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Por Luis Fernando García Forero. Foto: caliescribe.com.-La polarización en Colombia ratificada en las urnas el pasado domingo y que generó una crisis en el proceso de paz, por el triunfo del No a lo acordado en La Habana para el fin el conflicto con las Farc, llevó al Presidente Juan Manuel Santos y al senador Álvaro Uribe, a que decidieran, sin cruzarse una sola palabra, establecer una mesa de negociación, a través de delegados de las partes, para lograr un consenso, como único reto para seguir el camino de la reconciliación nacional.

El momento del país no es fácil. La derrota del sí a más de cuatro años  de diálogos con la guerrilla de las Farc y que llevó a una firma del fin del conflicto en Cartagena de Indias ante Presidentes de varios países de América, el Rey de España y ante la mirada de millones y millones de televidentes en el mundo, llevó a una frustración por el triunfo del No en  un plebiscito que implementó el mismo Jefe de Estado colombiano con el objeto de legitimar, aún más,  lo que se decidió en La Habana.

Santos, al aceptar su derrota el domingo 2 de octubre, fue enfático en señalar que respetaba las decisiones de las mayorías respecto a lo que se preguntaba en esa jornada democrática que llevó a una abstención del 63 % , pero ante la grave situación, convocó a todas las Fuerzas Políticas del país incluyendo la oposición y que lo derrotó en el plebiscito, para que se buscaran mecanismos que direccionen y salven el proceso que tienen a miles de guerrilleros en varias zonas de concentración alojados en el territorio nacional, listos para cumplir con lo acordado en el tema de desarme, registro de sus identidades, entre otros aspectos,  para la reinserción a la vida civil.

El Lunes 3 de octubre a la convocatoria presidencial sólo asistieron los partidos de la Unidad Nacional. La ausencia del Centro Democrático fue evidente. El escenario para lograr un primer paso y superar la crisis, fue el Congreso de la República. El proyecto de ley que modifica el impuesto al consumo de los licores, y que convocó a la plenaria el Senado, fue la fórmula para aliviar el guayabo de los congresistas del Sí en el plebiscito y del mismo gobierno, abriendo  paso a una solución política que oxigene la merecida paz.

La sesión se inició precisamente con disertaciones de cada uno de los senadores representados en las bancadas. Críticas iban y venían, pero con una coincidencia: todos los congresistas, incluyendo opositores, expresaron con el mejor ánimo, salvar el inicio del camino a la paz.

El Expresidente del Congreso Luis Fernando Velasco, fue contundente en manifestar que la prioridad, antes de cualquier tema legislativo, era buscarle solución a la crisis por la que estaba pasando la nación. Llegó el momento de la palabra al ex presidente y senador Álvaro Uribe Vélez: “Esto no es solamente un problema político, el momento del país es difícil, nosotros lo asumimos como tal y queremos proceder con toda la prudencia. Le pedimos a Dios que nos dé sensatez, pero aquí hay un problema jurídico muy hondo”.

Ante la mirada de los senadores en el recinto y miles de televidentes de Canal Congreso, Uribe Vélez ratificó la voluntad de diálogo, pero preguntó a los congresistas de la Unidad Nacional si había disposición del Gobierno de escuchar e introducir algunos cambios. Agregó que se le deben dar unas protecciones efectivas a las Farc  y una garantía al país para que no haya violencia. Propuso que las facultades que se le dieron al Gobierno permitirían  que de ese listado de 5.700 de las Farc, dado a conocer por el general Florez, se les dé amnistía pero no a los incursos en delitos de lesa humanidad.

En medio de su petición en el recinto de la democracia, Uribe fue más allá  y planteó una Comisión para que trate el tema de los militares y  agentes del estado: “estamos preocupados, esa Comisión debe estudiar la posibilidad que se tramite en el Congreso el alivio judicial sin impunidad a los integrantes de las Fuerzas Armadas…”.

Ante las preguntas y reflexiones del ex presidente Uribe, el presidente del Congreso Mauricio Lizcano, dijo que había asistido a la reunión en Casa de Nariño y fue enfático en manifestar que “el jefe de Estado de Colombia tiene la voluntad de buscar un diálogo abierto con ustedes los líderes del No. Esperamos que  tengan esa voluntad”.

En medio del debate parlamentario y luego de varias reuniones en casa de Nariño y donde el Presidente Santos no le aceptó la renuncia al jefe negociador del gobierno, Humberto de la Calle Lombana, se fue fraguando una nueva mesa de diálogo para iniciar conversaciones con el Centro Democrático y buscar alternativas que enderecen el proceso de paz.

Santos le dio de nuevo la orden a De la calle, para que junto con la canciller María Ángela Holguín y el ministro de defensa Luis Carlos Villegas, inicien conversaciones con el ex ministro y ex diplomático  Carlos Holmes Trujillo, el excandidato presidencial Oscar Iván Zuluaga y el senador Iván Duque Márquez, delegados por el ex presidente Uribe, con miras a buscarlenuna salida política que le de viabilidad jurídica a la paz de Colombia.

No hay duda que el principio de la solución a la crisis,  es el consenso, para lograr el camino a la verdadera reconciliación entre los colombianos.