Opinión
Por Edward Rodríguez.-En los últimos tiempos se ha venido utilizando la palabra Ecocidio que se deriva de Eco, del griego Oiko que significa casa o morada; y de cidio, del latín – cidium de la raíz de matar un ámbito vital, para clasificar actos que atentan contra la naturaleza y la vida, que hoy vuelve a tomar fuerza con los ataques terroristas de las FARC a la infraestructura petrolera.
Por Amylkar D. Acosta M. Como lo señala Roberto Steiner, quien representa en la Junta directiva de ECOPETROL a los accionistas minoritarios, en el futuro el foco estará en la exploración y producción que es “de lejos el segmento con el mayor potencial de generación de valor…Una parte central de la revisión estratégica, que consulta la nueva realidad del mercado, tiene que ver con el logro de mayor eficiencia operacional y una significativa reducción de costos”. Una de las apuestas mayores que tendrá ECOPETROL será el desarrollo hacia el futuro del campo Rubiales, el cual revertirá a mediados del próximo año a ECOPETROL. Del ex ministro de Hacienda Juan Carlos Echeverri, nuevo Presidente de Ecopetrol, se ha dicho que “tiene todos los pergaminos y la trayectoria, pero en esta difícil coyuntura se van a necesitar muchos atributos personales y profesionales para liderar la empresa más grande del país”. Ese es uno de sus mayores desafíos.
Por Gabriel Ortiz.-La denuncia del Ministro de Agricultura, Aurelio Iragorri, sobre los autores de la ficticia escasez de azúcar en el mercado nacional, obliga una investigación que llegue al fondo de tan despreciable práctica.
Por José Gregorio Hernández.-Dijo el Papa Francisco, refiriéndose a Cristo: “¡Es lindo sentir que tenemos un abogado! ¡Cuando uno es llamado por el juez, tiene un juicio, lo primero que hace es llamar un abogado: ¡nosotros tenemos uno que nos defiende siempre, nos defiende de las insidias del diablo, nos defiende de nosotros mismos, de nuestros pecados!”.
Por Horacio Serpa.-Es cierto que estamos en guerra: cincuenta y un años de confrontación violenta, perversa, destructora. Es verdad que la paz se está buscando en La Habana "en medio de la guerra". Pero esto no quiere decir que el país acepte la violencia. Si se aprueban los diálogos en la forma descrita es porque se quiere alcanzar la paz para que no haya más víctimas, para que la muerte no siga signando la vida de los colombianos.
Para que la guerrilla abandone la lucha armada y se integre a la vida democrática y civil de la nación, porque así todas y todos tendremos un pasar apacible, tranquilo, convivente.
Por Juan Manuel Galán.- En Colombia, todos debemos ser iguales ante la ley. Esta es una máxima que no admite excepción porque cualquier forma de trato desigual constituye lo que se conoce comúnmente como discriminación. Esta semana fue promulgada una ley, de nuestra autoría, transcendental para un grupo de colombianos que se enfrenta día a día a maltratos y agravios inadmisibles, a exclusión y discriminación laboral y educativa, y a un trato diferenciado y excluyente. Me refiero a las personas con discapacidad y a la ley 1752 del 3 de junio de 2015, “por medio de la cual se modifica la ley 1482 de 2011, para sancionar penalmente la discriminación contra las personas con discapacidad”.
Por Jorge Enrique Robledo.-Entre 1990 y 2014, las importaciones agrarias a Colombia costaron 76 mil millones de dólares de hoy y pesaron 151 millones de toneladas. Todas ellas, por razones de clima, tierras, aguas y productores, pudieron producirse en Colombia y, peor aún, entraron al país destruyendo agro nacional. Porque en 1990 se importaba apenas el diez por ciento de los 10.3 millones de toneladas que hoy se compran en el exterior, equivalentes al 27 por ciento del total de alimentos que se producen para el consumo interno (SAC), con gravísima pérdida de la soberanía alimentaria.
Por Amylkar D. Acosta M.- Hay un antes y un después de 1991, cuando tuvo lugar la Asamblea Nacional Constituyente, que le dio a Colombia una nueva Constitución Política, erigiendo el Estado Social de Derecho como quintaesencia de la misma. Con la expedición de esta nueva Carta se produjo un verdadero remezón de todo el andamiaje institucional del país, fue lo que denominó ex ex presidente Cesar Gaviria, inspirador de la misma, un “revolcón”. Se convocó una Asamblea Constitucional para reformarla, pero a la postre se transfiguró en Constituyente al declararse, con el consentimiento de la Sala constitucional de la Corte Suprema de Justicia, como omnímoda y prevalidos de tan amplios poderes los constituyentes se dieron a la tarea de hacer borrón y cuenta nueva. Ellos, a su manera e imitando a Rafael Núñez, cuando este impuso su Constitución de 1886 y defenestró la de 1863, pudieron haber dicho: “la Constitución de 1886 ha dejado de existir”.
Entre el Gobierno y las Farc se había hablado hace unos meses del “desescalamiento” del conflicto armado, figura que entendimos como un preludio del cese bilateral y definitivo del fuego; como una forma de ir bajando las escalas de la guerra hacia la paz; como una paulatina disminución de los ataques de parte y parte, con el objeto de ir alcanzando unos mínimos de confianza que permitieran a los negociadores en La Habana discutir sin las interferencias generadas por las noticias de muertes y atentados.
Por Jaime Pinzón López.-Otto Morales Benitez, el gran colombiano que nos deja, aun cuando su nombre y su obra quedan inscritos en la historia, quien propugnó el júbilo de la honradez como mandato para los que intervienen en política, profundizó en el tema de la paz, inherente a lo agrario y laboral. En su análisis de los conflictos, desde la independencia, con el estudio del mestizaje, educación y cultura, recalca la desigualdad social. La violencia está vinculada a la concentración de la propiedad de la tierra, a su subutilización y a la mala relación de capital trabajo.