Opinión
Por Juan Fernando Londoño.- Para hacer la paz y cerrar nuestra historia de conflicto armado se requiere una mínima dosis de generosidad, y para que esa generosidad sea auténtica, se debe construir a partir de lo que la contraparte considera necesario para dejar las armas, no de lo que nosotros creemos que podemos regalar. Como dicen las mamás, generoso no es el que regala lo que le sobra, sino el que se desprende de lo que a otro le hace falta.
En este caso, nuestra generosidad es permitir un nuevo sistema de justicia transicional para que se juzgue a todos los responsables de crímenes de lesa humanidad, autorizar penas reducidas en condiciones especiales y permitir que quienes se alzaron en armas participen en política, para que puedan defender sus ideas y traten de conseguir el respaldo popular.
Por eso, estas tres consideraciones son la base de nuestro acuerdo de paz. Sin ellas, lo que tendríamos no sería una negociación sino una rendición de las Farc, y para que esa guerrilla hubiese concedido entregarse, habría que haberla derrotado en el campo de batalla, cosa que no se logró. Los promotores del No quieren imponerle a las Farc la paz que no pudimos conseguir mediante la guerra, pero son incapaces de decirle al país que prefieren la violencia antes que una guerrilla participando en política.
Detrás del sofisma en la búsqueda de un mejor acuerdo, lo que se esconde es su afán por imponerle a las Farc unas condiciones que para ellos, que son los que van a entregar las armas, no son aceptables. Así que el verdadero conejo es el que quieren hacerle a las Farc, que hasta ahora han demostrado su voluntad de paz. Cuando uno gana la guerra, como los aliados en la Segunda Guerra Mundial, puede imponer las condiciones que quiera, pero si no se derrotó al enemigo, lo que corresponde es hacer concesiones y buscar un buen acuerdo para evitar sufrimiento innecesario y víctimas que pueden ser salvadas.
Detrás de los sectores del No hay de todo, como en botica. Algunos genuinamente creen que el comunismo es enemigo de la cristiandad, otros consideran inaceptables las concesiones que se realizan en el acuerdo, y muchos más buscan proteger sus intereses, especialmente aquellos que se benefician de la impunidad. Pero ninguno de estos sectores quiere reconocer que otro acuerdo implicaría volver al campo de batalla y negociar en otros términos. En lugar de eso, que sería lo honesto pero impopular, lo que dicen y promulgan es lo que resulta popular, pero es deshonesto, que es hacerle creer a la gente que se puede hacer una paz gratuita.
Por ahora, los líderes del Sí tendrán que actuar con la guía de la historia. Más vale tener un presidente impopular que deje un país en paz, a dejar un país ensangrentado pero gozar de buenos guarismos en las encuestas.
La legitimidad de la paz la traerán los hechos. Lo que se requiere es poner en funcionamiento los contenidos de los acuerdos y demostrar que no habrá impunidad y que es mejor tener a las Farc echando discursos que echando bala, como lo ha dicho Humberto De La Calle. La suerte está echada y en este momento, ese es el nuevo y verdadero reto.
Luego de eso veremos si los colombianos quieren hacerle conejo a la paz votando por el Uribismo en el 2018.
Director Centro de Análisis y Asuntos Públicos @JuanFdoLondono
Por Amylkar D. Acosta M.- Como ya lo dijimos, el Gobierno Nacional quemó sus últimos cartuchos el pasado fin de semana intentando llegar a un acuerdo con el CEO de Gas Natural – Fenosa, empresa española con el 83% de las acciones de ELECTRICARIBE, Isidre Fainé, pero los esfuerzos resultaron infructuosos y se levantaron de la mesa sin llegar a algún avenimiento.
El Gobierno insistió en la necesidad de una capitalización de la empresa, para que esta, además de cubrir sus obligaciones vencidas con el mercado eléctrico pudiera también cumplir con su parte del Plan5Caribe, que compromete inversiones del orden de los $1.1 billones en la infraestructura del Sistema de Transmisión Local y las líneas de distribución, que son de su responsabilidad como Operador de red en la región Caribe.
Estas negociaciones se adelantaron en medio de la seguidilla de impagos, que obligaron a XM, como Administrador de la Operación del Sistema Interconectado Nacional (SIN) a poner en marcha los procesos de “limitación de suministro” del fluido eléctrico al mercado servido por ELECTRICARIBE, a la espera de que esta cubriera las garantías exigidas.
Ello significaba para los 2.5 millones de usuarios de esta empresa soportar 3 horas diarias, que podrían ampliarse a 4 horas, de racionamiento programado, que se vendrían a sumar a los no programados a los que los resignados usuarios ya están acostumbrados. El plazo límite del último de ellos se vencía el miércoles 16 de los corrientes.
Ante la inminencia del racionamiento programado, la Superintendencia se vio compelida a actuar, pues sólo ella está facultada por el artículo 59 la Ley 142 de 1994 y la Resolución 116 de 1998 de la CREG, para interrumpir o suspender el procedimiento de la “limitación de suministro”. Y la única forma de hacerlo era mediante la toma de posesión de ELECTRICARIBE y proceder en consecuencia, como en efecto lo hizo el Superintendente José Miguel Mendoza.
Dos fueron las razones invocadas por la Superintendencia de Servicios Públicos para la toma de posesión, mediante la Resolución 20161000062785 del 14 de noviembre, previo concepto favorable de la CREG: la primera que, según el reporte de la firma Deloitte, Auditora externa de ELECTRICARIBE, esta estaba en un “claro riesgo de inviabilidad financiera”, pues además de no contar con los recursos suficientes para garantizar su operación, proyectándose un déficit de caja para fin de año del orden de los $655.313 millones, sus posibilidades de acudir a la banca para su financiamiento eran cada vez “más limitadas”.
Ello entrañaba, además, un riesgo sistémico que podría llegar a afectar a todo el SIN por el efecto dominó que hubiera podido desencadenarse ante sus reiterados incumplimiento con los generadores. La segunda, tiene que ver con el incumplimiento de parte de ELECTRICARIBE tanto de la Ley 142 de 1994 como de la Ley 143 del mismo año, que establecen claramente que el servicio de energía se debe prestar con eficiencia, calidad y continuidad.
Ahora bien, esta intervención por parte de la SUPERINTENDENCIA no va a resolver como por ensalmo los problemas de la eficiencia, calidad y continuidad en la prestación del servicio, porque su solución pasa por la corrección del rezago histórico de las inversiones que han debido hacerse en su momento y no se hicieron. De allí la premura con que debe ejecutarse el Plan5Caribe que apunta a la solución del problema estructural.
Por lo pronto, la toma de posesión de ELECTRICARIBE nos libra de los racionamientos programados que venían en camino, habida cuenta que ya se tienen pólizas vencidas por valor de $165.905 millones, las cuales serán cubiertas por la nueva administración, encabezada por su Presidente Edgardo Sojo y el Agente Especial Javier Lastra, apelando a un préstamo por parte del Fondo Empresarial por valor de $120.000 millones, que ya está en trámite para solventarlo.
Hay que entender que esta intervención por parte de ELECTRICARIBE, que dio lugar a la toma de posesión no es el punto de llegada sino el punto de partida, en procura de la solución definitiva de la problemática de ELECTRICARIBE, empresa esta que se ha convertido en una pesadilla para la región Caribe.
La Superintendencia se va a tomar cuatro meses, aproximadamente, antes de tomar la decisión con respecto al carácter de su toma de posesión, para definir si esta se va a limitar a la reorganización y refinanciación de la empresa, para lo cual cuenta con el apoyo de la consultora estadounidense Treta Tech o si va más allá, disponiendo su liquidación para dar paso a un nuevo Operador.
Bogotá, noviembre 20 de 2016
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Por Jorge Enrique Robledo.- Una de mis tareas más gratas en el Senado fue la realización de la audiencia Por qué defender la ciencia en Colombia, en la que, con la invaluable participación de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, presentaron ponencias trece de los más destacados científicos y especialistas nacionales en el tema (http://bit.ly/2glYHMk).
La primera gran conclusión fue el pésimo nivel del desarrollo científico nacional, cualquiera sea el indicador que se utilice. Colombia se ubica entre los peores países en cuanto a la inversión en Investigación y Desarrollo, en el número de investigadores por cada millón de habitantes, en publicaciones en revistas científicas y en solicitudes de patentes, en fin, en todo (http://bit.ly/2f9RUnc). Un fracaso indiscutible, doctor Alejandro Gaviria, ¿o no?
Esto no sucede porque los colombianos estemos menos dotados genéticamente que las personas de los países que jalonan el progreso científico mundial, como afirman las concepciones racistas, sino porque en Colombia nunca, ningún gobierno, se ha propuesto promover de verdad el avance de la ciencia. Una verdad en buena medida derivada de que tampoco nunca, ningún gobierno, se ha fijado como objetivo desarrollar en serio el aparato industrial y agropecuario, condenando al país, en especial desde 1990, con la globalización neoliberal, a pagarse las importaciones de todo tipo de bienes de producción compleja con los dólares de las exportaciones de materias primas agrícolas y mineras.
Entre las conclusiones a las que se llegó en la audiencia hay otra que escandaliza incluso todavía más: el documento Conpes en elaboración, que supuestamente debe orientar cómo se promoverá el progreso de la ciencia en el país, no versa sobre ciencia sino sobre innovación, que es otra cosa, con su importancia, sin duda, pero de naturaleza diferente. Y un ridículo de este calibre, del que solo se salva el gobierno por los grandes poderes que lo protegen a cambio de privilegios, es ordenado por la OCDE, que tiene entre sus objetivos mantenerles a las potencias económicas el monopolio sobre los mayores avances de la ciencia, la base insustituible de todo progreso. Con otros mecanismos, al atraso también nos condenó la Colonia española.
Y se denunció que los recursos para ciencia de la ley de regalías no han ido a financiarla sino a pagar los afanes políticos y fiscales de los gobernadores, como en el Senado advertimos que sucedería (http://bit.ly/2g2t8qn). De ahí que cayeran tan mal entre los científicos colombianos las afirmaciones de la directora de Colciencias, Yaneth Giha, quien cometió el imperdonable error de echarles la culpa de por qué la plata de las regalías para ciencia se gasta en otras cosas. La verdad de lo que ocurre la explicó Moisés Wasserman en artículo publicado, por casualidad en esa fecha (http://bit.ly/2glSi3I), el mismo día en que se anunció que habían nombrado a doña Yaneth ministra de Educación. ¡¡¡Santos!!!
De otra parte, aunque hasta violó la ley intentando no hacerlo, el gobierno se vio obligado a intervenir a Electricaribe Gas Natural Fenosa, dado el descarado incumplimiento de sus deberes, hasta el punto de poder causarle apagones generales de tres horas diarias a la Costa Caribe. Pero las cosas pueden empeorarse. Primero, porque la empresa necesita capitalizarse en una suma enorme, que los españoles se niegan a aportar, como es su obligación, buscando que la plata la pongan los usuarios con alzas en las tarifas o el país vía recursos públicos. Segundo, porque ya la trasnacional, con esos fines, inició una enorme demanda contra Colombia en el Ciadi, tribunal del Banco Mundial descaradamente sesgado a favor de las trasnacionales. Y tercero, porque empezó en la prensa española una campaña de matoneo contra el país y a favor de las andanzas de Gas Natural Fenosa, a pesar de que esta ya actuó así, indebidamente, en Centro América.
Por último, es evidente que el nuevo acuerdo de La Habana incluyó numerosos reclamos de los voceros del No, aunque no todos. El Polo le mantiene su apoyo al proceso. Y hago votos para se logre un acuerdo nacional de respaldo, para lo que puede servir la figura de dejar constancia sobre desacuerdos insolubles, válida para este efecto. Sería malísimo para el país que no le permitieran superar esta controversia y que las elecciones del 2018 también se centraran en ella, convirtiéndola en cortina de humo para no debatir los demás problemas nacionales, causados por las pésimas decisiones en las que sí se han puesto de acuerdo todos los que siempre han mandado en Colombia.
Bogotá, 18 de noviembre de 2016.
@JERobledo
Por Diego González.- Una de las principales conquistas del derecho penal moderno es el principio de la individualidad de la responsabilidad penal, en virtud del cual la pena solo puede afectar al sujeto que realizó el hecho punible y en ningún caso a los miembros de su familia.
Sin embargo esto no siempre fue así, anteriormente el derecho penal se circunscribía a la idea de que todos los seres humanos estaban manchados por el pecado original por ser hijos de Adan y Eva, así las cosas el hombre era responsable no sólo por los actos que el cometiera sino por los cometidos por sus antepasados.
Para el maestro Nodier Agudelo está era una forma de venganza privada desproporcionada e indiscriminada contra los miembros de la tribu a la cual pertenecía el ofensor.
Afortunadamente la Revolución Francesa logró superar tal injusticia y dio los primeros pasos con la Declaración Universal de los Derechos del Hombre, en donde consagró en sus artículos 7, 8 y 9, la presunción de inocencia, el principio de legalidad y la necesidad de la Pena.
Finalmente fue en la reforma propuesta al procedimiento penal de la época, en donde se consagró expresamente el principio de personalidad de la pena en los siguientes términos " siendo el crimen personal, la ejecución de un culpable no imprimirá ninguna deshonra para su familia. El honor de aquellos que pertenecen a ella no se considerará en absoluto manchado y podrán ser admitidos a todo tipo de profesiones, empleos o dignidades".
Es así como en nuestros días cada sujeto debe responder por los delitos que cometa y las consecuencias no pueden ser extensivas a su familia, ningún hijo debe responder por lo que hagan sus padres y a ningún ciudadano se le puede reprochar por ocupar ningún cargo o ejercer ninguna profesión por el simple hecho de tener una relación de consanguinidad con el autor de un delito.
Por Jairo Gómez.- Resignados, en los países del Tercer mundo caímos en la ideología del mercado sin que, al parecer, se viera una luz al final del túnel. Y, ¡Oh Sorpresa!, la potencia económica más importante del mundo eligió a un populista de derecha.
Recientemente en un debate escuché la definición de populismo: es la manera facilista de resolver problemas complejos con soluciones simples. Y en política eso cuenta: hay populismos de Derecha y de Izquierda.
Y hay quienes matizan su posición y se hacen llamar de Centro, también de Derecha y de Izquierda. Podríamos decir que el Centro, el de la corbata bien puesta y de buenos modales, es el fiel cumplidor de los ajustes fiscales, del buen manejo de las cifras macroeconómicas, pero además de las recomendaciones del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional.
Bien, empecemos por estos últimos. Estos gobiernos políticamente correctos pero atiborrados de tecnócratas “apolíticos” se pasan la vida en eso: definiendo políticas económicas en detrimento de la mayoría de la población. Disfrazan con palabras técnicas que no están al alcance del ciudadano de a pie medidas antipopulares: recorte del gasto, reducción del déficit fiscal, sostenibilidad macroeconómica, etc. Esto es, menos inversión social, clavarle impuestos al pueblo, etc. Secretismo y cero rendición de cuentas es el común denominador. Son refractarios a la crítica y sus mejores aliados, los medios de comunicación, que tragan entero, no mastican, y en la mayoría de los casos son propiedad de quienes regulan la economía, no pisan callos.
Y así se pasan la vida, estos gobiernos “responsables” del Centro. Gobiernos que prometen y no cumplen. Mientras tanto, crece la desigualdad, la exclusión, cero ascenso social, la gente se muere en las puertas de los hospitales, las oportunidades son más escasas o no hay, el trabajo cada día es más precario, los campesinos miserables y, lo peor, con sus políticas se perpetúa la premisa de que “el que nace pobre muere pobre”. Y, por supuesto, los ricos cada día son más ricos.
Resignados, en los países del tercer mundo caímos en la ideología del mercado sin que, al parecer, se viera una luz al final del túnel. Y, ¡Oh Sorpresa!, la potencia económica más importante del mundo eligió a un populista de Derecha. En el país en donde se concibió el famoso consenso de Washington: la austeridad fiscal, la privatización y la liberalización de los mercados.
Donald Trump, el anti político, hizo la lectura políticamente incorrecta y le habló al ciudadano estadounidense de la exclusión laboral, de la precariedad de sus ingresos y, de entrada, le dio un golpe conceptual a la intocable ideología neoliberal: “primero el trabajador americano” y “vamos recuperar los puestos de trabajo que se fueron de este país”. Sin titubeos anunció que cerrará fronteras económicas, renegociará los Tratados de Libre Comercio, le plantará cara a su mayor acreedor que es la China y, pensando en los pobres de su país, reactivará el empleo mediante la inversión pública para consolidar el sueño americano, a lo Keynes.
Qué paradoja, a los regímenes de Izquierda de América Latina, que se le adelantaron a Trump desde la década anterior, los analistas y medios de comunicación los satanizan y califican de populistas por pretender buscarle “soluciones simples” a problemas estructurales. Pero esos son problemas que, como pudimos constatar con el triunfo del populismo de Derecha en las urnas, padece la potencia económica más importante del planeta. Eso piensan cuando menos, los más de 60 millones de estadounidenses que eligieron al impredecible magnate.
¿Cuándo le tocará a Colombia tener un líder que le pegue una patada al tablero y remueva las ideas centrócratas de quienes nos gobiernan? Porque aquí estamos mamados de que los “políticamente correctos” justifiquen la desigualdad, la concentración de la riqueza, la falta de oportunidades, la informalidad laboral; de que el pueblo se muera, además de hambre, en las puertas de los hospitales; sí, estamos mamados de la corrupción y de que los mismos de siempre y con la misma gente gobiernen este país. Etcétera, y más etcéteras…
Por Jorge Gómez Pinilla.- Escribo esto para defenderme de una columna que escribí para Las 2 Orillas, y la historia es como sigue:
El pasado 23 de octubre mi amigo y colega Iván Gallo publicó este post en su muro: “Yo no voy a marchar contra Uribe. Ya no más marchas del odio. Con las que convoca el Centro Democrático tenemos”. En respuesta le envié una columna que escribí, titulada ‘Del no más FARC al No más Uribe’, y le dije que me agradaría contrastar sus pareceres con los míos, y él me invitó a que escribiera para su portal exponiendo por qué soy partidario de la marcha No Más Uribe, que está sonando duro en las redes sociales y se anuncia para el 2 de diciembre.
El pasado lunes festivo envié la columna a Las 2 Orillas, titulada ‘La marcha contra Uribe es para salvar la paz’. Justo ayer martes 15 la vi publicada hacia el mediodía y lo primero que noté fue la agresiva imagen que usaron para ilustrarla, una mano roja que pareciera estar dándole una cachetada al rostro de Uribe. Tampoco me pareció acertado que en el encabezado dijeran “el periodista Jorge Gómez convoca el próximo 2 de diciembre una (sic) movilización para repudiar al ex presidente”, pues ni el propósito de la marcha es para repudiarlo (al menos la columna no lo dice) ni escribí eso para convocar a nadie, solo para exponer mis puntos de vista. Allí mismo hice expresa claridad en que no soy “el organizador”, como equivocadamente me vio Carolina Sanín. Y agregué: “Es más, no conozco a los organizadores, y la única referencia que tengo es una dirección de correo:
Le escribí entonces a Iván por el Messenger de FB, exponiéndole mis argumentos: “Aquí entre nos, me parece muy agresiva la imagen de esa mano roja sobre la cara de Uribe. Otra cosa, yo no estoy convocando a esa marcha, dije adentro que no soy el organizador. Para nada quiero que se me vea en plan agitacional. Eso de decir que yo la convoco me puede exponer a retaliaciones, no necesariamente de Uribe pero sí de sus "fans".” Y rematé con esto: “Disculpará el atrevimiento, ¿no será posible dejar el título original?”.
Unos minutos después Iván respondió diciendo “OK, ahora hacemos los cambios”. Pero se llegó la hora del cierre de mi columna para El Espectador y viendo que la publicación de Las 2 Orillas permanecía inalterada y eso me podía perjudicar, decidí cambiar de tema y escribir una columna que me defendiera de lo que me publicaron. Aunque no comparto la opinión de Gallo sobre la marcha, me pareció más seria y argumentada que la de Carolina Sanín cuando dijo “Yo no marcho contra Uribe. Me parece que es lo mismo que hacerse una paja pensando en Uribe, y no me hago pajas con rabia. Ni me las hago en público”.
No estoy entre los que dedican tiempo a pensar cómo se masturba Carolina Sanín, pero sí soy de los que acogió entusiasta la idea de esa marcha, como ya se sabe. Para sustentar mi apoyo quise acudir a los argumentos que expuse en El Espectador, cuando apareció esta columna de Antonio Caballero donde dice: “Uribe no tiene la menor intención de contribuir a la paz, por la sencilla razón de que no quiere que haya paz en Colombia. Y a la tentativa de que la haya quiere romperle el pescuezo”. ¿Y en qué se basa para decirlo? En que “lo que busca Uribe y aspira a lograr por extenuación del adversario, es un pacto nacional contra la paz”.
Esto es prístina claridad, y me niego a entender que haya gente ubicada en el centro o a la izquierda del espectro político que no entienda la urgencia de enfrentar ese inminente peligro, y la única salida de la que vienen hablando los más lúcidos analistas –León Valencia, Daniel Samper Ospina, Matador, Daniel Coronell o Germán Ayala Osorio- es la movilización popular.
Debemos diferenciar entre las marchas espontáneas de universitarios que desde el 2 de octubre se vienen dando a favor del “Acuerdo YA”, y lo que sería una marcha contra una persona en particular, que es lo que al parecer les provoca erisipela a ciertos conspicuos miembros de la ‘Intelligentsia’ de nuestro país, una de cuyas particularidades consiste en que lo que no se les ocurre a ellos, no les parece inteligente. (Y esto va para Sanín, no para Gallo).
Para decirlo sin ambages, se trata es de enfrentar el fenómeno que encarna Álvaro Uribe, no de repudiarlo a él porque SÍ. Es lo mismo que si desde el lado de la democracia el país tomara conciencia y decidiera enfrentar el fenómeno conocido como la Mano negra, para manifestar que no está dispuesto a tolerar más actos desestabilizadores o subversivos con apariencia de libre juego democrático, como cuando inundaron Internet y las redes sociales de propaganda sucia infestada de montajes fotográficos y con base en mentiras o falsos temores (como el de la “dictadura homosexual”) alinearon a los pastores evangélicos y cristianos para que pusieran a sus obedientes ‘rebaños’ a votar por el NO en el plebiscito. Para esa clase de gente necesitada de quién la conduzca, la palabra del pastor es la palabra de Dios.
Parodiando al corrupto exprocurador Alejando Ordóñez (tan corrupto que fue destituido), esa Mano negra nos la están metiendo sin vaselina y ya es tiempo de decir NO MÁS.
El mismo Gallo de pelea arriba citado escribió esto en su muro de Facebook el miércoles 9 de noviembre, siendo las 6:30 de la hora en que la mar se enluta: “Todo está dado para que Alejandro Ordoñez sea el nuevo presidente de Colombia”. Tan de acuerdo estoy con él, que uno no entiende por qué frente al altruista propósito de decir NO MÁS a la caverna que quiere lanzarnos de nuevo a la guerra, todavía hay personas que en lugar de sumar… restan.
DE REMATE: Modestia aparte, no puedo pasar por alto que el pasado 20 de septiembre -42 días antes de la elección- escribí la columna Trump va a ganar, donde expuse los ocho factores que a mi modo de ver le darían (dieron) el triunfo final al empresario. Ofrézcome como profeta, dos profecías por el precio de una.
Por José Felix Lafaurie.- El mundo se sorprendió con el ascenso del antilíder, del odiado Trump, a la Presidencia de la primera potencia del planeta, y entonces se puso de moda encontrar analogías entre su triunfo, el del Brexit en el Reino Unido y el del No en Colombia.
¿Qué le está pasando a la vieja democracia como expresión de la voluntad de los pueblos? ¿Por qué la gente prefiere abstenerse y no expresar su voluntad? ¿Por qué aquellos que lo hacen están votando en el mundo por lo que se percibe como políticamente incorrecto?
Sencillo. A partir del ejercicio malentendido de la política, la democracia se ha desconectado de la verdadera voluntad del pueblo, que es su esencia. Los políticos, el establishment, están en lo suyo, en su cuento, como diríamos en estos lares. Los representantes del pueblo dejaron de interpretar sus necesidades, angustias y expectativas, más allá del ejercicio mediático y promesero de las campañas, después de lo cual vuelven “a lo suyo”, a la conservación del poder por el poder, y por los beneficios que puedan derivar de esa condición.
La única conexión entre el establecimiento y el pueblo son los medios, que no en vano fueron bautizados desde el siglo XIX como “el cuarto poder”, porque fueron cooptados por el poder político, así Montesquieu se retuerza en su tumba. Mientras la clase política se dedica “a lo suyo”, no “a lo nuestro”, los medios se aplican a difundir y promover lo que el mismo establecimiento considera políticamente correcto, por lo que hay que votar y por quien hay que votar. Los medios, desde esa atalaya moral no exenta de intereses, se abrogan el derecho de juzgar quién es el bueno y quién el malo; qué es lo correcto y qué lo incorrecto.
Así pues, el asunto del Brexit, del No colombiano o de la victoria de Trump no se reduce al regreso del populismo demagógico de unos malos y, sobre todo, mentirosos, que convencen con engaños a millones de personas que, a seguro, son estúpidas o, cuando menos, ingenuas de remate, como hoy proclaman los analistas de esos mismos medios.
No. En Estados Unidos sólo el 23 % de quienes podían votar le dijeron Sí a Trump, y a más de la mitad (56 %) ni siquiera le importó. En Colombia la abstención fue del ¡62 %!, y sólo el 19 % de los votantes le dijo Sí a un acuerdo que prometía paz duradera.
Trump es el típico antilíder, odioso para el establishment y, por eso mismo, atractivo para quienes reaccionan contra ese “grupo élite que ostenta el poder” –así lo define Wikipedia–, pero que no los representa. Fue la clase media anglosajona, rural y protestante, los descendientes de quienes construyeron el sueño americano con sus manos, que no conocen la capital del mundo ni saben de escudos nucleares ni del conflicto de Oriente Medio, quienes votaron por su subsistencia, su seguridad y sus viejos valores.
Resulta insensato afirmar que cerca de 60 millones de personas fueron engañadas por Trump, como pensar que más de seis millones de colombianos fueron víctimas de una trampa y votaron engañados por el No, por lo incorrecto, mientras otros seis millones no fueron influenciados por la propaganda oficial y votaron por lo correcto, por el Sí, mas no a la paz, que no requiere plebiscito, sino a un documento concreto puesto a su consideración.
Hay que recuperar la democracia. Desde el edil que representa a su barriada, hay que transformar el ejercicio de la política, ese digno oficio de conectar con la voluntad del pueblo.
@jflafaurie
Por Amylkar D- Acosta M.- Cada año, cada mes y cada día que pasa la situación de ELECTRICARIBE y con ella la de los 2.5 millones de usuarios a los cuales les presta el servicio de energía eléctrica es peor, porque este no cumple con los mínimos que establece la Ley de servicios públicos, que estos deben prestarse con eficiencia, calidad y, por sobre todo con continuidad, sobre todo porque se trata de un servicio tan esencial e imprescindible como lo es el fluido eléctrico.
Pero, ahora la situación ha pasado de castaño a obscuro, porque los problemas de caja de ELECTRICARIBE son más acuciantes, en la medida que el acceso al crédito también se le dificulta y ya no sólo no cuenta con los recursos para invertir su parte en el Plan5Caribe sino que tampoco dispone de los recursos para pagar la energía en Bolsa, toda vez que sus afugias financieras le han impedido renovar los contratos de compra de energía a través de contratos bilaterales con los generadores. Al no hacer la provisión de las garantías bancarias dentro de los términos fijados en la regulación, XM activa la limitación de suministro, que es como se denomina eufemisticamente el racionamiento programado al que se somete a los 2.5 millones de usuarios a los cuales le presta el servicio ELECTRICARIBE, inicialmente el corte masivo es de 3 horas diarias, que se puede ampliar luego a 4 horas diarias.
Y esto, justamente, es lo que ha venido pasando de manera recurrente. Desde el pasado mes de octubre ELECTRICARIBE ha venido de limitación de suministro en limitación de suministro por el impago a XM, la mas reciente correspondió al incumplimiento en que incurrió el 18 y 20 de octubre, al no presentar garantías por $23.128 y $4.494 millones correspondientes a las proyecciones en Bolsa de compras del 29 de octubre al 4 de noviembre. La limitación de suministro empezaba el 9 de noviembre y sólo la víspera su matriz Gas Natural – Fenosa le lanzó el salvavidas al cubrirle, a última hora, dichas grantías y así nos salvamos de irnos a un racionamiento programado. Así pasamos, temporalmente, de la alerta roja a la alerta naranja. Pero, resulta que ya tiene a cuestas otro incumplimiento, correspondiente al 25 de octubre, esta vez por valor de $40.651 millones de compras en Bolsa del 5 al 11 de noviembre, razón por la cual desde el día de ayer se reanudó el proceso de limitación de suministro, de modo que si el próximo martes no ha alcanzado a cubrir las garantías estaremos una vez más abocados a un apagón en el Caribe colombiano. Y así sucesivamente, hasta saecula saeculorum. No hay derecho!
En vista de esta situación tan critica el Presidente Santos resolvió emplazar a Gas Natural – Fenosa, para que, de una vez por todas, le diga al país si ellos van a dejar a la deriva a ELECTRICARIBE o la van a rescatar, inyectándole capital fresco a través de una capitalización, como se lo solicitó el Presidente Santos el 14 de enero de este año y de paso sacarnos de la incertidumbre en la que ha sumido a sus usuarios poniéndose al día con el pago y cubrimiento de las garantías de la energía que compra a los generadores para ella distribuirla. ELECTRICARIBE le viene incumpliendo al mercado, exponiéndolo a un riesgo sistémico y le está incumpliendo a sus usuarios, que son quienes pagan los platos rotos y tal situación no se puede prolongar por más tiempo.
Lo urgente es espantar el fantasma del racionamiento, asegurando el cubrimiento de las garantías oportunamente y lo importante es cumplir con las inversiones que le corresponden en el Plan5Caribe, para atacar así la causa estructural de la mediocre calidad de la prestación del servicio de energía a sus usuarios, ambos frentes deben atenderse en simultánea. Ojalá que para eso sirva la reunión que discurre a esta hora entre el Alto gobierno, encabezado por el Presidente Santos, el Ministro de Hacienda Mauricio Cárdenas y el Ministro de Minas y Energía Germán Arce, y el CEO de Gas Natural – Fenosa Isidre Fainé. Ello, para que nos quiten de encima la espada de Damocles que pende sobre las cabezas de más de 10 millones de habitantes de la región Caribe, que ha visto con impotencia cómo ELECTRICARIBE en lugar de ser parte de la solución se ha convertido en parte del problema.
Riohacha, noviembre 12 de 2016
www.fnd.org.co
Por Diego González.-El mundo entero observa perplejo los recientes acontecimientos que ocupan los principales titulares de la política mundial.
Primero el Brexit en el Reino Unido, mediante el cual se sometió a escrutinio de los ciudadanos la salida de la Unión Europea, con un sorpréndete resultado que hoy genera gran incertidumbre por las consecuencias que ésta decisión traerá en materia de Geopolítica.
A los pocos meses en Colombia el inesperado resultado del Plebiscito, en el que el gran protagonista fue el abstencionismo y por una mínima mayoría se perdió la posibilidad real de quitarle las armas de las manos a la Guerrilla de las Farc e iniciar un camino para construir un país en paz. Los ganadores no esperaban ese resultado y hoy, la consecuencia, es que no se ve la luz al final del camino para un nuevo acuerdo y por más esfuerzo que hacen los negociadores, los puntos sobre los que se quiere renegociar, son puntos de honor para los líderes del NO y por supuesto, para los voceros de las FARC en La Habana.
Para acabar de Completar Estados Unidos eligió, ganó un famoso multimillonario que a sus 70 años creyó haber hecho todo en la vida y aburrido de la monotonía decidió que lo único que le faltaba era ser presidente, entonces con su discurso Xenófobo, racista y con su escaso conocimiento de la política internacional y social, despertó el interés y los sentimientos del voto silencioso y vergonzante de todos los norteamericanos que encontraron en él un vocero para decir lo que piensan y nunca antes se habían atrevido a pronunciar en voz alta .
Lo cierto de todo esto es que la Política es dinámica, tan dinámica que todos estos resultados obedecen a la expresión de inconformidad de un importante grupo de personas que antes no opinaban o que no sentían ningún interés en la política tradicional, pero que hoy por gracia o desgracia de las redes sociales, la información sesgada de los medios de comunicación y la participación motivada por el cansancio, demuestran q están votando y tomando decisiones para castigar las clases políticas tradicionales muchas veces ni siquiera con conocimiento sobre los temas fundamentales sino con sentimiento de rechazo hacia quienes los proponen.
Hoy esta nueva clase que pasó de ser pasiva a ser muy activa y decisiva, envía un mensaje a todos los líderes mundiales de la política representativa, para que examinen en qué se están equivocando y cómo debe empezar a transformarse la política, para que obedezca a las verdaderas necesidades e intereses de quienes realmente están definiendo el mapa de la política en todos los frentes.
Por Jairo Gómez.- Los colombianos escuchamos con frecuencia los violentos dardos que los expresidentes Pastrana y Uribe le disparan, por todos los flancos, al proceso de paz que se negoció en La Habana durante cinco años.
No desperdician foros internacionales para denigrar del país representado en el presidente Santos, premio nobel de Paz y responsable, así les duela, de acabar con 52 años de guerra.
En un nuevo foro organizado por el expresidente José María Aznar, miembro de una de las formaciones políticas más corruptas de la Unión Europea, el Partido Popular que hoy gobierna España, Pastrana y Uribe insisten ante burócratas internacionales en el sometimiento de las FARC con cárcel incluida.
Qué paradoja, someter a la FARC a una Justicia que en reiteradas ocasiones los expresidentes han cuestionado por ineficaz y obsoleta, someterlos a una Rama Judicial que ellos mismos han propuesto reformar estructuralmente para liberarla de corruptos y clientelistas. Eso quieren el binomio Pastrana-Uribe: que el Tribunal que juzgue a los guerrilleros emerja allí, y no en el Tribunal de Paz que se diseñó en la Justicia Transicional.
Este es el punto álgido en La Habana pos plebiscito, amén de la elegibilidad política, que hoy volvió a dividir posiciones en la nueva mesa de negociación del nuevo acuerdo de paz.
Muchos interrogantes se plantearon durante la etapa de negociación, y los mismos se repiten hoy en la construcción de un nuevo acuerdo: ¿Quién en Colombia cree en este sistema judicial? ¿Están dispuestos guerrilleros y víctimas a aceptar que los jueces solo sean nacionales? ¿Tiene alguna lógica someterse a unos magistrados cuyas lealtades políticas pertenecen a los partidos tradicionales? Es decir: ¿Aceptaría un guerrillero que su propio enemigo lo juzgue? Por ello insisten en la presencia extranjera en el tribunal. Además, es incontrovertible que jueces foráneos garantizan independencia, equilibrio y ponderación, y a esto le temen muchos empresarios y políticos determinadores del conflicto porque los beneficios se obtienen diciendo la verdad.
Este asunto, es la nuez que se discute sigilosamente en foros y a manteles con mucha frecuencia, pero no se expone en público: la verdad. En la Justicia Transicional no hay impunidad porque sencillamente quien no diga la verdad se irá a la cárcel, así de explícito. Hablar de esa verdad provoca urticaria entre políticos y empresarios auspiciadores de la guerra; y, al contrario, militares y guerrilleros ven en el nuevo modelo de justicia la seguridad jurídica para superar delitos cometidos en el marco del conflicto armado.
El otro flanco del binomio anti-paz son los recursos, y desde España le hablan al resto de Europa para prender las alarmas sobre los supuestos riesgos económicos que implica la pacificación en Colombia.
Garantes como fueron ellos –porque gobernaron- de los designios económicos de la nación, ahora les preocupa la “sostenibilidad fiscal del país” que ven amenazada por la implementación de los acuerdos. Los pájaros tirándole a las escopetas. Hagamos memoria. Pastrana nos entregó una realidad económica con su sistema financiero quebrado y ¿Quiénes lo pagamos? Los colombianos ¿o se les olvida el 4 por mil?, para citar solo un ejemplo. Y en ocho años de Uribe la incontrolada danza de los millones utilizada para “articulitos” y otros menesteres hoy tiene tras las rejas a muchos de sus funcionarios. La “trampa económica”, como dice el hoy senador, no está en los dineros para el posconflicto, la trampa radica en este régimen presidencialista donde todo es posible y nada es gratis: antes eran los auxilios parlamentarios, hoy son los cupos indicativos.
Nota: Ganó Trump, ¿pondrá en riesgo la paz? Creo que no, pues no debe tener ni idea dónde queda Colombia.