Opinión
La educación debe ser asumida como política de Estado y dejar de estar al vaivén de los cambios de administración…
Por: Amylkar D. Acosta M*. -Tenemos que empezar por decir con el neurólogo y educador argentino sebastián lupina, que “la pobreza tiene graves impactos sobre el desarrollo cognitivo y emocional”, que deja huellas, secuelas imborrables. y ello es grave, de allí la importancia de la atención debida a la primera infancia, especialmente en sus primeros cinco años, que es cuando se da el mayor desarrollo del cerebro, del lenguaje, de la motricidad y del pensamiento abstracto que caracteriza al ser humano. De allí que influya tanto en dónde y en qué condiciones se nace y se crece a esta temprana edad en el futuro que habrá de deparársele en la vida a ese niño que crece y se desarrolla, la mayoría de las veces enfrentando la adversidad. Una población infantil afectada por el hambre y la desnutrición, como ocurre en muchas regiones del país, en especial la guajira, no tiene futuro y si lo llega a tener es incierto.
Superada esta etapa, insisto en que es crucial, como lo afirma la ex ministra de cultura Paula Moreno, “La preparación nivela. La educación es fundamental y lo que he visto a lo largo de los años es que cambia tu historia, tu chip y te pone en otro lugar”. Y como lo pudo establecer el estudio realizado por el codirector del banco de la república, Adolfo Meisel, “en el caso de los más pobres, la educación es la principal herramienta que les brinda la sociedad para mejorar sus condiciones de vida”. Pero, advierte que “no es suficiente con el acceso a la educación. es necesario garantizar el aprendizaje a través de una educación de calidad”. La educación de calidad, entonces, es la clave.
Llama la atención el informe de la OCDE en que existe una especie de determinismo asociado al origen de cada quien, pues “los niños cuyos papás no terminaron bachillerato tienen el 15% de posibilidades de llegar a la universidad, una cuarta parte de aquellos con al menos un padre que alcanzó la educación superior”. Por ello no es de extrañar la cifra que nos da la misma OCDE según la cual en Colombia sólo el 9% de los alumnos de las familias pobres llegan a la universidad, frente al 53% de las más ricas. y a ello hay que añadir el alto grado de deserción universitaria, que supera el 50%, siendo las causas económicas, sociales e institucionales las causas prevalentes de la misma.
También en este aspecto, el del acceso a la educación, el campo muestra el mayor rezago. La OCDE plantea la urgencia de cerrar la brecha que existe entre la ciudad y el campo. Según cifras del ministerio de educación, mientras un colombiano que reside en la ciudad tiene un promedio de 9.6 años de educación, otro que reside en las zonas rurales apenas sí alcanza los 6 años. Andreas Schleicher, director de educación de la OCDE, advierte que “todavía existe una gran desigualdad entre el sector rural y urbano en las escuelas de Colombia. Por eso el gobierno debe asegurar mayores recursos y construir redes de escuelas que potencien la educación…además, es necesario ejecutar inversiones para que los profesores mejoren sus carreras”. Pero el investigador alemán va más lejos y llama la atención en el sentido que “más allá del dinero, es necesario mirar qué tan eficaz es el tiempo que invierten los jóvenes en su educación. La escuela es la única oportunidad en la vida para formarse. Por eso es importante capacitar a los maestros”. El gobierno y la comunidad educativa deben tomar atenta nota de estas recomendaciones y proceder en consecuencia tomando la educación como la primera prioridad.
La educación debe ser asumida como política de estado y dejar de estar al vaivén de los cambios de administración, sujeto al regateo para que se le asigne el presupuesto que se requiere tanto para ampliar su cobertura como para su mejoramiento continuo. Ello redundará, indudablemente no sólo en el cierre de brechas, en reducir la desigualdad, en la nivelación de la cancha, sino que además contribuirá también a la mayor productividad y competitividad del país. Y a este propósito el investigador Eric Hanushek, profesor de la universidad de Stanford en EEUU, pone el dedo en la llaga al aseverar que “hay una variable que no aparece en la lista de indicadores macroeconómicos de coyuntura, pero que es uno de los determinantes más importantes del crecimiento económico de largo plazo. Se trata de los aprendizajes que alcanzan los niños y jóvenes en el sistema educativo, en especial en áreas fundamentales como la comprensión lectora y las matemáticas”.
Aparte del impacto social que tendría un redireccionamiento del aprendizaje en Colombia también tendría su impacto positivo en la economía, elevando su crecimiento potencial. Según Hanushek, “si el sistema educativo colombiano garantizara a todos los jóvenes colombianos aprendizajes mínimos, la tasa de crecimiento económico de largo plazo se incrementaría en 0.7 puntos porcentuales por año. Proyecciones económicas estiman que durante los próximos 12 años, la economía colombiana crecerá 3.7% al año para llegar a un ingreso per cápita de alrededor de 33.7 millones de pesos en 2030. Si el sistema educativo colombiano garantizara aprendizajes mínimos a todos los jóvenes que terminan la educación obligatoria, el país podría crecer al 4.4% anual y alcanzar un ingreso per cápita de 36 millones de pesos en 2030”.
Definitivamente la educación es la clave para escapar de la trampa de la pobreza y para cerrar la brecha de la irritante desigualdad de ingresos que se abre cada vez más, en desmedro de la población más vulnerada y vulnerable. Ello jamás se dará por generación espontánea, es necesario contar con una política, unas estrategias y plan de acción consensuados que comprometa seriamente al Estado en sus distintos niveles. Dada la magnitud del reto, esta no es tarea de un gobierno o de una administración, debe contar con todas las energías de todos para alcanzar unas metas de corto, mediano y largo plazo, que sean medibles, cuantificables y evaluadas periódicamente, con el fin de ajustar los medios para alcanzar tan loable finalidad. bien dijo Simón bolívar, el libertador, que “La educación es el fundamento verdadero de la felicidad” y es también el medio más expedito para nivelar la cancha, así como para la cohesión y la inclusión social.
Bogotá, noviembre 29 de 2025
*Economista. Expresidente del Congresoi y Exministro de Minas y Energía.
Cómo incorporar la comunidad en la identificación, planeación y realización de obras públicas.
Por: Fernando Cepeda Ulloa*. - Para los estudiosos de la administración pública y de la gobernabilidad democrática, lo que acaba de ocurrir con la Misión La Guajira, que se inició en diciembre del 2023, y que informa que ha tenido éxito en su propósito de lograr que más de 25.000 personas obtuvieran acceso al agua potable, a la energía y el Internet. Es un experimento que debe ser ampliamente difundido no sólo en Colombia, sino en países que han vivido situaciones similares en las cuales los esfuerzos gubernamentales o privados no logran alcanzar sus objetivos hasta el punto de qué bien pronto se llega a la conclusión de que hay zonas del país donde es inútil proponerse lograr realizaciones de envergadura.
Ese pensamiento pesimista y derrotista fue el que esta misión destruyó, por fortuna. Así lo reconoció su principal líder, Luis Carlos Sarmiento Gutiérrez, claro está, con la colaboración de un valioso equipo de personas, como la doctora María Lorena Gutiérrez, presidenta del grupo Aval, Promigas y otros funcionarios del grupo y la W, el Grupo Prisa, y varias fundaciones, que se incorporaron desde el comienzo y algunas a lo largo del proceso.
El tema es de enorme importancia. No se trata de un éxito, improbable, en una situación que se anticipaba como compleja y muy difícil, sino de un experimento que debe ser traducido en términos académicos para que pueda ser utilizado por otros departamentos, por otras agencias del gobierno y en otros países. Si algo hace falta en las teorías sobre gobernabilidad democrática y en las que tienen que ver con la manera de lograr eficacia en las tareas gubernamentales, un tema que ha preocupado al Banco Mundial, al Banco Interamericano, a la desaparecida agencia de cooperación internacional de los Estados Unidos, etc.
Es esta dimensión clave. Cómo incorporar la comunidad en la identificación, planeación y realización de obras públicas. Cómo asegurar el buen manejo de los precarios recursos existentes. Cómo aprovechar los talentos disponibles para alcanzar el éxito que se busca. Es que ante el éxito anunciado explotan en la cabeza fracasos de no sé cuántos proyectos, inclusive soportados con recursos muy cuantiosos financieros y de otra naturaleza. Yo no sé cuántos acueductos en algunas regiones de Colombia son ejemplo de una gestión mal llevada que deja sin ese servicio a muchas comunidades, y así se podrían identificar múltiples proyectos fallidos. El Departamento Nacional de Planeación ya debería estar estudiando todos los detalles de esta operación de La Misión Guajira para obtener los aprendizajes necesarios para asegurar la buena fortuna en muchos de sus proyectos.
Lo ocurrido con la Misión Guajira no se puede quedar ahí como un éxito ocasional. Debe ser un tema que se traduzca en un manual de cómo realizar proyectos en un plazo determinado y con la colaboración de sectores diferentes al público, como la empresa privada y muchas fundaciones. No se puede desperdiciar un esfuerzo de esa naturaleza, y, por el contrario, hay que hacer lo posible para derivar aprendizajes efectivos que además se puedan maximizar. Sería muy deplorable que un éxito de esta naturaleza se quede ahí y que pronto se olvide para volver a la teoría de que hay regiones o lugares en Colombia donde no es posible llevar a cabo proyectos porque con frecuencia se fracasa. Fue una teoría que alimentó inclusive el pensamiento del Departamento Nacional de Planeación, en algún momento, con respecto a toda la Costa Atlántica.
Es que desperdiciamos muchos aprendizajes. Por ejemplo, la Universidad de los Andes, que se inició en forma tan precaria en unas casas viejas y en unos precarios edificios al borde del cerro de Monserrate, logró tempranamente un éxito que aún se mantiene hoy, afortunadamente, nacional e internacionalmente. Creo que algunas instituciones como la Universidad del Norte, en Barranquilla, Eafit en Medellín, el Icesi en Cali aprendieron mucho de esta experiencia, pero no ocurrió así con otras, cuya Fundación fue contemporánea a la de los Andes.
Con frecuencia digo que el éxito está prohibido en Colombia. El individual porque llevaba al secuestro y, en otros casos, por una pésima cualidad que es la envidia. Y por eso como que continuamos auto-flagelándonos como lo diagnosticó el distinguido profesor Albert Hirschman. En Colombia ha habido muchos éxitos de variadas proporciones y muy significativos, que son dignos de difusión e imitación. No contribuye mucho a nuestro desarrollo el que no sea permanente la tarea de difundir esos éxitos, individuales y colectivos.
Ojalá este nuevo éxito no entre al armario del olvido en que han quedado guardados tantos otros tan valiosos.
Bogotá, D. E, 30 de noviembre de 2025
*Analista Político, Catedrático. Exministro de Estado
Las últimas encuestas muestran las primeras luces de quienes estarían realmente en el tarjetón presidencial y los temas que impactarán la decisión del elector, entre ellos la seguridad, la corrupción y la salud
Por: Hubert Ariza*. A siete meses de la primera vuelta de las elecciones presidenciales de 2026, para elegir el sucesor del presidente Gustavo Petro, Colombia continúa en el pozo profundo de la polarización, la desinformación, la incertidumbre y una campaña de odio de la extrema derecha contra el jefe de Estado. Todo ello a la vez que en el Caribe, los halcones de Estados Unidos están en la antesala de una agresión militar a Venezuela, lo que impactará a la región y, especialmente, a Colombia, también en la mira de esa potencia.
Las elecciones en Colombia avanzan con una derecha que se despedaza entre sí, con el hermano del expresidente Álvaro Uribe condenado a 28 años de cárcel por paramilitarismo —lo que mina la capacidad narrativa del jefe del Centro Democrático—, y una izquierda que puntea en las encuestas, gracias a la popularidad del presidente Petro, quien, a su vez, es atacado por Estados Unidos, que lo mantiene descertificado, sin visa y en la lista Clinton, y amenaza su libertad y la seguridad económica de su familia.
De hecho, las últimas revelaciones de Noticias Caracol sobre la supuesta infiltración de las disidencias de las FARC al Ejército y a la Dirección Nacional de Inteligencia, DNI, contribuyen a la narrativa de Donald Trump de que el Gobierno colombiano está en manos de un líder desquiciado y al servicio del narcotráfico.
Petro, por ello, reaccionó duro contra ese informe, al que descalificó y llamó producto de una campaña de desinformación de la CIA. Las revelaciones de Noticias Caracol han sido un banquete para la derecha, que en coro pide que el mandatario sea procesado, condenado, encarcelado y vestido con un overol naranja. Sacar a Petro del escenario político, vivo, muerto o esposado, es su estrategia para regresar al poder.
Lo paradójico es que las encuestas muestran que la mayoría de los más tóxicos enemigos del presidente Petro marcan muy abajo en las encuestas. Lo evidencian María Fernanda Cabal, Vicky Dávila y un largo listado de personajes del universo antipetrista que se mantienen desconectados de las bases populares y forman parte del margen de error de los estudios de opinión. Gritan, vociferan, especulan, amenazan, pronuncian el nombre de Petro en cada frase y dejan caer todo su rencor ante los micrófonos y las redes sociales, pero su estrategia no se traduce en votos.
Ese es el drama de la derecha: sin imaginación, ideas, soluciones, divididos, ha convertido la oposición en un multiplicador recurrente de la imagen victimizada de Petro, y ratifican que la política en Colombia gira en torno a la agenda mediática que impone el presidente.
En la carrera de relevos de la extrema derecha el mando lo tiene hoy el abogado Abelardo de la Espriella, quien no llena plazas, ni convoca multitudes, pero aparece de segundo en las encuestas, con 14,4%, según el CNC.
Qué tanto permanezca en ese lugar está por verse, porque la derecha se resiste a aceptarlo como su líder. Tal y como sucedió con Vicky Dávila, que reinó en las encuestas unos meses, se creyó ganadora, acercó a su alrededor al duquismo, y después, semana a semana, ha visto apagar el efímero entusiasmo que generaba su nombre. Hoy ella forma parte del grupo de candidatos que odian a Petro, pero parecen odiar más a De la Espriella.
Con De la Espriella, Colombia pareciera repetir el escenario de las elecciones de 2022, cuando un outsider contestario y repentista, exalcalde de Bucaramanga, con procesos por corrupción y un historial de exabruptos mediáticos y palabrotas, llamado Rodolfo Hernández, se metió al tarjetón en la segunda vuelta y fue derrotado por Petro.
l vertiginoso ascenso de De la Espriella, un personaje polémico, desafiante y sin experiencia electoral, ni narrativa diferente a querer descuartizar a la izquierda y parecerse a Bukele, el mandatario autoritario de El Salvador, atemoriza a la mayoría de la derecha. Ellos presienten que con De la Espriella, la derecha se estrella.
No se trata de un Iván Duque, que apareció en la escena política como el elegido por Uribe, sin mancha en su historial, ni asocio alguno con el paramilitarismo. Con De la Espriella, las cosas son diferentes. Su trayectoria no es un libro en blanco, sino una enciclopedia de rumores, titulares y acusaciones. En conclusión, la derecha continúa en búsqueda de un candidato que impida el triunfo de Iván Cepeda.
Con el pasar de los días la campaña se hace cada vez más turbia y el teflón del presidente Petro más fuerte. De hecho, hoy su aprobación es del 38,9%, según el CNC, mientras que otros estudios de opinión lo ubican en el 44%. Esa cifra refleja un tremendo poder político para un presidente que ha visto transcurrir su mandato bajo toda clase de enemigos, fuego amigo, traiciones y conspiraciones, temiendo por su libertad y su vida, y que ha padecido, además, el más fuerte bloqueo del Congreso en décadas.
Esa cifra de aceptación explica el legado político que ha permitido el ascenso de Iván Cepeda y de la izquierda. Precisamente, la mencionada encuesta del CNC muestra que el 24,3% de los colombianos se identifica con el partido Colombia Humana/Pacto Histórico. A su vez, el 19,4% con el Centro Democrático, el 8,6% con el Partido Liberal, y el 4% con el Partido Conservador. Esas estadísticas evidencian el fracaso de la derecha. Nunca la izquierda ha sido tan fuerte.
Cepeda ha logrado sintonizarse con amplias capas de la sociedad y las banderas sociales de Petro, quien, por lo demás, ha sido eficaz en la estrategia de comunicación de sus logros sociales.
En conclusión, las últimas encuestas muestran las primeras luces de quienes estarían realmente en el tarjetón presidencial y los temas que impactarán la decisión del elector, entre ellos la seguridad, la corrupción y la salud. Nadie está midiendo aún el impacto real de la agresión militar de Estados Unidos en Venezuela y la presión de ese país para inclinar la voluntad popular e impedir la reelección de la izquierda.
El futuro electoral sigue siendo un acertijo. Aún falta mucho para llegar a la primera vuelta. Mayo de 2026 se ve muy lejos. Como en una carrera de ciclismo, atrás va quedando el pelotón, y los líderes de la montaña ya comienzan a mostrar su linaje. Lo dramático es que la ruta hacia la meta parece ser un camino lleno de minas, bombas y trampas mortales.
Bogotá, D. C, 30 de noviembre de 2025
*Periodista, internacionalista y analista político.
Tomado de El País.
Ojalá no se esté pensando en resucitar la figura de la reelección.
Por: José G. Hernández*. -A propósito del anuncio gubernamental sobre la convocatoria de una asamblea constituyente -que, según algunos, buscaría la reelección del presidente Gustavo Petro-, en reciente entrevista concedida a la revista Semana, el ministro de Justicia, Eduardo Montealegre expresó:
“Esa figura está prohibida en Colombia para la reelección inmediata. El actual presidente no puede hacerse reelegir inmediatamente, pero Petro podría ser candidato presidencial en 2030 sin necesidad de una constituyente. ¿Quiénes no pueden ser reelegidos? Álvaro Uribe y Juan Manuel Santos, quienes tuvieron dos periodos seguidos. A mí me parece que la figura de la reelección presidencial es buena, inclusive con periodos inmediatos. Lo que la Corte prohibió y dijo que era totalmente contrario a nuestro marco constitucional son reelecciones indefinidas, como las que pretendía Uribe".
Una respetuosa discrepancia: a la luz de las normas constitucionales vigentes, lo afirmado es inexacto, en cuanto atañe a la posibilidad de reelección del actual presidente de la República.
Es verdad que la Corte Constitucional, aunque en 2004 había declarado exequible el Acto Legislativo 2 de 2004 -que hizo posible la reelección del expresidente Uribe-, en 2010, mediante Sentencia C-141, declaró inexequible la Ley 1354 de 2009, la cual contemplaba un referendo para una segunda reelección del mismo exmandatario. Es decir, la Corte avaló la reelección presidencial por una vez, pero rechazó la reelección indefinida.
Pero eso no significa que hoy pueda afirmarse la posibilidad de reelección del actual presidente en 2030. El artículo 9 del Acto Legislativo 2 de 2015, que está vigente, modificó el artículo 197 de la Constitución en los siguientes términos: “No podrá ser elegido presidente de la República el ciudadano que a cualquier título hubiere ejercido la Presidencia. Esta prohibición no cobija al vicepresidente cuando la ha ejercido por menos de tres meses, en forma continua o discontinua, durante el cuatrienio. La prohibición de la reelección solo podrá ser reformada o derogada mediante referendo de iniciativa popular o asamblea constituyente”.
Como puede verse, la norma es terminante. Para plasmar de nuevo la reelección presidencial se requiere reformar la Constitución, bien sea por una asamblea constituyente o por medio de un referendo de iniciativa popular. Ni siquiera por un acto legislativo expedido por el Congreso.
El Gobierno había expresado que ese no era el propósito de la reiterada propuesta de una asamblea constituyente, pues el presidente Petro dijo no buscar su reelección. Es posible que haya cambiado de parecer y así se proponga, pero, mientras permanezca inmodificado el actual texto constitucional, el presidente no puede ser reelegido, ni ahora, ni en 2030.
Como se sabe, quien esto escribe ha sido contrario a la figura misma de la reelección presidencial, sea de quien sea -y con mayor razón si se permite para el período inmediato-, pues concentra el poder, rompe un elemental principio de igualdad entre los candidatos, otorga ventaja injustificada al presidente en ejercicio, cercena las posibilidades de las nuevas generaciones y da paso a actuaciones corruptas, como ya aconteció en el caso colombiano.
Ojalá no se esté pensando en resucitar la figura de la reelección. En cuanto a otras reformas constitucionales, ya llevamos sesenta y cuatro, muchas de ellas contradictorias, como las de la reelección.
Bogotá, D. C, 8 de octubre 2025
*Expresidente de la Corte Constitucional.
Durante décadas las elecciones presidenciales las definía el conflicto armado interno. Hoy lo que definirá el futuro de la democracia colombiana es la agenda internacional, y los efectos de la política de Petro en Gaza, y el desenlace en Venezuela.
Por: Hubert Ariza*. - El genocidio del pueblo palestino en Gaza, perpetrado ante los ojos del mundo por el Gobierno de Benjamín Netanyahu, se ha convertido en el nuevo ingrediente de polarización de la política colombiana, y en columna vertebral de la estrategia de posicionamiento internacional del presidente Gustavo Petro como un líder decidido a romper el cerco político intimidatorio impuesto por Israel y el Gobierno de Estados Unidos, para silenciar, desacreditar y castigar a quienes desafíen su poder y denuncien ese crimen contra la humanidad.
Desde el inicio de su mandato, era claro que la voluntad del Petro no era pasar desapercibido en la arena internacional y ser un presidente intrascendente, alineado y sumiso a la agenda de los Estados Unidos, ni condescendiente con los grupos económicos dominantes. Tampoco sería un mandatario vergonzante de su ideología y su trayectoria revolucionaria, como militante del M-19 y posterior firmante de los acuerdos de paz de 1990.
Petro siempre buscó una oportunidad para destellar y dejar huella en el escenario internacional. Su oportunidad llegó con la tragedia de Gaza, que el mandatario ha convertido en el eje de su acción política antiimperialista, en desencadenante de una estrategia de poder nacionalista, y en cohesionador de su base política, precisamente cuando la campaña presidencial de 2026 comienza a tomar forma y se van perfilando los nombres de quienes tendrán opciones reales de poder.
Petro ha dejado atrás décadas de alineamiento total de Colombia con Estados Unidos, desafiando de manera permanente al presidente Trump, de quien ha dicho que debería ir a la cárcel por su papel en el genocidio del pueblo gazatí. La cumbre de su narrativa antifascista e internacionalista, en defensa del pueblo palestino, se dio en la 80a. Asamblea General de las Naciones Unidas, que convocó la semana pasada, en Nueva York, a 130 líderes que intervinieron para decirle al mundo su visión del nuevo orden internacional en construcción. Multilateralismo, la paz global, el desarrollo sostenible y el diálogo de los pueblos, fueron objetivos escuchados.
Ante Naciones Unidas, Petro pronunció su última intervención como mandatario de los colombianos, y no dudó un instante en convocar al mundo a rechazar el crimen contra la humanidad en Gaza. Su máxima expresión del desafío a Trump fue su discurso en la céntrica zona de Time Square, en Manhattan, donde megáfono en mano pidió a las tropas estadounidenses desobedecer las órdenes de su presidente contra los pueblos inermes. El Departamento de Estado de los Estados Unidos, que buscaba de tiempo atrás una excusa para intentar castigar a Petro, a quien había descertificado apenas unas semanas en su lucha contra el narcotráfico, aprovechó la oportunidad y le retiró la visa, repitiendo los acontecimientos ya vividos en 1996 contra el presidente liberal Ernesto Samper, envuelto entonces en el llamado proceso 8000.
Lo que ha seguido es la mayor radicalización de Petro en su cruzada en defensa del pueblo gazatí. Sin visa y descertificado, se siente más empoderado, más libre para ser Petro, el internacionalista revolucionario. En este nuevo estadio de su gobierno, ha enfilado baterías para reorganizar el cuerpo diplomático, sacudir nuevamente su gabinete, acelerar su iniciativa de una Constituyente, meterle el acelerador a las reformas bloqueadas por el Congreso, inaugurar obras, entregar tierras a los campesinos, mantener un diálogo fluido con las bases sociales, dar línea sobre la escogencia del candidato de izquierda que se enfrente a la derecha en 2026, y ordenar la coordinación de las fuerzas militares con sus pares venezolanas, negando la existencia del llamado Cartel de los Soles. Ayer en Ibagué, donde no necesita visa, lanzó su campaña por la dignidad, para ratificar que va por el poder, el despertar del nacionalismo y la reelección de su proyecto político.
La mirada humanitaria en Gaza ha hecho de Petro un referente internacional, lo que enardece a la derecha colombiana, que trata sin éxito de silenciar o desvirtuar la narrativa del mandatario, presentándolo como un loco desaforado, que habla bajo los efectos de narcóticos, y repite incoherencias, como parar un genocidio, armar un ejército internacional que detenga a Netanyahu e incluso alistarse para irse a combatir por la vida en Gaza. El 35 % de colombianos que apoyan a Petro, y le aseguran un puesto en la segunda vuelta a un candidato de izquierda, por el contrario, creen en su narrativa. Por ello, lo escuchan con atención cuando habla de Gaza y Venezuela, donde el sobrevuelo de los caza F-35 da forma a la intervención militar de Estados Unidos contra el régimen de Nicolás Maduro, un fenómeno que tendría graves consecuencias para Colombia. No en vano se ha dicho que los dos países son hermanos siameses, y que lo que le ocurra a uno, impactará al otro.
En Venezuela la temperatura no deja de subir. El termómetro estalla con cada declaración de Trump. La última lleva implícita la suerte de Colombia, el mayor productor de cocaína del mundo, el campeón mundial de cultivos de uso ilícito, que ataca el fenómeno de manera independiente a los dictámenes de Washington. Trump ha declarado al Congreso que su país está oficialmente en guerra formal contra los carteles de las drogas. Ese nuevo estado significa, ni más ni menos, que Colombia, por deducción, también está en el radar de esa nueva visión de supremacía geoestratégica de la superpotencia.
Gaza y Venezuela muestran el poder que los asuntos internacionales tienen hoy en la agenda política colombiana. Durante décadas las elecciones presidenciales las definía el conflicto armado interno. Hoy lo que definirá el futuro de la democracia colombiana es la agenda internacional, y los efectos de la política de Petro en Gaza, y el desenlace en Venezuela. La Cancillería vive tiempos de enorme presión y responsabilidad para impulsar el multilateralismo, el desarrollo sostenible y la paz mundial. La Canciller lidera esa estrategia sin visa, con una mirada ampliada del mundo.
Es evidente que una eventual intervención militar en Venezuela será un elemento demasiado poderoso en el devenir de la política colombiana, donde la derecha, alineada con sus pares de Miami, que dirigen el departamento de Estado, piden de tiempo atrás una acción militar similar contra el Gobierno de Petro. Muchas preguntas surgen al respecto. ¿Cuánto tiempo tardarán en convertirse en objetivo militar de la superpotencia los carteles colombianos de la droga? ¿Amenazarán los cazas F-35 con bombardear el Clan del Golfo, las disidencias y el ELN? ¿A través de una política antidrogas militarizada e intervencionista se buscará impedir qué Colombia elija a un presidente de izquierda que mantenga la senda de Petro? No son exageraciones. La característica del nuevo orden internacional no es la razón, sino la imposición. Y quien tiene el garrote, manda. Contra esa visión es que actúa Petro y tiene alineada la Cancillería.
Mientras en Estados Unidos los narcos disfrutan de sus inmensas fortunas, el consumo de alucinógenos no baja y el fentanilo desplaza a la cocaína, Estados Unidos estrena una nueva forma de intervención en la América de Bolívar. Ello mientras en el debate político en Colombia la lucha contra las drogas ocupará un papel central y se narcotizarán aún más las relaciones exteriores con Estados Unidos. La lucha contra las drogas es hoy el fantasma que recorre América, mientras Trump sentencia en sus redes sociales, en tono amenazante: “y ni siquiera hemos empezado”. Gaza y Venezuela marcan el futuro de Petro.
Bogotá, D. C, 5 de octubre 2025.-
*Periodista, internacionalista y analista político.
Tomado de EL País.
Digamos que es una institución en crisis. Y se puede añadir que es la expresión de la crisis del multilateralismo.
Por: Fernando Cepeda Ulloa*. - La Organización de Naciones Unidas ha sido objeto de muchas críticas a lo largo de las últimas décadas, así como de informes bien elaborados con propuestas para su modernización .Lo que ha ocurrido en el Debate General realizado ahora en septiembre es revelador de una inconformidad de muchos y por diversas razones con respecto a la operatividad de los organismos de Naciones Unidas, a tal punto que hoy se encuentran opiniones muy diversas sobre lo que se debe hacer, algunas de ellas llegan a plantear su irrelevancia y otras a sugerir un cambio de su sede principal en Nueva York.
Digamos que es una institución en crisis. Y se puede añadir que es la expresión de la crisis del multilateralismo. Y sin duda, ahora, una consecuencia de la manera como el presidente Donald Trump ha asumido un liderazgo global, sin contar con la organización que ha sido creada, precisamente, para realizar principalmente trabajos relacionados con la promoción y el mantenimiento de la paz.
Y el presidente Trump no lo niega. En su discurso durante el Debate General, no sólo se quejó de las dificultades de la escalera eléctrica que le permitía ingresar al edificio de Naciones Unidas, sino a los defectos del teleprompter, pero la alusión más significativa fue la que tuvo que ver con la ausencia total de Naciones Unidas en siete procesos de paz en los cuales él había intervenido en los últimos siete meses. Sin matices dijo: es que no recibí ni siquiera una llamada telefónica... o sea puso en evidencia la ausencia de Naciones Unidas en temas tan importantes que habían comprometido su atención, lo cual era equivalente a hablar de la irrelevancia de las Naciones Unidas, como algunos están escribiendo ahora con respecto a ella.
Pero la ausencia más notoria de Naciones Unidas estuvo en la presentación que tanto el presidente Trump como el primer ministro de Israel hicieron el lunes pasado sobre un plan de 20 puntos para resolver la grave crisis entre Israel y Palestina en la franja de Gaza. Lo mínimo que se podía esperar es que el Secretario General de la ONU estuviera presente o que sus gestiones o documentos hubieran sido objeto de alguna alusión. Pero un tema de tan enorme importancia y que es de la esencia de la razón de ser de las Naciones Unidas, se tramita sin contar con ella y, al parecer, ojalá no haya sido así, sin que ella se haya interesado por participar en el proceso.
Lo que sí se sabe es que tres personas, completamente ajenas a las Naciones Unidas, fueron claves en la preparación de los 20 puntos, y es apenas natural que nos preguntemos, ¡y en dónde estaba, entonces, la ONU?
No son pocas las propuestas que se han presentado en las últimas tres décadas sobre la reforma o modernización de las Naciones Unidas. Inclusive, con el liderazgo de Colombia, el Grupo de Río presentó un conjunto de propuestas por allá en el año 1991, que fueron oportunamente entregadas al entonces Secretario General Javier Pérez de Cuéllar. Lo importante no son tanto estas propuestas concretas, sino el espíritu que ahora anima para lograr un aggiornamento de esta institución y de sus múltiples agencias que le devuelva la confianza que se depositó en ella para realizar una tarea fundamental: la paz. Por eso asombra que en circunstancias como la que están viviendo en el Medio Oriente, no sea la protagonista principal. Entonces abundan las críticas que giran principalmente en torno de un diagnóstico que la descalifica como una entidad burocrática.
Bogotá, D. E, 5 de octubre 2025
*Analista Político, Catedrático. Exministro de Estado
No se ha discutido lo fundamental, es decir ¿cómo está financiado el presupuesto?
Por: Juan Camilo Restrepo Salazar*. - La ley de rentas y apropiaciones es la más importante que aprueba cada año el Congreso.
No deja de ser sorprendente entonces la banalización en que ha caído su discusión en los últimos dos años.
No se ha discutido lo fundamental, es decir ¿cómo está financiado el presupuesto? ¿es alarmante o no que el déficit fiscal estará bordeando el 8% del PIB este año o no lo es? ¿es inquietante que como consecuencia de la suspensión de la regla fiscal vayamos a tener un nivel de endeudamiento superior al 65% del PIB, o no lo es?
Estas deberían ser las discusiones profundas en torno al presupuesto. Sin embargo, ellas se han reducido a discutir cual debe ser el monto del presupuesto para el año entrante. O sea, ¿si el recaudo esperado de la nueva reforma tributaria debe aparecer ex– ante en el monto del presupuesto o no?
El gobierno creyó equivocadamente el año pasado y aún lo cree en éste, que inflando el monto del presupuesto en cierta manera se tuerce el brazo del Congreso para que apruebe la nueva reforma tributaria.
Esta es una apreciación equivocada por supuesto: en la ley de gastos y apropiaciones solo deben aparecer como tales los ingresos ciertos. Mientras que los provenientes hipotéticos de una ley de financiamiento son inciertos. Y confundirlos en una misma coctelera con los demás ingresos fiscales es un disparate similar al que se cometería si en el balance de una empresa se revolviera ingresos ciertos con los de las cuentas de orden.
Desde la Constitución del 91 se permite que, si el presupuesto básico está en desequilibrio, o sea, si el cálculo de sus ingresos es inferior al programa de gastos, se debe presentar por aparte una reforma tributaria cuyos ingresos solo podrán incorporarse a las disponibilidades presupuestales cuando ella es aprobada por las cámaras.
Mientras esta aprobación no se dé los ingresos ciertos del presupuesto deben quedar aislados y diferenciados de los contingentes, que pueden provenir de la ley de financiamiento solamente si ella es aprobada.
Por eso dice con toda claridad el artículo 55 del Estatuto Orgánico del Presupuesto lo siguiente: “si el presupuesto fuere aprobado sin que se hubiere expedido el proyecto de ley sobre los recursos adicionales a que se refiere el art 347 de la Constitución Política, el gobierno suspenderá mediante decreto las apropiaciones que no cuenten con financiación hasta tanto se produzca una decisión final del Congreso”.
Lo anterior significa que, así el producido de la ley de financiación se incorpore al “monto” del presupuesto, es indispensable que los gastos que vayan a ser atendidos con el producido de la ley de financiamiento se especifiquen y se identifiquen de antemano para que, en el evento de que dicha ley no sea aprobada (como es lo más probable que suceda en esta ocasión), el gobierno pueda proceder a eliminar dichos gastos del presupuesto definitivo.
Este es en el fondo la polémica central que hoy se está dando. Polémica sin sentido. Puesto que como lo ordena el Estatuto Orgánico del Presupuesto es indispensable identificar los gastos a financiar con la reforma tributaria (cosa que no se ha hecho), para que, si finalmente no lo es, se proceda a recortar los gastos específicos que iban a atenderse con la reforma tributaria.
El asunto central no es pues cuál es el monto del presupuesto, sino qué partidas del gasto se pretenden atender con la ley de financiamiento para que si esta no es aprobada se proceda al recorte correspondiente.
Y lo anterior no se sanea por el hecho de que el ministro de Hacienda haya dicho que reduce el ámbito normativo de la nueva reforma de $26 a $16 billones. Aun así, los gastos a financiar por $16 billones deben identificarse con suma precisión al momento de aprobar el presupuesto básico.
Todo lo anterior lo digo para destacar la importancia del documento “Análisis del sistema presupuestal colombiano y oportunidades de mejora” que ha elaborado el grupo de destacados profesionales de la Contraloría dirigidos por el Dr. Alejandro José Ovalle, cuyo análisis nos convoca en el día de hoy.
Lo que ha venido sucediendo con la discusión del presupuesto muestra cuán pobre y deficiente es el basamento conceptual sobre el que se apoyan trascendentales decisiones presupuestales en el país.
Este estudio de la Contraloría que merece un gran elogio es, justamente, un paso en la dirección correcta para mejorar el buen entendimiento de las normas presupuestales del país.
El Estatuto Orgánico del Presupuesto “decreto 111 de 1996” cumple el año entrante 30 años. En el entretanto se han dictado muchísimas leyes, varias de las cuales modifican o adicionan el Estatuto Orgánico original. La jurisprudencia constitucional en materia presupuestal ha sido también abundante. Razón por la cual el país debe irse preparando para compendiar todo lo concerniente a las normas orgánicas del presupuesto en un solo Estatuto que reúna y modernice al aparataje normativo de todo lo presupuestal en el país.
El tema es muy delicado, pero también muy importante pues, recordémoslo, las normas orgánicas tienen carácter cuasi constitucional toda vez que parten de la expresa mención que a ellas hace la Carta Política.
El estudio de la Contraloría que hoy nos reúne es justamente un aporte que habrá de tenerse en cuenta cuando, más pronto que tarde, el país emprenda la tarea ingente de modernizar su Estatuto presupuestal.
Quiero destacar algo que me parece un gran logro del estudio, a saber: que se parte de lo concreto a lo teórico. Y no a la inversa. Los autores del estudio se han tomado el trabajo de destilar de todos los estudios de auditoría de la Contraloría que tocan con los temas presupuestales lo que podríamos llamar el inventario de errores más frecuentes en el manejo presupuestal, llegando a las siguientes conclusiones. “entre 2019 y 2023, la Contraloría General de la República (CGR) realizó auditorías financieras al Presupuesto General de la Nación (PGN) de acuerdo con las Normas ISSAI, identificando incorrecciones por un valor de $23 billones, lo que representó entre el 0.9% y el 2% del PGN. Las principales debilidades encontradas estuvieron relacionadas con la contravención del principio de anualidad (48,1%) y de planificación (36.5%). Además, se encontraron fallas en los gastos (54,3%) y las reservas presupuestales (39,3%).
Felicitaciones pues a la Contraloría por este invaluable aporte para entender mejor cómo está funcionando el presupuesto colombiano y cuáles son las principales mejoras que deben hacérsele en el futuro.
(Mis palabras en el acto de presentación del estudio de la Contraloría: “Análisis del sistema Presupuestal Colombiano y oportunidades de mejora”, septiembre 26 de 2025),
Bogotá, D. C, 5 de octubre de 2025
*Abogado y Economista. Exministro de Estado.
El sueño de sostenibilidad o sistemas silvopastoriles intensivos dejó de ser una utopía y se volvió realidad.
Por: José Félix Lafaurie Rivera*. - Se sorprendería el gran colonizador, Rodrigo de Bastidas, con la subasta de ganado bovino realizada por Fedegán, frente al mar en Santa Marta, como cierre de la XIX gira técnica al Cesar y Magdalena, que permitió a miles de productores de todas las regiones del país, comprar animales de alta y selectiva genética.
El remate orgullece al gremio en el sentido que los 450 asistentes que venían de la gira técnica y los miles de conectados a través de la plataforma tecnológica, acudieron a la comercialización de alta selectividad genética. Sobresalió un asistente virtual que adquirió desde el departamento del Putumayo un ejemplar de raza Gyr que se encontraba físicamente en la subasta frente al mar.
La alta tecnología fue el núcleo de la subasta donde hace cinco siglos arribó el colonizador, Rodrigo de Bastidas con ganado bovino y, puso la semilla para que esta actividad, se implementara como un factor clave de dinamismo de la economía del país.
Luego de su arribo, pasaron cerca de 300 años para que hubiera ganadería en las diferentes regiones y el método de compra y venta era tradicional, de persona a persona, en la plaza de mercado de su región.
Ahora en el siglo XXI, se acude a la alta tecnología a la que se vinculan miles de personas y en la que la negociación es sencilla, fácil y práctica, porque el propietario ofrece un mayor conocimiento de lo ofertado y, la venta, es presencial o virtual.
Rodrigo de Bastidas estaría orgulloso de este desarrollo. Vería con satisfacción que las 200 vacas que bajaron de sus barcos en Santa Marta, hace 500 años, se multiplicaron a tal nivel que hoy conforman un inventario de 30 millones de ejemplares y que su propósito en materia económica se hizo realidad.
En esa proporción la oferta carnicera para el mundo sale de Colombia y de América Latina. El país se perfila como un gran jugador que colocará en la próxima década un millón de toneladas de este super nutritivo alimento con lo que generará un comercio de exportación de algo más de US$ 5.000 millones.
Se sorprendería Rodrigo de Bastidas, al ver la manera como la ganadería se enfrenta, vence y supera los paradigmas y acude al desarrollo. La subasta, proporcionó igualdad de participación en la selectiva genética prime ofertada para la producción de carne.
La unión de las plataformas tecnológicas de las casas de subastas -TVgan, Sugaberrío, Cencogán, Cogasucre, Suganar, Comercializadora Asocebú y Subagan- deja el legado del liderazgo, el beneficio común y el trabajo en equipo en el que prima el gana-gana. Fue un gran ejemplo que hace honor al pensamiento de Peter Drucker, el gurú y padre de la administración del siglo XX quien creo y promulgó su exitosa teoría de que la tecnología, la información y el conocimiento, transforman los mercados y la economía.
Así como miles de ganaderos se llevaron el conocimiento y el ejemplo de la unidad de esfuerzos para lograr un objetivo común, asimismo, vieron en la gira que el sueño de sostenibilidad o sistemas silvopastoriles intensivos dejó de ser una utopía y se volvió realidad.
El remate fue inédito, así como la simultánea celebración del Día Nacional del Ganadero -creado en honor y en memoria de José Raimundo Sojo Zambrano, exdirigente de Fedegán, asesinado por las Farc en 1995-.
Es la primera vez que tiene lugar un evento de grandes magnitudes en los que vinculó a miles de ganaderos de todas las regiones del país y es un ejercicio que el gremio repetirá, en algún lugar del país, para estimular y hacer crecer a la ganadería colombiana.
Bogotá, D. C, 5 de octubre de 2025
*Presidente de FEDEGAN
@jflafaurie
Un país donde ser mujer y hacer política aún es un acto de valentía
Por Clara Daniela Velasco*. - En Colombia, la participación política de las mujeres sigue siendo, más que un derecho, un desafío. A pesar de las leyes, las cuotas y los discursos oficiales, abrirse espacio en un país atravesado por el machismo estructural implica nadar contra la corriente: enfrentar prejuicios, amenazas, exclusiones y violencias que buscan silenciar nuestras voces.
Pero aquí estamos, y aquí seguimos. Porque la democracia sin nosotras está incompleta.
Entre los avances y la dura realidad.
No podemos desconocer los logros: para finales de 2024, el 48,26 % de los cargos directivos en el sector público fueron ocupados por mujeres. En cargos del Máximo Nivel Decisorio alcanzamos un 46,62 %, y en otros niveles decisorios un 49,92 %.
En 2025, el gobierno expidió el Decreto 0859, que obliga a garantizar un 50 % de representación femenina en cargos directivos de la Rama Ejecutiva. Un paso que, sin duda, marca un hito en la historia administrativa del país.
Pero cuando hablamos de cargos de elección popular —gobernaciones, alcaldías, asambleas departamentales, concejos municipales— el panorama cambia: en muchos casos, la representación femenina no supera el 20 %.
Y lo más doloroso: la violencia política de género sigue golpeando con fuerza. En 2024, la Misión de Observación Electoral (MOE) registró 98 agresiones contra mujeres lideresas, incluyendo 13 asesinatos y 9 secuestros. No son cifras, son vidas truncadas por atreverse a levantar la voz.
Mi experiencia: impulsar cambios desde adentro
Desde mi trabajo en el Ministerio del Interior, en la Subdirección de Gobierno, Gestión Territorial y Lucha contra la Trata, trabajé en 2024 en la promoción activa de la participación política de las mujeres.
Impulsamos procesos de formación, acompañamiento y empoderamiento para candidatas y lideresas. Además, brindamos apoyo a mujeres víctimas de violencia política, generando espacios de denuncia segura, protocolos de atención integral.
Adicional de promover la importancia de la comisión para la equidad en concejos y asambleas, donde se evidencio que los hombres excluían a las mujeres a participar solo de esa comisión o rechazaban participar, algunos por desconocimiento otros por el machismo.
Esa experiencia me enseñó que las leyes son fundamentales, pero insuficientes si no se transforman en acciones concretas. Proteger a las mujeres que hacen política es proteger la democracia.
Carolina Corcho: un símbolo de resistencia
Hoy, el liderazgo de la precandidata Carolina Corcho encarna lo que significa abrir brechas en un escenario donde la violencia y el machismo intentan cerrar puertas. Su presencia en la contienda política no solo visibiliza el poder de las mujeres en espacios de alta competencia, sino que también refleja un compromiso claro con mitigar la violencia política y construir un modelo más justo e inclusivo.
Su voz nos recuerda que el poder también puede ejercerse con empatía, valentía y compromiso social.
Gracias a su iniciativa de medidas cautelares, Carolina Corcho pudo asegurar su participación dentro del Pacto Histórico, obligando a que las reglas del juego se abrieran a la inclusión y la pluralidad. Eso significa que el movimiento político más importante del país no podrá decidir de espaldas a las mujeres, ni excluir sus liderazgos bajo acuerdos cerrados. La participación política de las mujeres en Colombia no es una concesión: es una conquista. Cada mujer que decide dar el paso, cada lideresa que no se deja callar, cada institución que protege su derecho suma a una transformación profunda que ya nadie puede detener.
El CNE, al concederlas, reconoció que limitar su inscripción como precandidata implicaría una vulneración directa a los derechos políticos de las mujeres, especialmente en un escenario donde la equidad de género sigue siendo una deuda histórica.
La democracia colombiana será verdaderamente fuerte solo cuando las mujeres podamos ejercer el poder sin miedo.
Por eso, este es mi compromiso y el de muchas: no aceptar un “no” como respuesta. Seguir avanzando, resistiendo, construyendo. Porque esta lucha no es solo por nosotras, sino por todas las que vendrán.
Con fuerza, con valentía y amor.
Por nosotras, por ellas, por todas.
Bogotá, D. C, 28 de septiembre 2025
* Profesional en Administración Pública de la ESAP, especialista en Contratación Estatal.
¡El signo de los tiempos para las finanzas públicas en Colombia es la incertidumbre y la crisis de confianza!
Por Amylkar D. Acosta M*. - Todos los países son observados por las firmas calificadoras del riesgo soberano de la deuda que ellos han contraído mediante la emisión de títulos con respaldo de la Tesorería General de la Nación y su concepto es de mucha relevancia, pues da cuenta tanto de la capacidad como de la voluntad de los gobiernos de turno de cumplir sus obligaciones de pago, sobre todo en tratándose de los países considerados como emergentes como Colombia.
Ello es determinante para el acceso a los recursos de financiamiento y también de la afluencia al país de la inversión extranjera directa (IED), de tal modo que una baja en la calificación se traduce en dificultades para el acceso al crédito y en el encarecimiento del mismo. En este orden de ideas lo peor que le puede pasar a un país en este frente es la pérdida del grado inversionista de su deuda soberana por que dicho mensaje denota riesgo y pérdida de confianza.
Recientemente el Ministro de Hacienda hizo alarde del supuesto “éxito” que se había anotado al colocar $15 billones en TES, que según él mostró el gran apetito por ellos, cuando la realidad es otra, su afirmación es falaz. Prueba al canto: los intereses pactados fueron de 11,304% para los TES con vencimiento en 2029, 12,49% los de 2033, 13,120% los de 2040, 13,196 para los de 2046 y 13,060 para los de 2050, todos por encima de los niveles registrados al cierre de 2024. Como lo asegura el Director de Fedesarrollo Luis Fernando Mejía Colombia actualmente paga la segunda tasa de interés más alta en títulos de deuda a 10 años entre las 40 economías más importantes del mundo. Según él, “según la percepción del mercado, las tasas de interés que paga Colombia por su deuda son demasiado altas en comparación con la calificación crediticia que tiene el país.
En otras palabras, el mercado considera que Colombia está pagando intereses más altos de lo que debería, dado su nivel actual de riesgo crediticio”. Huelga decir, que el desequilibrio fiscal, sumado a la reducción de la calificación, además de incrementar las tasas de los bonos de deuda pública, le resta espacio de maniobra al Banco emisor para mantener la senda de la baja de la tasa de interés de intervención, que tanto presiona el Gobierno.
Pues bien, como se recordará, en 2021, en simultánea, las calificadoras de riesgo S&P y Fitch Ratings rebajaron la nota a la deuda soberana de la deuda de Colombia de BBB- a BB+, en enero de 2024 S&P, no obstante que mantuvo la calificación BB+, rebajó la perspectiva a negativa y en junio de 2024 la firma Moody´s, aunque mantuvo la nota en Baa2, cambió la perspectiva a negativa. Y más recientemente, a raíz del incumplimiento primero y luego del abandono de la Regla fiscal por parte del Gobierno al apelar a la Cláusula de escape de la misma llevaron a las calificadoras de riesgo, empezando por Fitch Ratings (BB+), a revisar y a degradar la calificación de la deuda con todas sus consecuencias.
En efecto, en junio 26 Moody´s, que es la única calificadora que le mantiene el grado de inversión éste bajó hasta el último escalón, Baa3, a un paso del grado especulativo. En concepto de Moody´s, “la decisión de suspender la Regla Fiscal “es negativa porque confirma que el deterioro del déficit y las métricas de deuda observado en el 2024 se va a repetir en el 2025”. Por su parte para Fitch Ratings “la suspensión de la Regla fiscal y las amplias desviaciones de las proyecciones presupuestarias han afectado la credibilidad de la política fiscal”.
Además, plantea que “el plan de reducción del déficit se basa en medidas de ingresos inciertas, incluyendo una reforma tributaria no especificada y recortes de gastos atrasados que implementará la próxima administración tras las elecciones del próximo año…La falta de medidas de consolidación detalladas en el Marco fiscal y su calendario propuesto implican una gran incertidumbre en las perspectivas de implementación”. ¡Definitivamente, el signo de los tiempos para las finanzas públicas en Colombia es la incertidumbre y la crisis de confianza!
En estas circunstancias, tramitar y aprobar por parte del Congreso de la República el proyecto de presupuesto general de la Nación (PGN) presentado a su consideración por parte del Congreso, no obstante estar desfinanciado, es una pésima señal, pues las firmas calificadoras de riesgo tomarán atenta nota de ello y pueden deteriorar aún más la calificación, al tiempo que se le dificultará aún más el acceso al crédito a Colombia, amén del encarecimiento de su deuda. Huelga decir que con el aumento de la deuda pública, que ya supera el 60% del PIB y el servicio de la misma le restan espacio en el PGN a la inversión, que es la única partida flexible del mismo.
Si bien el Ministro de Hacienda accedió a recortar $10 billones al monto del mismo, quedando en $546.9 billones, $16.9 siguen sin respaldo presupuestal, por lo que será menester aplazar o recortarlo, de no aprobarse por parte del Congreso el proyecto de ley de financiamiento para arbitrarlos, como ya sucedió con el presupuesto de la actual vigencia.
Cota, septiembre 27 de 2025
*Economista. Expresidente del Congreso y Exministro de Minas y Energía.
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