Opinión
“Defender principios que han sido sagrados en nuestra tradición de manejo de la política exterior como el del rechazo a la utilización de la fuerza para resolver desacuerdos territoriales, es un tema que el canciller Murillo no podrá eludir y si lo hace su responsabilidad histórica será enorme y porque tendrá gravísimas consecuencias para Colombia”.
Por Fernando Cepeda Ulloa*. -El ministro Murillo que ya lleva varios meses en el cargo y desempeñó cabalmente su tarea como embajador ante la Casa Blanca no está aterrizando en un campo desconocido. Se diría que lleva casi dos años de excelente preparación.
Aparte de los temas que son propios y no siempre fáciles del trabajo de la Cancillería, estamos viviendo en un mundo muy complejo que demanda de sus protagonistas en el área internacional muy buena información, apropiados conocimientos, y un manejo muy cuidadoso, en ocasiones sutil. La verdad es que Colombia ha perdido mucha vigencia en el mundo internacional. Y, algo que no había ocurrido, se utiliza la ruptura de relaciones diplomáticas con una frecuencia que jamás habíamos conocido. Como si no existieran más herramientas en la vida diplomática para manejar los desacuerdos o los desencuentros con otras naciones. El propio ministro Murillo formalizó la ruptura de relaciones diplomáticas con una nación que ha tenido enorme significado con respecto a los temas de seguridad en Colombia.
Infortunadamente, el interés de la ciudadanía colombiana y aún de personas que ocupan cargos de dirección en el sector empresarial por los temas de la política internacional es muy precario. Parece que no formamos parte del mundo globalizado. Y que no se aprecian todas las oportunidades y ventajas que una apropiada inserción de Colombia en ese mundo podría tener para nuestro mejor bienestar.
La tarea que tuvo el ministro Murillo en Washington no era fácil. Y la supo llevar de la mejor manera. Y la que ha tenido como canciller encargado ha sido también muy compleja. Recordemos el tema de los pasaportes o el de las relaciones con Venezuela o con Argentina.
Quiero llamar la atención sobre un tema que hasta el momento ha merecido muy poca consideración, casi diría que ninguna, por parte de los medios de comunicación o de la Academia o de otras instituciones o de agencias que no se pueden permitir el lujo de no valorar el significado de lo que está ocurriendo y lo que puede ocurrir. Me refiero al gravísimo problema entre Venezuela y Guyana por la región del Esequibo. Venezuela cada día adopta una actitud más nacionalista, más patriotera, más beligerante frente a esa pequeña nación. Alega ser la propietaria del Esequibo y sus inmensos recursos petroleros y mineros, maneja una retórica abiertamente inconveniente sobre el tema, ha generado una situación casi de razón de ser, dicen algunos, de las fuerzas militares frente a este tema y como que acusa de antipatriota a cualquier ciudadano que no esté de acuerdo con este tipo de comportamientos. La verdad es que ha habido un escalamiento militar tanto aéreo como marítimo que ha obligado a países como Gran Bretaña y Estados Unidos a realizar gestos de naturaleza militar que buscan enviar un mensaje de apoyo a este pequeño país.
Sería una verdadera catástrofe de nuestra política internacional continuar con la pasividad frente al desafío descomunal de todas las normas internacionales y de las mejores tradiciones de nuestra región en materia de respeto a la soberanía territorial de los países. El silencio de la Organización de Estados Americanos y de otras agencias multilaterales es inaceptable. Hay demasiados ejemplos de la amenaza y la intimidación permanente del gobierno de Maduro contra Guyana. Defender principios que han sido sagrados en nuestra tradición de manejo de la política exterior como el del rechazo a la utilización de la fuerza para resolver desacuerdos territoriales, es un tema que el canciller Murillo no podrá eludir y si lo hace su responsabilidad histórica será enorme y porque tendrá gravísimas consecuencias para Colombia.
Bogotá, D. C, 20 de mayo 2024
*Analista Político, Catedrático. Exministro de Estado
“Las finanzas públicas del país se encuentran en situación calamitosa; situación que apenas empieza a salir a flote”.
Por Juan Camilo Restrepo*. - Existe en el país un malestar creciente de las regiones con el gobierno central. Por todos lados se solicita ampliación del sistema general de participaciones que, con el correr de los años, se ha venido cerrando sobre el cuello de las entidades territoriales y está a punto de asfixiarse.
El situado fiscal, originalmente diseñado en la Constitución de 1991, disponía que los departamentos y municipios participaran en un 46.5% de los ingresos corrientes de la Nación. Fue ésta la piedra angular sobre la cual se diseñó el ambicioso esquema de la descentralización fiscal en Colombia.
Sin embargo, con el correr de los años y en virtud de dos actos legislativos, el 01 de 2001 y el 04 de 2007, la situación de las participaciones de las entidades territoriales en las rentas nacionales se ha vuelto calamitosa: hoy en día apenas participan en el 20% de los ingresos corrientes de la Nación; es decir, una suma más de 26 puntos porcentuales inferiores a la que se buscó con la Carta Política del 91.
Par remediar esta situación -sin caer en un federalismo alocado- se están moviendo algunas iniciativas. Pero todas ellas chocan contra la insensibilidad del gobierno central que hace muy improbable pensar que el nudo corredizo que hoy asfixia las finanzas de departamentos y municipios pueda aflojarse en los meses venideros.
El gobernador de Antioquia está promoviendo un referendo constitucional para aliviar esta situación. En las conferencias de gobernadores recientes no se habla de otra cosa. Y en el Congreso Nacional fue aprobado en primer debate un acto legislativo (No. 18 de 2024) por el cual se busca, gradualmente, retornar a la situación existente al momento de aprobar la Constitución del 91.
Sin embargo, y seguramente por razones asociadas a la caída de los recaudos y al voraz empeño del gobierno central para aumentar sus propios gastos definidos desde Bogotá, estas iniciativas están chocando contra una muralla de indiferencia del gobierno central.
Ariel Ávila, que fue el ponente en la Comisión primera del Senado del primer debate del acto legislativo No. 18 de 2024, con un excelente documento, relata cómo en su condición de ponente solicitó al ministerio de Hacienda la opinión sobre el retorno a los porcentajes de las transferencias hacia las entidades territoriales para buscar reencontrar los niveles originarios previstos en la Carta del 91.
Cuenta el senador Ávila en su ponencia que la única respuesta que obtuvo del Ministerio de Hacienda en comunicación del 11 de octubre de 2023, fue que “se abstenía de dar concepto favorable a la iniciativa”.
Esta destemplada respuesta del ministerio de Hacienda no se compagina con la promesa que hizo el presidente Petro a los gobernadores reunidos en Cartagena recientemente, según la cual el gobierno sería favorable a incrementar el porcentaje de las entidades territoriales en el sistema general de participaciones.
No es sorprendente esta contradicción del gobierno central: las finanzas públicas del país se encuentran en situación calamitosa; situación que apenas empieza a salir a flote. Los anuncios de que se va a buscar una flexibilización de la Regla Fiscal, la implantación de inversiones forzosas y una nueva reforma tributaria, son apenas tres expresiones de la condición menesterosa en que se encuentran las finanzas del gobierno central.
Y mientras desde la Casa de Nariño se anuncian más y más programas de gasto público comandados por el presidente Petro, no es sorprendente que los departamentos y municipios estén quedando en la cola de las prioridades.
Bogotá, D. C, 19 de mayo 2024
*Abogado y Economista. Exministro de Estado.
“Al parecer al Presidente no le obedecen, porque a contrapelo de sus directrices, como ya lo vimos, la plata sigue en las fiducias y la paquidermia del Estado frena la ejecución de la inversión pública en los momentos en los que más se requiere”.
Por Amylkar D. Acosta M* - La economía colombiana arranca el 2024 con el pie izquierdo, sigue rengueando sin levantar cabeza. Según el más reciente reporte del DANE, en el primer trimestre de este año el PIB tuvo un magro crecimiento del 0.7% y aunque la proyección del Gobierno para el año completo es de 1.5%, el Banco de la República revisó a la baja su previsión desde 1% a 0.8%, el Banco Mundial hizo lo propio, recalculándolo de 1.8% a 1.3% y por su parte el FMI desde 1.3% a 1.1% (¡!).
Y no es para menos, después del débil comportamiento de la economía, que registró un crecimiento de 0.7% en el primer trimestre de este año. Ello llevó al profesor de la Universidad de los Andes Marc Hofstetter a afirmar que “estamos estancados…Si uno quiere mirar lo que ha pasado en los seis trimestres que llevamos de este Gobierno, la actividad económica ha crecido 1%. Este es un dato muy malo”.
El Ministro de Hacienda Ricardo Bonilla ve el vaso medio lleno y con su optimismo panglosiano reaccionó al momento de revelarse estas cifras matizando los resultados, afirmando que “el cuarto trimestre de 2023 terminó con un crecimiento de 0.3%, que significa que comenzó la reactivación de la economía que se debe reflejar en este 2024”, asumiendo que entre el último trimestre de 2023 y el primero de este año el PIB creció 1.1 puntos porcentuales, cuando la comparación, en rigor, debe hacerse es con igual trimestre del año anterior, cuyo crecimiento fue de 2.7%, es decir 2 puntos porcentuales por debajo. Peor aún si lo comparamos con el primer trimestre de 2022, cuando se registró un crecimiento del 8.2%!
Pero mientras él ve el vaso medio lleno la mayoría de los analistas coinciden en verlo más bien medio vacío. Empezando porque el crecimiento económico completó 4 trimestres consecutivos rozando el cero.
Excepción hecha del sector agropecuario, más el pecuario que el agrícola, que creció el 5.5% y el repunte de obras civiles pasando con un crecimiento del 7.5%, pero que se ha visto contrarrestado por la caída del – 6.8% en vivienda, los demás sectores productivos ajustaron entre 4 trimestres consecutivos a la baja la industria manufacturera y 5 trimestres el comercio. 35 de sus 39 actividades en baja durante 15 meses consecutivos. Igual que ocurrió con el crecimiento del PIB en 2023, de no ser por el crecimiento de la administración pública (5.3%), que contribuye con 0.7 puntos porcentuales al dato final, el crecimiento del PIB en el primer trimestre de este año hubiera registrado una baja del - 0.1%.
En gran medida la baja en la producción responde al descaecimiento de la demanda. Al tiempo que el consumo final se ha estancado, registrando un crecimiento de sólo 0.4% para el primer trimestre de 2024, particularmente el consumo de los hogares creció un pírrico 0.6%, el consumo final del Gobierno registró una tasa negativa de – 0.7%, reflejando fielmente la baja ejecución del Presupuesto general de la Nación (PGN), que el año pasado cerró en el 70.5%, nivel este que no se veía desde el 2013 cuando alcanzó el 70.9%. En este primer trimestre sigue el rezago en la ejecución alcanzando el 14.3%, cuando a estas alturas debería estar en 33% (¡!).
Afirma José Ignacio López, Presidente del Centro de estudios económicos ANIF, que “creemos que los siguientes trimestres tendrán un comportamiento similar al primero, repuntando hacia el segundo semestre del año para tener un cierre cercano al 1.1% anual”. Ello se explica en gran medida por el comportamiento del rubro de inversión, el cual registró un bajonazo en el 2023 del - 24.8% y en el primer trimestre de este año del - 13.64%. Acumula ya 5 trimestres a la baja. El nivel alcanzado de inversión en este trimestre estuvo por debajo del 15% del PIB, el más bajo desde 2005.
Y, como es apenas obvio, la baja en la inversión y la pérdida de su efecto multiplicador sobre las demás variables de la economía que se viene registrando inhibe y arrastra consigo a la baja el crecimiento del PIB, al tiempo que condiciona el crecimiento potencial de la economía, el cual pasó del 4.8% en el 2012, aupado por el largo ciclo de precios altos de los commodities (2003 – 2011), al 3.5% en 2016 y actualmente llega a duras penas al 2.5%. Y es bien sabido que mientras la economía crezca por debajo del 3.5% no sólo no genera empleo sino que lo destruye, ello explica que las tasas de desempleo de un solo dígito han sido sólo flor de un día.
Ante la ralentización del crecimiento de la economía de enantes y su estancamiento ahora se impone la necesidad de implementar por parte del Gobierno de un plan de choque mediante una política contracíclica tendiente a reactivar la economía. El Presidente Gustavo Petro, ante el mediocre desempeño de la economía el año anterior, reaccionó diciendo que “el gobierno nacional tiene una responsabilidad. Cuando baja la inversión privada, debe crecer la pública”. Pero, al parecer al Presidente no le obedecen, porque a contrapelo de sus directrices, como ya lo vimos, la plata sigue en las fiducias y la paquidermia del Estado frena la ejecución de la inversión pública en los momentos en los que más se requiere.
Finalmente, bien vale la pena que el Gobierno escuche y tome nota de las recomendaciones que desde el sector productivo, los gremios y los centros de pensamiento se le vienen planteando en el propósito de sacar la economía del letargo en el que está. Como lo afirmó el Director de FEDESARROLLO Luis Fernando Mejía “desde la política pública acelerar el crecimiento, primero con la adecuada ejecución del presupuesto que continúa por debajo del promedio histórico de los últimos cinco años”. Y llamó la atención sobre un factor que viene gravitando sobre la economía y su desempeño, que “tiene que ver con eliminar los factores de incertidumbre que ha sido una barrera especialmente frente al crecimiento de la inversión, de la formación bruta de capital”. A este propósito bien dijo el premio Nobel de economía Joseph Stiglitz que “las inversiones en confianza no son menos importantes que las inversiones en capital humano y maquinaria”. Y en Colombia estamos urgidos de la una y de la otra!
Cota, mayo 18 de 2024
*Economista. Expresidente del Congreso y Exministro de Minas y Energía.
www.amylkaracosta.net
“Robar, por desgracia, es un verbo que se conjuga sin talanqueras éticas en gobiernos de derecho o izquierda, no tiene ideología, ni respeta banderas partidistas”.
Por Hubert Ariza*. - Ante los ojos de la mayoría de los colombianos no es un estereotipo que el sello de la política haya sido la corrupción, que es el cáncer que se devora la democracia y aúpa los discursos populistas de derecha o izquierda.
El Gobierno de Petro llegó al poder en 2022, precisamente, con el voto castigo de sectores sociales y clases medias hastiadas no solo del mal manejo gubernamental del estallido social y el impacto de la pandemia, sino, especialmente, por los graves casos de corrupción que marcaron el cuatrienio Duque y navegan en la impunidad. Su opositor, Rodolfo Hernández, estaba, además, incurso en graves investigaciones por sobornos cuando se desempeñó como alcalde de Bucaramanga, que luego fueron falladas en su contra.
Pero ahora, la corrupción contamina el cambio y hace mucho más difícil el camino de las reformas del Gobierno Petro y sus anhelos de reelegir su proyecto político, en una campaña presidencial que avanza a toda marcha y en la que, sin embargo, no es claro aún cuál será el mensaje que se impondrá en esa disputa política que desde ya se anuncia como marcada por la polarización y los discursos de odio.
Sin duda, la lucha contra la corrupción tendrá un alto impacto en el debate electoral en ciernes, dado el desastre para el Ejecutivo que han significado las revelaciones sobre el desvío de miles de millones de pesos de dineros públicos a particulares y congresistas en la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, UNGRD, y la cadena de sucesos judiciales y políticos que ha generado.
Es largo el listado de graves casos de saqueo del erario que han marcado a Colombia en las últimas décadas, la mayoría sin castigos ejemplares o sanción social a los responsables. Cada presidente ha tenido su cruz a cuestas. Desde López y la Handel, Gaviria y el apagón, Samper y el proceso 8000, Pastrana y Chambacú, Uribe y Agro Ingreso Seguro, entre otros; Santos y Odebrecht, Duque y el Ocad Paz. Y ni hablar de los cientos de gobernadores y alcaldes destituidos por el ministerio público, incluso el mismo Petro, por casos de corrupción, quien logró regresar al poder y cambiar el derecho disciplinario interno gracias a una histórica sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. El caso Odebrecht es el macrocaso emblemático más reciente, que muestra el déficit de justicia del país: mientras en otras naciones esa multinacional recibió castigos ejemplares, en Colombia no se pasó de titulares escandalosos sobre investigaciones penales y fiscales que no terminaron en nada.
La insuficiencia de transparencia y justicia es enorme en un país asfixiado por la ilegalidad y la violencia. La impunidad es la marca de un sistema judicial que ha sido incapaz de derrotar ese monstruo que se devora la democracia y mata más que la guerra, como bien lo señaló el exprocurador Fernando Carrillo Flórez.
Un sistema judicial en crisis que cayó, hace pocos años, en manos del llamado Cartel de la Toga, que aumentó la falta de confianza. A ello se sumó una Fiscalía hiperpolitizada y convertida en fortín de la oposición política a Petro, para impulsar la carrera presidencial del titular. Además de una Procuraduría en modo oposición a la que desde muchos sectores se pide su eliminación por innecesaria o, por lo menos, una reforma profunda que permita que se apliquen las recomendaciones de la CIDH.
Durante décadas el país creyó que la principal amenaza al bienestar y el desarrollo era el conflicto armado interno, hasta que descubrió, luego de los acuerdos de paz de La Habana con las Farc, que silenciaron los fusiles por un corto espacio de tiempo, que era la corrupción la causa de la mayoría de los males nacionales. Se calcula que 50 billones de pesos anuales se quedan en los bolsillos de los inescrupulosos. Lo grave es que no se coparon los territorios abandonados por las extintas Farc y se permitió que nuevos actores armados ilegales los ocuparán y la guerra se reciclara con otros actores y la corrupción avanzara sin importar de qué color político es el inquilino de la Casa de Nariño. Porque la corrupción no tiene ideología, ni respeta banderas partidistas. Robar, por desgracia, es un verbo que se conjuga sin talanqueras éticas en gobiernos de derecho o izquierda.
Y el Gobierno Petro que llegó con la bandera de la lucha contra la corrupción, ha caído en el terreno fangoso de la falta de transparencia de altos funcionarios que no han temido llevarse por delante la imagen de su jefe, boicoteando el ímpetu reformista de la administración, bloqueando la agenda legislativa y metiendo a la izquierda en el mismo costal de la derecha, ampliando el partido de los arrepentidos por votar por la izquierda.
Los escándalos de la UNGRD, son hoy el insumo que alimenta el discurso de una derecha radical que intenta minar el futuro del Gobierno nacional y etiquetarlo como el más corrupto de la historia. Los carrotanques de la UNGRD han atropellado de frente a las cabezas del Congreso de la República y a una treintena de congresistas, cuyos nombres se espera conocer muy pronto. La demolición llega hasta el Partido Verde, que ha visto desmoronar su representación en la Casa de Nariño y salir por la puerta a su referente ético, el profesor Antanas Mockus, y a una de las dirigentes políticas más polémicas y combativas de los últimos años, y segura aspirante presidencial, la exalcaldesa Claudia López, quien hoy es blanco de todo tipo de ataques por su supuesto oportunismo político y su permanente cambio de discurso para llegar al poder.
Todo cuanto sucede hoy alrededor de los graves casos de corrupción, tanto en la pasada campaña presidencial, como en el actual Gobierno, es una prueba de fuego a la nueva Fiscal, quien llegó con un mandato de sanear la entidad del virus opositor y pendenciero que dejó su último director. Y se espera que la anunciada reforma a la justicia llegue en la próxima legislatura para surtir el viacrucis del trámite respectivo, permitiéndole al ministro de Justicia lucirse y dejar huella.
El presidente Petro ha dicho al respecto que espera que esa reforma simplifique los procesos, acercándolos a la verdad y no a la venganza. “No creemos en una justicia vengativa, creo que eso solo reproduce las condiciones de la violencia en Colombia. Porque si se establece la verdad judicial, pues la justicia es eficaz, esos son sinónimos los dos conceptos. Y la verdad judicial trae aparejada la restauración de la víctima”, expresó sobre el proyecto a la justicia.
No se conoce aún el texto de ese proyecto de reforma y qué tanto significará en la lucha contra la corrupción. Un Gobierno que se eligió enarbolando la bandera de la justicia debe convertir la lucha contra la corrupción en eje de la transformación de la sociedad. No hacerlo es condenarse a caer en el vacío de los discursos inanes y permitir que en las próximas elecciones pesen más en las urnas los carrotanques de la miseria humana que compraron Olmedo y Sydner, y no las ejecutorias del cuatrienio y las promesas por venir de un posible nuevo gobierno de izquierda. No es imposible que Petro deje su sucesor, solo basta recordar que a pesar la catástrofe ética que significó la gestión del desaparecido Samuel Moreno como alcalde de Bogotá, la ciudad eligió a Petro como su sucesor. Y de ahí saltó a la Presidencia.
Bogotá, D. C, 19 de mayo 2024
*Periodista, internacionalista y analista político.
Tomado de El País.
“Habrá que esperar las decisiones de la Mesa de Negociaciones, que terminarán siendo trascendentales para el proceso, pues mucho me temo que se haya abierto una “Caja de Pandora”.
Por José Félix Lafaurie Rivera*. - Por compromisos gremiales en el exterior no estaré presente en la ronda de negociaciones con el ELN que inicia el 20 de mayo en Caracas, en la cual el Consejo Nacional de Participación, CNP, deberá someter a consideración de la Mesa de Diálogos los tres entregables previstos en el Acuerdo de Participación (Acuerdo 9) para esta primera fase de diseño: Un modelo de participación, unas recomendaciones y un Plan Nacional de Participación.
Los documentos, por supuesto, deben ceñirse al “mandato específico” que establece el Acuerdo para el CNP, que se precisa en el numeral 1 de su reglamento operativo, como una “instancia especial transitoria…cuyo objetivo es facilitar el desarrollo de la fase de diseño del proceso de participación”.
Consideraba entonces —y lo sigo considerando— que el diseño del Modelo y del Plan, es decir, de los instrumentos para desarrollar el proceso de participación era —valga la redundancia— un tema meramente instrumental y técnico —el “cómo” y el “cuándo” del proceso—, que podía hacerse con el apoyo de entidades especializadas como el DNP.
En consecuencia, no requería de “un proceso nacional, deliberante y propositivo”, pero, sin menoscabo de mi respeto por lo acordado, el problema viene desde el Acuerdo 9, que así lo estipuló (numeral 4.1.), o más bien, de la obsesión del ELN por que todo sea resultado de una participación, en este caso innecesaria; participación amplia que debería reservarse para las fases posteriores, ya no instrumentales, sino temáticas, de diagnóstico, formulación de propuestas y construcción del Plan Integral de Transformaciones, cuya culminación está prevista para mayo de 2025.
Además, una instancia temporal de 81 personas de 30 organizaciones diferentes, en un proceso maratónico realizando talleres con miles de personas, como en efecto se realizaron —78 con participación de 8.465 representantes de ¡3.132 organizaciones sociales! en 35 ciudades, 3 de Europa y hasta ¡19 cárceles!—, difícilmente podría “facilitar la fase de diseño”. En cambio, como al parecer sucedió, podrían desbordar las competencias del CNP.
Habrá que esperar a que los documentos sean presentados, ojalá juiciosamente debatidos y plasmados en Acuerdos, pero los que circulan, claramente las desbordaron, pues, como era de esperarse, esas “8.000 voces” no estaban interesadas en “la forma de participación de la sociedad”, como bien señala el Acuerdo para la competencia del CNP, sino en hacer propuestas sobre lo habido y por haber en lo político, lo económico y lo ambiental, recogidas en el numeral 3 del Modelo de Participación, con las que uno puede estar o no de acuerdo, pero eso no importa, pues no era ese el cometido del Consejo.
Lo grave es que ya se generó una situación de hecho, que ya se escucharon esas 8.000 voces y que, con ello, el CNP, literalmente, “defenestró” a la Mesa de Diálogos como máxima instancia, pues terminó pretendiendo imponer, nada más y nada menos, que la agenda del proceso de participación y de las negociaciones como un todo.
Más grave aún. Si se tiene en cuenta que las transformaciones que surjan del proceso pueden ser focalizadas en los territorios —bienvenidas sean—, o bien, “institucionales”, que requerirán modificaciones a la estructura jurídica del país, ya sean legales o, inclusive, constitucionales, el NP no podía, desde su condición transitoria y limitada, pretender inducir los grandes temas y las grandes transformaciones que se deriven de unas negociaciones entre el Gobierno y el ELN, sin contar, además, con las instancias institucionales —El Congreso de la República— para tramitarlas.
En fin, habrá que esperar las decisiones de la Mesa de Negociaciones, que terminarán siendo trascendentales para el proceso, pues mucho me temo que se haya abierto una “Caja de Pandora”.
Bogotá, D. C, 19 de mayo 2024
*Presidente FEDEGAN
@jflafaurie
"El presidente unas veces habla de constituyente y otras de referendo, porque él también parece turbado y perplejo".
Por Gabriel Ortiz*. - Petro y sus asesores, sus escogidos funcionarios y sus peroratas, ‘tuiter’ y opiniones, han logado confundir de tal manera a los colombianos que hoy por hoy nadie sabe qué está ocurriendo, para dónde van las cosas, ni quién tiene razón alguna del tiempo que nos tardará recuperar el rumbo.
Difícilmente se logra identificar al presidente que ganó las pasadas elecciones, ante las investigaciones que se siguen al proceso y los vericuetos que los defensores tratan de encontrar para burlar la justicia.
Hasta la cachucha lo desdibuja. Y qué decir del cambio que ha aplicado a sus peroratas, sermones y cantinelas con las que embolata al público que sale a las plazoletas. Olvidó el acuerdo nacional y cuanta promesa de unidad esbozó durante su campaña y primeras apariciones como gobernante. Tal vez está consternado porque nada le sale bien y porque quienes designan para cargos importantes, medianos y pequeños, se obnubilan con los fondos de las entidades que les encomiendan, e ingresan a la corrupción.
Entre tanto, su manera de gobernar y la que le encomiendan sus asesores, consejeros y partidarios, lo llevan a cometer errores y actuaciones poco lógicas. Fue buen parlamentario, pero no gobernante.
Los medios se desbordan al registrar cada perorata o cada supuesta genialidad que expone en sus inagotables ‘tuiters’ y apariciones. Inclusive llegan a suavizar los rudos ataques a la prensa y a los periodistas.
De cielo y tierra aparecen críticas a sus equivocaciones y exageraciones, que desde luego no son tomados en cuenta por sus aliados, porque encuentra la manera de amainarlos y ocultarlos.
Parece haberse aliado con los grupos guerrilleros, a los cuales les perdona cuanto atropello cometen con las poblaciones rurales, a las que manejan a su antojo. Les ordenan paros armados o sus vidas. Manejan el secuestro y el cese al fuego a su manera. Se burlan de los negociadores, mientras el presidente dice que irá a la ONU para denunciar boicoteos a su plan de paz.
El Ejército, entre tanto, debe obedecer a su jefe máximo, cuando les ordena no disparar, así se trate de un grupo subversivo. Por fortuna, recientemente le recordaron a Petro que el compromiso de las fuerzas armadas es defender la Constitución y no participar en política.
Mientras el país llega a la gran confusión actual, el comercio cae estruendosamente a un -5.6 y la industria manufacturera está en crisis, dice la Andi. Nada qué hablar del resto las cifras nacionales y el trauma que toda la nación soporta con la reforma tributaria de Petro. El ministro de Hacienda pregona imaginarias e irreales cifras económicas.
El palo no está para cucharas: la confusión, el desorden, la inseguridad, la pobreza, el desempleo, el enredo en que se encuentran las reformas que imaginó Petro, le dicen a Colombia que tiene que armar un nuevo orden en todos los aspectos. El presidente unas veces habla de constituyente y otras de referendo, porque él también parece turbado y perplejo.
BLANCO: UN, el banco del colombiano más rico, llegó para competir con mucha fuerza en el mercado financiero colombiano.
NEGRO: Luto en el periodismo colombiano. Falleció el colega Julio Avellaneda, gran periodista en el campo económico. Y el luto cubre a Jaime Viana. Nuestras condolencias por la ausencia de su señora madre.
Bogotá, D. C, 17 de mayo 2024
*Periodista. Exdirector del Noticiero Nacional, Telematinal y Notisuper.
“Mi invitación hoy es a que se “serene”. Que intente por un segundo ejercer como Presidente y busque la unidad, que no desprecie el rigor y lo técnico en el diseño de sus propuestas y que construya más consenso alrededor de ellas.”
Por José Manuel Restrepo*. - Presidente: Nunca ha sido, ni es fácil ejercer su cargo. El ejercicio de lo público siempre está lleno de trabas, controversias, frustraciones y desafíos, donde por más buena fe que se tenga, los resultados no siempre se alcanzan. Uno de los caminos para logarlo con éxito, es mucho de cabeza fría y tenacidad para gobernar, pero también una alta dosis de humildad para identificar lo que se puede y cómo lograrlo.
Inicio recordándole el Artículo 188 de la Constitución Política, que usted juró cumplir fielmente, que establece que usted simboliza la unidad nacional y que se obliga a garantizar los derechos, deberes y libertades de todos los colombianos. Y ese juramento lo hizo después de haber sido elegido por una mayoría exigua, pero al ser presidente, con la misión de gobernar en beneficio de todos los colombianos.
En segundo lugar, reconozco, como definió su mandato, que Colombia tiene muchas necesidades sociales y económicas. Necesidades que tienen que ser enfrentadas en el marco del respeto a las instituciones que tiene nuestra democracia, donde hay tres ramas independientes del poder público: el ejecutivo, el legislativo y el judicial. Esto quiere decir que un Presidente no está por encima de las tres.
Por esto anterior, nadie entiende sus actitudes recientes, en las que tácita o explícitamente desconoce los pesos y contrapesos de la democracia, descalifica instituciones o medios de comunicación, ignora las decisiones del Congreso, o acude a la posverdad para argumentar sus actuaciones. Esto menos se entiende cuando justamente usted prometió proteger esas instituciones.
Pero tampoco nadie entiende el llamado con odio que usted hace a los ciudadanos, y la forma como nos incita a la división y con ello a la violencia. Recuerde que usted debe ser ejemplo nacional, y sus actuaciones polarizantes, poco o nada construyen un mejor país. No olvide que su mandato termina en dos años y es su responsabilidad que el Estado no siga una senda de deterioro, sino que continúe, independiente de las ideologías que nos gobiernen. Tampoco actúe con “Síndrome de Adán”. Estado ha existido desde antes, y muchas cosas funcionan bien. Usted no está refundando la nación.
Presidente, tampoco suena muy sensato, que usted se victimice. Nadie quiere ni le está haciendo ni un golpe ni duro ni blando. Muchos de los errores, dificultades y escándalos son de su responsabilidad o de las de su equipo de trabajo.
Mi invitación hoy es a que se “serene”. Que intente por un segundo ejercer como Presidente y busque la unidad, que no desprecie el rigor y lo técnico en el diseño de sus propuestas y que construya más consenso alrededor de ellas. Lo invito además a que deje tanto discurso o iniciativa y lo traduzca en acciones. Menos “bla” y más resultados.
De corazón, Presidente, quienes estamos en orillas ideológicas contrarias queremos también lo mejor para Colombia. Pero esto no lo vamos a lograr si usted no actúa con nobleza y grandeza de un líder que reúna.
Pero por favor Presidente, no le quite la esperanza a este país, que siempre hemos tenido, a pesar de los difíciles momentos de nuestra historia.
Bogotá. D. C, 17 de mayo 2024
*Rector Universidad EIA
“Si no tomamos decisiones de fondo sobre la educación y hacemos un esfuerzo para estar algo listos ante la automatización y la Inteligencia Artificial (IA), seremos un país con un rezago irremediable”.
Por Paloma Valencia Laserna*. -En medio de tantos proyectos y asuntos pocos han reparado el proyecto de ley estatutaria para la educación. No es nada memorable. Un decálogo de derechos fundamentales sin asideros fiscales ni mecanismos eficaces. Se trata de otro más de la lista larga de los proyectos de gobierno, llenos de buenas e inocuas intenciones y, de cuando en cuando, un asunto de fondo de altísimo contenido ideológico que sino destruye, daña.
Ante la inmensa crisis de la calidad de la educación básica y media que vive el país, uno esperaría una apuesta por cerrar las brechas ahí: en la infancia y el bachillerato que es el origen del problema. Ahí donde se crean las mayores inequidades no hay nada. No aparecen por ninguna parte las competencias básicas de lectoescritura, matemáticas y ciencias en donde tenemos las fallas más protuberantes. Se incluyen conocimientos tradicionales y étnicos que podrían ser un excelente complemento, pero sin las competencias básicas nos deja en el limbo. Para los niños lo único que aparece es la incorporación de aquellos entre 3 y 5 años estarán ahora bajo FECODE. Más que una apuesta por la primera infancia parece el cumplimento de una promesa de campaña a un donante.
No hay ni atisbos de un sistema de calidad que nos permita evaluar docentes, estudiantes, currículos, ni instituciones. Es como si la calidad fuera un asunto secundario. Pareciera que la apuesta es crear y crear cupos, sin importar su calidad.
El proyecto deja por fuera la educación para el trabajo. Cuando le pregunté a la ministra me contestó que hacía parte de la educación superior. No lo dice el proyecto en ninguna parte. Y su ausencia deja ver otra de las protuberantes fallas del proyecto: no crea, no describe, no articula el ecosistema de educación. Uno quisiera un diseño preciso que permita identificar las rutas, las puertas de integración para permitir múltiples entradas y salidas; cómo se pasa de la educación para el trabajo a la educación superior, como transita uno con otro, cuál es la complementariedad. Nada.
Como consecuencia de esa falta de articulación tampoco hay fuentes de financiación. Más aún, el proyecto tampoco tiene estudio de impacto fiscal. ¿Cuánto vale que le entreguen los niños de 3-5 años a FECODE? ¿Qué pasa con las madres comunitarias? ¿Se puede financiar la educación privada con becas o concesión?
En el origen del proyecto hubo una omisión total a la educación privada: un olvido, una ausencia o un deseo de exclusión. En Cámara se incluyeron un par de referencias al sistema mixto. Sin que se desarrollara la necesidad de que los recursos lleguen, que el sistema se asuma realmente como mixto, donde convivan, se nutran y se integren. Esto preocupa sobre manera pues sería un intento más del Gobierno de destruir los sistemas mixtos, educación, pensiones, servicios públicos, para obligarnos a todos a la estatización.
Hay asuntos habilidosos y oscuros: cambian la naturaleza de la educación que pasa de ser servicio público esencial a ser un bien público. Así eliminan la prohibición de huelgas y se abre un nuevo ámbito: ¿Qué significa ser un bien público para el caso de las universidades privadas? ¿El Estado o los gobiernos podrán tener injerencia?
Y llegando a la autonomía universitaria enfrentamos lo más grave. Pretenden que la elección de los rectores y directivos de las universidades se haga con democracia directa: esto es que los estudiantes escojan el rector. Estamos viendo lo que pasa en la Universidad Nacional donde pretenden desconocer la decisión del Consejo Directivo en una clara violación de la autonomía universitaria. Es impresentable lo que el Presidente y la ministra le están haciendo a la Nacional. La universidad es un patrimonio de todos los colombianos. Hay que defenderla para los futuros estudiantes, para el progreso de Colombia.
La mediocridad de la norma se explica, según dicen, porque fue dictada por algunos colectivos de estudiantes que están pensando en hacer política desde las universidades y el gobierno cree que aquello lo fortalecerá políticamente. Por eso las ideas de expertos y rectores fueron abiertamente ignoradas.
Si no tomamos decisiones de fondo sobre la educación y hacemos un esfuerzo para estar algo listos ante la automatización y la Inteligencia Artificial (IA), seremos un país con un rezago irremediable.
Bogotá, D. C, 17 de mayo 2024
*Senadora Centro Democrático
“Los colegios tienen la obligación de asistir y proteger al niño para garantizar su desarrollo armónico e integral”.
Po José G. Hernández*. -Con base en las experiencias de otros países, veintisiete establecimientos educativos de Bogotá -que integran la Unión de Colegios Internacionales de Bogotá- han resuelto prohibir a sus alumnos el uso de teléfonos celulares durante la jornada escolar. Los directivos aluden al "impacto significativo que los dispositivos móviles, incluidos celulares, relojes inteligentes y otros aparatos de uso personal, está teniendo en los estudiantes".
En criterio de la asociación educativa en referencia, son graves los daños que genera en los menores el uso permanente de tales instrumentos de comunicación -inclusive mientras se desarrollan las clases y demás actividades estudiantiles-, y, por tanto, es necesario que las instituciones escolares adopten medidas, con miras a la protección de aquéllos.
En efecto -dicen- “las investigaciones disponibles son contundentes y muestran que la presencia de estos dispositivos durante la jornada escolar tiene efectos adversos sobre la salud mental, contribuye al desarrollo de comportamientos adictivos, se reduce la calidad de las interacciones sociales, disminuye el interés por la actividad física, se incrementa el bullying y cyberbullying, además de generar una disminución importante en el rendimiento académico”.
Los aludidos motivos de la medida anunciada encuentran sustento en estudios sicológicos y de pedagogía adelantados en organizaciones públicas y privadas. La Unesco, por ejemplo, ha manifestado que la constante dependencia de los aludidos aparatos “ocasiona la distracción de los alumnos en el aula, lo que a su vez provoca un peor rendimiento de los estudiantes”.
Las razones son claras: al revisar las políticas educativas en más de doscientos países y los resultados del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA), la Unesco encuentra una relación negativa entre el uso excesivo de las TIC y el rendimiento de los estudiantes.
Por eso, tras la iniciativa francesa, en 2018, países como Finlandia, Grecia, Suecia, Italia y Países Bajos, han entrado a prohibir los celulares durante las jornadas docentes o a facultar a los profesores para adoptar la medida en concreto, según el comportamiento de los alumnos.
Algunos se preguntan si, a la luz de la Constitución colombiana, la adopción de esta medida implica una vulneración de la libertad y los derechos de los estudiantes.
No. Ningún derecho es absoluto. Su ejercicio implica deberes, límites y cargas. En especial, si con el pretexto de un derecho o de su libertad, una persona hace algo que se sabe dañino para otras personas o para sí misma, restringirlo o impedirlo es indispensable en beneficio de la comunidad y la convivencia. Así, como lo hemos expresado en otra columna, impedir que personas llevadas por el vicio de drogas y sustancias alucinógenas, so pretexto de un mal entendido desarrollo de su personalidad, las consuman en cualquier parte -inclusive ante los niños o adolescentes- es una obligación del Estado.
Lo propio ocurre en el asunto que tratamos. Los niños no pueden ser autómatas, esclavizados, dependientes del celular, completamente ajenos a cuanto los rodea. Tienen derecho liberarse de esa dependencia. Entre sus derechos están la salud física y mental, la educación, el cuidado, la protección. Y nadie duda de que los colegios tienen la obligación de asistir y proteger al niño para garantizar su desarrollo armónico e integral.
Bogotá, D. C, 15 de 2024
*Expresidente de la Corte Constitucional
“La modernidad y la tecnología han hecho al mundo más cercano, pero más frio, nos preguntamos cómo será la sociedad del futuro, ¿cuándo gran parte de las actividades sean sustituidas por la Inteligencia Artificial?”
Por Juana Yolanda Bazán Achury*. - Hoy no escribiré sobre política, corrupción o asuntos jurídicos, cambiaré el tema, hablemos de las cosas buenas que hemos perdido, época en que no había odios, ni rencillas, ni hermanos separados, se hablaba el mismo idioma pese a ser contrarios en las ideas, pero comprometidos con la vida; recordé la época epistolar, estando de visita en la Feria del Libro, tuve muchas emociones al ver tanta gente que todavía se interesa por los libros.
La lectura en el papel es insustituible, es un verdadero deleite disfrutarla, en tanta variedad de títulos de libros, me llamó la atención el del escritor de apellido Galarza, titulado “Mi época epistolar”, al ojearlo encontré el esbozo de muchas cartas y pensé: La costumbre epistolar desapareció con la época moderna.
Que emocionante era cuando esperábamos el correo con ansias, para recibir noticias de los ausentes o también esperábamos un telegrama, cuando llegaba una carta nos emocionábamos y hasta la olíamos, con la esperanza que trajera las noticias de un ser querido, nos generaban grandes emociones, incluso cosas que pudieran parecer cursis, pero tenía valor sentimental y cuando se despedían ponían la famosa frase, tuyo o tuya firmando la misiva.
La época epistolar es tan antigua que, en la biblia, siendo el libro más viejo contiene las epístolas escritas por los apóstoles (Las Cartas), muchas veces escuchamos en las iglesias la epístola de San Juan, la epístola de San Lucas, la epístola de Pablo, y las epístolas también están en los evangelios; a través de ellas precisamente de este género se ha comunicado por siglos la Iglesia Católica con los creyentes.
Con la llegada de la modernidad, internet, teléfonos inteligentes, el email, whatsApp y toda forma de inteligencia artificial, no se ha vuelto a escribir una sola carta, se acabó la época epistolar ya no podemos desahogarnos en cartas y letras, con ella se perdió la confianza y la comunicación a través de las letras, todo es absolutamente impersonal, las letras son todas iguales, no se diferencia quien escribe, con una carta manuscrita, se sabía quién escribía por su caligrafía, su ortografía y redacción. La letra demostraba la personalidad del remitente.
Quienes pertenecemos a la época en la que se caminaba tranquilamente por la calle, jugando en el vecindario, vivimos la juventud, sin acceso a los medios digitales, ni redes sociales, ni cámaras de vigilancia, por lo que el trato con los vecinos era familiar, vivimos alejados de la robótica y éramos felices.
En esa época se respetaba a los mayores, se recibían consejos de los tíos, de los abuelos, había acatamiento hacia los profesores a quienes se admiraba, más no eran objeto de burlas como hoy. Los consejos y ayudas no eran impersonales, a través de las redes sociales como sucede ahora, donde es mejor buscar las soluciones a través de Internet, que socializar los problemas con quiénes están en disposición de ayudar.
Se escuchaban serenatas y los chiflidos de los muchachos, cada persona tenía una forma de silbar que la identificada, para llamar o convocar a la reunión de amigos de colegiales.
Los piropos eran discretos y elegantes, para cortejar una mujer, nunca para irrespetarla. La sexualidad estaba rodeada de respecto, recato y dignidad, hoy, a través de las redes sociales todo se hace público, hasta los más íntimos detalles.
La tecnología ha transformado nuestra vida cotidiana. Hoy en día, no es posible imaginar un mundo sin smartphones, computadoras y acceso a Internet. Los avances tecnológicos nos han brindado una gran cantidad de herramientas y servicios que nos hacen la vida más cómoda y eficiente. Desde la posibilidad de comunicarnos instantáneamente con personas de todo el mundo hasta la facilidad de acceder a información y servicios en línea, la tecnología se ha convertido en una parte integral de nuestra rutina diaria.
Con estas grandes trasformaciones tecnológicas, como sociedad nos debemos interrogar por los aspectos éticos y de privacidad. La recopilación masiva de datos personales nos lleva a preguntarnos, ¿quién tiene acceso y control sobre nuestra información personal? Además, el uso de tecnologías como la inteligencia artificial y el reconocimiento facial plantea preocupaciones en términos de discriminación y violación de la privacidad.
La tecnología es de una gran utilidad y ha permitido en muchos aspectos el avance de la sociedad, como el acceso a los programas educativos con su amplia cobertura, la telemedicina, la ciencia y la cultura; por ello se hace cada día necesaria e indispensable.
Qué bueno sería que pudiéramos aprovechar los beneficios de los avances tecnológicos, preservando las cosas buenas que siempre nos han caracterizado como el respeto hacia los demás, la tolerancia, el cuidado de la familia y los amigos, la originalidad, el aprender a escucharnos en la diferencia y que podamos entre todos construir una sociedad en el que se interactúe con las herramientas tecnológicas, sin dejar de lado el verdadero valor de las relaciones sociales y familiares, que son las que nos permiten construir la espiritualidad para ser verdaderamente felices.
La modernidad y la tecnología han hecho al mundo más cercano, pero más frio, nos preguntamos cómo será la sociedad del futuro, ¿cuándo gran parte de las actividades sean sustituidas por la inteligencia Artificial?
Bucaramanga, 14 de mayo 2024
*Abogada. Ex representante a la Cámara.