Opinión
Por Amylkar D Acosta.-Colombia ha padecido la recurrencia y la alternancia de dos fenómenos extremos, producto del cambio y la variabilidad climática: el fenómeno del Niño, con su prolongada sequía y el de la Niña, con sus lluvias torrenciales. Una de sus características es la mayor frecuencia con la que se presentan tales fenómenos y su mayor intensidad. Entre 1950 y 2007 los desastres asociados con las olas invernales se incrementaron 16.1% y aquellos asociados con la baja pluviosidad se multiplicaron 2.2 veces. Colombia, según las Naciones Unidas, es el tercer país más vulnerable frente a tales fenómenos, razón por la cual se impone la necesidad de gestionar la reducción de los riesgos y los impactos que ellos comportan, así como para la adaptación a esta nueva realidad. Bien dijo Charles Darwin, que los sobrevivientes no serán los más inteligentes y capaces sino aquellos que se adapten mejor y más rápidamente, añadiría yo, al cambio.
Por IVán Duque Márquez.-Es incuestionable que el contrabando es un enemigo del desarrollo económico, debido principalmente a que atenta contra quienes desarrollan actividades comerciales de manera lícita, genera un vacío en el recaudo tributario y se constituye en un medio eficaz para lavar dinero. Según datos de la Dian, se estima que anualmente fluye contrabando hacia el país por el orden de los 7 mil millones de dólares.
Por Gabriel Ortíz.-De un 7 de Agosto para acá, se ha creado una especie de secta que se considera dueña de todo, creadora de todo, ideóloga de todo, constructora de todo, redentora de todo, juzgadora de todo, propietaria de todo, es decir la única que ha permitido que este país exista y haya logrado sobrevivir. Y no tiene empeño en pregonar que todo se hizo durante “nuestro gobierno”. Primero creó los cielos y la tierra, luego dijo: hágase la luz y la luz fue hecha… y así fue dotándonos de todo lo que nunca había existido.
Por José Gregorio Hernández.-Tras los atentados de la pasada semana en Bogotá, el sábado último circularon en la capital de la República, especialmente en redes sociales, toda clase de rumores y alarmas sobre posibles nuevos actos terroristas.
Por Juan Manuel Galán.-Los diálogos de La Habana atraviesan uno de sus momentos más críticos. Sin embargo, aunque la paz se quiera firmar fuera del país, su construcción real depende de la capacidad que tengamos los colombianos de construir un Estado social de derecho, especialmente en aquellos territorios donde no existe. Lo que necesitamos aquí es una paz regional, no solamente un acuerdo con impacto en la región.
Por Jorge Enrique Robledo.- Sometiéndose a las exigencias de la OCDE, Juan Manuel Santos se apresta a determinar otra baja general de aranceles contra el agro y la industria, del corte de la que, por las mismas razones, definió en 2010 (http://t.co/UBtSbcdF5E). ¿No es el colmo del matoneo que Estados Unidos y las potencias europeas le ordenen a Colombia igualar sus aranceles con los de ellos, cuando sus subsidios agrícolas suman 257 mil millones de dólares anuales y los industriales pueden ser aún mayores? ¿No constituye demasiada y perniciosa indignidad que el gobierno de Colombia sea un “yes, sir”? Y preciso cuando se sabe que la primera causa de la tragedia del pueblo griego es el carácter extremadamente leonino del libre comercio al que lo llevaron el FMI, la OCDE y la Unión Europea.
Por Amylkar D.Acosta M.-A consecuencia de la caída de los precios del crudo hay países ganadores, los importadores y países perdedores, los exportadores, entre estos Colombia. El impacto de la caída de los precios del petróleo y no sólo de este, sino del carbón, el oro y ferroníquel, le ha propinado un duro golpe a la economía colombiana, que se prolongará en el tiempo y le va a costar mucho reponerse del mismo. No obstante que Colombia no es un jugador de las grandes ligas, las exportaciones petroleras representan más del 50% de las exportaciones totales, las cuales se constituyen, junto con las inversiones que atrae al país, en la principal fuente de divisas y como sector se ha constituido en la última década en el principal impulsor del crecimiento de la economía y, de lejos, en la principal fuente de ingresos públicos.
Por Iván Duque Márquez.-Es doloroso enterarse de la muerte de un amigo, y mucho más cuando esa despedida del mundo de los mortales es súbita, inexplicable y semejante a un hurto que nos toma por sorpresa. La muerte de Ricardo Duarte hace pocos días es así, como si de la nada la eternidad nos despoja de un ser humano extraordinario para el que todos esperábamos más triunfos, éxitos y aportes.
Por Gabriel Ortíz.-No hay nada mejor que ver las cosas desde las lejanías, sin tomar partido, sin escuchar a los profetas del desastre, para poder analizar los hechos con tranquilidad y sin apasionamiento.
Por José Gregorio Hernández.-Palabras llenas de contenido y de sabiduría se encuentran en cada renglón de la Encíclica Laudato si, escrita por el Papa Francisco. Un mensaje franco, sin rodeos ni esguinces, dirigido a toda la humanidad. Una advertencia responsable, seria y oportuna, que debemos recibir con gratitud y sencillez, y acatar: hacer todo aquello que esté en nuestras manos con miras a la preservación del ambiente y de la vida.