritos por el Estado colombiano en simples hojas de papel, que el Gobierno se abstiene de tratar con la rigurosidad y acatamiento que todo acuerdo de Estado amerita.

Al objetar por inconvenientes seis artículos de la ley estatutaria de la Justicia Especial de Paz y proponer tres modificaciones al Acto Legislativo 01 de 2017 que incorporó a la Constitución los ejes estructurantes del acuerdo de paz suscrito por su antecesor Juan Manuel Santos, el presidente Duque está incumpliendo la palabra empeñada del Estado colombiano. Desde el derecho romano, el principio de pacta sunt servanda –los acuerdos son para cumplirlos– ha estado en la base de la legalidad y exigibilidad de las obligaciones contraídas por las partes de su libre voluntad. En la mayoría de los casos, cada parte ha cedido una porción de su aspiración en las negociaciones que anteceden a la suscripción del respectivo contrato, tratado o pacto.

Respecto del Acuerdo final para la terminación del conflicto, los actores reunidos alrededor del Centro Democrático han adelantado una campaña de propaganda dirigida a deslegitimar lo pactado. No es exagerado afirmar que han moldeado una parte importante de la opinión pública mediante consignas falsas diseñadas para manipular los contenidos y alcances de lo pactado con el fin de enemistar a los ciudadanos y ciudadanas con el acuerdo de paz. Vladdo lo ilustra de manera didáctica en la caricatura que titula “Cambio de doctrina,” en la que se muestra cómo el uribismo ha transformado el conflicto armado en una “amenaza terrorista;” la JEP en “Tribunal de Impunidad”; la bancada de oposición en “enemigos de la democracia” y la Cátedra de Paz en “Adoctrinamiento”. Todo ello, arropándose en la defensa de las víctimas y de los niños, sobre todo los más pobres, cuando existen serios indicios que apuntan más bien a evitar que se sepa toda la verdad. Con supuestas nobles motivaciones, trabajan por debilitar y hacer fracasar la justicia transicional y con ella, el proceso de paz.

De eso se tratan las objeciones. Como si el Estado colombiano empezara y terminara con cada cuatrienio, eximiéndose al nuevo gobierno del cumplimiento de las obligaciones contraídas por todos los anteriores. Bueno no todos, solo de los que adversan como es el caso de la paz de Santos que la Presidencia de la República sostiene ahora si será “una paz bien hecha” o “una paz que nos una para zanjar de una vez por todas las discusiones que han marcado la historia reciente del país,” como afirmara el presidente Duque en su alocución televisada, cuando estaba haciendo todo lo contrario.

Con el gancho de la unidad, el presidente Duque esconde su verdadero planteamiento que consiste en el incumplimiento directo y consciente de lo acordado: el acuerdo renegociado después del plebiscito que fuera suscrito por el jefe de Estado en uso de sus atribuciones constitucionales, refrendado por el Congreso, validado por la Corte Constitucional y depositado en Naciones Unidas como acto unilateral del Estado colombiano exigible conforme al derecho internacional y en Berna como acuerdo especial de los protocolos comunes de los Convenios de Ginebra.

Declarar inconvenientes o modificar por la vía de una contrarreforma constitucional normas determinantes de la voluntad de las partes en materia de justicia transicional y extradición, entre otras, para llevarlas a un Congreso con nuevas mayorías adversas a los acuerdos de paz, equivale a una modificación unilateral de lo pactado. Tal eventual modificación riñe con el principio de pacta sunt servanda y constituye perfidia, vocablo que califica al traidor o desleal, a aquel que abusa de la buena fe del otro, siéndole desleal.

La inconveniencia de la paz que ahora defiende el Gobierno está en vía de convertir los acuerdos suscritos por el Estado colombiano en simples hojas de papel, que el Gobierno se abstiene de tratar con la rigurosidad y acatamiento que todo acuerdo de Estado amerita. Y no es la primera vez, pues ya está desconociendo los protocolos firmados con los garantes para el regreso de la delegación del ELN a territorio colombiano. El cumplimiento de la palabra empeñada formalmente por el Estado no es, no puede y no debe ser un problema de mayorías.

Bogotá, D. C, 14 de marzo de 2019

*Precandidata a la Presidencia y Excandidata a la Vicepresidencia de Colombia. Exalcaldesa de Bogotá y Exministra de Trabajo.

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