Opinión
Por José Gregorio Hernández.-Los gobiernos débiles son muy peligrosos, por cuanto tienden a sostenerse a cualquier precio y por cualquier medio. A nivel interno, no es difícil que principien por desconocer los derechos y las garantías; que busquen concentrar facultades y competencias; que procuren neutralizar a la oposición y a las otras ramas del poder público; y que desemboquen en las purgas y hasta en la dictadura.
Por Horacio Serpa.-Son legales los avales entregados a las y los candidatos del Partido Liberal; no es verdad que la Justicia haya acabado con la Dirección Nacional del Partido; no es cierto que las actividades del liberalismo para organizar las elecciones de Octubre estén viciadas de ilegalidad. El Partido marcha bien, tiene autoridades legítimas y será en Octubre la primera fuerza política de Colombia.
Por Juan Manuel Galán.-El proyecto del nuevo código de policía superó su primer debate, no sin discusiones y dejando muchas expectativas entre ciudadanos y miembros del Congreso. En particular, dimos una fuerte pelea para incluir estrategias de reducción del consumo de sustancias psicoactivas desde un enfoque de salud pública y derechos humanos. Además luchamos para insertar mecanismos efectivos que respondan a las demandas de seguridad de los colombianos. En nuestra columna pasada, profundizamos en los temas de prevención y atención al uso y abuso de drogas; permítanme ahora, abordar la necesidad de responder a los crecientes problemas de inseguridad y falta de cultura ciudadana, que a diario aquejan a los citadinos colombianos.
Por Amylkar D. Acosta M.-Esta vez los fundamentales del mercado han sido los responsables de la caída de los precios del crudo. La sobreoferta de crudo en el mercado, atribuible en gran medida a la revolución de los esquistos en los EEUU, fue el detonante de esta caída tan abrupta de los precios.
Por Jorge Enrique Robledo.-Con cierta pedantería, se les oye decir a quienes no les provocan daños las crisis, que estas son oportunidades, afirmación a la que le dan una connotación positiva, de progreso social. Y los ideólogos neoliberales utilizan la misma retórica para tapar los desastres de sus políticas. Pero además de la palabrería calculada para confundir, es verdad que los problemas graves pueden generar transformaciones. La pregunta es si dichos cambios mejoran o empeoran las cosas.
Por Ramón Elejalde.-Son torpes porque el terrorismo no es demostración de capacidad militar o logística; es simplemente hacer notoria la mentalidad asesina en la guerra. Para realizar una acción terrorista basta con uno o dos militantes de conciencia moral embotada, incapaces de comprender la lesión a víctimas inocentes y la ofensa enorme a la Humanidad.
Por Gabriel Ortíz.-Las negociaciones de paz de La Habana deben ir muy adelantadas, a pesar de los últimos crímenes y atropellos de las Farc y el ELN, que buscan, sembrar de muerte nuestros campos, asesinar a nuestros soldados, minar nuestro territorio y destruir la ecología colombiana.
Por José Gregorio Hernández.-El nombre que le dimos a esta columna obedeció al reconocimiento de la situación en que se encuentra el observador -que al fin y al cabo eso es un columnista- frente a la realidad que lo circunda, en donde se entrelazan toda clase de hechos de muy distinta naturaleza -social, económica, política, religiosa, fenómenos naturales, decisiones administrativas o judiciales, relaciones internacionales, acontecimientos deportivos, entre muchos más-.
Por Horacio Serpa.-Hace 10 meses regresé al Senado después de 24 años de haber renunciado para ir a la Constituyente. Fui elegido por el Partido Liberal que varias veces dirigí, al cual pertenezco ininterrumpidamente desde 1959, cuando siendo un colegial sin ciudadanía me afilié a las juventudes del Movimiento Revolucionario Liberal.
Por Juan Manuel Galán.-Esta semana se debatió en el Congreso el nuevo Código de Policía. Aunque el proyecto dice tener un carácter preventivo, vemos con preocupación que en materia de atención al consumo de drogas, la propuesta del proyecto parece ser más nociva que las drogas mismas, pues viola derechos humanos, carece de base científica y muestra pocas probabilidades de efectividad, en su implementación.