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Foto SIG.-El Presidente de Argentina, Mauricio Macri, se sumó a las voces de apoyo internacional al proceso de paz en Colombia al señalar que su gobierno está listo para entrar a la cancha del posconflicto y ayudar en lo que se pueda, una vez se logren los acuerdos de entre el Gobierno y las Farc en La Habana.
Durante su visita al país y en declaración a los medios en la Casa de Nariño, al término de su visita de Estado a su homologo Juan Manuel Santos, donde firmó varios acuerdos de cooperación bilateral, Macri resaltó que “Colombia ha dado una batalla muy dura, muy difícil” y subrayó que Argentina sigue de cerca el proceso colombiano.
Fue claro en señalar que “la confrontación y la falta de diálogo no es bueno para ninguna comunidad. Por eso también seguimos tan de cerca y con la esperanza de este proceso de paz. Y estamos listos para entrar a la cancha una vez se termine y se logren los acuerdos definitivos para aportarles lo que podamos”, sostuvo Macri quien ofreció aplicar toda la experiencia en el pasado para consolidar el proceso de paz de Colombia.
El Presidente argentino manifestó que “si América puede ofrecer un continente integrado, con paz, es de las mejores propuestas que puede tener la humanidad para el siglo que estamos comenzando” y dijo que es un desafío “que tenemos que asumir. Ese es el camino al desarrollo de toda América Latina“, expresó.
Felicitó a Colombia por los resultados en materia de crecimiento económico: “Valoro y los quiero felicitar porque son ya muchos años de crecimiento constante que hay en Colombia, que es ir venciendo y disminuyendo la pobreza”, anotó el jefe de estado argentino Mauricio Macri.
Redacción Ecos. Foto: David Oliveros, Minterior.- A los enemigos del proceso de paz en el Congreso, les salió el tiro por la culata.
Pensaron que la conciliación del Acto Legislativo para la Paz en el Senado no tendría los votos suficientes para convertirse en reforma constitucional, con el objeto de darle herramientas jurídicas a los Acuerdos en La Habana, que permiten el fin del conflicto y el inicio de la reconciliación entre los colombianos.
Por 52 votos a favor y 16 en contra, se observa la división del país, que ayer se enfrentó. Es una radiografía contundente de un posible resultado plebiscitario, donde los colombianos van a ratificar lo que se acuerde en la mesa de negociación de La Habana.
También fue evidente el papel que juegan en el actual contexto de Colombia, las demás fuerzas. Fue extraña la ausencia de la bancada conservadora que ni siquiera expresó su punto de vista sobre la conciliación del proyecto. Se especula su descontento con la actual administración, porque no les han cumplido con cargos.
Bajo estas premisas, el escenario de la última votación del proyecto más importante para el blindaje constitucional de la paz fue la discusión y la aprobación de la conciliación de este martes en la noche, la que prendió la mecha del Senador Álvaro Uribe y de su Centro Democrático, cuando notaron la llama de la reforma constitucional para la paz.
El Ministro del Interior, Juan Fernando Cristo, agradeció a las bancadas el apoyo al acto legislativo y expresó “que fue una decisión histórica del Congreso”.
El Senador Alvaro Uribe, posteriormente y en 20 minutos, dijo que el paso de los acuerdos de La Habana por el Congreso era un "formalismo", "que los colombianos sepan que aquí los constituyentes han sido el gobierno y el grupo terrorista, que hoy es el cartel de cocaína más grande del mundo" y reiteró que lo pactado con la guerrilla es un "acuerdo de impunidad".
Ante la ofensiva de Uribe, el ministro de la cartera política solicitó el derecho a la réplica y rechazó las afirmaciones del jefe de la oposición: "cada día la intensidad del conflicto armado en Colombia disminuye" y agregó que las generaciones futuras "tienen derecho a intentar vivir en una nación distinta a la que lamentablemente nos correspondió vivir a nosotros".
Las voces del Centro Democrático no dejaron seguir hablando al Ministro Cristo, lo que llevó al Presidente del Congreso, Luis Fernando Velasco, a llamarles la atención y pedir orden para continuar con la sesión.
Cristo pidió garantías en su disertación para poder responder al Senador Uribe sobre las ofensas al jefe de estado.
El ministro del interior los invitó a expresar sus opiniones en las urnas y no firmas. "No sé por qué se pretende comparar "firmas con votos", refiriéndose a la recolección de apoyos que viene impulsando el uribismo en las últimas semanas.
La zambra dio motivo para visualizar el panorama de lo que va a ser la campaña del proceso plebiscitario, teniendo en cuenta que en el congreso está reflejada la nación.
Este martes se cerró el capítulo legislativo y comenzó el proceso político más candente, ya que, aunque el pueblo colombiano tiene la palabra, los opositores aun no comprenden el precio de la paz.
El debate público sobre el proceso de paz cambia de escenario. Será el pueblo soberano el que tenga la última palabra, si la Corte declara exequible el plebiscito.
Redacción ECOS. Foto Leonardo Vargas.- Después de ocho debates y la aprobación de la conciliación por parte de las plenarias de Senado y Cámara de Representantes, el Congreso deja lista la reforma constitucional que establece un conjunto de herramientas jurídicas que permite implementar los acuerdos logrados en La Habana, para lograr el fin del conflicto e iniciar el proceso de reconciliación en Colombia.
Tal como quedó aprobada por el Congreso, la reforma constitucional, que solo entrará en vigor una vez se refrende el Acuerdo Final entre las partes en conflicto, queda de la siguiente forma:
Artículo 1: Procedimiento Legislativo Especial para la Paz: Procedimiento transitorio, de 6 meses, a partir de la vigencia de esta ley, para implementar a través de proyectos y reformas constitucionales lo firmado y refrendado. Todos los proyectos serán prioritarios en la agenda del Congreso y podrán tramitarse en sesiones extraordinarias.
El trámite de proyectos y reformas constitucionales dentro del procedimiento especial queda así:
Proyectos de ley: Tendrá tres debates: uno en sesiones conjuntas en las Comisiones respectivas de la que trate el proyecto y un debate en cada una de las plenarias.
Actos legislativos: Serán tramitados en una sola vuelta de 4 debates con ocho días de diferencia entre Comisión y Plenaria.
• Todos los proyectos tendrán control único y automático de constitucionalidad. Será posterior a la entrada en vigencia de los mismos.
• Los proyectos solo podrán tener modificaciones, siempre y cuando se ajusten al contenido del Acuerdo Final y cuenten con el aval previo del Gobierno Nacional.
Artículo 2: Facultades extraordinarias al Presidente de la República:
• Serán por 180 días, a partir de la vigencia de la ley, para expedir los decretos necesarios con el objetivo exclusivo de facilitar y asegurar la implementación del Acuerdo Final.
• Límites a las Facultades Extraordinarias: no podrán utilizarse para expedir: reformas constitucionales, leyes estatutarias, leyes orgánicas, ni nuevos impuestos.
Artículo 3: Plan plurianual de inversiones para la paz
• En los próximos 20 años el Gobierno Nacional incluirá en su respectivo Plan Nacional de Desarrollo un Plan Plurianual de Inversiones para la Paz donde se priorizarán las zonas y poblaciones más afectadas por el conflicto.
• Al inicio de cada legislatura el Presidente, la Procuraduría, Contraloría y Defensoría presentarán al Congreso un informe sobre la inversión realizada durante el año anterior.
Artículo 4: Blindaje constitucional del Acuerdo Final: Con el fin de ofrecer garantías de cumplimiento del Acuerdo Final, una vez se firme y entre en vigor, ingresará al bloque de constitucionalidad para ser tenido en cuenta durante la implementación.
• Se determina que el Acuerdo Final será considerado como un Acuerdo Especial en los términos de los convenios de Ginebra.
• Una vez sea firmado y entre en vigor este acto legislativo, el Acuerdo Final será incorporado al derecho interno a través de una ley tramitada de manera especial por el Congreso de la República.
Artículo 5: Todos los instrumentos de este Acto Legislativo sólo operarán tras la refrendación popular del Acuerdo Final.
La conciliación fue aprobada por 52 votos a favor y 16 en contra en la plenaria del senado.
A manera de Editorial. Foto Ecos.- Desde el 11 de septiembre de 2001 hasta la Masacre de Orlando, el 13/06/2016, las Naciones de Occidente no han podido controlar ni solucionar los actos de terror, que se han llevado por delante miles y miles de personas inocentes.
La Justicia y la Seguridad Mundial están en jaque. Pero lo peor del caso es que no visualiza una clara ofensiva para detener ese fenómeno, porque el objetivo es difuso.
Sólo se sabe quiénes son los protagonistas de esta barbarie, pero no sus brazos ejecutores, ni quienes financian sus acciones. La inteligencia militar no está en capacidad de interpretar, por ahora, la red terrorista de una organización sin jerarquías claras, pero que rondan en los cuatro puntos del globo terráqueo.
Como lo señala Peter Neumann “esa fórmula célebre, presuntamente propagada por el yihadista sirio Abu Musab al-Suri, recomienda la formación de tejidos basados en relaciones personales de confianza; redes amorfas, cambiantes, fáciles de armar y de abandonar que le den espacio a la iniciativa propia”. En otras palabras, grupos sin estructuras visibles.
Un paliativo para superar o disminuir la ofensiva terrorista en el mundo debe ser la unión de las naciones, para que sus fronteras, terminales aéreos, terrestres, marítimos y fluviales, no sean vulnerables y puedan ser mecanismos para detectar a actores de posibles acciones y atentados terroristas.
El Terrorismo superó las expectativas de una guerra formal. El dominio sofisticado e inteligente que tiene el mundo islámico, para generar sus actos terroristas, por el uso de las redes informáticas y el internet, es la herramienta más adecuada para crear la contraofensiva.
El desafío está presente: mirar los objetivos blandos de nuestras sociedades (los jóvenes sin proyecto de vida), el sistema inmigratorio sin control y el fanatismo como ideología.
Este es el reto del mundo occidental ante una amenaza sin cerebro.
Por Luis Fernando García Forero.- Foto: Ecos.- Muchos y diversos son los patrimonios de Colombia, en su infinita diversidad. Uno de ellos es el fique. Su presencia se extiende por casi todo el territorio colombiano, a pesar de la diversidad de sus características climatológicas.
Esta significativa presencia geográfica ha sido histórica y ha conllevado a que el fique sea la planta de origen vegetal con más presencia en regiones y con más uso e historia en las comunidades rurales de Colombia.
Es, desde épocas prehispánicas, una fibra utilizada en diversos artículos de uso cotidiano: desde sacos para alimento hasta lazos para ganado. Sus usos pasaron de las diversas culturas indígenas a la campesina, donde devinieron en saber vernáculo, con el cual los campesinos elaboraban diversidad de soluciones y objetos artesanales para el uso cotidiano.
El registro de la cultura material e inmaterial de esta fibra es una necesidad palpable en la narración de la cultura campesina.
El fique es la única fibra natural en Colombia que posee procesos artesanales e industriales en la fabricación de diversos productos.
La aparición del plástico golpeó sectores y amenazó su existencia. Pero la necesidad de preservación del medio ambiente, hizo posible rescatar su importancia cultural y ambiental
Actualmente en el Congreso de la República de Colombia se tramita un proyecto de ley para disminuir el uso de las bolsas plásticas a nivel nacional. En este contexto, se ve como una alternativa el uso de la fibra vegetal para los empaques.
Sobre el tema del Fique, su uso comercial, artesanal, entre otros, dialogamos con José Delio Porras, Presidente de la Federación Nacional de Fiqueros.
ECOS: ¿Cómo ha estado el uso del Fique en Colombia?
JEP: Nosotros desde la Federación Nacional de Fiqueros, Fenalfique y de la Cooperativa que dirijo, Ecofibras, desde hace cinco años, hemos venido trabajando con el tema de la utilización de la fibra del fique, que es un fibra natural y biodegradable, aplicándola en telas y a partir de las telas hemos diseñado y desarrollado una línea de bolsas, con miras a poder sustituir, hasta cierto punto, el uso de las bolsas plásticas.
ECOS: ¿Qué tipo de bolsas han elaborado ustedes?
Hemos diseñado y desarrollado una línea de bolsas de gama baja, gama media y gama alta para los diferentes gustos y necesidades del mercado. Hoy en día, tenemos convenios con algunas empresas del país para impulsar la inserción de este tipo de productos en el mercado y también aprovechando que ya se tienen daños muy grandes, producto del uso indiscriminado de los plásticos, de los empaques especialmente no biodegradables. Nosotros hemos puesto en marcha una alternativa que hoy está empezando a verse con muy buenos ojos.
ECOS: ¿Cómo está la producción de fique en Colombia y más que todo de empaques o bolsas?
JEP: Hoy en el país estamos produciendo alrededor de 20 mil toneladas de fique, que básicamente se han utilizado para la industria de los empaques para el café, tipo exportación, para la cordelería y hasta, hace unos años, se utilizó el empaque para la papa, la cebolla, la zanahoria, la cebolla cabezona, entre otros.
ECOS: Parece ser que se había perdido el uso del fique en varios empaques de usos alimenticios?
JEP: Desafortunadamente por cuestiones económicas, más que todo, el mercado de la papa, la cebolla, la zanahoria, la arveja se ha perdido y ha sido sustituido por el empaque plástico., pero el empaque del café, para el cacao, si sigue siendo fique. No tengo exactamente el dato del consumo de bolsas en el país y cuál podría ser la demanda de las bolsas en fibra de fique, pero lo que si se es que se está abriendo un mercado muy potencial y el fique podría entrar a cubrirlo, pero además le puede hacer el favor al medio ambiente de poderlo ayudar a conservar y poder darle una manita a nuestra futuras generaciones en este aspecto.
ECOS: ¿El uso del fique va a volver a renacer en Colombia?
JEP: Por sus condiciones de fibra biodegradable ecológica: sí. Además que se está replanteando la construcción de grandes obras civiles en el país, tanto de hidroeléctricas como de autopistas de grandes vías, entonces la remoción de grandes volúmenes de tierra, el manejo de taludes, la recuperación de estos suelos, se prevé como una alternativa para hacerlos con telas en fibras de fique: Los geomantos o agromantos.
ECOS: ¿Qué otros potenciales usos podemos lograr del fique?
JEP: Tiene un gran potencial el fique, porque empieza a ser un producto muy apetecido por el mercado, aplicado en varios productos por su característica de biodegrabilidad, además hoy al país le están entrando demandas de fibras de fique tanto del Japón como de la China o de Europa, para elaborar diferentes tipos de productos, para utilizarlos en la construcción, en materiales fibro compuestos o fibro reposados y utilizarlo también en papeles especiales y de otros usos, porque las fibras vegetales tienen grandes demandas.
ECOS: ¿Se está exportando el fique?
JEP: Tenemos entendido que, en el 2015, hubo alrededor de tres mil toneladas que salieron del país como fibra y hay demandas de cantidades muy superiores a esa. Lo que pasa es que el país debe cuidar de que no se importe la materia prima como tal, porque la industria que hay en el país, que utiliza el fique, se pondría en riesgo.
ECOS: La agremiación, los Fiqueros de Colombia, ¿han sentido la ayuda, la mano del gobierno?
JEP: Desafortunadamente no hemos sentido el apoyo que el sector ha venido reclamando y que requiere. Sin embargo, a partir de un par de años, de las gestiones que el gremio mismo ha hecho, por reiniciativas, hoy vemos que se empiezan a dar algunos apoyos, pero eso es más producto de las mismas gestiones y del trabajo que hemos hecho y que ya empezaron a encontrar eco. Y desde luego, que sí se empiezan a ver decisiones y un ambiente político favorable y de apoyo al gremio.
ECOS: ¿Tiene algunas estadísticas de cuántos colombianos viven de esta industria, de la producción de fique en Colombia?
JEP: Son 70 mil familias que dependen o derivan, tienen relación con la actividad fiquera, llámese producción, llámese transformación industrial, llámese comercialización, llámese proceso artesanal. Ese es el dato que el país maneja.
ECOS: ¿Desde el punto de vista artesanal cómo está el manejo del fique en Colombia?
JEP: Ese un tema bien importante. Mire que en el mundo Colombia en el uso de fibras vegetales y en el manejo artesanal, se distingue. En noviembre participamos en un Congreso Mundial de Fibras Naturales, que lo dirigió y coordinó la FAO, realizado en Colombia y se quedaron sorprendidos de la riqueza artesanal que tiene en el uso de las fibras vegetales. La gama de productos que hoy se tienen ubicados en el mercado es ya importante.
ECOS: En definitiva, el uso del fique es una verdadera opción ecológica?
JEP: Si, es una fibra ancestral con ecofuturo.
ECOS: ¿Tiene puestas las cotizas o alpargatas para desarrollar esta industria en el país?
JEP: Nos la hemos puesto durante 20 años y creemos que nos aguanta para rato.
ECOS: ¿Están ustedes dispuestos a remplazar las bolsas plásticas en Colombia, a propósito de un proyecto de ley que se tramita en el Congreso dónde se pretende disminuir el uso del plástico a nivel nacional?
JEP: Sí, ese ha sido nuestro deseo y ha sido una reclamación que le hemos venido haciendo al Ministerio de Agricultura y de Ambiente. Qué bueno que hoy encontramos eco de esto en el Congreso de Colombia con una iniciativa legislativa. En ese orden de ideas ponemos a consideración la Federación, las industrias fiqueras que hay en el país y todo lo que tenemos para poder apoyar y aportar para que este proyecto de ley sea realmente lo que nosotros queremos y lo que el país necesita.
Redacción y Foto Ecos.- En medio del proceso de negociación entre el gobierno colombiano y la Guerrilla de la FARC, a punto de llegar al final del más largo conflicto armado de la historia reciente, el Fondo Monetario Internacional (FMI) le aprobó a Colombia un nuevo acuerdo de dos años, en el marco de la Línea de Crédito Flexible (LCF), por un monto alrededor de US$11.500 millones, que reemplazará al acuerdo previo por unos USD$5.400 millones.
El FMI informó que “el nuevo acuerdo en el marco de la LCF con un mayor acceso, va a proveer refuerzos adicionales y seguirá jugando un papel significativo en apoyar las políticas adoptadas por las autoridades para hacer frente a estos mayores riesgos a la baja. También proporcionará flexibilidad a las políticas y funcionará como un seguro temporal que afianzará la confianza de los mercados".
Las autoridades colombianas manifestaron su intención de tratar el acuerdo como precautorio y no prevén utilizar los recursos, agregó un comunicado del FMI.
Al término de las deliberaciones del Directorio Ejecutivo sobre Colombia, Mitsuhiro Furusawa, Subdirector Gerente y Presidente Interino del Directorio, manifestó que “Colombia tiene una trayectoria de contar con marcos de política muy sólidos, que incluyen un régimen de metas de inflación, un tipo de cambio flexible, una eficaz supervisión y regulación del sector financiero y una política fiscal guiada por una regla del balance estructural”.
Agregó que las autoridades colombianas están firmemente comprometidas a mantener estas políticas y a emprender nuevas iniciativas para afianzar la capacidad de la economía para enfrentar las adversidades y estimular la competitividad y el crecimiento.
“Las políticas macroeconómicas aplicadas por Colombia han brindado flexibilidad para desplegar una respuesta coordinada y gradual a la pronunciada caída de los precios del petróleo. El régimen de tipo de cambio flexible continúa siendo el principal amortiguador de los choques, al tiempo que la regla fiscal permite suavizar el ajuste del gasto a unas perspectivas del petróleo menos prometedoras a mediano plazo”, explicó el funcionario de alto rango del FMI.
En su concepto, Furusawa estima que el proceso de alza de tasas de interés actualmente en curso, llevará gradualmente de nuevo la inflación al rango fijado como meta, y el sistema bancario y el sector empresarial han preservado su buena salud financiera.
Para el funcionario del FMI, “Colombia cuenta con un nivel de reservas internacionales adecuado para épocas normales”.
Por Felicia Saturno Hartt. Foto: DW.- El mundo ha experimentado “la mayor caída en su nivel global de paz en seis años” debido a factores como el aumento del terrorismo y una mayor inestabilidad política, según el fundador del Índice de Paz Global 2016, Steve Killelea.
El índice es un indicador que mide el nivel de paz de un país o región. Lo elabora el Instituto para la Economía y la Paz (IEP), junto a un panel internacional de expertos provenientes de institutos para la paz y think tanks, junto con el Centre for Peace and Conflict Studies, de la Universidad de Sydney con datos procesados por la Unidad de Inteligencia del semanario británico The Economist.
Se publicó por primera vez en mayo del 2007, afirmando ser el primer estudio en establecer una clasificación de los países en función de ausencia de violencia. La clasificación incluye 163 países.
La concepción de dicho estudio fue obra del empresario australiano Steve Killelea y ha recibido el apoyo de personalidades como el Dalái Lama, el arzobispo Desmond Tutu, Muhammad Yunus, la ex-presidenta de Irlanda Mary Robinson y el ex-presidente de los EEUU Jimmy Carter.
Los parámetros considerados en el estudio incluyen variables internos como los niveles de violencia y criminalidad, militarización de la sociedad, pero también externas, como el gasto militar y las guerras en las que se está participando.
Según el ranking global del 2016, Siria es el menos seguro y a él le suceden Sudán del Sur, Irak, Afganistán y Somalia.
El filántropo y empresario australiano Steve Killelea, fundador y presidente ejecutivo del IEP, destacó el “incremento de la actividad terrorista, la inestabilidad política y los persistentes conflictos internos” como otros indicadores que han tenido un impacto en el Índice.
El estudio detectó que “los conflictos internos en la región de Oriente Medio y África (MENA) se arraigaron más” durante este año al tiempo que las partes externas se han ido implicando cada vez más en esos conflictos, con el consiguiente aumento de las “guerras indirectas” entre naciones.
Esto ya era evidente en el caso de Siria, según Killelea, “con el conflicto entre el régimen de Bashar al Asad y los múltiples actores no estatales” y ahora se ve en “otros países como Yemen”.
El Global Peace Index considera a Oriente Medio y al norte de África como las zonas menos pacíficas del mundo. Si bien Europa es la región más pacífica, sus ratios han disminuido debido a los atentados terroristas en París y Bruselas.
También es más negativa la situación en otras partes del mundo, como Brasil, que se sitúa en el puesto 105 de la lista, Turquía y Ucrania. Por el contrario, mejoró en Panamá (puesto 49), Tailandia y Sri Lanka.
España ocupa el puesto 25, bastante por delante de sus vecinos Francia (46), Italia (39) y Reino Unido (47), pero por detrás de Portugal, uno de los líderes en el quinto lugar, y Alemania (16).
Solamente en menos de un cuarto de los países analizados no hubo atentados terroristas en 2015. Europa continúa siendo la región más pacífica del mundo, pero también aquí la situación empeoró respecto de 2014.
América Latina es, en 2016, algo más pacífica que el pasado año, con una disminución en las tensiones y la inestabilidad interna en algunos países, según revela el IGP.
Se sitúa hacia la mitad de la lista, exceptuando México, Colombia y Venezuela, donde la situación es más conflictiva. México ocupa el lugar 140 entre los 163 países, Venezuela el 143 y Colombia el 147. Argentina está en el 67.
El IEP detectó mejoras en materia de seguridad en Centroamérica y el Caribe, siendo Costa Rica, en el puesto 33, el país de esa región con mejor posición por sus bajos niveles de militarización.
También América del Sur registró avances en su puntuación general desde 2015, debido a los menores niveles de conflicto internacional y militarización localizados en la región.
El país suramericano más pacífico fue, un año más, Chile – en el puesto 27 – seguido de cerca por Uruguay – en el 35 – mientras que, su parte, Panamá se posicionó en el lugar 49.
Este último país registró uno de los avances más visibles en todo el índice al avanzar 24 posiciones desde el pasado año hasta la 49, seguido de Tailandia, gracias a indicadores como la reducción en “la probabilidad de manifestaciones violentas” y la reducción de la inestabilidad política.
Por Felicia Saturno Hartt. Foto: Ecos.- Un gran número de niños y adolescentes hacen labores domésticas, remuneradas o no, en los hogares de terceras personas. Sus vidas transcurren ocultas a la mirada de la sociedad y lo habitual es que se encuentren aislados y alejados de sus familias. Por ello, estos menores son particularmente vulnerables a la explotación y las historias de abuso son muy frecuentes.
En la actualidad, cerca de 215 millones de niños y adolescentes trabajan en el mundo, muchos a tiempo completo. No van a la escuela y no tienen tiempo para jugar. Muchos no reciben alimentación ni cuidados apropiados. Se les niega la oportunidad de ser niños.
Más de la mitad de estos niños y adolescentes están expuestos a las peores formas de trabajo en ambientes peligrosos, esclavitud, y otras formas de trabajo forzoso, actividades ilícitas, incluyendo el tráfico de drogas y prostitución, así como su participación involuntaria en los conflictos armados.
Por ello, desde 2002, el 12 de junio se celebra mundialmente el Día Mundial contra el Trabajo Infantil, a los fines de lograr la erradicación de esta situación que empobrece el futuro de las generaciones futuras.
El Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (IPEC), guiado por los principios consagrados en el Convenio número 138 sobre la edad mínima y el Convenio número 182 sobre las peores formas de trabajo infantil de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), buscan alcanzar la abolición efectiva del trabajo infantil. Pero se requiere voluntad política y acción comunitaria para lograrlo.
Desde una perspectiva histórica, el principal instrumento de la OIT para alcanzar el objetivo de la abolición efectiva del trabajo infantil ha sido la adopción y la supervisión de normas del trabajo, en las que se aborda el concepto de edad mínima de admisión al empleo o al trabajo.
Además, desde 1950, el principio de que las normas relativas a la edad mínima deberían ir asociadas a la escolarización, ha formado parte de la tradición normativa de la OIT en esa esfera. En el Convenio número 138 se establece que la edad mínima de admisión al empleo no deberá ser inferior a la edad en que cesa la obligación escolar.
El Trabajo Infantil prohibido en el Derecho Internacional queda comprendido en tres categorías, a saber:
Primero, las formas incuestionablemente peores de trabajo infantil, que internacionalmente se definen como esclavitud, trata de personas, servidumbre por deudas y otras formas de trabajo forzoso, reclutamiento forzoso de niños para utilizarlos en conflictos armados, prostitución y pornografía, y actividades ilícitas.
Segundo, un trabajo realizado por un niño que no alcanza la edad mínima especificada para el tipo de trabajo de que se trate (según determine la legislación nacional, de acuerdo con normas internacionalmente aceptadas), y que, por consiguiente, impida probablemente la educación y el pleno desarrollo del niño.
Tercero, un trabajo que ponga en peligro el bienestar físico, mental o moral del niño, ya sea por su propia naturaleza o por las condiciones en que se realiza, y que se denomina «trabajo peligroso»
Este 2016, el Día Mundial contra el Trabajo Infantil está dedicado al trabajo en las cadenas de producción. Con 168 millones de niños que todavía son víctimas del trabajo infantil, todas las cadenas de suministro, de la agricultura a la manufactura, de los servicios a la construcción, corren el riesgo de que el trabajo infantil esté presente.
Las nuevas estimaciones indican que, en 2004, había aproximadamente 317 millones de niños económicamente activos de 5 a 17 años de edad, 218 millones de los cuales podrían considerarse niños trabajadores.
De estos últimos, 126 millones realizaban trabajos peligrosos. Las cifras correspondientes al grupo de edad más limitado de 5 a 14 años eran de 191 millones en el caso de los niños económicamente activos, de 166 millones en el de los niños trabajadores, y de 74 millones el de los que se dedicaban a trabajos peligrosos.
El número de niños trabajadores de 5 a 14 años de edad y de 5 a 17 años se redujo un 11 por ciento entre 2000 y 2004. Sin embargo, se redujo mucho más en el caso de los trabajos peligrosos: un 26 por ciento en el caso del grupo de 5 a 17 años y un 33 por ciento, en el de 5 a 14 años.
La incidencia del trabajo infantil (porcentaje de niños que trabajan) en 2004 se calcula en 13,9 por ciento en el caso del grupo de 5 a 17 años de edad, en comparación con un 16 por ciento en 2000. Sin embargo, la proporción de niñas entre los niños trabajadores permaneció constante.
Se requiere adoptar una perspectiva de DDHH para entender mejor el problema, ya que se centra en la discriminación y la exclusión como factores que contribuyen al mismo. Los grupos más vulnerables en relación con el trabajo infantil suelen ser los que sufren discriminación y exclusión: las niñas, las minorías étnicas y los pueblos indígenas y tribales, las personas de clase baja o de una casta inferior, los discapacitados, las personas desplazadas y las que viven en zonas apartadas.
Ello implica la necesidad de establecer un nuevo objetivo para el movimiento mundial contra el trabajo infantil. En términos políticos, ello significa la incorporación del trabajo infantil al programa de los ministerios de finanzas y de planificación, ya que, se tiene que convencer a los gobiernos de que actúen para acabar con el trabajo infantil. Su eliminación está más relacionada con la adopción de una serie de decisiones políticas que con una labor tecnocrática. Además, la situación real cotidiana de inestabilidad y crisis obstaculiza los intentos de erradicarlo.
Como lo expresa el Director General de la OIT, Guy Ryder, "los gobiernos han comenzado a reconocer que para combatir el trabajo infantil es necesario contar con un conjunto de políticas coherentes que coadyuven a la aplicación de la legislación sobre trabajo infantil, lo cual debería incluir una educación de buena calidad, protección social y trabajo decente para los padres".
De lo contrario, estos niños y adolescentes, prematuramente empleados y explotados, serán los eslabones del círculo pernicioso de la pobreza, por carecer de formación, instrucción y de un proyecto de vida, que supere la supervivencia.
Redacción Ecos. Foto: César Carrión SIG.- En el marco de la XI Cumbre de la Asociación de Ciudades Capitales, una instancia creada hace más de 3 años, que representa más del 55% de la población colombiana, “los alcaldes del país se comprometieron a hacer la pedagogía necesaria sobre los acuerdos de paz”, manifestó el Presidente Juan Manuel Santos.
El Jefe de Estado hizo la afirmación durante la XI Cumbre de Ciudades Capitales, Ciudades en paz, seguras y sostenibles, que se llevó a cabo en la capital del departamento el Tolima.
El Primer Mandatario afirmó que “todos los alcaldes son muy conscientes de la importancia para el país de este paso tan importante, tan fundamental en nuestra historia”… “Y los alcaldes se han comprometido para hacer de profesores, a hacer esa pedagogía y también a convocar la gente para que este plebiscito sea un plebiscito contundente, apabullante”, agregó.
Precisó Santos que esa pedagogía servirá “no solamente para ganar un plebiscito y darle largas al posconflicto y a la paz, sino también como un punto de inflexión en nuestra historia, que nos una a todos los colombianos para lograr propósitos ambiciosos, propósitos grandes como nación, porque es una oportunidad que se le presenta a muy pocas naciones en muy pocas ocasiones”.
El Presidente recordó que el Tolima, Ibagué, fue la región donde surgieron las Farc. “Y lo que el país tiene que ser consciente es que apenas firmemos el acuerdo de paz, desparecen las Farc”, anotó.
“Este es un cambio de paradigma para un país que ha venido sufriendo la guerra por más de 50 años, es un cambio de paradigma para un departamento como el Tolima y todos los departamentos del país, porque todos los colombianos hemos sufrido de una forma u otra las consecuencias de esta guerra y todos nos vamos a beneficiar de esa paz, esa paz que nos va a abrir oportunidades que nunca habíamos visto” señaló el Jefe de Estado.
Asimismo, el Presidente Juan Manuel Santos anunció más recursos para las ciudades capitales, para lo que se utilizarán fondos del sistema de regalías y del Fonpet, en la medida en que los alcaldes superen sus requisitos mínimos.
El Mandatario explicó que mientras se reforma el sistema general de participaciones, que entrará en vigencia en el 2018, ”vamos a hacer un esfuerzo para poder darle más recursos a las ciudades capitales”, indicó.
Por Felicia Saturno Hartt. Foto: UNICEF.- La trágica noticia de más de 100 niños muertos en Colombia por desnutrición, planteó la necesidad de explorar qué sucede con esta enfermedad que es, a su vez, un gravísimo problema social, porque condiciona, no sólo el futuro de los países, por afectar, en mayoría, a los niños y su desarrollo físico, intelectual y su estado de salud de por vida, sino por constituir una hipoteca pesada que traduce la pobreza, en todas sus expresiones y la incapacidad y debilidad institucional de los estados.
La ONG Acción por el Hambre expone que “se estima que la pérdida de productividad de una persona que ha padecido desnutrición superará el 10% de los ingresos que obtendría a lo largo de su vida y que un país puede perder hasta el 3% de su Producto Interior Bruto (PIB) a causa de la desnutrición.
En este sentido, observando desde la posibilidad de crear capital humano para nuestros países, la nutrición puede ser una inestimable inversión a futuro, porque la mejora del estado de nutrición de una población asegura mayores capacidades y da posibilidad de planear estrategias de desarrollo.
Pero el panorama no vislumbra esa posibilidad, por lo menos a corto y mediano plazo, ya que la Desnutrición en Cifras dibuja un panorama desalentador, según Acción contra el Hambre y la OMS: 1) 3.1 millones de niños pierden la vida cada año por causas relacionadas con la desnutrición. Es decir, mueren 8500 niños al día; 2) La desnutrición está relacionada con el 45% de las muertes de niños cada año; 3) Un tratamiento nutricional para salvar la vida de un niño basado en Alimentos Terapéuticos Listos para Su Uso cuesta solo 40 euros. Aproximadamente 134303.84 pesos colombianos. 4) Sólo 1 de cada 10 niños desnutridos tiene acceso al tratamiento nutricional que podría salvar su vida; 5) La factura de la desnutrición equivale el 3% del PIB mundial. 6) La desnutrición es el resultado físico del hambre, una enfermedad devastadora de dimensiones epidémicas, que padecen 50 millones de niños y niñas menores de cinco años en todo el mundo. Es el resultado de la escasez de alimentos o de una dieta inadecuada. Al año causa la muerte de más de 3,1 millones de niños y niñas. Estas muertes podrían evitarse con un tratamiento nutricional adecuado.
Y uno se pregunta, ¿es muy difícil revertir esta situación? Y al acudir a las personas especializadas, cada vez más interrelacionadas en equipos interdisciplinarios, porque la Desnutrición no es sólo un problema de Salud Pública, sino de Política de Bienestar y Desarrollo, se encuentra que sus abordajes son menos complicados, que sus implicaciones a futuro.
Lo que quiere decir que puede ser abordada desde una política de estado. Pero eso si una Política que parta de especificidades regionales, desde contextos bien estudiados y estandarizados.
Como bien lo explica Acción contra el Hambre, “evaluar las causas originarias de la desnutrición, recopilar los datos nutricionales clave como las capacidades y los recursos locales, las prácticas culturales, el acceso a infraestructuras y la geografía”. Una respuesta eficaz no se construye imaginando desde un escritorio, sino en intervención de las causas y del contexto.
Asimismo, requiere que se asuma la existencia de la problemática para intervenir y prevenir. Si no se interviene la desnutrición aguda la muerte es inminente y, para ello, se requiere articular la red sanitaria en pos de ello y para prevenir.
La citada ONG expresa que lo ejes de intervención en seguridad alimentaria, atención primaria de salud, acceso a agua, saneamiento e higiene y prevención de desastres, son estrategias idóneas para prevenir las causas que provocan desnutrición.
Otro aspecto que debe ser imperativo es la regionalización de las acciones. La crisis de desnutrición no debe ser exportable, sino tratada y prevenida en las regiones y localidades, para crear así la infraestructura y las condiciones para prevenir y sanar, porque las causas están en los entornos y sólo así podrán ser atacadas.
Observando estas apreciaciones de que sí es posible revertir la problemática socio- sanitaria de la desnutrición, podemos comprender lo que está sucediendo en América Latina y en Colombia en particular.
Por un lado, el aislamiento y las diferencias culturales no atendidas y la debilidad institucional de la red sanitario- asistencial sirven de causa, ya que las poblaciones más afectadas son las indígenas (53.5%) y los afrocolombianos (5.9%), según cifras del Instituto Nacional de Salud, poblaciones vulnerables, por la escasez de agua de calidad, empleo pisatario y eventual y escaso nivel educativo.
De hecho, existe una estrecha relación entre el acceso deficiente al agua y la desnutrición: el 66% de los niños y niñas que siguen un tratamiento de recuperación nutricional padece o ha padecido enfermedades de origen hídrico. La diarrea, que mata cada año a más de 750.000 niños menores de cinco años, es uno de los principales factores desencadenantes de la desnutrición aguda, según OMS/OPS.
Actualmente, millones de personas no tienen acceso a instalaciones sanitarias básicas ni a agua de calidad y no desarrollan prácticas de higiene, lo que origina diversas enfermedades transmitidas por el agua, como la diarrea aguda, la neumonía, la disentería, la presencia de parásitos intestinales y el cólera. En consecuencia, cada año millones de personas, la mayoría de ellos niños, mueren por enfermedades de origen hídrico. Primero se debilita el sistema inmunitario, lo que impide retener los nutrientes y conduce a situaciones de desnutrición.
Solo la diarrea, una de las cinco principales causas de mortalidad en niños menores de 5 años, mata a cerca de 750.000 niños menores de cinco años cada año, más de 1.600 niños al día. El 60% de las muertes por diarrea podrían evitarse, ya que son causadas por el acceso indebido a agua, a alimentos contaminados, a la falta de saneamiento y a malas prácticas de higiene.
Causas estas que la Atención Primaria en Salud, el nivel más básico de la Política Sanitaria, podría intervenir, más aún con el poder de los medios y redes, hoy en día.
La Organización Mundial de la Salud plantea que, por cada dólar invertido en saneamiento, se recuperan cinco y se obtiene el doble por cada dólar invertido en mejorar el acceso al agua.
Queda de los gobiernos comprender esta situación e intervenir a tiempo. El futuro de Colombia y de América Latina tiene una hipoteca.