Opinión
“Solamente el Ministro del Interior, Luis Fernando Velasco, tuvo la valentía de reconocer esa voz del pueblo, y señalar que el gobierno estaba listo para escuchar, y anticipó que Petro y su gabinete evaluarían el mensaje de las marchas. En esa misma línea estuvo Laura Saravia, mano derecha del Presidente”.
Por Gabriel Ortiz*. - Este 21 de abril, gran parte de este país resolvió notificar al presidente Petro que hay otras formas más claras, democráticas y razonables de manejar a un país que esperaba superar muchos problemas económicos, sociales y de seguridad.
No importó la lluvia, que hizo una pausa al tremendo niño, para que millares de entusiastas habitantes de muchas tendencias ideológicas invadieran en forma pacífica calles y avenidas de capitales y ciudades.
Había un frenesí en el semblante de los manifestantes que, con banderas de Colombia, carteles y pregones, le imploraban al primer mandatario escuchar al pueblo con sensatez, quitase los guantes, dialogar con cordura y reconocer que hay muchas opiniones para tener en cuenta.
Hay que reconocer, sobre esto no existe cabe duda, que ganó las elecciones a un santandereano en el que nadie creía. Mucho “antipetrista”, hoy arrepentido, le dio su voto para llevarlo al solio de Bolívar, respetarlo y esperar que cumpliera lo prometido en su campaña. Llevan ya casi dos años, tras un hombre capaz de integrar un gobierno que democráticamente le diera cabida a todas las tendencias, no a una sola línea de gente impreparada y poco recta para manejar el estado. Colaboradores sin negociados como el de los carrotanques y demás.
Ese domingo, solamente el Ministro del Interior, Luis Fernando Velasco, tuvo la valentía de reconocer esa voz del pueblo, y señalar que el gobierno estaba listo para escuchar, y anticipó que Petro y su gabinete evaluarían el mensaje de las marchas. En esa misma línea estuvo Laura Saravia, mano derecha del Presidente.
Pero el mandatario pareció no escuchar a sus consejeros, porque a través de trinos dijo cosas diferentes, poco cordiales y casi anunciando pronta revancha. Volvió con sus ataques a los medios, a los periodistas que se atreven a descubrir las maniobras y a los arrepentidos que lamentan su sufragio.
“Él no se queda con esas”, diría un paisa, porque de inmediato se apoderó de lo que tradicionalmente ocurre los primeros de mayo, día del trabajo”, cuando marchan los trabajadores. Anunció tremendo discurso en la Plaza de Bolívar y se anticipó a decir que esas manifestaciones, eran la respuesta a lo del 21.
Las centrales obreras, unas con firmeza y sin temor procedieron a pedirle a Petro respetar la tradicional fecha de los trabajadores, mas aquellas que invirtieron millones en su campaña, si se prestarán para las caminatas.
Así las cosas, habrá que esperar, para ver lo que vendrá, porque la situación está tan revuelta que nadie se atreve a apostar.
¿Qué tal el informe del Departamento de Estado de USA, sobre derechos humanos y corrupción que deja tan débil a Colombia? Un rudo golpe al Presidente, a su hijo y su hermano por los dineros dudosamente habidos, que fueron a parar a la campaña. Ya la Cancillería colombiana protestó, pero los gringos dicen que todo es “creíble”.
BLANCO: Excelente el libro “Naturaleza Indómita”, de Max Henríquez, el hombre de los meteoros, como lo presentaba José Fernández Gómez en el siempre recordado Noticiero Nacional. El libro presentado en FULBO, trata de los desastres de origen natural en Colombia.
NEGRO: Increíble que la chismografía trate de llevar al desastre a la Universidad del Rosario. Y lo más grave: nadie reacciona.
Bogotá, D. C, 26 de abril 2024
Periodista. Exdirector del Noticiero Nacional, Telematinal y Notisuper.
“El Estado es el director general de la economía”.
Por José G. Hernández*. - La Constitución de 1991, al definir las características de nuestro sistema político, declara sin ambages y de manera terminante que “Colombia es un Estado Social de Derecho”.
El Estado, según la Carta, tiene finalidades esenciales, entre ellas las de servir a la comunidad, promover la prosperidad general, hacer efectivos los derechos, garantías y libertades de los asociados, la vigencia de un orden justo y el cumplimiento de los deberes sociales del Estado y de los particulares. El Estado es el director general de la economía, y debe intervenir en todas las etapas del proceso económico, con el objetivo de racionalizar la economía y conseguir, como lo establece el artículo 334 de la Constitución, “el mejoramiento de la calidad de vida de los habitantes, la distribución equitativa de las oportunidades y los beneficios del desarrollo y la preservación de un ambiente sano”, así como el pleno empleo a los recursos humanos y asegurar “que todas las personas, en particular las de menores ingresos, tengan acceso efectivo al conjunto de los bienes y servicios básicos (…) promover la productividad y competitividad y el desarrollo armónico de las regiones”.
Lo ha expuesto la Corte Constitucional: “La Carta de 1991, tanto en su parte dogmática, como en su parte orgánica, configuró un Estado con amplias facultades de intervención en la economía, las cuales se materializan mediante la actuación concatenada de los poderes públicos” (Sentencia C-860/06)
Expresa que el papel estatal “comprende el derecho de las personas a realizar sus capacidades y a llevar una existencia con sentido, en un ambiente libre de miedo frente a la carencia de lo materialmente necesario e indispensable para subsistir dignamente”.
En cuanto al trabajo, señala que “se encuentra en íntima conexión con la dignidad humana, puesto que es el medio a través del cual la persona puede satisfacer sus necesidades vitales y desarrollarse de manera autónoma, razón por la cual es objeto de especial protección constitucional” (Sentencia C-793/09).
Desde luego, para alcanzar tales propósitos, el Estado debe contar con el necesario soporte financiero -es decir, un presupuesto con los recursos económicos suficientes-, lo que llevó al Congreso a expedir el Acto Legislativo 3 de 2011, que consagró el principio de “sostenibilidad fiscal”.
Ello es comprensible, aunque el texto de la reforma no fue el más afortunado, y condujo a entender la sostenibilidad fiscal -definido por la tecnocracia- como requisito y condición al que se supedita toda la actividad estatal, llegando, inclusive, a postergar indefinidamente el Estado Social de Derecho. Dice la norma que éste y la finalidad constitucional de que todas las personas, en particular las de menores ingresos, tengan acceso efectivo a los bienes y servicios básicos, solamente se alcanzarán “de manera progresiva”. En otros términos, como decían los abuelos, “quién sabe cuándo”.
Más que una reforma, esta fue una sustitución de la Constitución, aunque no lo consideró así la Corte Constitucional. Para fortuna de la interpretación sistemática, fue plasmado un parágrafo razonable: “Al interpretar el presente artículo, bajo ninguna circunstancia, autoridad alguna de naturaleza administrativa, legislativa o judicial, podrá invocar la sostenibilidad fiscal para menoscabar los derechos fundamentales, restringir su alcance o negar su protección efectiva”.
Bogotá, D. C, 25 de abril 2024
*Catedrático. Expresidente de la Corte Constitucional
“El valor social de la crítica consiste en prevenir los errores y no en predecir desastres” Keynes
Por Amylkar D. Acosta M*. - Esta expresión suele utilizarse a menudo para significar la tardanza en actuar y en tomar decisiones a tiempo, con la debida oportunidad. Y eso le está pasando al Ministerio de Minas energía con la actual crisis en que está sumido el sector energético. Con la debida antelación 14 ex ministros de Minas Energía le enviamos el 7 de octubre del año anterior una carta abierta al Presidente Gustavo Petro, que era portadora de una alerta temprana sobre el riesgo de un posible racionamiento del servicio de energía, en momentos en el que ya estaba en gestación el fenómeno de El Niño, que trae consigo sequía e hidrología extrema, escaseando las lluvias que con su aporte alimentan los embalses que le sirven a la hidroeléctricas para generar energía. Pero fuimos más allá, basados en nuestra experiencia, nos atrevimos a recomendarle algunas medidas que podían contribuir a prevenir y a contrarrestar sus devastadores efectos.
Le planteamos la conveniencia y oportunidad de “la definición de incentivos de precios para buscar las eficiencias en el consumo vía programas de respuesta a la demanda” para promover el ahorro en el consumo de energía mediante incentivos a los usuarios, como ya se había ensayado con éxito en 2015 cuando tuvimos un amago de racionamiento a consecuencia del mismo fenómeno de El Niño. El Gobierno desestimó esta recomendación, se rehusó a implementarla y el resultado está a la vista. En momentos en los que se requiere es ahorrar el consumo se desbordó pasando, según cifras de XM, de un crecimiento del 5% hasta el 7%, que es el registro para el promedio del primer trimestre de 2024. La demanda de los consumidores regulados (la de los hogares), por su parte, creció aún más, el 12%
Sólo cuando El Niño entró en su fase de mayor intensidad se optó por expedir la Directiva presidencial 01 del 1º de abril dirigida a las entidades de la Rama ejecutiva sobre “buenas prácticas para el ahorro de energía y agua” en la que se exhorta a “ajustar los esquemas de trabajo en casa para todo el personal de planta y contratistas. Solicita aprovechar al máximo la iluminación natural en las oficinas y apagar las luces cuando no sea necesario mantenerlas encendidas”. Huelga decir que esta medida, además de tímida es ineficaz. Ni siquiera se les ocurrió adelantar el horario de la jornada de trabajo si de lo que se trataba era de “aprovechar al máximo la iluminación natural en las oficinas”.
Después de muchas idas y venidas, vueltas y revueltas, por fin se decidieron a publicar para consulta el proyecto de resolución de la CREG 701 039 del 13 de abril, 6 meses después de nuestra sugerencia, mediante la cual “se establece un programa transitorio de incentivos al uso eficiente de energía eléctrica”. También le habíamos propuesto incentivar a las empresas que cuentan con capacidad instalada de autogeneración para que se animen a entregar sus excedentes, inyectándolos al Sistema de transmisión nacional (STN). A estas alturas penas se está considerando la expedición de la Resolución respectiva y mientras tanto las manecillas del reloj no se detienen. Ya se ha perdido un tiempo precioso para ello.
Otro tanto puede predicarse con respecto a la incorporación de más energía térmica para suplir la hídrica, algo que ha debido adelantarse desde el último trimestre del año anterior. Solo ahora, el 12 de abril se emite por parte del Ministro Andrés Camacho la Circular 40011, dirigida al Centro Nacional de despacho (CND), instruyéndolo para que el parque térmico de generación opere a su máxima capacidad. Pero ello ocurre en momentos en los que ya venía contribuyendo con 112 GWHD, contribuyendo con el 48% de la energía generada (242 GWHD), cuando su máxima capacidad es de 120 GWHD. Una vez más el Ministro llega tarde y así sucesivamente!
También planteamos la urgencia del “nombramiento en propiedad de comisionados de la CREG, con la debida solidez técnica” y a estas alturas, en medio de semejante crisis, pese al reiterado requerimiento de la Procuraduría y de la orden expresa del Tribunal contencioso administrativo de Cundinamarca para que se nombrara en propiedad los 6 expertos comisionados, “de dedicación exclusiva y por períodos de 4 años”, para lo cual le fijó un plazo perentorio de 30 días, la misma se desacató y a la fecha sólo se han nombrado 4 de los 6 que deben integrar la CREG y de ellos sólo 2 en propiedad. Este, a mi juicio sigue siendo el nudo gordiano de la actual crisis del sector, que sólo el Gobierno puede desatar.
Y así arribamos a la actual encrucijada en la que, a consecuencia del fenómeno de El Niño, el bajo nivel de los embalses tiene en grave predicamento el funcionamiento y operatividad del Sistema interconectado nacional, convirtiéndose en el detonante de la actual crisis que puede conducir al temido apagón. Ello justamente fue lo que nos llevó a concluir nuestra misiva diciéndole al primer mandatario que había que “actuar ya. Está en sus manos evitarle al país un costoso e innecesario riesgo de apagón”.
En efecto, el último reporte de XM da cuenta de que el agregado del nivel de los embalses estaba en 28.56%, a sólo 0.93 puntos porcentuales del umbral del 27.63%. Este es el punto de inflexión, de no retorno, que al llegar a él obliga a activar el Estatuto para situaciones de riesgo de desabastecimiento de energía (Resolución 101 027 de 2023), abocándonos inexorablemente al racionamiento de energía. A ello ha contribuido la imprevisión y la improvisación con que se ha encarado la gestión de esta crisis.
Cota, abril 21 de 2024
*Economista. Exministro de Minas y Energía y Expresidente del Congreso.
“Mitigar el riesgo de extinción (de la humanidad) derivado la Inteligencia Artificia (IA) debe ser una prioridad mundial junto con a la mitigación de otros riesgos que amenazan a la sociedad como las pandemias o la guerra nuclear”.
Por Mauricio Cabrera Galvis*.- Afirmar que la IA es tan peligrosa para el futuro de la humanidad como una guerra nuclear parece una exageración dicha por algunos ambientalistas radicales. Lo sorprendente es que se trata de una declaración firmada por más de 600 de los expertos que han desarrollado la IA o la conocen muy bien, incluyendo a Bill Gates, al creador del famoso ChatGPT y a los presidentes de las tres compañías líderes en IA, OpenAI, DeepMind y Anthropic..
Este peligro va mucho más allá de la destrucción de millones de empleos que analicé hace unas semanas: muchos analistas creen que la IA puede debilitar el tejido social y socavar los sistemas democráticos que aún existen en el mundo, imponiendo una especie de “algocracia”, que sería la forma de gobierno donde los algoritmos son los que toman las decisiones.
Le pregunte a los tres chats de IA más usados (Chat GPT, Gemini 1.5 y Copilot), que dirían de ellos mismos sobre los riesgos que puede representar la IA para la democracia. Estos son los principales riesgos que identificaron:
- Aumento de la Desigualdad Digital: La adopción desigual de la IA puede ampliar la brecha digital, dejando a algunos grupos socioeconómicos marginados y sin acceso equitativo a la participación política en línea.
- Manipulación de la Opinión Pública: Los algoritmos de IA pueden ser utilizados para manipular la opinión pública y difundir propaganda política, socavando la integridad de los procesos democráticos.
- Concentración del Poder: el desarrollo y la difusión de IA puede quedar concentrada en las manos de muy pocas corporaciones y gobiernos, lo que puede conducir a una nueva forma de tiranía.
- Vulnerabilidad a Ataques Cibernéticos: Los sistemas de IA en la infraestructura electoral pueden ser vulnerables a ataques cibernéticos, comprometiendo la seguridad y la legitimidad de los resultados electorales.
- Pérdida de Privacidad: El uso extendido de la IA en la política puede implicar una mayor vigilancia y recopilación de datos personales, erosionando la privacidad de los ciudadanos y generando preocupaciones éticas.
- Barreras Éticas y Sesgos Algorítmicos: Los sistemas de IA pueden estar sujetos a sesgos algorítmicos y decisiones éticamente cuestionables, lo que puede conducir a la discriminación y a la injusticia en los procesos políticos y democráticos.”
La conclusión no puede ser impedir el desarrollo de la IA, lo cual es imposible, sino que el objetivo debe ser fortalecer la gobernanza mundial de la IA, creando instituciones públicas que la orienten al bien común, con marcos regulatorios apropiados para que las nuevas tecnologías funcionen con Apertura y Neutralidad, como sucede con Internet, y se controlen los monopolios para que las máquinas no terminen controlando nuestras vidas.
Cali, 21 de abril 2024
*Filósofo y Economista. Consultor.
“Las autoridades deben protegernos y salvar nuestras vidas, pero nuestra colaboración cercana y pacífica también salva, como la solidaridad y la unión gremial, apoyadas en la herramienta también salvadora de la tecnología.”
Por José Félix Lafaurie Rivera* “A un señor Rafael lo están secuestrando”, empezó a aparecer, en la mañana del 15 de abril, en los teléfonos de los ganaderos pertenecientes a los Frentes Solidarios de Seguridad y Paz del norte del Cesar, departamento que está implementando con éxito esta propuesta de Fedegán para enfrentar la inseguridad, a partir de la solidaridad pacífica y la articulación cercana con las autoridades.
¿Qué había pasado? Muy temprano, el ganadero Rafael Aronna iba en su camioneta con el dinero para la nómina de su finca, cuando fue interceptado en la vía San Diego - Codazzi, por bandidos en moto que se lo llevaron en su propio vehículo con rumbo desconocido.
Sin embargo, alguien, un ángel de la guarda sin duda, que vio pasar tan peculiar caravana, a una hora inusual y a una velocidad también inusual por nuestras maltrechas vías terciarias, compartió su extrañeza con el vecino, y el vecino llamó a la Policía, y la policía a la familia y al gremio de ganaderos, y muy pronto el gremio activó las alarmas por el Grupo de WhatsApp del recién creado Frente Solidario. Así, muy pronto se conoció el paradero de la camioneta abandonada, muy pronto la Policía y el Ejército montaron un “plan candado” en la zona; y muy pronto también, Rafael logra liberarse donde lo abandonaron mal amarrado, gracias a la presión de las autoridades.
Sobre este episodio real y reciente quiero compartir algunas reflexiones:
Primero: He redundado a propósito en la expresión “muy pronto”, porque la oportunidad en la información a las autoridades de cualquier suceso extraño es determinante para prevenir los riesgos o para neutralizarlos frente a un hecho cumplido, como el secuestro de Rafael Aronna.
Una alerta temprana u oportuna, me comenta el general (r) Fernando Murillo, a quien Fedegán encomendó la coordinación de los Frentes Solidarios de Seguridad y Paz a nivel nacional, permite montar un “plan candado” que termina garantizando la vida de la víctima, que es abandonada viva por delincuentes a la fuga que le temen a esa estrategia de acorralamiento.
Segundo: este secuestro fue una especie de “prueba de fuego” para los Frentes Solidarios de Seguridad y Paz creados en la zona, y sabe Dios que la superaron con éxito, gracias a la respuesta inmediata y efectiva de la Fuerza pública, en especial del coronel Chamorro, comandante del Departamento de policía Cesar, y del capitán Albor, de la Dirección de Carabineros, nuestro oficial de enlace para la creación y operación de los Frentes.
Y tercero, a partir de ese “SÍ SE PUEDE”, tenemos que crear más Frentes en el Cesar y en los departamentos donde la ganadería sufre la inseguridad, y lograr mayor oportunidad, para que ese “muy pronto” se convierta en información en tiempo real a las autoridades.
¿Cómo hacerlo? Con tecnología. Los grupos de WhatsApp son fundamentales, pero nuestra Policía Nacional ya tiene una solución de avanzada, el “botón de pánico”, un paso adelante en la articulación con las autoridades que inspira a nuestros Frentes.
Un ángel de la guarda que, desde un potrero vio algo extraño y desencadenó la acción solidaria de los Frentes y la institucional de las autoridades, quizás salvó la vida de un ganadero. ¿Y qué si el ganadero pudiera llevar su “ángel de la guarda” en el bolsillo y con solo oprimir un botón en su teléfono salvara su propia vida?
Las autoridades deben protegernos y salvar nuestras vidas, pero nuestra colaboración cercana y pacífica también salva, como la solidaridad y la unión gremial, apoyadas en la herramienta también salvadora de la tecnología.
Así las cosas, nuestra seguridad… está en nuestras propias manos.
Bogotá, D. C, 21 de abril 2024
*Presidente de FEDEGAN
@jflafaurie
“Obstinado en sus objetivos, radicalizado, el presidente insistirá en imponer sus criterios contra todo pronóstico, desoyendo a la oposición e incluso a sus asesores más cercanos."
Por Hubert Ariza*.- La última encuesta Invamer Poll ratifica que la desaprobación del presidente Gustavo Petro sigue por encima del 60% y apenas un 34% de los colombianos lo apoyan. Fiel a su esencia y trayectoria, no son números que asusten al mandatario, lo arrinconen, o lo obliguen a pensar en una nueva estrategia de opinión pública.
A él, que hace la política con otros manuales y ha convertido las redes sociales en su trinchera y vanguardia, las encuestas le resbalan, y mucho más cuando no le son favorables. De hecho, se encuentra en una etapa de su mandato en el que, a pesar de que aparentemente se hundió la reforma a la salud, ha logrado destrabar importantes iniciativas gubernamentales en el Congreso, como la reforma pensional, poner al país a hablar de una Constituyente popular, aumentar su incidencia regional, insistir en un proceso de paz total que no convence a la opinión pública y permanecer en campaña permanente para reelegir su impopular mandato, como si el sol no estuviera a sus espaldas y el horizonte no pareciera nublado ante el avance de la narrativa de la oposición, la amenaza de un apagón y el racionamiento de agua en Bogotá, no visto en décadas, en medio de una tormenta de escepticismo sobre la capacidad del Estado de enfrentar las consecuencias del fenómeno de El Niño o el cambio climático.
Obstinado en sus objetivos, radicalizado, Petro insistirá en imponer sus criterios contra todo pronóstico, desoyendo a la oposición e incluso a sus asesores más cercanos, construyendo lealtades en los liderazgos regionales, empoderando a la sociedad civil organizada a la que transfiere variadas responsabilidades; intentando romper paradigmas, crear una nueva institucionalidad, derrotar a la vieja clase política, silenciar los fusiles e instaurar, a través de una Constituyente Popular, un modelo económico, político y social que acelere el cumplimiento de los acuerdos de paz de La Habana con la extintas FARC e impida el ciclo de reproducción del poder en unos pocos apellidos y la multiplicación de la pobreza como maldición de una nación sumida en la guerra y la corrupción.
Los constantes anuncios del presidente aumentan la incertidumbre, que es el sello de la política nacional. Colombia es la tierra del olvido ―como canta Carlos Vives― donde lo impredecible es lo cotidiano. Nada es cierto. La política se mueve entre espejismos, sombras y laberintos, liderazgos débiles y ambiciones desmedidas, en un paisaje caótico que los expertos buscan entender para tomar decisiones. En uno de esos laberintos se hundió, al parecer temporalmente, la reforma a la salud, después de debates interminables y toneladas de carreta, demagogia, oportunismo, servilismo a oscuros intereses y venganza contra viejos adversarios, de amigos y enemigos de la iniciativa que, de aprobarse, transformará la vida, literalmente, de millones de ciudadanos, muchos de los cuales no entienden la jerigonza de los especialistas y solo les importa que les den una cita con un especialista, les programen a tiempo una cirugía o les entreguen la medicina.
Pero esa victoria transitoria de la oposición no significó una derrota para el Gobierno, que no se ha dejado meter en la UCI ni entubar entregando la cabeza de sus ministros y, por el contrario, ha acelerado en su meta de transformar el modelo de salud, interviniendo a las EPS de mayor cobertura, saltándose su intermediación, y concertando al mismo tiempo con ellas, en una maratónica jornada de 100 horas, para intentar revivir la hundida iniciativa. “Hemos acordado con las EPS una sesión permanente de trabajo de 100 horas, partiendo de una base y es que se necesita reforma a la salud. Este espacio será de concertación para buscar una salida a la crisis que durante décadas se ha llevado al sistema de salud. Una salud incluyente y preventiva es el camino”, trinó el presidente al respecto en X, antes Twitter.
Los pacientes, hasta ahora, no han visto disminuida la atención de las EPS intervenidas, ni las EPS se han convertido en enemigas del nuevo modelo. Por el contrario, lo que se ve es un empresariado dispuesto a someterse a las nuevas reglas de juego, en una visión colaborativa para seguir siendo parte del nuevo modelo y beneficiarse, atendiendo a los millones de usuarios, garantizando el derecho a la salud, sin abandonar a su suerte a miles de empleados que también padecen este pulso y se juegan el bienestar de sus familias.
La reforma a la salud, a pesar de los titulares, no está muerta y podría revivir. En el Congreso no todo son malas noticias para el Gobierno, que ha logrado que la reforma pensional esté a punto de ser ley de la República, lo que le daría un gran triunfo político. Los liberales y conservadores han sido claves para quitarle el cerrojo a la agenda legislativa de Petro. Las lealtades partidistas no parecen ser el sello común de la clase política, que busca sobrevivir ―como lo ha hecho siempre― obteniendo un parte del pastel estatal en la antesala de las próximas elecciones legislativas. Pronto se verán nuevas caras en las dependencias oficiales para pagar lo pertinente.
Mientras en el Congreso se deshacen y construyen lealtades, en las regiones avanza, quizá no a la velocidad que quisiera el presidente, la estrategia de organizar las bases sociales para impulsar una Constituyente Popular. Esa estrategia reformista es vista en Colombia por muchos como un acto de ciencia ficción. No en vano, el país tiene una enorme tradición legalista y apego a las formas. Pero las formas poco le importan al mandatario, que insiste, sin lograr un consenso ni un acuerdo nacional como en 1991, en cambiar la joven Constitución de 1991 que firmó el M-19 e hizo posible que él mismo fuera alcalde, congresista y presidente. La armadura que hoy le estorba fue la que le salvó la vida y le dio gloria. La Constituyente petrista se debate hoy entre la incredulidad de los juristas, la testarudez de los activistas y el rechazo de la opinión pública.
Colombia, en conclusión, continúa hoy marcada por el pesimismo de las mayorías, como lo señalan las encuestas. La sequía de las reservas de agua en Bogotá, el bajo nivel de los embalses y el riesgo de un apagón, sumado a la turbulencia política y la inestabilidad económica, en un mundo en guerra donde en cualquier momento podría reelegirse a Trump, no muestran un panorama alentador para un país liderado por un presidente de izquierda, decidido a pasar a la historia como el más grande reformador. Pero a Petro le importa es el hoy y ganar sus batallas. Y aunque truene, él se radicalizará hasta convocar la Constituyente popular y cambiarlo todo.
Gran reto tiene la oposición para impedir que Petro 2026 no sea el eslogan de la campaña presidencial que ya está andando. La marcha convocada para el 21 de abril medirá la capacidad de convocatoria del antipetrismo, pero no hay que hacerse ilusiones, los gritos de la derecha no irritan, ni le importan al presidente. Colombia arde y hay una sequía enorme de imaginación en la derecha.
Bogotá, D. E, 21 de abril de 2024
*Periodista, internacionalista y analista político.
Tomado de El País.
“Que haya petróleo y gas para rato no implica que se abandonen los objetivos de reducir emisiones”.
Por Mauricio Cabrera Galvis*. - La demanda de petróleo y gas se va demorar en disminuir más de lo esperado; por lo tanto la producción mundial de estos hidrocarburos continuará aumentando por lo menos hasta el 2040. Esta es una de las conclusiones centrales de CeraWeek, el encuentro anual de los cacaos y los gurúes de la energía a nivel mundial.
La razón principal que explica este cambio de pronósticos es que los anteriores análisis pecaron de optimismo y subestimaron el crecimiento de la demanda total de energías (no solo de hidrocarburos), de manera que, aunque se espera un gran crecimiento de la oferta de Fuentes de energía No Convencionales Renovables (FENCR), esta no será suficiente para satisfacer la creciente demanda de energía.
Según las proyecciones de la EIA del gobierno norteamericano en los próximos 25 años el consumo mundial de energía pasaría de 638 a 855 trillones de BTUs (TBTUs); un crecimiento de 221 TBTUs, o 34 %. Por su parte, la oferta de FENCR crecería 145 %, pero en volumen solo serían 147 TBTUs, es decir que queda un faltante de 74 TBTUs que sería cubierto con petróleo y gas.
Son tres los impulsores del mayor consumo de energías: uno, el crecimiento poblacional, dos, el desarrollo económico de los países pobres y de ingreso medio y tres, el incremento explosivo de los centros de datos y la inteligencia artificial (IA).
En cuanto a la población mundial, se espera que, con un crecimiento moderado de 0.7 % anual, pase de los 8 billones actuales a 9.6 billones. Esa nueva población usará más transporte, electrodomésticos y servicios que se mueven con energía.
El desarrollo económico y la salida de la pobreza de miles de millones de personas en las próximas décadas implicará que tengan acceso a electricidad, que dejen de usar leña para cocinar, que tengan sus propios medios de transporte, en fin que su calidad de vida se acerque a la del mundo desarrollado. El consumo de energía per cápita en África e India es de 17 y 27 millones de BTU respectivamente, mientras que en Estados Unidos es de 297 y en Canadá 377 millones de BTU. La transición energética justa significa recortar esas diferencias, pero implica un gran crecimiento de la demanda de energía.
Finalmente, las proyecciones anteriores no incluían la explosión de la computación. Hoy en Estados Unidos los centros de datos representan el 4 % de la demanda total de electricidad y se estima que para el final de la década consuman más energía que Suecia. Por su parte las necesidades de computación de la IA requerirán la misma energía que consume Holanda.
Que haya petróleo y gas para rato no implica que se abandonen los objetivos de reducir emisiones. El gran esfuerzo de la industria petrolera hoy es descarbonizar su operación hasta hacerla neutra en emisiones y capturar CO2. Además la sustitución de carbón por gas será la otra contribución a la sostenibilidad de la oferta de energía.
Cali, 7 de abril 2024.
*Filósofo y Economista. Consultor.
“Riesgo este que se ha visto exacerbado por la falta de previsión y la improvisación por parte del Ministerio de Minas y Energía, que no ha sido capaz siquiera de poner a funcionar, como se requiere, sobre todo en las actuales circunstancias, a la CREG, que es la entidad regulatoria del sector”.
Por Amylkar D. Acosta M*. -El año anterior la firma XM, que es la entidad responsable de la administración y operación del Sistema interconectado nacional (SIN) emitió dos alertas tempranas. La primera que estábamos ante la inminencia de un apagón financiero de las empresas distribuidoras de energía por cuenta del abultado saldo de la deuda contraída por sus usuarios, debido a la aplicación de la opción tarifaria, mediante la cual se difirió el pago de las alzas tarifarias durante la crisis pandémica, que ya acumulaba los $5 billones. Así, mientras dichas empresas deben cancelar de contado la energía a los generadores, ello les genera una dificultad en su flujo de caja que podría llevarlas a la insolvencia, la que a su vez podría derivar en un “efecto dominó”, que fue como la llamó en su comunicado de advertencia XM.
En un comienzo el Ministro de Minas y Energía Andrés Camacho desestimó ésta alerta, pero a poco andar, ante el anuncio de Air-e de su imposibilidad de pagarle la energía a sus proveedores, lo que la habría conducido a una limitación de suministro y a la consiguiente intervención por parte de la Superintendencia de Servicios Públicos se vio compelido a disponer la apertura de un cupo de crédito con tasa de interés compensado en FINDETER, inicialmente por $1 billón, ampliándose posteriormente a otro billón, con el fin de solventar a las electrificadoras.
Luego, XM dio cuenta a través de un comunicado que debido a la incapacidad de las líneas de interconexión de energía de transportar la cantidad suficiente para satisfacer la demanda de la región Caribe, se estaba registrando una “demanda no atendida”, que es como llama XM eufemísticamente el racionamiento en la prestación del servicio a la cual vienen siendo sometidos los 2.4 millones de usuarios en la región.
Y más recientemente XM le envió al Viceministerio de Minas y Energía Javier Campillo una carta abierta en la cual le pone de presente que “se ha venido informando y dando señales de riesgo sobre la operación actual para atender la demanda de la manera más confiable, segura y económica”. Las razones que llevaron a XM a dar esta señal de alerta sobre la amenaza en ciernes de un eventual racionamiento en la prestación del servicio de energía en el resto del país son múltiples.
En primera instancia su preocupación por “la disminución en la disponibilidad de las plantas hidráulicas asociada a los niveles de sus embalses o por otras restricciones, lo cual puede llevar a situaciones de riesgo para la atención de la demanda en algunas horas del día por no contar con la potencia necesaria para mantener una operación confiable y segura del SIN, en especial en los períodos de máxima demanda”.
No obstante, el negacionismo del Ministro de Minas y Energía, que lo llevó a afirmar sin pestañear el 8 de febrero pasado que “estamos a punto de superar el fenómeno de El Niño” y que lo llevó a bajar la guardia frente a su amenaza, es el mismo que lo ha conducido a subestimar la alerta del Centro nacional de operaciones (CNO) al considerar que “la fase que estamos enfrentando es la finalización del fenómeno de El Niño, toda esta situación está simulada, calculada, no hemos llegado a los mínimos críticos, estamos aún por encima de lo que podríamos llamar una situación crítica”. Como Diría David Ospina, tú tranquilo!
Ello tiene como telón de fondo un SIN en un alto grado de stress debido a la insuficiencia de la oferta de energía, que ha venido creciendo a un ritmo del 2.5% mientras la demanda a nivel nacional crece al 8.3% y ello debido al atraso en la ejecución de varios proyectos de expansión de la capacidad de generación. Ello, además está repercutiendo en las alzas tarifas por la presión que ejercen sobre los precios de la energía en Bolsa.
Entre estos se destacan los proyectos asignados en las subastas de 2019 y 2021 para la instalación de los parques eólicos en La guajira, con una capacidad de 2.400 MW, de tal suerte que, debiendo haber entrado en operación los primeros en 2022, hasta la fecha no se cuenta con ninguno de ellos. Ello, además de afectar la capacidad instalada de generación, en tratándose de tecnologías que le imprimen al Sistema una mayor resiliencia frente a las condiciones adversas del cambio climático, su entrada en operación contribuiría a frenar la escalada alcista de los precios en Bolsa y las tarifas de energía dado sus menores costos de generación.
A lo anterior se viene a añadir la gran dependencia del SIN de la generación hidráulica, que lo torna muy vulnerable frente al fenómeno del Niño que, como el que se experimenta actualmente ha llevado el agregado del nivel de los embalses que le sirven a la hídricas a extremos del 31%, el más bajo en los últimos 20 años. Este es el detonante de un riesgo latente de un racionamiento del servicio de energía como ya se empieza a dar en la prestación del servicio de agua potable, empezando por la Capital. Riesgo este que se ha visto exacerbado por la falta de previsión y la improvisación por parte del Ministerio de Minas y Energía, que no ha sido capaz siquiera de poner a funcionar, como se requiere, sobre todo en las actuales circunstancias, a la CREG, que es la entidad regulatoria del sector.
A propósito, el Gobierno acaba de designar tres de los cinco expertos comisionados que hacen falta para completar la nómina, todos ellos en calidad de encargados, yendo a contrapelo del pronunciamiento reciente de la Corte Constitucional en el sentido que los mismos, además de no ser de libre nombramiento y remoción por parte del nominador, tienen por Ley período fijo de cuatro años y además deben ser de dedicación exclusiva. De esta manera aspira el Gobierno a contar con un quorum precario para tomar decisiones, del cual adolece actualmente, pero que a la vuelta de tres meses, que es lo que dura el encargo estaremos en las mismas. Este es un atentado contra la institucionalidad del sector y es parte de la gestión y/o de la falta de gestión de este Gobierno que ha llevado al sector energético a una crisis inducida.
Cota, abril 6 de 2024
*Economista. Expresidente del Congreso y Exministro de Minas y Energía.
www.amylkaracosta.net
“La paz de Colombia pasa necesariamente por la recuperación del campo”. No hay otro camino.
Por José Félix Lafaurie Rivera*. - El narcotráfico es, sin duda, la causa inmediata de la violencia rural y urbana que azota al país, aunque las peroratas de la izquierda insistan en que la causa de todos los males es la tierra.
Narcotráfico: nuestro mal de males; con muchos síntomas de su gravedad: más corrupción, mayor inseguridad urbana por microtráfico; insostenible inseguridad rural por el control territorial y su consecuencia, la pérdida efectiva de soberanía; y finalmente, montañas de dinero. ¿Cuál es el tamaño de este negocio maldito?
Intentémoslo. En 2002, según el Departamento de Estado de EE. UU. Había 148.000 hectáreas de coca –102.000 según la ONU- y 416 alcaldes amenazados despachaban “a distancia”. Con la Seguridad Democrática, el gobierno Santos recibió a todos los alcaldes en sus municipios, pero veinte años después, en 2022, con cerca de 300.000 hectáreas según EE. UU. -231.000 según la ONU-, hay control territorial de grupos ilegales en 428 municipios que suman más de la mitad del territorio nacional, donde sus habitantes sufren la violencia de los ilegales y la del abandono. Es la “Colombia profunda”, tan profunda que el Estado no ejerce soberanía y sus pobladores están a merced de los bandidos.
¿Cuánto vale el negocio de la cocaína? En 2002, el 70% se exportaba y el 30% se quedaba para consumo local, relación que se había invertido para 2022, año en que Colombia produjo 1.773 toneladas, de las cuales, descontadas las incautaciones, se exportaron 427 y quedaron en el país 675. Con precio promedio de US$30 el gramo en EE. UU. y de US$2 en Colombia -aquí es regalada, para nuestra desgracia-, y con tasa de cambio promedio de $4.256 por dólar, los ingresos del narcotráfico estuvieron por los ¡60,2 billones de pesos!
En enero de 2024 los medios publicaron declaraciones de un especialista en el tema: “Puedo afirmar, sin temor a equivocarme, que el peso del narcotráfico en la economía es del orden del 4,5% del PIB”. Pues bien, con un PIB de 1.573 billones para 2023, los ingresos del narcotráfico fueron de ¡71 billones!
Con semejantes recursos, no hay duda de la relación causal del narcotráfico con la inseguridad y la violencia que azotan al país. Todos los grandes actores violentos, tanto las guerrillas comunistas que aún se pretenden “libertadoras” de los desposeídos, como los que se justificaron en la “autodefensa” frente a las anteriores, y el remedio fue peor que la enfermedad; y también los herederos de los capos históricos; todos sin excepción, financian su violencia con el narcotráfico y algunos con sus rentas ilícitas subsidiarias: minería ilegal, extorsión, abigeato, etc., además de la violencia implícita de la corrupción.
Pero entonces hay que preguntarse: ¿Y cuál es la causa del narcotráfico?
La pérdida de los valores y la cultura del dinero fácil, dirán unos; otros que la alta demanda y su buen precio convierten al narcotráfico en un negocio que justifica los riesgos; y no faltaran los que griten contra el imperialismo yanqui y la disoluta cultura occidental.
Ninguno de los anteriores. Es el narcotráfico el que corrompe, y a pesar de sus inmensos ingresos, la demanda y los precios caen por la competencia de las drogas sintéticas y la sobreoferta, que se queda en el país. Al parecer, Colombia sigue sin entender las causas últimas de la violencia y la pobreza rural. El narcotráfico es también un resultado. ¿De qué? Del abandono del Estado a esa Colombia profunda donde hoy los bandidos son señores. La gran causa, la razón última.
Por eso mi cantaleta desde hace 20 años: “La paz de Colombia pasa necesariamente por la recuperación del campo”. No hay otro camino.
Bogotá, D. E, 7 de abril de 2024
*Presidente FEDEGAN
@jflafaurie
“El episodio de la fallida reforma a la salud se convertirá en un elemento que radicalizará al presidente en su narrativa de que es imposible lograr los objetivos con un Congreso que bloquea el cambio.”
Por Hubert Ariza*.- Colombia pareciera haber acelerado su viaje hacia un destino incierto, mientras la democracia resiste, la sociedad se polariza, el Gobierno se radicaliza, el Congreso hunde las reformas gubernamentales, la guerra se recrudece, la paz total no avanza, la economía se sacude y el miedo al abismo se convierte en el tema de conversación cotidiana, ante el avance de la oposición, que ha logrado calar su mensaje de que es real la posibilidad de que el presidente Petro cumpla la profecía fatalista de convertir el país, a través de una Constituyente popular, en un nuevo ejemplo de caos socialista.
Se viven tiempos de enorme incertidumbre con un primer mandatario que lidera la agenda política, ejerce el poder con audacia y decisión suicida, cruza límites que nadie había traspasado, y ha puesto al país a hablar de sus iniciativas, con un discurso cada vez más retador sobre los alcances de su visión y capacidad de lograr, contra todo pronóstico, sus grandes propósitos revolucionarios. Hay que ser claros sobre el tipo de liderazgo que ejerce Petro para entender lo que está pasando.
Petro no se hizo elegir para pasar desapercibido y actuar como simple notario de la historia, repartidor del botín burocrático y bombero de crisis recurrentes. Tampoco para cortar cintas, pensionarse con un suculento salario vitalicio, disfrutar plácidamente del título de expresidente y fastidiar a su sucesor. Petro es firmante de los acuerdos de paz de 1991 y desde entonces ha cumplido su palabra, deslegitimado con su acción la lucha armada, impulsado una agenda profundamente reformista y batallado por el poder desde abajo, como una tenacidad única, venciendo toda clase de ataques y conspiraciones de la derecha para eliminarlo -política e incluso físicamente-, para cumplir su objetivo de impulsar cambios profundos en una Colombia marcada por la desigualdad, la inequidad, la corrupción, la inseguridad y la guerra.
Por ese espíritu combativo y capacidad de renacer después de cada debacle política, el hundimiento de la reforma a la salud no será percibida por Petro como una derrota personal, ni como el fracaso de su Gobierno. Un líder de su talante buscará lograr el mismo fin del proyecto hundido usando otros métodos. Es seguro que en nombre de la salud de los colombianos aplicará recetas poco ortodoxas, obligando al sistema a reaccionar y a las EPS a mutar hacia un nuevo modelo soportado en la prevención y la ampliación de la cobertura, otorgándole al Estado un papel más protagónico.
Cuando la tormenta parece más fuerte, el presidente no se dejará arrinconar por los titulares de prensa adversos, que además ignora, ni por las voces de los gremios y expertos, y ahondará en su narrativa para demonizar al Congreso cada vez más hostil y a la oposición, que no tiene, hasta el momento, un líder capaz de confrontar con éxito al presidente, ni convertirse en alternativa de cara al 2026.
El episodio de la fallida reforma a la salud se convertirá en un elemento que radicalizará al presidente en su narrativa de que es imposible lograr los objetivos trazados en favor del pueblo y la modernización del país, con un Congreso de derecha que bloquea el cambio y legisla para mantener los privilegios de una élite voraz y corrupta. En su lógica, un Congreso que no ayuda, estorba. Y alguna solución dispondrá para ese obstáculo.
La palabra cambio, en la lógica petrista, es sinónimo de revolución, un proceso que el jefe de Estado impulsa, haciendo uso de las herramientas que la Constitución le brinda, con decisión y asumiendo todos los riesgos. Y, si es necesario, inventar nuevas vías institucionales para lograr sus objetivos.
Esta salida es, sin duda, la Constituyente popular que, desde la óptica oficial, resolverá todas las crisis que vive un Gobierno acosado por la ingobernabilidad, la falta de un equipo fuerte, técnico y capaz de cruzar el mar embravecido del Legislativo, donde el Ejecutivo está cada vez más solo, pagando el alto costo de haber elegido en la lista del Pacto Histórico a unos pocos notables junto con un equipo de ilustres desconocidos, sumado a su débil capacidad de lograr consensos, con unos ministros incapaces de asumir los retos que les ha impuesto la realidad política.
La Constituyente popular es una alternativa que hoy aparece en el horizonte gobiernista como respuesta de un presidente que agotó el camino de los consensos en el Congreso y con los partidos políticos, que se sintió traicionado por los ministros de otras corrientes diferentes a las suya, que desprecia a la clase política y ha dicho que el tal acuerdo nacional es pura carreta.
Para una administración que lideran militantes, activistas y adoradores de la personalidad del caudillo, es el momento de dar un salto hacia adelante para romper el cerco de la derecha y comprometer a las bases populares, a la sociedad civil organizada, a los campesinos, obreros, estudiantes, indígenas y negritudes, en el diseño de un nuevo modelo político que profundice el espíritu de la Constitución de 1991, revocando las contrarreformas hechas durante tres décadas, y haciendo realidad las reformas aplazadas, entre ellas la hundida reforma a la salud, que Petro convirtió en columna vertebral de su transformación social.
La Constituyente popular es, hasta ahora la apuesta más dura de Petro. Y la más incomprendida. Cada día la idea toma más forma ante los ojos de la derecha, y una gran parte de la opinión pública, como una autopista hacia el descuadernamiento de la institucionalidad y el desmonte del Estado, para instaurar un régimen socialista. Petro, sin embargo, la presenta como una oportunidad de que el pueblo se organice, movilice, pronuncié y ordene, incluso la reelección presidencial.
Una Constituyente así, que podría saltarse al Congreso y la Corte Constitucional, solo produce vértigo a las mayorías, pero, por el contrario, genera en Petro un enorme regocijo por su capacidad de patear el tablero, imponer la agenda y tratar de reorganizar el modelo político, alineando a amplios sectores sociales con la agenda 2026, que ya comenzó a andar. Si algo ha marcado este proceso es, precisamente, el anticipo de la campaña presidencial y la movilización política de la izquierda, el centro y la derecha. El que se duerma no estará en el tarjetón con opciones de poder.
No son tiempos fáciles para nadie. La historia de Colombia se reescribe a una enorme velocidad. Petro no está mamando gallo, como decía García Márquez. Él tiene afán de que sucedan ya las grandes transformaciones, la oposición quiere frenarlas y en medio del caos, el ELN y las disidencias aparecen como coequiperos en el impulso a la Constituyente. La oposición llama a la calle, pero las cosas están sucediendo en los territorios, en las universidades, en los barrios, donde el pueblo reclama la ayuda del Estado y el Gobierno maneja la chequera de la solidaridad que impulsa lealtades. Hay que despertarse y entender que no estamos en la Venezuela de Chávez, sino en la Colombia de Petro, y aquí manda es el realismo mágico, donde Petro sigue buscando, como José Arcadio Buendía, lograr la piedra filosofal, haciendo alquimia con la Constitución.
Bogotá, D. C, 6 de abril 2024
*Periodista, internacionalista y analista político.
Tomado de El País.