Amylkar  D Acosta M

“Una vez más se pone de manifiesto el asfixiante y detestable centralismo en este país”.

Por Amylkar D. Acosta M.- El 5 de noviembre de 2022 la prensa internacional destacó el acontecimiento en primera plana con este titular: “la bandera cambió de manos y Barranquilla tomó el relevo como la próxima anfitriona”. Ellos y con ellos los colombianos todos recibimos exultantes desde Santiago de Chile la albricia de esta buena noticia para el país. Lo logramos se repetía el Alcalde del Distrito de Barranquilla Jaime Pumarejo, después de recibir el pabellón de los afamados Juegos panamericanos a realizarse en su XX versión en 2027 al alimón con la Ministra del Deporte Astrid Rodríguez, que convoca a 41 países de todo el continente americano. Daba cuenta, además, el despacho de prensa que la Soberana  del Carnaval Melissa Cure, encabezó la delegación de Colombia para este fausto acontecimiento, protagonizando “un espectáculo que hizo vibrar a todos los presentes con la magia  del Carnaval”. El Alcalde tomó en serio el compromiso y procedió a instalar inmediatamente el Comité organizador.

De pronto, sin vísperas, el Presidente de Panam Sports Neven Llic, que es la entidad que supervisa estos juegos envió una misiva, que se convirtió en piedra de escándalo, al Alcalde de Barranquilla y al Presidente del Comité Olímpico Colombiano (COC) Ciro Solano, en la cual les notifica, de forma tajante que “debido al incumplimiento de los requisitos establecidos” por la misma en una misiva anterior calendada en el mes de octubre pasado “se anula automáticamente la extensión de tiempo proporcionada para subsanar los incumplimientos del contrato de Ciudad Sede” y en consecuencia había tomado “la determinación indeclinable, de retirar el derecho de ser la ciudad sede de la cita continental en 2027”.

A qué se refiere el Presidente de Panam Sports?. Ni más ni menos que al cubrimiento de la obligación contraída contractualmente de consignarle a esta entidad US $4 millones de dólares, por concepto de “derecho de organización” de los Panamericanos, cifra esta que se debió desembolsar desde el 30 de julio del año pasado y que se había incumplido toda vez que sólo se había recibido el valor cancelado por el Distrito de Barranquilla, lo cual motivó que le sacaran a Colombia la primera tarjeta amarilla y consintieron en un acuerdo de pago que debía hacerse efectivo a más tardar el 31 de diciembre, que tampoco de cumplió, lo que llevó al Comité ejecutivo de Panam Sports a sacarle la tarjeta roja rescindiendo el contrato de marras!

La patidifusa Ministra de Deportes reaccionó declarándose sorprendida por semejante dislate endosándole su responsabilidad a Panam Sports, aduciendo un supuesto acuerdo “de entregar el pago de US $8 millones durante el mes de enero de 2024, en tanto que existía una dificultad de hacerlo en 2023 por un tema presupuestal”, alegando además su propia culpa de que “en el pago de diciembre tuvimos una dificultad en el PAC”. Debe ser la misma dificultad que le valió el jalón de orejas por parte del Presidente Petro en su reciente “cónclave” por la baja ejecución presupuestal de su cartera, que a duras penas llegó al 55.92% para el  mes de diciembre. Esto es inaudito!

La verdad sea dicha, yo tuve oportunidad de asistir en representación de la RAP del Caribe a la Audiencia pública de las comisiones económicas del Congreso de la República en Barranquilla, presidida por el Senador Efraín Cepeda, el 8 de septiembre del año anterior. A la misma acudió, atendiendo su citación la Ministra de Deportes, la cual ante el requerimiento de los parlamentarios para que se comprometiera a tramitar dichos pagos se mostró evasiva, escurridiza y dubitativa, para desconcierto del auditorio. Y ello a pesar de tener el respaldo en el Plan Nacional de desarrollo y contar con la partida presupuestal.

Por ello, no es de extrañar su procrastinación, la que terminó dejando a Barranquilla, al Caribe y a Colombia toda colgados de la brocha y al Alcalde de Barranquilla, que se ve ahora abocado a enfrentar un juicio de responsabilidad fiscal por detrimento patrimonial por parte de la Contraloría General de la República, por el monto de US $2.250.000 que “casó” como “plante”, como cuota inicial para asegurar la Sede de los juegos. Recurso este que, de acuerdo con una de las cláusulas del Contrato pasó a ser patrimonio de Panam Sports, excepto que se demuestre que la causa de la rescisión del mismo le sea imputable y este no es el caso.

Una vez más se pone de manifiesto el asfixiante y detestable centralismo en este país, en el cual, a despecho de la autonomía territorial consagrada en la Constitución Política, las decisiones sobre los proyectos de mayor envergadura y de mayor importancia para las regiones, como ha sucedido con el dragado y la recuperación de la navegabilidad del Río grande del Magdalena y ahora con los Juegos panamericanos, tienen que pasar inexorablemente por las horcas caudinas de la remolona burocracia capitalina, desde donde, con desdén por su suerte, al mejor estilo de los emperadores romanos cuyo dedo pulgar hacia abajo sentenciaba, con su sólo gesto, a muerte a los gladiadores, en nuestro caso así es como se define la viabilidad de los proyectos.

Bien dijo nuestro laureado con el premio Nobel de Literatura Gabriel García Márquez que “del interior del país, que se cocinaba a fuego lento en su propia sopa, llegaba apenas el óxido del poder: las leyes, los impuestos, las malas noticias”, como esta “incubadas a dos mil quinientos metros de altura y a ocho días de navegación por el río Magdalena en un buque de vapor alimentado con leña”. El pretérito de la frase de Gabo se sigue conjugando en Colombia en tiempo presente!

Medellín, enero 6 de 2024

*Economista. Expresidente del Congreso y Exministro de Minas y Energia.

www.amylkaracosta.net

 

 

Write comment (0 Comments)
Gabriel Ortiz

"El presidente Petro, debe abrir diálogo con los nuevos alcaldes, para establecer programas efectivos que recuperen el orden y permitan el restablecimiento en todo el país".

Por Gabriel Ortiz*. - Se necesitaban nuevos alcaldes para comprobar el grado de inseguridad en que se encuentra todo este país. Los que salieron, no se dieron cuenta de lo que estaba ocurriendo, o paliaron y disimularon la situación.

La generalidad de los que estrenan puesto, ponen grito en el cielo, ante la criminalidad encontrada. Inclusive, hasta quienes no comulgan con Petro, acuden a él y a sus altos funcionarios, solicitando rápida acción para pacificar la nación.

El país está en poder de guerrilleros, matones, extorsionistas y toda una parranda de delincuentes que se han apoderado de todo a su antojo.

Colombia se llenó de criminales que nos han invadido, aprovechando las medidas humanitarias del gobierno Duque, para aliviar la situación de los refugiados venezolanos, que huyen y siguen escapando de la dictadura de Maduro. Por nuestras carreteras, caminos, campos y ciudades deambulan para quedarse o seguir hacia Ecuador, Perú, Chile y otras naciones. Esa corriente introdujo a Colombia bandas criminales foráneas, que se unieron a la guerrilla y delincuencia colombiana.

No hay rincón que se libere de estos criminales. Las guerrillas reclutan niños y jóvenes que entrenan en polígonos en barriadas bogotanas. Elenos, mordiscos y demás delincuencias han conformado grupos urbanos y rurales que los surten de secuestrados, para financiarse criminalmente. Amenazan a los medios de comunicación. El Periódico de Valledupar, sufrió un atentado por informar sobre mafias del Cesar y el ELN.

El cambio de año, trajo una masacre en Nariño, un asalto a patrulla militar en Turbo, asesinato de un concejal en Tuluá, retención de otro en Arauca y asaltos, extorsiones, atracos y robos hasta de camionetas de la UNP.

En las zonas urbanas se han modificado las costumbres por la presencia de atracadores que se apoderan de bicicletas, carros, motos, celulares y demás pertenencias de la ciudadanía. Cuando el manto de la noche cubre las ciudades los habitantes huyen de las calles.

El general Gualdrón, nuevo comandante de Bogotá, anunció un inmediato plan de seguridad, que seguramente implica la eliminación de negocios de reducidores, que son patrones de los maleantes.

A buena hora algunos de los nuevos alcaldes, han cercado a los jíbaros prohibiendo el consumo de estupefacientes en los parques y sitios públicos. El microtráfico, es otro de los motores de la delincuencia en todo el país.

El presidente Petro, debe abrir diálogo con los nuevos alcaldes, para establecer programas efectivos que recuperen el orden y permitan el restablecimiento en todo el país.

El Jefe del Estado está en la obligación de llamar a mayores, coroneles y generales que sacó de las filas y aprovechar su experiencia, como lo hizo con el comandante de la policía, para ponerlos a restablecer la seguridad en todo el país. La paz total, no ha encontrado un derrotero certero contra una delincuencia que no cumple con ningún acuerdo.

BLANCO: El gran reconocimiento que el país, la justicia y la educación, le han dado al catedrático, magistrado y rector, Juan Carlos Henao. Paz en su tumba.

NEGRO: Empiezan a sentirse los estragos de la reforma a la salud: Sura suspendió los planes complementarios, que aliviaban la situación a la clase media.

Bogotá, D. C, 4 de enero de 2024

*Periodista. Exdirector del Noticiero Nacional, Telematinal y Notisuper    

   

Write comment (0 Comments)
José Felix Lafaurie Rivera

"El campo y la paz bien lo merecen como augurio de un mejor año nuevo".

Por José Félix Lafaurie Rivera*. -  De cara a un nuevo año es obligatorio referirme un poco a la ganadería y un poco al país; a la primera con la fuerza del propósito y al segundo con la incertidumbre del deseo. Con la ganadería me mueven el compromiso como presidente de FEDEGÁN y la certeza de que una ganadería moderna, rentable y sostenible es una gran contribución a la recuperación del campo y a la paz, aunque veo que los problemas del país necesitan mucho más que nuestra contribución.

Durante 2023, gracias al esfuerzo de FEDEGÁN y de los ganaderos para preservar el estatus de país libre de fiebre aftosa, se abrieron las puertas del mercado chino para la carne bovina. La meta para 2024 es abrir las del mercado de Estados Unidos y seguir llegando a otros destinos con carne y animales en pie, estos últimos a pesar de los ataques malintencionados a una actividad que cumple todos los protocolos sanitarios y de bienestar animal.

Durante 2023 avanzamos en la transformación hacia una ganadería sostenible a partir de Sistemas Silvopastoriles, orientando nuestros programas de Ciencia, Tecnología e Innovación a este objetivo, hasta lograr la creación del Sello Ambiental Colombiano ICONTEC para ganadería sostenible. En 2024 profundizaremos el cambio cultural, como hicimos durante años para lograr la robusta cultura sanitaria de nuestros ganaderos, y avanzaremos en el cambio tecnológico y el apoyo internacional y del Estado, pues se trata de una transformación sustancial que supera el esfuerzo ganadero.

Durante 2023 consolidamos nuestras comunicaciones, no solo para brindarle al Ganadero información y opciones de asistencia, como el Manual Práctico Ganadero y las Giras Técnicas Virtuales, sino para unirlos alrededor de temas como la invasión de tierras, a través de las BRIGADAS SOLIDARIAS GANADERAS, una instancia de apoyo cívico y pacífico entre ganaderos y a la Fuerza Pública, aunque atacada por la izquierda y desde algunas entidades del Estado. Para 2024 ampliaremos nuestra Comunidad Virtual, que vincula a más de 400.000 ganaderos en más de 5.000 grupos de WhatsApp, y relanzaremos nuestro periódico virtual “Contexto Ganadero”.

Frente al país, al margen de la imperiosa necesidad de que el Estado y la sociedad vuelvan los ojos al campo, como asunto de equidad y condición para la paz, no quiero jugar a la bola de cristal con una economía en dificultades, pero con causas y resultados confusos, por lo que me limito a unos temas específicos.

El primero tiene que ver con el Acuerdo con el Gobierno para la compra de tierras ganaderas con destino a la Reforma Rural Integral, que hemos honrado con más de 600.000 hectáreas ofrecidas a través de FEDEGÁN, y que seguiremos honrando, así no esté en nuestras manos la compra ni el compromiso de acompañamiento con proyectos productivos que mejoren las condiciones de vida de los beneficiarios.

Nos preocupa la inseguridad que azota nuevamente al campo; nos preocupan el regreso del secuestro y la extorsión que nunca se fue; y por supuesto, nos preocupa el futuro de las negociaciones con el ELN, en las cuales participo en mi condición de presidente de FEDEGAN, con aprobación del pleno de la Asamblea de los ganaderos colombianos reunida en el Congreso Nacional de 2022.

No ha sido fácil, ni lo será, sobre todo por la contradicción entre lo acordado en la Mesa y las declaraciones del jefe máximo del ELN, frente a un país que, por esa vía, no superará el escepticismo para acompañar un proceso que tanto apoyo necesita.

Aun así, aunque la meta es importante, lo más importante es no detenerse. El campo y la paz bien lo merecen como augurio de un mejor año nuevo.

Bogotá, D. E, 1 de enero de 2024

Presidente de FEDEGAN

@jflafaurie

Write comment (0 Comments)
Amylkar  D Acosta M

"Los gobiernos de los departamentos y municipios han sido reducidos a su condición de capitis diminutio institucional". 

Por Amylkar D. Acosta M*. - A través de su cuenta en X y mediante un lacónico mensaje el Presidente Gustavo Petro notificó la decisión de su Gobierno de dar por terminada unilateralmente “la delegatura que en materia de minas se había expedido para el Departamento de Antioquia” y advierte que recobra su “función constitucional y la ponemos al servicio del pequeño minero”. En estos términos, se envían dos mensajes en uno: el Gobierno central reasume las funciones y competencias que la Agencia Nacional Minera (ANM) había delegado mediante un convenio interadministrativo suscrito entre las dos partes, negando la prórroga solicitada por el Departamento, al tiempo que se advierte que en adelante dicha función constitucional se pondrá “al servicio del pequeño minero”, como si no lo hubiera estado mientras la misma la ejerció el Departamento. 

En auxilio del pronunciamiento del Presidente Petro, para justificar dicha medida, la ANM adujo en un comunicado de prensa que, según Informe de su Vicepresidencia de seguimiento y control Minera, se “ha evidenciado falencias en algunos de los aspectos asociados al cumplimiento de la función de fiscalización”, sin dar más detalles y sin dar lugar a la contrastación y corroboración del mismo. En consecuencia, es su decisión “reasumir a partir del 1 de enero de 2024 las funciones de autoridad minera delegadas desde el año 2001 a Antioquia”.

Es cierto, como lo acota la ANM en su comunicado que "de acuerdo con lo señalado en el artículo 12 de la ley 489 de 1998 y en la jurisprudencia constitucional (Sentencia C-372 de 2002), la autoridad delegante puede reasumir la competencia en cualquier tiempo y existe un amplio margen de discrecionalidad del delegante para decidir si delega o no el ejercicio de funciones propias de su empleo o cargo".

Luego, lo que está en discusión no es el “amplio margen de discrecionalidad del delegante para decidir si delega o no el ejercicio de funciones propias”, sino las razones de pertinencia, conveniencia y oportunidad. Huelga decir que eso es lo que ha venido haciendo la Nación, delegando funciones y competencias a las entidades territoriales, eso sí sin recursos, transgrediendo lo dispuesto en el artículo 356 de la Constitución Política que lo condiciona a la transferencia de los recursos necesarios y suficientes para asumirlas y lo que es más grave sin mediar siquiera su consentimiento. Y ello no obstante que, como lo dejó establecido la Corte Constitucional en la Sentencia arriba citada, se requiere que “sea aceptado el traslado de competencias por parte de la entidad territorial delegataria”.

La ANM se pretende escudar en la Sentencia de la Corte Constitucional C – 727 de 2000 que, en uno de sus apartes, dejó establecido que la delegación entre entidades públicas es constitucional siempre y cuando “no implique un reparto definitivo de competencias, sino un ejercicio de colaboración transitorio entre entidades”, lo cual la llevó a declarar inexequible la alusión a la permanencia de la delegación del artículo 320 de la Ley 685 de 2001 del Código de Minas vigente, dejando en firme la atinente a la delegación “temporal u ocasional” en el mismo.

Y este es el caso, precisamente por ello dicha delegación se ha venido dando de manera temporal y no permanente. La más reciente prórroga se dio hace dos años al firmarse un otrosí, con vencimiento el 31 de diciembre de este año. En una interpretación acomodaticia del fallo de la Corte Constitucional, la ANM colige que “en el caso de la delegación minera en la Gobernación de Antioquia, dicho mecanismo de colaboración ha sido objeto de sucesivas prórrogas en el tiempo, lo cual en la práctica comporta un ejercicio permanente de una función propia de la autoridad minera nacional y el vaciamiento de competencias legales”.

No hay nada nuevo bajo el sol. Esta es una manifestación más del aberrante centralismo que agobia a las regiones en Colombia, en donde los gobiernos de los departamentos y municipios han sido reducidos a su condición de capitis diminutio institucional. Durante los 32 años de vigencia de la Constitución Política de 1991, que consagró la autonomía territorial en su artículo 287, con medidas como estas el Gobierno central, a contrapelo de la misma, ha venido acentuado un proceso de recentralización, la cual se ha visto exacerbada por el presidencialismo. Y no es para menos, pues en Colombia el Presidente de la República es, además, Jefe de Estado, Jefe de gobierno y suprema autoridad de la Nación.

Nos ilusionamos creyendo que con la llegada al Gobierno de un Presidente de izquierda, con la bandera del cambio, esta tendencia cambiaría, pero qué va! De allí el rechazo que ha despertado esta atrabiliaria decisión que hiere la sensibilidad de un Departamento, como Antioquia, pionero de la actividad minera en Colombia, con una larga tradición, que representa el 1.86%  de su PIB y el 39.3% de sus exportaciones.

Huelga decir que las capacidades y competencias técnica, jurídica y operativa, con las que cuenta la Secretaría de Minas, creada mediante la Ordenanza 1177 de 1991, la envidiaría la propia ANM. Esta, al reasumir tales competencias, tendrá que agigantar su fronda burocrática, de un Estado macrocefálico y paquidérmico, como lo es la Nación, para poder reasumir las funciones delegadas. Y todos los procesos de titulación, inspección, vigilancia y formalización minera, en la cual Antioquia tiene el liderazgo en el país, pasarán desde los territorios hacia los escritorios en Bogotá. Ello es una afrenta para Antioquia y para los antioqueños!

 Medellín, 1 de diciembre de 2024

Economista. Expresidente del Congreso y exministro de minas y energía.

www.amylkaracosta.net

Write comment (0 Comments)
Huber Ariza

Este no fue un año fácil ni para el país ni para el mundo, pero el propósito para el próximo debería ser lograr un acuerdo nacional, y silenciar los mensajes de odio y las narrativas extremistas.

Por Hubert Ariza*.- Termina 2023 en medio de un clima de crispación política interna, con un Gobierno en permanente crisis que anuncia nuevos cambios en su gabinete, reformas esenciales aplazadas, un Congreso que aprobó solo el 2% de las iniciativas presentadas y en deuda con la ciudadanía, una multiplicación de partidos y organizaciones políticas, unas negociaciones sin certezas con las estructuras armadas ilegales, una economía marcada por la incertidumbre, una sociedad polarizada que no encuentra el camino de la unidad y nuevas autoridades territoriales próximas a iniciar su mandato, algunas de ellas, desde ya, en franca oposición al Gobierno nacional.

No fue un año fácil en un mundo en ebullición sostenida que vio marchitarse la atención global en la guerra de Ucrania, que en un momento amenazó con convertirse en la semilla de la tercera guerra mundial, y luego presenció la confrontación de Israel contra Hamas, que ha significado el arrasamiento de la Franja de Gaza con un saldo a hoy, según CNN, de más de 20.000 civiles muertos y 55.000 heridos.

Las crueles imágenes de Gaza alimentan el pesimismo y la desesperanza, y recuerdan que vivimos tiempos de profundas amenazas a la paz mundial, en los que Naciones Unidas pareciera invisible, inservible, inane, ante la gravedad de los problemas globales, como las hambrunas, el cambio climático y las migraciones masivas obligadas por las conflagraciones militares, la desigualdad, la depredación ambiental, y el empoderamiento de discursos autoritarios y el populismo aislacionista.

La sombra del eventual regreso de Trump al poder en Estados Unidos es un canto celestial para una derecha que se deleita con el ascenso de Milei en Argentina y sus medidas autoritarias de desmonte del Estado, que conducirán a ese país a un estallido social y una profundización de su crisis social, política y económica. La foto de Milei abrazado a Trump y Netanyahu es esperada por muchos como símbolo de una nueva era de derechización global.

En Colombia las cosas tampoco fueron fáciles. El año termina con el crecimiento de la derecha, el debilitamiento de la izquierda, la consolidación del centro en Bogotá y Cali, esencialmente, y la más baja popularidad del presidente Petro, que hoy llega apenas al 26% y con tendencia a la baja. El desvanecimiento interno de la imagen positiva del presidente que más ha hecho por posicionar a Colombia en el escenario internacional está ligado a la decepción por su estilo de gobierno, el estancamiento de su ambiciosa agenda legislativa, la debilidad de sus coequiperos, la incertidumbre que generan sus reformas y las negociaciones llenas de sobresaltos con las organizaciones alzadas en armas, grupos paramilitares y bandas criminales.

2023 termina, además, con el resquebrajamiento de la promesa presidencial de convertir a Colombia en potencia mundial de la vida, por las dramáticas cifras de masacres y asesinatos de líderes sociales que no cesan en el territorio ante la crueldad de las organizaciones armadas ilegales, la incapacidad del Estado para garantizar la seguridad de esta población inerme y sus organizaciones, y la descoordinación institucional en la respuesta a la problemática. Una situación que obligó a la Corte Constitucional a declarar, a comienzos de diciembre pasado, el Estado de cosas inconstitucional por la vulneración masiva de los derechos fundamentales de los líderes sociales, lo que obliga una respuesta estructural y coordinada del Estado, que aún no aparece.

Si 2022 fue el año de la apoteosis de Petro, 2023 fue el de su decrecimiento y 2024 será el del inicio de la carrera por su sucesión, que, en todo caso, no se vislumbra sea impuesta por el Pacto Histórico, ni por cualquier otra coalición de izquierda. El péndulo se mueve hacia la derecha, pero no es claro, tampoco, que la ultraderecha tenga con quién regresar al poder. No se ven candidatos fuertes a la vista de la cantera uribista. La captura del senador Ciro Ramírez, por corrupción, es un golpe muy duro a ese sector. El antipetro aún no aparece.

Con Uribe contra las cuerdas por sus líos legales y sin un líder capaz de ocupar su espacio, necesitarán conformar una coalición de derecha, que atrape en su red discursiva de seguridad y desmonte de la agenda petrista a más de doce millones de personas. Colombia no parece hoy tierra abonada para Bukeles ni Mileis, entre otras cosas porque el populismo de extrema derecha ya lo vivimos con Uribe y sus ocho años de gobierno de seguridad democrática y disminución del Estado; y el populismo de izquierda lo estamos viviendo con Petro.

Por lo anterior, 2026 aparece, esta vez, como una gran oportunidad para el centro político. Muchas de esas expectativas están en los logros de los entrantes alcaldes de Bogotá, Cali y las grandes capitales, donde la izquierda quedó aislada. La agenda política, en 2024, se centrará en la seguridad, el anhelo más grande de los ciudadanos asfixiados por la delincuencia desbordada, el manejo de la economía en tiempo de estancamiento mundial, la disminución de la pobreza y el hambre, el impulso de las grandes reformas -salud, educación, laboral, entre otras-, y los logros en las mesas de negociación y los ceses al fuego.

Un tema que buscará posicionarse desde varios sectores es la profundización de la descentralización, ante la asfixia que significa para las regiones el hipercentralismo, exacerbado en los últimos días por la decisión del Gobierno nacional de no prorrogarle a Antioquia la delegación minera, lo que es considerado por el saliente gobernador de ese departamento, Aníbal Gaviria, como “el florero de Llorente para profundizar el debate sobre descentralización, autonomía territorial y federalismo”. Poner al país a hablar de federalismo es un reto gigante. El mandatario entrante del Atlántico, Eduardo Verano, es un abanderado, precisamente, de ese objetivo modernizador del Estado, que ha encontrado nuevos aliados en su camino, como el presidente del Senado, Iván Name, y destacadas personalidades académicas, jurídicas y políticas.

La tarea más urgente, sin embargo, es la consolidación de las bases de un gran acuerdo nacional que permita sacar adelante las grandes reformas postergadas y consolidar la reconciliación. La polarización creciente es el gran obstáculo para lograrlo. Colombia es, para nuestra desgracia, una de las seis sociedades más polarizadas del mundo, según el índice que elabora anualmente el barómetro Edelman. La acompañan Argentina, Estados Unidos, Suráfrica, España y Suecia.

Por ello, el propósito nacional para 2024 debería ser silenciar los mensajes de odio y las narrativas extremistas. Es tiempo de pensar colectivamente en cómo fortalecer la democracia e impedir que el extremismo gane espacios para recortarla. La pregunta que surge es quién o qué institución es capaz de liderar la construcción de ese gran acuerdo nacional, porque los reiterados llamados que hace el Gobierno no encuentran eco. Y mientras tanto, el río del desencanto en la democracia sigue creciendo, abonando el terreno a la incertidumbre.

Bogotá, D. C, 29 de diciembre de 2023

*Periodista, internacionalista y analista político.

Tomado de El País.

Write comment (0 Comments)
Gabriel Ortiz

La autoridad no se ejerce en Colombia, porque nadie la aplica.

Colombia perdió los aceleradores que nos impedían comportarnos como paquidermos en todas nuestras actuaciones y en la manera de vivir, que nos convierten en la potencia mundial del mañana… todo lo dejamos para mañana.

Para ejecutivo, legislativo y judicial, los términos no se cumplen, o se violan para acompasar la moneda común que se denomina corrupción.

La justicia se desprecia, porque quienes la ejercen, juegan con la figura del “vencimiento de términos” que deja todo para mañana por parte de quienes acusan, defienden o sentencian. Adicionalmente los procesos cuentan con centenares de instancias de revisión.

Como nadie cumple, el Banco de la República ganó el premio “tortuga”, que frenó la economía. El presidente Petro llega tarde, o mañana, a los actos e invitaciones, incluyendo la multitud de eventos internacionales. Preparó unos “retiros espirituales” para analizar la marcha de su administración y descubrió que sus ministros y altos funcionarios “dejaron todo para mañana” y sin ejecutar los presupuestos.

“Todo nos llega tarde, hasta la muerte”, se repiten quienes le siguen la pista a la Colombia, que esperaba una paz total que tampoco avanza, porque unas desvergonzadas guerrillas, nos llenan de promesas que debemos pagarles en efectivo por sus criminales vagancias, secuestros, extorsiones, rescates y amenazas en ciudades, campos y veredas. Para mañana también se ha dejado la implementación del Proceso de Paz del Nobel Santos.  

La autoridad no se ejerce en Colombia, porque nadie la aplica.

Del legislativo, ni hablar. Allí nada se deja para mañana, porque en los recintos no existe el tiempo. El tropel de partidos políticos sin filosofía, ideas, principios, obligaciones, estudios y análisis que han llenado Colombia, solo buscan burocracia.

La generalidad de los servidores públicos, han optado por seguir el ejemplo de quienes conforman los tres poderes y cuidadosamente siguen su lucrativo ejemplo. El mañana domina la voluntad de jefes y subalternos, que juegan con las funciones que se les han encomendado. A medias asisten a sus labores y rara vez cumplen con sus horarios. Ha llegado al colmo el desgano y la pereza que los impulsan, que cuando algunos de ellos ejercen la labor encomendada, recibe este enjuiciamiento por parte de sus compañeros: “no trabaje tanto que nos perjudica a todos”.

En esta potencia mundial del mañana, existen montones de organismos culpables del desgreño: la Procuraduría y la fiscalía, no pasan desapercibidas, ambas “mañaneras” y politizadas, repletas de funcionarios, que deben simplemente cumplir órdenes superiores. Prueba de ello lo ocurrido con el alcalde de Cali, Jorge Iván Ospina, al que después de 3 años vinieron a sancionarlo por hechos de corrupción en su ciudad. Pero risible que, a una persona, a la que le restan 5 días en su cargo, lo destituyan por 40 días. Esa es la Procuraduría.

Así funciona la potencia mundial del mañana. Feliz año para todos.

BLANCO: Yanelda Jaimes, regresa a la mañana, de 4 a 6 por RCN. Gran periodista, excelente reportera, fue respaldada tras diferencias con Luis Carlos Vélez. Felicitaciones Yanelda.

NEGRO: ¿Por qué la cantante Marbel, la emprende contra la Niña Antonella Petro? El odio no puede llegar a esos niveles.

Bogotá, D. C, 28 de diciembre de 2023

Periodista. Exdirector del Noticiero Nacional, Telematinal y Notisuper.

Write comment (0 Comments)
José Felix Lafaurie Rivera

Si desoye el clamor de la sociedad la paz seguirá siendo un anhelo apenas y las negociaciones otra frustración

Por José Félix Lafaurie Rivera*. -  Acaba de culminar la quinta ronda de negociaciones con el ELN en México; ronda determinante y nada fácil, que cargaba con un peso agobiante: el Secuestro. Una ronda en la que estaba de por medio la paz misma; pero una ronda, finalmente, con un alcance que el país, descreído con razón, recibe con escepticismo todavía, pero con algo de esperanza, en una época propicia para augurios de paz.

Hace 35 años, en Maguncia, Alemania, el ELN se comprometió, como gran cosa, a no secuestrar niños ni ancianos, un acuerdo recibido como “buen comienzo”, aunque también como vergonzosa confesión; pero al margen de todo ello, desde entonces, el ELN no se había comprometido a nada realmente. A partir del 30 de enero y durante 180 días inicialmente, el ELN se compromete a no realizar secuestros extorsivos, que insisten en llamar “retenciones con fines económicos”, compromiso al que no le han faltado reparos.

¿Por qué no se comprometió desde el comienzo del cese al fuego? Realmente sí lo hizo y así se lo reclamó la delegación gubernamental, porque el secuestro, además de ser un delito tipificado en nuestro Derecho Penal, está taxativamente prohibido en el Derecho Internacional Humanitario y su jurisprudencia, y el DIH fue acogido como referente en el Acuerdo del Cese al Fuego que el ELN firmó y con el cual se comprometió.

El tema de “las interpretaciones” ha sido un gran escollo en estas negociaciones y, por esa vía, el ELN nunca aceptó que del acogimiento al DIH se derivaba un compromiso frente al secuestro, dificultad superada en esta ronda —y su principal resultado—, al quedar explícito y sin lugar a interpretaciones, el compromiso de no secuestrar con fines extorsivos, que será incorporado a los protocolos de los Acuerdos.

¿Por qué no se comprometió a renunciar al secuestro con cualquier motivación? Desde afuera no parece lógico, pero en la Mesa las cosas son a otro precio. De hecho, el DIH proscribe, en general, la toma de rehenes, y los prisioneros de guerra —secuestrados de la Fuerza Pública—, son también proscritos por el DIH y el Estatuto de Roma en los conflictos internos. Así pues, solo queda decir que “comienzo tienen las cosas”, que el fin del secuestro como hostigamiento a la sociedad y como condición para la PARTICIPACIÓN es, sin duda, un gran avance, y que, de cualquier manera, todo secuestro tendrá que ser explicado por el ELN ante la Mesa y su Mecanismo de Verificación.

También es un gran avance que, a partir del 30 de enero, todo secuestrado hasta esa fecha deberá quedar libre, pues el secuestro es un delito de tracto sucesivo, es “continuo”; no se limita al día en que se secuestra sino al periodo durante el cual se está secuestrado, luego nadie puede seguir estándolo a partir del 30 de enero de 2024.

La sabiduría popular, precisamente por su origen, siempre es contundente. “Obras son amores y no buenas razones”, es el mensaje claro al ELN por parte de una sociedad que ya no pide ni anhela, sino que les exige no volver a secuestrar; les exige pasar de las palabras del compromiso a las realidades del cumplimiento, para permitir estas negociaciones que necesitan un hondo respaldo popular.

Por ello, el ELN tiene la palabra; si desoye el clamor de la sociedad la paz seguirá siendo un anhelo apenas y las negociaciones otra frustración; si lo escucha, la paz se asomará como estrella de Navidad. “Amanecerá el 2024… y veremos”.

Mi deseo de Navidad para todos los colombianos: Paz en sus corazones y en sus hogares…, es el comienzo para la paz de Colombia.

Bogotá, D. C, 22 de diciembre del 2023

Abogado y Economista. Exministro de Estado.

@jflafaurie

Write comment (0 Comments)
Juan Camilo Restrepo Salazar

Minas antipersonal, mayor violación al DIH.

Por Juan Camilo Restrepo*. - Quien tenga la oportunidad de visitar el complejo militar de Tolemaida no debe dejar de conocer el que bien podría llamarse “el museo de la ignominia”.

Se trata de una muy bien dispuesta exposición que ha organizado la brigada donde se forma el personal especializado en el peligroso oficio de limpiar de minas los territorios sembrados con estos mortales artefactos. También se crían allí los perros que se utilizan en el rastreo de estas minas que son pastores belgas, toda vez que tienen un olfato aún más desarrollado que el de sus primos caninos los pastores alemanes.

En este centro que goza de gran prestigio internacional pues recibe alumnos de diferentes países de la región funciona -como he dicho- el “museo de la ignominia”. Que no es otra cosa que la exposición retrospectiva de lo que ha sido el desarrollo a través del tiempo de los artefactos explosivos que ha ideado la mente perversa de la guerrilla para amedrentar, herir, asesinar y mutilar a la sociedad civil a lo largo de los años.

Cosa curiosa que poco se conoce: quien ha estado a la vanguardia de los avances en esta perversa tecnología ha sido el Eln: no las Farc, que apenas utilizaban los toscos tatucos explosivos para bombardear los poblados civiles que atacaban. Los más refinados y letales artefactos en esta terrible carrera contra la población civil han sido desarrollados por el ejército de liberación nacional (Eln) que, en estas materias, siempre ha llevado la delantera.

Dentro de las violaciones al DIH más vergonzosas que contabiliza la larga guerra que se libra en Colombia desde hace décadas, las minas antipersonales son acaso la mayor de todas estas infracciones. Desde que se llevan registros se han detectado minas antipersonales en 493 municipios ubicados en 32 departamentos. Hasta el año 2016 éramos el segundo país del mundo donde se registraban más atentados de esta índole contra la población civil. Hoy, quizás gracias a los acuerdos que se celebraron con las FARC, ocupamos el todavía nada honroso sexto lugar en este ranking de la ignominia y de pisoteo al DIH.

Quien no quiera tener una visión de frías estadísticas sino vivencial de lo que representa este triste fenómeno, puede ver la magnífica película “los colores de la montaña”, del director colombiano Carlos Arbeláez que se rodó hace algunos años y donde se describe patéticamente la manera como afectan las minas antipersonales la vida de una sociedad en un pueblo del oriente antioqueño.

Las minas antipersona y el secuestro extorsivo son quizás las dos violaciones más repugnantes contra el DIH que se han inventado los grupos alzados en armas en Colombia. A pesar de los retruécanos verbales de Antonio García tratando de demostrar fallidamente que lo que practica el Eln no son secuestros sino retenciones, o del olvido en que a veces cae lo que significan las minas antipersonales en el historial subversivo del país, es evidente que allí siguen, lacerantes, como los dos agravios más repugnantes contra el DIH que se han cometido -y aún se cometen- en Colombia.

El gran desafío que tienen las negociaciones de la paz total, las que están en curso o las que se inicien en el futuro, consiste en recordarles y exigirles como verdaderas líneas rojas a quienes se sienten en una mesa de negociación que es inaceptable buscar la paz en Colombia sino se renuncia de una vez por todas -y de manera radical- a estas prácticas vituperables: recordadas, la una en el “museo de la ignominia” de Melgar, y la otra, en las  declaraciones altisonantes de los jerarcas del Eln.

Bogotá, D. C, 23 de diciembre de 2023

*Abogado y Economista. Exministro de Estado.

Write comment (0 Comments)
Gabriel Ortiz

Viene por fortuna un nuevo alcalde, con otra visión y otra manera de recuperar la capital de Colombia, que hoy está relegada al cuarto lugar entre las capitales. 

Las doce chozas del Chorro de Quevedo que utilizó Jiménez de Quesada para fundar a Bogotá, se convertirán en un simple mirador para observar la obra de reinauguración de la gran urbe, este próximo 31 de diciembre de 2023.

Nada quedará por hacer, nada por construir, nada por satisfacer a los millones de habitantes que se han atrevido a ocupar la hoy capital del país. Todo quedará hecho por quien la gobierna, hasta el 31 de diciembre y quien emprendió su campaña por la presidencia de un país, en el que todo está por hacer.

A juzgar por los inagotables publirreportajes, publicaciones, folletos y pregones que invaden medios, redes, ruedas de prensa, seminarios y volantes, Bogotá quedó “terminada”. Cuando Claudia López llegó, todo estaba inconcluso o a medio hacer. Peñalosa le dejó proyectado un metro elevado, hasta hoy no aterrizado.

¿Qué puede ofrecer Carlos Fernando Galán a una ciudad completamente lista y terminada? se pregunta la gente, que por todas partes encuentra destrozos. En donde la inseguridad, los secuestros exprés, la extorsión, la parálisis vial, los huecos, el desempleo, la pobreza son galopantes y en donde todo se agravó, entre el 19 y nuestros días.

Por fortuna Galán llega con ímpetu, fuerza y ánimo para enderezar los torcidos, el desbarajuste y la ausencia de gestión racional. A juzgar por los anuncios, el 2 de enero regresará el pico y placa razonable. Terminarán los maltratos e insultos a personajes y ciudadanía que nunca comulgaron con Claudia. Su arrogancia la condujo a injuriar al presidente Petro y al expresidente Uribe; al primero por diferencias gubernamentales y al segundo por corrupción de algunos de sus amigos y colabores.

Galán, tendrá que entrar a vacaciones el 1 de enero de 2024, porque fue elegido para dirigir una ciudad que ya está reinaugurada y construida totalmente; en la que nada queda por hacer.

Inclusive ni siquiera podrá pensar en algo, ya que Claudia se apresuró a abrir licitaciones por doquier. Quiso dejar todo contratado y bajo sus propias normas, convenios y presupuestos.

Hay por ejemplo, dudas sobre la premura de tanto contrato, entre ellos la adjudicación de la APP del Estadio El Campín, seriamente cuestionado por la representante Jennifer Pedraza.

Viene por fortuna un nuevo alcalde, con otra visión y otra manera de recuperar la capital de Colombia, que hoy está relegada al cuarto lugar entre las capitales. Y llega, con el propósito de imprimirle un nuevo desarrollo que garantice progreso, crecimiento económico y atracción turística.

Nueve días nos restan para que Bogotá se libere de la refundadora. Y 9 para arrancar hacia su nueva hora.

BLANCO: El cuarto punto que bajaron los intereses, nada representa para alejarnos de la estanflación que amenaza, pero podrá imprimir algo de optimismo a una economía en decadencia. A los intereses bancarios no les hará ni cosquillas.

NEGRO: Alcibíades Botía, ese gran reportero económico se nos fue. Grande pérdida del colega con el que tantas batallas libramos para informar bien al público. Fue jefe de las páginas económicas de EL SIGLO Y EL NUEVO SIGLO, durante años. Dios lo tenga en su gloria.  

Bogotá, D. C, 22 de diciembre de 2024

Periodista, Exdirector del Noticiero Nacional, Telematinal y Notisuper.

Write comment (0 Comments)
Huber Ariza

La paz total parece un enfermo grave con diagnóstico reservado, con un médico que anuncia que el tratamiento aplicado a pacientes anteriores no cumplirá lo esperado

El año 2023 está a punto de terminar sin que el Gobierno nacional avance en el logro de la paz total, columna vertebral del proyecto político del presidente Gustavo Petro, que busca convertir a Colombia en potencia mundial de la vida. La llegada de nuevos actores ―Otty Patiño como comisionado de paz y Vera Grabe como jefa negociadora con el ELN― ha generado esperanzas de un redireccionamiento de lo andado, luego del fracaso del ex comisionado de paz Danilo Rueda.

Un año y medio después de su posesión, en medio de la euforia de un discurso centrado en la defensa de la vida, el presidente Petro sigue sin obtener triunfos contundentes para allanar el camino y desactivar, por la vía del diálogo, el conflicto armado interno más antiguo y complejo del mundo, que se financia, principalmente, del narcotráfico, la minería criminal y el secuestro.

Los últimos acontecimientos al respecto son una cadena de obstáculos que disminuyen el optimismo. El discurso del primer mandatario, por ejemplo, en la posesión del magistrado de la Corte Suprema de Justicia Gerardo Barbosa, dejó sin oxígeno a los creyentes en la posibilidad de que el Estado cumpla los Acuerdos de La Habana, suscritos hace siete años. “No se va a implementar el Acuerdo de Paz con las FARC, realmente se va a incumplir”, dijo el presidente, con una enorme solemnidad ante un auditorio perplejo.

Por ser el primer presidente fruto de un tratado de paz, que hizo posible la Constitución que nos rige, es de tan hondo calado su profecía fatalista. “Porque no somos capaces de construir un régimen de verdad, no somos capaces de aceptar el territorio y transformarlo positivamente y no somos capaces de repartir la tierra. El acuerdo de paz es tierra, territorio y verdad”, dijo.

La narrativa de la incapacidad del Estado para cumplir lo pactado no es un mensaje de buen recibo entre los firmantes de la paz, 400 de ellos asesinados, casi en su mayoría por las disidencias ―es decir sus excompañeros de armas―, y mucho menos entre el ELN y las mismas disidencias, cuyo argumento para no respetar lo firmado con el Gobierno de Juan Manuel Santos es, precisamente, la supuesta traición de la dirigencia fariana al entregar las armas a un Estado incapaz de honrar su palabra.

La pregunta que seguramente se deben estar haciendo los grupos armados ilegales, después de escuchar al presidente, es si tiene sentido desgastarse en negociar con un Estado que no le niega una firma a nadie y después echa en el olvido lo acordado, como los miles de pliegos de peticiones y acuerdos suscritos por ministros y altos funcionarios estatales durante décadas para levantar paros con organizaciones sociales. Quizá les dé más argumentos a quienes insisten, como el ELN, que el tema de la entrega de las armas debe posponerse hasta que se cumpla lo firmado. Es decir, nunca.

Las declaraciones de Petro llegan, además, cuando el proceso con el ELN vive su peor crisis y Vera Grabe, la emblemática líder guerrillera del M-19 de los años noventa y reconocida académica, aterriza para liderar esa mesa, bajo la dirección de Otty Patiño.

Con esa designación, la paz total queda en manos de tres exintegrantes del M-19, viejos camaradas y aliados, con una misma visión sobre cómo proceder para ponerle punto final a seis décadas de violencia armada. Ese equipo, sólido y homogéneo, negocia con viejas caras conocidas del ELN, desde los tiempos de la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar (CGSB), de la que el M-19 se desligó para negociar con el presidente Virgilio Barco, firmar la paz y cumplir la palabra hasta llegar al poder, 32 años más tarde.

Vera Grabe y Otty Patiño tienen un enorme reto. Sacar la paz del pozo de escepticismo en que hoy se halla, enviando mensajes contundentes a la opinión pública de que sí es posible negociar en cinco procesos paralelos ―con guerrillas, paramilitares y bandas criminales― coordinando todas las acciones del Estado para garantizar la viabilidad de los procesos de cese el fuego vigentes y futuros, erradicando la incertidumbre e irradiando optimismo. Y, ante todo, logrando una declaración contundente del ELN sobre el fin del secuestro como fuente de financiación. Deberán, además, descongelar la agenda acordada sobre participación de la sociedad civil en la construcción de la paz, que había comenzado a cumplirse en agosto pasado.

Una buena noticia de fin de año es el mensaje del Estado Mayor Central (EMC) grupo disidente de las FARC, de que renunciaron al secuestro. La liberación de los plagiados en su poder daría mayor peso a su compromiso con la reconciliación. El ELN debería mirarse en ese espejo.

Al Gobierno nacional le quedan ya solo más de dos años para consolidar su estrategia pacifista. El tiempo corre en su contra. El tiempo, sin embargo, nunca ha sido una preocupación del ELN, ni de ningún grupo ilegal. Si para lograr la entrega de armas de las FARC se necesitaron cinco años de intensas negociaciones, es posible que con las organizaciones vigentes se necesite un lapso similar.

Son tiempos de pragmatismo en los que, frente a la paz total, no hay que ilusionarse ni desesperarse. Esa estrategia vive en un permanente viacrucis y hoy está en manos de un triunvirato experto en resolución de conflictos. Ojalá Patiño, a la par que busca revivir la esperanza con los actores armados ilegales logre impulsar, como anunció hace unos días, “la implantación del Estado Social y de Derecho en los territorios”, para que “…el Estado haga presencia integral, no solo a través de la fuerza, sino a través de solucionar las necesidades básicas de la gente”. En ese cambio de enfoque es necesaria la coordinación interinstitucional y la relación directa y armónica con las autoridades territoriales que han enviado mensajes sobre su disposición a contribuir a ese objetivo. Es imposible pensar en el territorio desconociendo a gobernadores y alcaldes.

En esta época de Navidad habrá que esperar qué sucede en el quinto ciclo de negociaciones con el ELN en México, antes de que comience 2024. No hay que olvidar que el próximo año el Gobierno cumplirá la mitad de su mandato, el sol comenzará a ponerse a sus espaldas, el país iniciará el ciclo electoral de 2026 y emergerán los nombres de aspirantes a reemplazar al presidente.

Si la popularidad de Petro continúa cayendo, no es exagerado que los actores armados comiencen a barajar de nuevo y jueguen a dilatar la paz total de un Gobierno que no logra convencer a las mayorías sobre las bondades de su propuesta. La cosa está grave. La guerra de la derecha contra la paz no da tregua, los ilegales atacan a la población civil y la fuerza pública recibe órdenes y contraórdenes en su intento de interpretar los ceses al fuego pactados.

Bogotá, D. C, 21 de diciembre de 2023

*Periodista, internacionalista y analista político.

Tomado de El País.

Write comment (0 Comments)