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Por Felicia Saturno Hartt. Foto: Reuters.- Después del último debate entre Hillary Clinton y Donald Trump, coincidimos con muchos expertos de Washington y de otras latitudes, en que no hubo un vencedor claro en este segundo debate.
Algunas encuestas dieron la victoria a la aspirante demócrata, pero ninguno de los dos hizo concesiones. Trump estaba bajo presión debido a los recientes videos publicados en los que se expresaba de forma despectiva y sexista sobre las mujeres.
Pero durante el debate, el tema no llegó a escalar más en el plano emocional. El video podría ir perdiendo importancia en las próximas semanas, estima Lars Hänsel, de la Fundación Konrad Adenauer en Washington D.C. Según él, un éxito parcial para Trump.
El candidato republicano ni siquiera ofreció excusas creíbles sobre sus comentarios sexistas, comenta Jack Janes, del Think Tank de expertos de Washington AICGS (Instituto Americano de Estudios Contemporáneos). "Trump no mostró remordimiento por su mal comportamiento", continúa. Para él y para Hänsel, Trump y Clinton se dedicaron a servir al "núcleo duro” de sus seguidores en el debate.
Siempre discutieron lo mismo
La ex Secretaria de Estado no quiso arriesgar y esperó que su oponente cometiese fallos que al final no llegaron. Ella participó con maestría en la discusión. "Trump, en cambio, se paseó como un oso sobre el escenario”, explica Jack Jones.
El republicano interrumpió con demasiada frecuencia a la candidata demócrata, critica. "Las mujeres votantes le culparán de eso”, apunta Stephen Szabo, de la Academia Transatlántica German Marschal Fund.
Szabo considera que Trump entiende poco de política exterior y no conoce los detalles. Utiliza lugares comunes, como que la Guerra de Irak fue un fallo y Hillary la apoyó.
Además, la candidata demócrata se vio envuelta en algunas contradicciones. Por ejemplo, al hablar sobre Siria, cuando indicó que se debería imponer un bloqueo aéreo y acto seguido declaró que el ejército estadounidense no intervendría para aplicarlo. "No se puede tener una cosa sin la otra”, cree Szabo.
Aunque Clinton sepa más y entienda de política, Trump fue superior a la hora de formular los mensajes, apunta Lars Hänsel. Por ejemplo, en torno a la opinión generalizada de que los políticos, y por tanto también Hillary, solo hablan pero no mueven nada. Trump vuelve siempre a lo mismo y se repite continuamente.
Un guión preconcebido
Stephen Szabo cree que Hillary fue mejor a la hora de dirigirse a los que plantearon preguntas. Ganó puntos mostrando empatía y llamándolos por su nombre. Pero solamente se ciñó a los apuntes que tenía aprendidos y "no parecía auténtica”, dice Hänsel.
"Si alguien quiso ganar el voto independiente esa noche, fue ella”, opina Jack Jones. Sin embargo, tanto él como Szabo creen que la dinámica de la campaña no cambiará mucho y que, al final, Hillary prevalecerá.
También Lars Händel considera que lleva la delantera. "Sin embargo, no logramos entender del todo a los electores de Trump”, explica. Por eso esta campaña es diferente: hubo muchas sorpresas y podría haber cambios. Por eso es tan importante el tercer debate.
Por su parte, Szabo y Jones consideran que la carrera ya ha terminado. La mayoría de los electores ha tomado su decisión y muchos estadounidenses optarán por la predecible candidatura de Clinton. Porque, según su propia cita, "más vale pájaro en mano que ciento volando”.
Como bien lo expresó la candidata Clinton, en varias oportunidades en el debate, no se discutió las ofertas electorales y las posibles alternativas a los problemas de EE.UU.
Por Luis Fernando García Forero.- El presidente de Colombia Juan Manuel Santos, siempre se preparó para alcanzar la jefatura de Estado, designación premiada por el pueblo en dos ocasiones seguidas, pero en su horizonte, quizá, lograr el Nobel de Paz sólo le pasó por la mente cuando avanzaba el diálogo con las Farc para acabar el conflicto.
Como descendiente de una de las familias de más prestigio y abolengo en el país, los Santos Calderón, otrora dueños del más influyente diario del país, El Tiempo, inició su vida profesional en el periodismo, después de haber estudiado en Londres Economía en la Universidad de Kansas, una maestría en economía y desarrollo económico del London Scholl of Economics y otra en administración pública en Harvard.
Entre 1972 y 1981 representó a la Federación Nacional de Cafeteros ante la Organización Internacional del Café, con sede en Londres. De regreso a Colombia, llegó a la subdirección del diario El Tiempo que en esa época era propiedad de la familia Santos.
En el ejercicio del periodismo incursionó en la política en el Partido Liberal, siendo Ministro de Comercio Exterior del Presidente César Gaviria Trujillo y quien asumió la jefatura de debate para que lo reeligieran en la jefatura de Estado y además quien lideró la campaña del sí en el plebiscito para aprobar los acuerdos de La Habana. En el Gobierno del Presidente conservador Andrés Pastrana, uno de sus contendores en el actual proceso de paz, fue Ministro de Hacienda.
No desligó el periodismo de la política y la política del periodismo. Tuvo columna de opinión donde reflejaba sus conceptos sobre el acontecer de la vida nacional en donde expresaba siempre que el conflicto armado era uno de los grandes problemas a solucionar para salir del subdesarrollo.
Dentro del partido Liberal no vio el horizonte para lograr sus mejores resultados electorales, razón por la cual se apartó de esa colectividad en el 2004. Ingresó a las filas del Partido Social de Unidad Nacional apoyando al Presidente Álvaro Uribe Vélez, organizando el Partido de la U como una iniciativa para agrupar las fuerzas del uribismo.
Ofensiva contra las Farc
Al ser reelegido el Presidente Uribe, el 2006 como mandatario de los colombianos nombra como ministro de Defensa a Juan Manuel Santos, una de las carteras más importantes de ese Gobierno denominado de la Seguridad Democrática. Allí Santos encarnó una gran ofensiva contra las Farc, cuyos resultados se vieron en las políticas de inteligencia y acciones militares en contra de ese grupo insurgente.
Al mando de dicho ministerio ejecutó los operativos militares más certeros contra las FARC: la muerte de alias el "Negro Acacio", alias "Martín Caballero", entre otros.
Uno de los principales comandantes de ese grupo insurgente, Raúl Reyes, cayó en la llamada operación Fenix cuando fue bombardeado en un campamento en territorio ecuatoriano. Esto llevó a una polémica de orden internacional porque produjo la muerte de un ciudadano ecuatoriano y cuatro mexicanos, que se encontraban en la zona limítrofe del vecino país.
Juan Manuel Santos Calderón fue el gran artífice de la llamada operación Jake y que logró la liberación de la ex candidata presidencial Íngrid Betancourt, tres estadounidenses y once militares y policías que tenían secuestradas las Farc.
En el 2011 dio otro golpe contundente a las Farc: las Fuerzas Militares dieron de baja en un operativo a Guillermo León Sáenz, alias “Alfonso Cano”, el máximo jefe de esa organización armada. Publicaron los medios de comunicación que Santos “estaba perplejo, entre feliz y asustado, entre nervioso y triste. Estaba mudo. No dio detalles. Todos sabían que este era un golpe militar poderoso. Sin embargo, sus asesores no entendían esa angustia repentina con la que asumió la noticia”.
Falsos positivos
El escándalo de los falsos positivos durante su ministerio, cuando agentes de seguridad del estado desaparecían ciudadanos para asesinarlos y hacerlos ver como guerrilleros caídos en combate, fue su dolor de cabeza.
Un tema que le dio la vuelta al mundo. Sectores críticos al gobierno y defensores de derechos humanos así como organizaciones internacionales pusieron en tela de juicio el gobierno de Álvaro Uribe y su política de Seguridad Democrática, por considerar que había permitido que este tipo de conductas criminales se hubiesen propiciado.
Allí se establecía, de acuerdo a las investigaciones por una comisión especial ad hoc, la utilización indebida por parte de militares y civiles de la Directiva 29 firmada por el anterior Ministro de Defensa Camilo Ospina Bernal, en la que se establece un régimen de incentivos económicos (Recompensas) por la información o entrega de miembros de grupos armados ilegales o material de intendencia.
Por estas razones se cuestionó su "responsabilidad política" como Ministro de Defensa. El 4 de noviembre admitió públicamente la existencia de Ejecuciones Extrajudiciales en Colombia por parte de las Fuerzas Armadas bajo su mando, pero ese mismo día, después de que 27 oficiales del Ejército fueron retirados discrecionalmente del servicio activo, el General Mario Montoya, quien ejercía como Comandante del Ejército de Colombia, renunció a su cargo.
El Ministro de Defensa de la época, Juan Manuel Santos, jamás le sacó el cuerpo a semejantes atrocidades ocasionadas por la Fuerza Pública y al contrario, de frente asumió todo lo que estuviera a su alcance para investigar los verdaderos autores de semejantes atrocidades.
“Nunca quisimos tapar nada, todo lo contrario. Hemos abierto todas las investigaciones y toda la información para castigar a los autores con todo el peso de la ley” dijo Santos en esa época.
Del Plomo al diálogo
Cuando asumió la Presidencia de la República en el 2010, Juan Manuel Santos Calderón aseveró que sí había voluntad de la Farc abriría un camino por la vía política al fin del conflicto con ese grupo insurgente.
Pasaron los meses y se filtró la noticia que su hermano Enrique Santos Calderón en forma secreta avanzaba en acercamientos con guerrilleros de las Farc para iniciar el diálogo de paz. Santos lo anunció y le comunicó a Colombia y al mundo que se iniciarían conversaciones con esa organización que lleva más de 50 años atacando al estado.
Cuba fue el escenario de las negociaciones con el apoyo de varios países de América y Europa entre ellos Chile y Noruega, garantes en el desarrollo de dichos diálogos. Durante más de cuatro años avanzaron en la negociación hasta que el 26 de septiembre las partes firmaron el Acuerdo en Cartagena de Indias, ante la presencia de varios jefes de estado y la mirada de millones de televidentes de Colombia y el mundo.
Su casta demócrata lo llevó a cumplir la promesa: que el pueblo refrendara a través de un plebiscito, aprobado por el Congreso, el Acuerdo firmado entre las partes para iniciar lo que se ha denominado el posconflicto.
Ese talante demócrata le fue adverso. El pueblo, por una minoría de diferencia, no aceptó lo acordado en La Habana, iniciativa liderada por su antiguo jefe el ex presidente Uribe quien desde el 2010, se convirtió en un enemigo acérrimo del mandatario, por considerar que traicionó la política de Seguridad Democrática, pero que llevó al Comité de Noruega a designar al Presidente de Colombia, Juan Manuel Santos Calderón, como premio Nobel de la Paz 2016.
Redacción ECOS. Foto Colprensa.- Con el objeto de atener las preocupaciones del No al Acuerdo que firmaron el Gobierno y las Farc, las partes acordaron escuchar de forma rápida y eficaz a los diferentes sectores de la sociedad con el objeto de avanzar en el camino de la paz
En una declaración leída por los jefes negociadores de las partes, Humberto de la Calle e "Iván Márquez", se reconoce en primer lugar que el acuerdo “contiene las reformas y medidas necesarias para sentar las bases de la paz y garantizar el fin del conflicto armado”, pero manifiestan en concreto sobre eventuales cambios que “las propuestas de ajustes y precisiones que resulten de ese proceso, serán discutidos entre el Gobierno Nacional y las Farc-EP para dar garantías a todos”.
De esta manera las partes cierran la posibilidad que habían planteado algunos líderes del "No" de abrir una fase más de la mesa de negociación o incluso de una nueva mesa para que se sienten más sectores de la sociedad para pactar los cambios.
El siguiente es el comunicado acordado entre el Gobierno y las Farc emitido desde La Habana:
Las delegaciones del Gobierno Nacional y las FARC-EP, luego de reunirnos en La Habana con los países garantes y con el Jefe de la Misión Especial de las Naciones Unidas en Colombia, Jean Arnault, queremos informar a la opinión pública que:
1. Luego de casi 4 años de intensas conversaciones, concluimos el pasado 24 de agosto el Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto Armado y la Construcción de una Paz Estable y Duradera, con el que estamos comprometidos.Consideramos que contiene las reformas y medidas necesarias para sentar las bases de la paz y garantizar el fin del conflicto armado.
Reconocemos, sin embargo, que quienes participaron en el Plebiscito del pasado 2 de octubre se pronunciaron mayoritariamente a favor del NO, así fuera por estrecho margen. En el marco de las facultades presidenciales que otorga la Constitución Política es conveniente que sigamos escuchando, en un proceso rápido y eficaz, a los diferentes sectores de la sociedad, para entender sus preocupaciones y definir prontamente una salida por los caminos señalados en la sentencia de la Corte Constitucional C-376 de 2016. Las propuestas de ajustes y precisiones que resulten de ese proceso, serán discutidos entre el Gobierno Nacional y las FARC-EP para dar garantías a todos
2. Reiteramos el compromiso asumido por el Presidente de la República y el Comandante de las FARC-EP de mantener el Cese al Fuego y de Hostilidades Bilateral y Definitivo decretado el pasado 29 de agosto, y el monitoreo y la verificación por parte del mecanismo tripartito. Así como también, las garantías de seguridad y protección de las comunidades en sus territorios, según lo definido en el Protocolo por las partes.
Para afianzar este Cese al fuego hemos acordado un protocolo, dirigido a prevenir cualquier incidente, en zonas de pre-agrupamiento en los cuadrantes definidos y asegurar un clima de seguridad y tranquilidad con la plena aplicación de todas las reglas que rigen el Cese al Fuego y de Hostilidades Bilateral y Definitivo.
El Mecanismo Tripartito de Monitoreo y Verificación con la participación del Gobierno y de las FARC-EP y la coordinación de la misión de las Naciones Unidas estará a cargo de monitorear y verificar el cumplimiento del protocolo, en particular del cumplimiento de las reglas que rigen el Cese al fuego.
3. Con ese propósito, solicitamos al Secretario General de las Naciones Unidas, y por su intermedio, al Consejo de Seguridad, que autorice a la Misión de Naciones Unidas en Colombia a ejercer las funciones de monitoreo, verificación, resolución de diferencias, recomendaciones, reportes y coordinación del Mecanismo de Monitoreo y Verificación previstas en la Resolución 2226 (2016) en referencia al mencionado Protocolo.
Así mismo, invitamos a los países que contribuyen a la Misión con observadores desarmados a que continúen desplegando sus hombres y mujeres, que seguirán contando con todas las garantías de seguridad necesarias.
4. En forma paralela, continuaremos avanzando en la puesta en marcha de medidas de construcción de confianza de carácter humanitario, tales como, la búsqueda de personas dadas por desaparecidas, los planes pilotos de desminado humantario, la sustitución voluntaria de cultivos de uso ilícito, los compromisos respecto a la salida de menores de los campamentos y sobre la situación de personas privadas de la libertad.
5. Las delegaciones agradecemos al Comité Internacional de la Cruz Roja por su permanente apoyo, a Chile y Venezuela por su acompañamiento y sobre todo a Cuba y Noruega por su intensa y abnegada labor de respaldo a la construcción de los acuerdos de paz para Colombia, su contribución constante a la búsqueda de soluciones en momentos de dificultad y su disposición a continuar apoyando el proceso de paz.
Redacción ECOS. Foto ECOS.- “Agradezco infinitamente y de todo corazón esta honrosa distinción. La recibo, no a nombre mío, sino a nombre de todos los colombianos, en especial a las millones de víctimas que ha dejado este conflicto que hemos sufrido a lo largo de más de 50 años. Colombianos, este premio es de ustedes”.
Asi se expresó el Presidente Juan Manuel Santos desde la Casa de Nariño al agradecer la designación del Premio Nobel de la Paz 2016, por sus esfuerzos en lograr una paz definitiva y duradera en Colomba que en los últimos días ha estado en la mira del mundo por la decisión del pueblo de no a los Acuerdos de La Habana.
La siguiente es la declaración del Jefe de Estado al referirse al premio que le otorgó el Comité Nobel de Noruega:
Esta mañana muy temprano me despertó mi hijo Martin para contarme la decisión del Comité Noruego de otorgarme el premio Nobel de Paz.
Agradezco infinitamente y de todo corazón esta honrosa distinción. La recibo, no a nombre mío, sino a nombre de todos los colombianos, en especial a las millones de víctimas que ha dejado este conflicto que hemos sufrido a lo largo de más de 50 años. Colombianos, este premio es de ustedes.
Es por las víctimas – y para que no haya una sola víctima más, un solo muerto más—que debemos reconciliarnos y unirnos para culminar este proceso, y comenzar a construir una paz estable y duradera.
Este honroso premio es también un tributo a todas aquellas personas que tanto han contribuido a que estemos a punto de lograr esa paz tan anhelada, a los negociadores de ambas partes, y a tantas otras personas e instituciones que nos han apoyado en este proceso.
Recibo este reconocimiento con gran humildad y como un mandato para seguir trabajando sin descanso por la paz de los colombianos. A esta causa dedicaré todos mis esfuerzos por el resto de mis días.
Gracias a Dios, la paz está cerca. La paz es posible. Es la hora de la paz.
Juntos, como nación, lograremos construirla.
Los invito a todos que unamos nuestras fuerzas, nuestras mentes y nuestros corazones en este gran propósito nacional para que así, todos ganemos el más importante premio: la paz de Colombia.
Resumen de Noticias Internacionales. Foto zonacero.com - El Comité Nobel de Noruega, concedió este viernes, siete de octubre, el Premio Nobel de la Paz al Presidente de los colombianos Juan Manuel Santos Calderón.
“Sus decididos esfuerzos por llevar la paz a su país tras 52 años de conflicto armado”, fue uno de los principales argumentos de dicho comité de ese país europeo para premiar al jefe de Estado colombiano con el nobel de paz.
El premio, según ese fallo, es un claro apoyo a la decisión de Santos de invitar a todas las partes a participar en un amplio diálogo nacional para que el proceso de paz no muera.
No importó el No del plebiscito según la decisión del Comité del Nobel de Noruega: "el hecho de que la mayoría de los votantes dijera no al acuerdo de paz no significa necesariamente que el proceso de paz esté muerto. El referéndum no fue un voto por o contra la paz", insistió el Comité Nobel en su fallo.
"Ese resultado ha generado una gran incertidumbre sobre el futuro de Colombia. Hay un riesgo real de que el proceso de paz se paralice y de que estalle de nuevo la guerra civil, lo que hace todavía más importante que todas la partes, encabezadas por el presidente de Santos y el líder de la guerrilla de las FARC, Rodrigo Londoño, mantengan el respeto al alto el fuego", destacó el Comité, que resaltó que el premio es también "un tributo al pueblo de Colombia que, a pesar de las grandes dificultades y los abusos, no ha perdido la esperanza en una paz justa, a todas las partes que han contribuido al proceso de paz" y a todas las víctimas de una guerra que se ha cobrado la vida de al menos 220.000 colombianos y ha obligado a abandonar sus casas a más de seis millones de personas.
Otro de los aspectos que se detuvieron en cuenta para otrogarle el premio al Presidente de Colombia fue que Santos quizo llevar a la decisión del pueblo lo que se firmó entre su Gobierno y las farc para el fin del conflicto.
El "no" del referéndum sólo significa "no" a un acuerdo específico de paz, recalcó el jurado para mostrar su esperanza de que todas las partes asuman su responsabilidad y actúen de forma constructiva en las próximas conversaciones de paz.
Además, el comité se mostró convencido de que Santos, "pese al "no" mayoritario en el referéndum, "ha acercado de forma significativa hacia una solución pacífica el sangriento conflicto" en su país y que ha sentado las bases para el desarme verificable de las FARC y un "proceso histórico de reconciliación y hermanamiento nacional".
"Sus esfuerzos para promover la paz cumplen por tanto los criterios y el espíritu de la voluntad de Alfred Nobel", aseguró el comité, cuya decisión tuvo también como objeto el de animar "a todos aquellos que tratan de lograr la paz, la reconciliación y la justicia en Colombia".
"El comité espera que el premio de la paz le dé (a Santos) la fortaleza para lograr esta demandante tarea" de lograr la paz y que "en los próximos años los colombianos recojan los frutos del proceso de paz y reconciliación en marcha".
Sólo así, apuntó el comunicado del comité, Colombia "será capaz de afrontar de forma efectiva los grandes retos" que tiene por delante, tales como "la pobreza, la justicia social y los crímenes relacionados con el tráfico de drogas".
El Nobel de la Paz, el único que no se otorga ni entrega en Estocolmo, sino en Oslo, por deseo expreso de Alfred Nobel, contó este año con la cifra récord de 376 candidatos.
El Presidente de Colombia, Juan Manuel Santos Calderón, recibirá un diploma, una medalla de oro y un premio económico, que este año es de 8 millones de coronas suecas (832.000 euros).
Son dos colombianos los que han recibido premio Nobel: De literatura en 1982 a Gabriel García Márquez y ahora el de paz con Juan Manuel Santos.
Por Felicia Saturno Hartt. Foto: empireweb.ar.- La polémica sobre las declaraciones de Juan Carlos Vélez marcarán la historia del Mercadeo Político. Sobre todo, por la efectividad del mensaje y la capacidad para manejar targets complejos y diversos como el colombiano.
Ciertamente que Juan Carlos Vélez, con lo acertado de su estrategia para la Campaña del No a la Paz, estará muy cotizado como CEO de la Segmentación. Si pudo llegar, no sólo a la victoria del controvertido No y crear la abstención más grande de la historia de Colombia, como será de avezado para vender productos y servicios, menos complicados y menos costosos políticamente.
La planeación estratégica es un proceso de crear y mantener el equilibrio entre objetivos, recursos y oportunidades del mercado. Y Juan Carlos Vélez supo cómo segmentar estratégicamente los mercados para que el mensaje fuese eficaz.
Según sus declaraciones al diario La República, la Campaña del No “ha sido la más barata y más efectiva de la historia”. Eso no se discute. Asumió uno de los temas más unidos a la esfera de lo individual, de lo que exaspera, la indignación. Un sentimiento no lógico, primitivo, pero humano. Un componente de la actitud que sólo expresa emociones y escapa a la razón.
Vélez jugó bien con los recursos que tenía, además. Tomó la eficacia de las redes sociales para viralizar los contenidos, que tocaban sentimientos y segmentó los recursos audiovisuales disponibles por región colombiana y por clase socioeconómica y cultural. El dividendo fue claro, porque utilizó una segmentación demogeográfica (zonas, datos demográficos), psicográfica (personalidad, estilo de vida, valores) y actitudinal (posiciones, sentimientos y creencias frente al proceso de paz).
No sé porque Álvaro Uribe Vélez regaña a Vélez. Fue efectiva su estrategia e hizo, en corto tiempo y con escasos recursos, una victoria imposible a la trascendencia del momento histórico. El no mintió. Él lo hizo.
Indudablemente que esta estrategia integró un equipo profesional, no sólo a Vélez, pero que lástima que no estuvo del lado del Sí a la Paz.
“La Fiscalía General de la Nación dispuso la apertura de la investigación correspondiente, con el fin de establecer si las afirmaciones del Dr. Vélez Uribe constituyen una conducta punible a la luz de la legislación nacional”, señala un comunicado del ente acusador.
Las denuncias fueron radicadas por los abogados Pablo Bustos y Elmer Montaña por el delito de fraude al sufragante.
Habría que preguntarse si ello es un pecado, un delito o una práctica consuetudinaria en los equipos políticos. El problema es no vanagloriarse del éxito.
Por eso, en Política, hay que saber administrar las victorias.
Por Luis Fernando García Forero. Foto SIG. Los jóvenes universitarios del país en una marcha en silencio y con velas encendidas que salió desde el Planetario de Bogotá, hasta el corazón de la patria, la Plaza de Bolívar, le enviaron un contundente mensaje a la dirigencia política colombiana y a la guerrilla: “El anhelo de paz es más fuerte que las diferencias”.
La marcha que recordó a la celebrada en 1948 antes del asesinato del dirigente liberal Jorge Eliecer Gaitán, llenó de colorido con banderas de Colombia y la blanca de la paz, para romper el silencio con frases como “no queremos más guerra” “por el acuerdo ni un paso atrás”, “si al cese bilateral”, “queremos paz”, entre otras, que hicieron eco en la Plaza de Bolívar, para expresar la urgente, sentida y necesaria decisión de salvar el proceso de paz y poner fin a más de cincuenta años de violencia y que se encuentra en peligro por la decisión mayoritaria del no al plebiscito que se celebró el domingo 2 de octubre en el territorio nacional.
Con paso lento los miles y miles de universitarios demostraron que son parte fundamental del desarrollo y futuro de Colombia, pero que necesitamos la paz, porque “no queremos más guerra ni sangre en el territorio nacional”.
“Estamos hartos de la violencia, queremos educación, tranquilidad porque ya nuestros antepasados han vivido el sufrimiento de la violencia y que debe quedar en el pasado”, dijo un estudiante de la Universidad Javeriana a instancias de Ecos, tras señalar que “no nos podemos dejar arrebatar los avances del proceso que está en la incertidumbre por culpa de la indiferencia e ignorancia de miles y miles de colombianos”.
Redacción Ecos. Foto SIG.-Después de la reunión del Presidente Juan Manuel Santos con los ex presidentes Andrés Pastrana y Álvaro Uribe, entre otros dirigentes que apoyaron el no en el plebiscito, se abre paso a un nuevo acuerdo que permita sacar de la incertidumbre el proceso de paz firmado entre el Gobierno y las Farc, que quedó en el limbo con la derrota del sí el domingo 2 de octubre.
El senador y jefe máximo del Centro Democrático, Álvaro Uribe, a la salida de la Casa de Nariño resaltó que deberán introducirse cambios y modificaciones en los textos de La Habana para producir un nuevo acuerdo de paz y que el Jefe de Estado expresó voluntad para lograrlo.
"Reiteramos la necesidad de que las Farc cesen todos sus delitos y que sus integrantes gocen de toda protección", dice un aparte del comunicado que a renglón seguido indica que ""Pedimos a Naciones Unidas que acompañe este nuevo proceso en Colombia. Es mejor la paz para todos los colombianos, que un acuerdo débil para la mitad de ellos".
Agregó que "también pedimos las preocupaciones por los valores de la familia y que instituciones como la justicia deben ser mejoradas pero no sustituidas. Insistió en que el domingo se rechazaron los acuerdos pero no la voluntad de paz de todo el país.
La siguiente es la declaración del senador Uribe:
“Agradecemos al señor Presidente de la República la cita que nos concedió hoy.
Manifestamos ajustes y proposiciones iniciales, que deberán introducirse a los textos de La Habana para buscar un nuevo acuerdo de paz, que vincule a la totalidad de los colombianos. El Presidente de la República expresó voluntad para lograrlo.
El proceso iniciado a partir del domingo debe adelantarse con ausencia de violencia. A las dificultades que se derivan de 200 mil hectáreas de coca, el ELN, los disidentes de FARC, las bandas criminales, el micro tráfico, la extorsión, no se debe agregar un nuevo motivo de violencia.
Reiteramos la necesidad de que la FARC cese todos los delitos y que sus integrantes gocen de efectiva protección. Expresamos al Gobierno soluciones jurídicas y económicas, vinculadas a la eliminación del narco tráfico, que sean inmediatas para los guerrilleros rasos, no incursos en delitos de lesa humanidad.
Pedimos a las Naciones Unidas que acompañe esta nueva etapa de la democracia colombiana porque el resultado del domingo rechazó los acuerdos pero reafirmó el deseo unánime de paz.
Pedimos comprensión y apoyo a la Comunidad Internacional. Es mejor la paz para todos los colombianos que un acuerdo débil para la mitad de los ciudadanos.
Manifestamos que debe haber claridad, por parte del Gobierno, que los acuerdos no pueden asimilarse a un Tratado Internacional, ni a un Acuerdo Especial, menos después de haber sido rechazados por el pueblo.
Insistimos en la necesidad de un alivio judicial, sin impunidad, por intermedio de nuestras instituciones, a los integrantes de las Fuerzas Armadas.
Hemos reiterado las preocupaciones por la impunidad total, la elegibilidad política de personas responsables de delitos de lesa humanidad, por los secuestrados de quienes nada se sabe, por los miles de niños reclutados que no han regresado a sus hogares. Presentamos nuestras preocupaciones por los valores de familia.
Se pidió al Presidente de la República reconocer a todas las victimas de FARC.
Hemos repetido que instituciones como la justicia deben ser mejoradas pero no sustituidas.
Insistimos ante los colombianos que un acuerdo que ponga en riesgo la iniciativa privada cierra las posibilidades de superación de la pobreza y de construcción de equidad.
Haremos de nuestra parte todo el esfuerzo para aportar en la construcción de un buen consenso para nuestra democracia. Mañana se continuará la reunión a través de comisionados de diferentes sectores representativos de la campaña del No.”
Por Luis Fernando García Forero. Foto SIG.- La derrota del Sí al plebiscito para refrendar los acuerdos de La Habana entre el Gobierno y las Farc y ponerle fin a más de cincuenta años de conflicto, consolidó el reencuentro de los dirigentes más importantes en estos últimos años de la política en Colombia y que se habían separado no sólo de la amistad, sino del poder, cuando lo compartían en las épocas de la seguridad democrática: Álvaro Uribe Vélez y Juan Manuel Santos.
Lo que la dirigencia política y la Nación lo veían como un imposible, el tema de la paz los llevó a hacer las paces, con el objeto de salvar a Colombia de una situación político jurídica que tiene al país en la incertidumbre y con preocupación a la comunidad internacional.
No pasaron ocho días después de la firma del fin del conflicto entre el Presiente Santos y Rodrigo Londoño, máximo jefe de las Farc, en un acontecimiento lleno de emotividad y ante millones de personas en el mundo, cuando a los seis días siguientes, se desmoronó la ilusión de la paz.
La victoria por el No a lo pactado, a través del plebiscito, dejó en las tinieblas las 297 páginas del documento que recoge las bases entre las partes, para iniciar el camino de la reconciliación nacional, pero sirvió para acelerar el reencuentro entre Uribe Y Santos, con miras, como espera Colombia y el mundo, lograr una salida a la crisis del proceso de paz.
El ex presidente Álvaro Uribe empezó a calentar el ambiente del encuentro con el Jefe de Estado ante los medios de comunicación. Como buen comunicador, buscó la forma que le grabaran y filmaran el momento cuando le decía al Presidente Santos que estaría en Casa de Nariño este martes a las 11 y 30 de la mañana. Ya el senador Uribe había solicitado audiencia con el Presidente de la República.
El reencuentro le puso fin a un alejamiento de los dos personajes de la política nacional que estuvo cargado de odio, hipocresía e indiferencia, según fuentes cercanas a ECOS, pero que le abrió paso al nacimiento de una reingeniería político jurídica que permitirá salvar la reconciliación nacional.
Definitivamente el futuro de la nación exigió renunciar a las diferencias.
Por Felicia Saturno Hartt. Foto: EFE.- Los pronósticos de la región son alarmantes. El Fondo Monetario Internacional, en su reunión anual, alerta que la economía de América Latina se contraerá un 0,6% este año, por la crisis en Brasil y un crecimiento más modesto en México, dos décimas más severa de lo que predijo hace solo tres meses. La esperanza del organismo, en cualquier caso, sigue siendo que logre repuntar hasta alcanzar un crecimiento del 1,6% en 2017.
La recuperación está siendo por lo general precaria, como señala su consejero económico, Maurice Obstfeld. La proyección es que la economía global se expanda a un ritmo del 3,1% este año y del 3,4% el próximo, como ya anticipó en julio.
La buena noticia es que el crecimiento de las economías emergentes y en desarrollo se acelerará por primera vez en seis años, hasta alcanzar un 4,2% en 2016 y de ahí subir al 4,6% en 2017. Pero el potencial a largo plazo es menor.
Como indica Obstfeld, el ritmo actual de expansión es aún bajo en todo el mundo, especialmente en el grupo de los países en desarrollo. “El crecimiento de estas economías continuará siendo desigual y generalmente débil”, advierte.
Es cierto que las tensiones externas se moderaron gracias a las expectativas de bajos tipos de interés en las economías avanzadas. Pero hay múltiples piezas aún en movimiento que presionan a la baja de la actividad económica.
Estos desequilibrios afloran cuando se analizan las tablas de América Latina país a país. El repunte para el año próximo en la región se explica porque las condiciones en la mayor potencia de la región empiezan a estabilizarse.
Brasil se contraerá un 3,3% este año, como anticipó el pasado mes de julio. De ahí recuperará y retomará de nuevo la senda del crecimiento, para registrar una expansión del 0,5% en 2017, también similar a lo que indicó hace tres meses.
El FMI asume que la rebaja de la tensión y de la incertidumbre política tendrán un efecto positivo en la recuperación "gradual" de la economía brasileña, tras tocar fondo a final de este año.
También observa que se recupera de los choques que sufrió por el desplome del precio de las materias primas. Pero los técnicos consideran imperativo reforzar la confianza para despegar del estancamiento, con medidas que incentiven la inversión.
Las necesarias reformas estructurales
México, sin embargo, ve como su crecimiento se recorta cuatro décimas este año y tres para el que viene. El FMI calcula ahora una expansión del 2,1% para la segunda economía de la región este 2016, lo que representa una desaceleración respecto al 2,5% el pasado ejercicio.
e explica por el pobre rendimiento de las exportaciones en la primera mitad del año y el débil crecimiento de Estados Unidos. El rebote sería modesto, de solo de dos décimas, a un 2,3% en 2017 aunque a medio plazo podría llegar al 2,9% cuando las reformas estructurales empiecen a dar sus frutos.
Venezuela es de lejos el país con más problemas. Su economía se contraerá un 10% este año y otro 4,5% el próximo, que se sumarán al 6,2% que tuvo en negativo en el ejercicio 2015. En su caso no cambia nada respecto a la proyección de julio. La otra economía que está en recesión es la ecuatoriana, con una contracción del 2,3% en 2016 que se agravará cuatro décimas en 2017. En ambos países, su evolución dependerá del comportamiento de la energía.
Argentina, por su parte, acaba de iniciar un proceso de transición hacia otro marco de política económica. El coste de su aplicación, sin embargo, es mayor del esperado. Eso provocará que el rendimiento de su economía sea peor de lo previsto. Este año se contraerá un 1,8%, dos décimas más intensa que lo dicho en julio. El crecimiento, en cualquier caso, se irá reforzando hasta lograr una expansión del 2,7%, similar a la que tendrá Colombia.
Fortalecer el crecimiento
Como otros exportadores de materias primeras, la economía colombiana sufrirá una desaceleración, desde el 3,1% en 2015 al 2,2% este 2016. Es tres décimas menos de lo que se pronosticó en julio. Lo mismo sucede con Chile, cuyo crecimiento cae al 1,7% de un 2,3% el año pasado. Perú se desmarca del resto con un sólido crecimiento del 3,7% el presente ejercicio, que superará el 4% en 2017 gracias a la actividad en el sector minero y la inversión pública.
El FMI considera que el tipo de cambio es la primera línea de defensa que tienen estas economías para afrontar la incertidumbre global. El paso de las fuertes depreciaciones a la inflación está siendo relativamente limitado. Las medidas de tipo fiscal, sin embargo, dan poco margen. La prioridad pasa por orientar las políticas hacia sectores que permitan reforzar el crecimiento potencial. "Es un bueno momento para invertir en infraestructuras y educación", concluye Obstfeld.