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Redacción Ecos. Foto: AI.- La Directora para las Américas de Amnistía Internacional, Erika Guevara-Rosas, fue contundente al afirmar, en un comunicado publicado en el website de AI, que el domingo 2 “será recordado en los libros de historia como el momento en el que Colombia le dio la espalda a lo que podría haber sido el final de una guerra de más de 50 años que devastó millones de vidas,”.
El rechazo del acuerdo de paz en un plebiscito en Colombia hoy es una oportunidad perdida para que el país finalmente se aleje de su trágica guerra de más de 50 años, dijo Amnistía Internacional.
“Aun cuando no era perfecto, el acuerdo representaba un camino concreto hacia la paz y la justicia. La incertidumbre que este voto conlleva puede poner a millones de personas en Colombia, particularmente a grupos vulnerables como Indígenas, afrodescendientes y campesinos, en mayor riesgo de sufrir violaciones a los derechos humanos”, expresó la ONG.
“Es imperativo que Colombia no se aleje de este proyecto y que el país continúe moviéndose hacia la paz que tantos millones de personas anhelan” recomendó AI.
Los derechos humanos en Colombia en 10 cifras
Amnistía Internacional publica, en su comunicado, las 10 cifras que exponen la situación de los DD.HH. en Colombia y, por si solas, son un elemento de reflexión para todos los colombianos, especialmente los políticos, en este momento histórico tan importante. Ecos las presenta a continuación:
7,9 Millones: víctimas del conflicto armado, casi la mitad de ellas mujeres. (Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas, UARIV, septiembre de 2016)
6,9 Millones: víctimas de desplazamiento forzado. (UARIV)
267.000: Homicidios relacionados con el conflicto, en su mayoría de civiles. (UARIV)
4.392: Víctimas de posibles ejecuciones extrajudiciales registradas por la Fiscalía General de la Nación (Oficina en Colombia del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, marzo de 2016).
46.386: Víctimas de desaparición forzada (UARIV).
29.622: Secuestros (UARIV).
11.062: Víctimas de minas terrestres antipersonal y artefactos explosivos no detonados (UARIV)
8.022: Niños y niñas soldados utilizados por los paramilitares y la guerrilla. (UARIV)
63: Defensores y defensoras de los derechos humanos víctimas de homicidio en 2015, entre ellos líderes indígenas, afrodescendientes y campesinos. Cincuenta y dos en los nueve primeros meses de 2016. (Programa Somos Defensores).
20: Miembros de sindicatos víctimas de homicidio en 2015 (Escuela Nacional Sindical).
Por Luis Fernando García Forero. Foto: caliescribe.com.-La polarización en Colombia ratificada en las urnas el pasado domingo y que generó una crisis en el proceso de paz, por el triunfo del No a lo acordado en La Habana para el fin el conflicto con las Farc, llevó al Presidente Juan Manuel Santos y al senador Álvaro Uribe, a que decidieran, sin cruzarse una sola palabra, establecer una mesa de negociación, a través de delegados de las partes, para lograr un consenso, como único reto para seguir el camino de la reconciliación nacional.
El momento del país no es fácil. La derrota del sí a más de cuatro años de diálogos con la guerrilla de las Farc y que llevó a una firma del fin del conflicto en Cartagena de Indias ante Presidentes de varios países de América, el Rey de España y ante la mirada de millones y millones de televidentes en el mundo, llevó a una frustración por el triunfo del No en un plebiscito que implementó el mismo Jefe de Estado colombiano con el objeto de legitimar, aún más, lo que se decidió en La Habana.
Santos, al aceptar su derrota el domingo 2 de octubre, fue enfático en señalar que respetaba las decisiones de las mayorías respecto a lo que se preguntaba en esa jornada democrática que llevó a una abstención del 63 % , pero ante la grave situación, convocó a todas las Fuerzas Políticas del país incluyendo la oposición y que lo derrotó en el plebiscito, para que se buscaran mecanismos que direccionen y salven el proceso que tienen a miles de guerrilleros en varias zonas de concentración alojados en el territorio nacional, listos para cumplir con lo acordado en el tema de desarme, registro de sus identidades, entre otros aspectos, para la reinserción a la vida civil.
El Lunes 3 de octubre a la convocatoria presidencial sólo asistieron los partidos de la Unidad Nacional. La ausencia del Centro Democrático fue evidente. El escenario para lograr un primer paso y superar la crisis, fue el Congreso de la República. El proyecto de ley que modifica el impuesto al consumo de los licores, y que convocó a la plenaria el Senado, fue la fórmula para aliviar el guayabo de los congresistas del Sí en el plebiscito y del mismo gobierno, abriendo paso a una solución política que oxigene la merecida paz.
La sesión se inició precisamente con disertaciones de cada uno de los senadores representados en las bancadas. Críticas iban y venían, pero con una coincidencia: todos los congresistas, incluyendo opositores, expresaron con el mejor ánimo, salvar el inicio del camino a la paz.
El Expresidente del Congreso Luis Fernando Velasco, fue contundente en manifestar que la prioridad, antes de cualquier tema legislativo, era buscarle solución a la crisis por la que estaba pasando la nación. Llegó el momento de la palabra al ex presidente y senador Álvaro Uribe Vélez: “Esto no es solamente un problema político, el momento del país es difícil, nosotros lo asumimos como tal y queremos proceder con toda la prudencia. Le pedimos a Dios que nos dé sensatez, pero aquí hay un problema jurídico muy hondo”.
Ante la mirada de los senadores en el recinto y miles de televidentes de Canal Congreso, Uribe Vélez ratificó la voluntad de diálogo, pero preguntó a los congresistas de la Unidad Nacional si había disposición del Gobierno de escuchar e introducir algunos cambios. Agregó que se le deben dar unas protecciones efectivas a las Farc y una garantía al país para que no haya violencia. Propuso que las facultades que se le dieron al Gobierno permitirían que de ese listado de 5.700 de las Farc, dado a conocer por el general Florez, se les dé amnistía pero no a los incursos en delitos de lesa humanidad.
En medio de su petición en el recinto de la democracia, Uribe fue más allá y planteó una Comisión para que trate el tema de los militares y agentes del estado: “estamos preocupados, esa Comisión debe estudiar la posibilidad que se tramite en el Congreso el alivio judicial sin impunidad a los integrantes de las Fuerzas Armadas…”.
Ante las preguntas y reflexiones del ex presidente Uribe, el presidente del Congreso Mauricio Lizcano, dijo que había asistido a la reunión en Casa de Nariño y fue enfático en manifestar que “el jefe de Estado de Colombia tiene la voluntad de buscar un diálogo abierto con ustedes los líderes del No. Esperamos que tengan esa voluntad”.
En medio del debate parlamentario y luego de varias reuniones en casa de Nariño y donde el Presidente Santos no le aceptó la renuncia al jefe negociador del gobierno, Humberto de la Calle Lombana, se fue fraguando una nueva mesa de diálogo para iniciar conversaciones con el Centro Democrático y buscar alternativas que enderecen el proceso de paz.
Santos le dio de nuevo la orden a De la calle, para que junto con la canciller María Ángela Holguín y el ministro de defensa Luis Carlos Villegas, inicien conversaciones con el ex ministro y ex diplomático Carlos Holmes Trujillo, el excandidato presidencial Oscar Iván Zuluaga y el senador Iván Duque Márquez, delegados por el ex presidente Uribe, con miras a buscarlenuna salida política que le de viabilidad jurídica a la paz de Colombia.
No hay duda que el principio de la solución a la crisis, es el consenso, para lograr el camino a la verdadera reconciliación entre los colombianos.
Redacción Ecos. Foto youtube.com. - Al asistir al llamado del Presidente Juan Manuel Santos a la Cumbre en Casa de Nariño, luego de la pérdida del sí en el plebiscito por la paz, el senador y dirigente de la Partido de la U Roy Barreras, dijo que insistirá con el tema de la reconciliación: “no vamos a abandonar esa tarea, ni abandonar a millones de compatriotas que creen fervientemente en el camino de la paz”.
Barreras, quien fue protagonista dentro del equipo de negociadores del gobierno en los acuerdos de La Habana, fue certero en expresar que “es la hora de construir los consensos mínimos para garantizar la unidad de la Nación. Escucharemos con respeto y con esperanza a los millones de colombianos que por distintas razones le dijeron No al plebiscito, pero le han dicho también Sí a la paz”
Destacó la voluntad de paz de todos los colombianos. “ Hay soluciones jurídicas y distintos caminos para garantizar la Paz”, destacó el médico y senador valluno Roy Barreras quien afirmó que mantener el cese al fuego bilateral y el acompañamiento internacional es definitivo en los próximos días, mientras se construyen soluciones políticas a través del diálogo con todas las fuerzas, movimientos sociales del país.
“El problema no es jurídico sino político. El presidente mantiene la potestad constitucional para firmar acuerdos de paz. El Congreso también mantiene el poder constitucional para implementar los acuerdos. Pero comprendemos que la mayor solidez para la paz proviene de un país unido y no dividido, por eso el primer esfuerzo tiene que ser el del diálogo, la comunicación y la unidad”, sentenció el congresista de la U.
“Que no signifique esto que la paz está en duda, la paz es irreversible. Busquemos los caminos de consenso para implementarla”, puntualizó Roy Barreras.
Redacción Ecos. Foto: BBC.- El Senador Álvaro Uribe Vélez manifestó, en un corto discurso, que el resultado del plebiscito por la paz demuestra la voluntad de todos los colombianos para que se revisen de fondo los acuerdos firmados entre el Gobierno y la guerrilla de las Farc en el proceso de paz, que se adelantaron durante cuatro años en La Habana (Cuba).
El ex Presidente de la República aseguró que en el fondo los que votaron por el SÍ, por el NO y los que se abstuvieron de ejercer su derecho al voto tienen el mismo deseo de lograr la paz, “ninguno quiere la violencia. Pedimos que no haya violencia, que se les de protección a las Farc y que cesen todos los delitos, incluidos el narcotráfico y la extorsión”.
Desde Ríonegro (Antioquia), Uribe Vélez manifestó la importancia de firmar un pacto nacional para blindar los acuerdos firmados, garantizando así la justicia. “Señores de las Farc contribuirá mucho a la unidad de los colombianos que ustedes, debidamente protegidos, permitan el disfrute de la tranquilidad”.
Considera que los correctivos que se están presentando al acuerdo buscan respetar la Constitución Política, evitando que la Carta Política sea sustituida. “Justicia, no derogación de las instituciones. Pluralismo político sin que pueda percibirse como premio al delito, justicia social sin poner en riesgo a la empresa honorable”.
Uribe, quien leyó un comunicado en compañía de sus más cercanos aliados políticos, aseguró que la refrendación de este acuerdo tal y como está afectaría la economía del país, la cual para él está en dificultades. “Llegará el punto que por frenar la confianza de inversión no habrá los recursos para cumplir lo pactado con las Farc”.
Agregó además que con el acuerdo final se ponía en riesgo la integridad de la figura de la familia, “defendidos por nuestros pastores religiosos y líderes morales”. En su corta intervención aseguró que se les debe brindar protección a los militares y policías.
“Colombianos corrijamos, la democracia de nuestra patria ha sido superior a toda la presión oficial para imponer el Sí”, precisó Uribe en su discurso en el que estuvo acompañado por el presidente del Centro Democrático, Óscar Iván Zuluaga, el excandidato vicepresidencial Carlos Holmes Trujillo, el senador Iván Duque y el excandidato a la Alcaldía de Medellín, Juan Carlos Uribe Vélez.
En su discurso agradeció el apoyo brindado durante la campaña del NO por parte del ex Presidente Andrés Pastrana, el ex Procurador Alejandro Ordóñez, el ex Ministro de Justicia Fernando Londoño Hoyos, el ex Alcalde de Bogotá Jaime Castro y a todos los congresistas de la bancada del Centro Democrático.
Redacción Ecos. Foto SIG.- El Presidente Juan Manuel Santos acompañado por su equipo negociador, reconoció el veredicto de las urnas del plebiscito del 2 de octubre y tras reconocer oficialmente la derrota del Sí, anunció que buscará el diálogo con los sectores políticos que se pronunciaron por el No.
También informó el regreso de los negociadores a La Habana. Y se comprometió a buscar, entre todos, el camino a seguir.
A continuación, les presentamos la alocución completa a la nación del Presidente Santos:
Hoy me dirijo al país como Presidente de todos los colombianos: tanto de los que votaron por el No como de los que votaron por el Sí. ¡De todos los colombianos!
Yo los convoqué a que decidieran si respaldaban o no el acuerdo para la terminación del conflicto con las FARC, y la mayoría, así sea por un estrechísimo margen, ha dicho que No.
Soy el primero en reconocer este resultado.
La otra mitad del país ha dicho que Sí.
Como Jefe de Estado, soy el garante de la estabilidad de la nación, y esta decisión democrática no debe afectar dicha estabilidad, que voy a garantizar.
Como Presidente, conservo intactas mis facultades y mi obligación para mantener el orden público y para buscar y negociar la paz.
El cese al fuego y de hostilidades, bilateral y definitivo, sigue vigente, y seguirá vigente.
Escucho a los que dijeron No y escucho a los que dijeron Sí.
Todos, sin excepción, quieren la paz. Así lo han dicho expresamente.
Mañana mismo convocaré a todas las fuerzas políticas –y en particular a las que se manifestaron hoy por el No– para escucharlas, abrir espacios de diálogo y determinar el camino a seguir.
Siempre he creído en el sabio consejo chino de buscar oportunidades en cualquier situación. Y aquí tenemos una oportunidad que se nos abre, con la nueva realidad política que se manifestó a través del plebiscito.
Buscar puntos de encuentro y de unidad es ahora más importante que nunca. Y es lo que vamos hacer.
He dado instrucciones al jefe negociador del Gobierno y al alto comisionado de paz para que viajen mañana mismo a La Habana a mantener informados a los negociadores de las FARC sobre el resultado de este diálogo político.
Ahora vamos a decidir entre todos cuál es el camino que debemos tomar para que la paz –esa paz que todos queremos– sea posible y salga todavía más fortalecida de esta situación.
No me rendiré.
Seguiré buscando la paz hasta el último minuto de mi mandato porque ese es el camino para dejarles un mejor país a nuestros hijos.
Redacción Ecos. Foto: Nuevo Día.- Con una abstención de más del 60%, el voto en contra del Acuerdo de La Habana obtuvo una ventaja de más de 50.000 votos sobre el “Si a la Paz”.
En un resultado sorpresivo, con el 99,08% de las mesas escrutadas, el 50,22% de los colombianos (6.430.308 votos) se manifestaron por el “No” en el plebiscito de este domingo, para ratificar o no el acuerdo por la paz con las FARC y el 49,77% lo hicieron por el SI (6.372.343 votos).
El resultado era impensado, luego de la firma del acuerdo del lunes pasado, en Cartagena, entre el Presidente Juan Manuel Santos y Rodrigo Londoño, alías Timochenko, al que asistieron mandatarios y líderes mundiales, para poner fin a un conflicto armado que lleva más de 52 años y dejó millones de víctimas en la nación sudamericana.
Se abrieron casi 82.000 mesas en Colombia y en el extranjero para que los más de 35 millones de votantes habilitados pudieran manifestar su posición a través de las urnas.Las grandes perdedoras fueron las encuestadoras, que vaticinaron, por un lado, las desigualdades de la votación por regiones y, por otro, el resultado.
Por Giovanni Décola. Foto: NYTimes.- Este domingo los colombianos tenemos una cita con la historia. Independientemente de nuestra inclinación política, nos asiste el derecho y el deber de acudir a las urnas. Nunca antes, había sido tan importante nuestro voto.
Quiso el Presidente Santos que esos acuerdos con las FARC, sean refrendados por el pueblo colombiano. No era obligatorio, pero su talante de hombre demócrata, lo indujo a que dichos acuerdos fueran blindados por el constituyente primario.
Los del NO están en todo su derecho de proclamar sus reparos y oponerse a lo acordado en La Habana con la guerrilla de las FARC. En Colombia llevamos 52 años en donde el espiral de la historia nos ha impuesto un NO tácito en nuestra vida cotidiana.
52 años de guerra sin cuartel, en donde el Estado, su presupuesto y maquinaria bélica, lo ha puesto al servicio del pretendido aniquilamiento de las FARC. Doce Presidentes lo intentaron en vano.
El NO, los colombianos lo conocemos de sobra. Ha significado: Violencia, muerte, destrucción, desplazamiento forzado, heridos, lisiados, mutilados, viudos y viudas, niños huérfanos, pobreza, inequidad, injusticia, desangre de nuestro presupuesto, atraso, subdesarrollo, odio, resentimientos.
El SI, es un grito desesperado de esperanza, de soñar por un país en paz. De imaginarnos un país donde quepamos todos. Donde llegue a imperar la fraternidad, la justicia, la equidad, las buenas maneras, donde haya oportunidades para todos, en fin, una Colombia donde vivamos mejor.
El SI, nos trae inquietudes y hasta temores. Será que las FARC, cumplirán lo acordado? Si no lo hacen, les caerá todo el peso de la ley y se exponen a las penas propias de la justicia ordinaria y perderán todos los beneficios de la justicia transicional.
¿Será que Timochenko llegará a Presidente? Nuestros políticos tradicionales son muy sagaces, y saben reinventarse. Ellos entenderán que la política tendrá que ponerse al servicio de los más altos intereses de la patria; que el enemigo a vencer no son nuestros propios compatriotas que piensan diferente, sino la corrupción, el desempleo, el desgreño administrativo, que nos ha llevado a padecer una justicia lenta, unos regulares servicios públicos, una mala educación y un pésimo servicio de salud. Si no entienden, el pueblo tendrá todo su derecho de mirar otras opciones, aunque no creo que el 97 % que hoy no gusta de las FARC, mañana piense muy distinto.
No es la paz de Santos, es la paz de Colombia la que está en juego. Es el derecho que tienen los jóvenes y niños por recibir de parte de nosotros un país mejor.
Los que creen en Uribe, tienen la mejor oportunidad de homenajear al expresidente. Soy de los que creo, que sin la mano firme de Uribe contra las FARC, en sus dos gobiernos, y que contribuyeron a su debilitamiento, jamás este acuerdo hubiese sido posible. Algún día lo entenderá.
En todo caso, nuestra invitación, es ¡¡¡A votar!!!.
Por Luis Fernando García Forero. Foto Parlamento Andino. El Presidente de la delegación del Parlamento Europeo, Ramón Jáuregui, quien se encuentra en el país en un “acompañamiento” al proceso de paz, fue contundente en afirmar a través de ECOS, “que el plebiscito es una oportunidad irrepetible que los colombianos no pueden perder”.
Acompañado por los parlamentarios andinos de Colombia, Luis Fernando Duque y Juan Carlos Restrepo, Jáuregui sostuvo que no solamente es su pensamiento sino la expresión de un sentimiento que reflejan todos los países de Europa.
“En el Parlamento Europeo no es frecuente que nos pongamos de acuerdo porque somos ocho o nueve familias políticas muy diferentes: derechas-izquierdas, euroescépticos, etc. De 28 países distintos, es muy difícil encontrar acuerdos. Pero sepan ustedes que en esta materia, en relación con el acuerdo de paz de Colombia hay unanimidad”, destacó Jáuregui.
Resaltó que todos los parlamentarios europeos en una declaración política suscrita en enero en Montevideo, antes que se firmaran los acuerdos, declararon en un documento político el apoyo al proceso de paz en Colombia.
“Es un deseo inequívoco y ferviente que la paz se instale para siempre en su país”, aseveró Jáuregui tras señalar que lo que viven los colombianos, en especial este domingo, “es una oportunidad histórica que no se debe perder”.
Agregó que “son cincuenta años de tragedia, lo sabemos. Pero quiero decirle que soy del país vasco y llevo treinta años perseguido por el terrorismo y ya llevamos cinco años de paz. O sea que si se puede”.
Reconoce que no es un proceso fácil “porque se deben cerrar muchas heridas, reconstruir la verdad, compensar a muchas víctimas, eliminar la subcultura de la violencia. Esa subcultura que cree que matar es legítimo, que cree que el diferente no tiene los mismos derechos que uno”, resaltó el parlamentario Jáuregui, quien recordó un verso de Machado el poeta español para referirse al tema de la intolerancia: “el ojo que vez no es ojo porque tú lo veas, es ojo porque te ve“.
Reflejando su cariño por el pueblo de Colombia, Jauregui, a manera de reflexión, expresó que siempre “frente a nosotros hay una persona diferente y el tiempo que va a vivir Colombia, es el de reconocimiento, el de la convivencia con diferentes, inclusive con los que fueron enemigos”.
Con severidad y acento español, Jáuregui fue certero en afirmar que el camino que viene ahora no será fácil. “Cuando empiecen a pasar los meses y se instale la paz, los aspectos del acuerdo se convierten en detalles del pasado. Es muy importante que ustedes lo tengan en cuenta porque se trata de construir un tiempo nuevo en el país” y agregó que “probablemente la paz va a generar eso que decía Gandi: que no hay caminos para la paz, la paz es el camino. En el camino de la paz, todos somos diferentes”.
No dudo que el pueblo colombiano responderá a la cita democrática este domingo para refrendar los acuerdos de La Habana.
“Es una tarea fantástica y grandiosa, un gran ejemplo de desarrollo de democracia para el mundo. Sabemos que el pueblo de Colombia le cumple a la paz”. Concluyó Jáuregui.
Por Redacción Ecos. Foto Reuters.- “De manera totalmente libre, acogiéndonos al principio de la buena fe y con la intención de cumplir lo que acá manifestamos, en desarrollo del Acuerdo Final para la terminación del conflicto y el establecimiento de una paz estable y duradera, firmado el 26 de septiembre en Cartagena de Indias, ante los ojos del país y prestantes testigos de la comunidad internacional, procederemos a declarar ante el gobierno los recursos monetarios y no monetarios que han venido conformando nuestra economía de guerra”.
Así lo declararon las Farc a través de su cuenta de Twitter, al señalar que tal como se ha establecido en el Acuerdo Final, el cumplimiento de esa decisión se efectuará dentro del proceso de cese al fuego y de hostilidades bilateral, definitivo y dejación de armas, cuyo seguimiento y verificación se hará en cumplimiento de lo acordado en el Punto 5, reparación a las Victimas y en el Punto 3, Fin del Conflicto y Reincorporación.
De esa manera las Farc no sólo da cumplimiento al punto en mención, sino que responden a la solicitud del Fiscal General de la Nación, Néstor Humberto Martínez Neira, quien los instó a responder a este tema dentro de lo acordado.
Se establece que durante el tiempo que las FARC-EP permanezcan en las Zonas Veredales Transitorias de Normalización en el proceso de Dejación de Armas, acordarán con representantes de las pares los procedimientos y protocolos para inventariar los bienes incluidos, denominados recursos para la guerra e informar sobre los mismos, todo ello conforme a lo establecido en el punto 3.1.1.3 “Suministro de Información”, del Acuerdo Cese al fuego y de hostilidades bilateral y definitivo y Dejación de Armas.
“Procederemos a la reparación material de las víctimas en el marco de las medidas de reparación integral, observando los criterios establecidos por la jurisprudencia de la Corte Constitucional respecto a los recursos de guerra”, enfatizaron las Farc.
Expresaron que los recursos por inventariar integran su economía de guerra y que por razones de ética política nunca hicieron ni hacen parte de patrimonios individuales y declaran que no cuentan con recursos monetarios ni no monetarios adicionales, a los que van a ser declarados durante el proceso de dejación de armas.
Por Jim Yong Kim, Presidente del Grupo del Banco Mundial. Foto: Dinero.- La paz está al alcance de Colombia. Poner fin a un conflicto armado que se ha apoderado del país por más de 50 años y ha afectado la vida de tres generaciones, es más que una buena noticia para los colombianos. Una paz duradera será la base sólida para el progreso contra la pobreza y para un desarrollo inclusivo, estableciendo un bastión contra las fuerzas que originan la violencia.
Por décadas, Colombia ha estado atrapada en un ambiente de violencia arraigada en la desigualdad, la pobreza y en instituciones locales débiles que el conflicto armado sólo ha empeorado. Con el recién anunciado acuerdo de paz, el país está más cerca que nunca de poner fin a este círculo vicioso, y de iniciar el largo y difícil proceso de transformación y desarrollo territorial.
Hasta ocho millones de personas han sido afectadas directamente por el conflicto y más de cinco millones han sido desplazadas internamente. Estas víctimas están entre los ciudadanos más pobres y vulnerables de Colombia. Se estima que los desplazados internos representan la mitad de las personas en extrema pobreza en Colombia. No tienen acceso a una vivienda digna, educación de calidad ni oportunidades económicas.
Y Colombia se enfrenta a enormes retos para compensar y reintegrar a esta población.
La etapa del posconflicto traerá consigo retos, pero también será un período de oportunidades para abordar importantes asuntos pendientes tales como el desigual desarrollo territorial, la equidad y la pobreza extrema.
Ahora será crítico para Colombia apoyar la estabilidad y construir la confianza de las víctimas a través de la prestación efectiva de servicios sociales. La reconstrucción del tejido social permitirá que todos los colombianos comiencen a darse cuenta de su potencial. Alcanzar el potencial pleno del país requerirá la participación de todos, de cada región, de todas las partes de la sociedad.
El Banco Mundial ha estado trabajando con Colombia para construir una estrategia de desarrollo que beneficie a los pobres y colaborar con el país para aprovechar las posibilidades que trae la paz. En los últimos años, hemos trabajado para construir y mejorar la actividad económica y los servicios públicos en las regiones menos desarrolladas y en las afectadas por el conflicto, con un enfoque especial en las necesidades de las víctimas a través del Proyecto Reparación Colectiva de Víctimas.
A principios de este año, tuve la oportunidad de ver el potencial de este enfoque cuando visité la comunidad afrodescendiente de Guacoche, al norte de Colombia. Esta sufrió extrema violencia por parte de grupos paramilitares en la década de los 90 y se está beneficiando de los esfuerzos del Gobierno en la reconstrucción del tejido social, compensación económica, restitución de tierras, rehabilitación y seguridad personal de las víctimas. Esta forma de reparación colectiva sirve como un ejemplo para otros esfuerzos en el país y en el mundo donde los conflictos similares se enconan.
La construcción de una paz estable también requerirá un enfoque en la infraestructura vital: los servicios de agua y saneamiento, electrificación, transporte y la revitalización del segundo puerto más grande (Buenaventura),- odo lo cual beneficiará a una comunidad predominantemente afrodescendiente y a una gran población de desplazados.
La agenda de desarrollo del posconflicto seguirá siendo el centro de nuestra alianza con Colombia, que se enfoca en apoyar los esfuerzos del país para mantener y fortalecer el desarrollo, tales como movilidad social, desarrollo territorial, productividad y política macroeconómica.
La experiencia internacional ofrece algunos ejemplos positivos de negociaciones exitosas y de transiciones a la paz después de largos períodos de conflicto. Aceh en Indonesia y Mindanao en Filipinas son dos casos en los que los gobiernos nacionales usaron a la comunidad internacional para apoyar las bases de la estabilidad y para hacer frente a los objetivos de desarrollo a largo plazo.
En su larga historia de trabajo con los países en etapas de posconflicto, el Grupo del Banco Mundial ha elaborado una serie de lecciones claves. Éstas incluyen:
Las inversiones se deben adaptar a los contextos regionales y locales para construir credibilidad y propiedad.
Los resultados rápidos ayudan a establecer las bases para la estabilidad y el cambio en el mediano plazo.
El gobierno debe participar en la construcción de la confianza pública.
Incluir a los ciudadanos y a agentes no estatales relevantes en las decisiones y en la asignación de recursos amplía la propiedad, mejora la precisión de los programas de intervención y fortalece la confianza.
Las encuestas periódicas son esenciales para medir el progreso y el impacto.
Las autoridades colombianas han esbozado un camino seguro para la transición del conflicto a la paz. Y nosotros en la comunidad internacional estamos listos para a apoyar un plan de paz y de desarrollo integral que contempla abordar algunas de las causas fundamentales de la violencia.
La paz y el desarrollo van de la mano -una agenda de desarrollo fuerte y sostenible es fundamental para el éxito continuo-. La paz en Colombia ofrece una oportunidad para demostrarle al mundo que es posible sanar a través de la inclusión y el desarrollo equitativo.