Opinión
Por Mons. Luis Fernando Rodríguez Velásquez - De nuevo daremos inicio al tiempo de cuaresma en la Iglesia. No sabría decir si lastimosamente, pero sí, nos toca vivirlo en un período de tiempo muy difícil provocado por la pandemia del coronavirus. Hasta la Iglesia ha debido hacer algunas recomendaciones relacionadas con el rito, no con el fondo de la celebración.
Ojo. La Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos ha pedido que en relación con el rito de la imposición de la ceniza se retorne a la usanza antigua, como lo describen los textos sagrados cuando se habla de los penitentes que se cubrían de saco y ceniza. En ninguna parte se dice “se untaban” ceniza (cfr. Jonás, 3, 5-6).
Respetuosamente quiero hacer mención a lo sucedido con las prescripciones de bioseguridad respecto de la recepción de la comunión en la mano y no en boca, donde no pocas personas se han sentido afectadas y temerosas, pues consideran que no son dignas de recibir el cuerpo de Cristo en sus manos. Muchos se han quedado en la forma de recibir a Jesús sacramentado, y han preferido -dolorosamente- abstenerse de recibirlo, cuando la recepción en la mano ha sido tan antigua en la tradición de la Iglesia.
Lo mismo sucede con la santa ceniza. Lo primero que en estos tips pastorales quiero recordar, es que este es un sacramental. Es decir, una ayuda espiritual para hacer más factible el propósito personal del creyente, en este caso, de la conversión, del cambio de vida, que comienza con el reconocimiento de los propios pecados.
Desde siempre la ceniza se ha esparcido o echado en seco sobre la cabeza de los fieles. Así ha sido en Roma. Comenzando por los Papas, la han recibido en sus cabezas, de manos del Cardenal camarlengo. La tradición de mojar totalmente la ceniza y untarla es realmente de Latinoamérica, pero no hace parte de ningún dogma o mandato que diga que debe siempre untarse en la frente.
Ahora, por la pandemia, se invita a que el sacerdote diga una sola vez la fórmula de la unción, y en silencio, con los cuidados del protocolo de bioseguridad, a los fieles que se acerquen, les echa con sus dedos un poco de ceniza seca en las cabezas sin tocarlos.
No se es más o mejor cristiano porque la cruz de ceniza se vea más. Se es más cristiano cuando cada uno tome conciencia de la necesidad de volver a Dios, de convertirse y de tener una vida según su santa voluntad.
Los signos de la Cuaresma como la penitencia, la limosna, la oración, el ayuno, sí que se pueden vivir personal y comunitariamente en este tiempo Cuaresma, cuando son tantos los que por causa de la pandemia del COVID-19 y las injusticias humanas sufren hambre, están ayunando física y espiritualmente y esperan de todos una limosna, o mejor, unos brazos extendidos que hagan sentir cercana la misericordia y el amor divinos.
Que la Cuaresma 2021 permita a los creyentes en Cristo y a los miembros de la Iglesia, escuchar la voz de Dios, que en la pandemia nos está llamando a convertirnos, porque su tiempo ha llegado.
+ Luis Fernando Rodríguez Velásquez
Obispo Auxiliar de Cali.
Por Lorena Rubiano Fajardo.- Cuando vean que ya no hay agua, que la sequía les impide hacer negocios, se van a ir y nosotros nos vamos a quedar sin animales, sin plantas y con el medio ambiente contaminado. José del Frairi.
Tradicional y ancestralmente los Mamu han sido las máximas y únicas autoridades de la Sierra Nevada de Santa Marta, los que ahora tienen que salir en defensa de la autonomía, el territorio y la población de cerca de 60 comunidades de ese paraíso universal.
Colonos, narcos, paras, terratenientes, empresarios e invasores, por décadas han venido tomándose y ocupando territorios que son del dominio indígena, desplazándolos de las mejores tierras, inclusive apoyados por algunos miembros de esas mismas comunidades, unos bajo amenazas y otros seducidos por el dinero.
A esto se suma la difícil situación por la que ahora atraviesan ante la aparición, de algunos descendientes de las comunidades indígenas que aunque ya no residen en la sierra, ya no tienen conexiones, ni nexos, se están tomando la representación de todos los resguardos y erigiéndose como máximas autoridades por encima de los Mamu, en un nepotismo total, para hacer negociados y tomarse políticamente la sierra, el sistema de salud, e impulsando a uno de sus socios como candidato al Senado de la República, todo con fines económicos y con el apoyo de funcionarios de la oficina de asuntos indígenas del Ministerio del Interior y de las gobernaciones del Magdalena y del Cesar.
A través de una aparente asamblea a la que no asisten ni el 20% de los resguardos, pretenden tomar decisiones y tratar de subsanar esas irregularidades legales, desconociendo el sistema tradicional de la organización indígena de la Sierra Nevada y propiciando una división que nunca ha existido en esos territorios indígenas.
Es el momento en que el Gobierno nacional cumpla y haga cumplir la autoridad que les confiere la Ley de Origen, el derecho propio, las normas constitucionales en materia de Derechos indígenas que incluye entre otros: la ley 89 de 1890, el Convenio 169 de la OIT (ley 21 de 1991), los artículos, 7, 246, 330 de la Constitución Política la Constitución Política y el acuerdo de la OIT, no aceptando ni reconociendo cuanto grupo o asociación pida ser reconocido, aunque no tengan el respaldo de las máximas autoridades ancestrales de las comunidades Arahuacas, Wiwas , Kankuamos y Koguis, porque así se dificulta mantener la unidad tan necesaria para alcanzar la consolidación de la cultura, la autonomía del territorio ancestral.
Solamente a través de la consulta a la Ley de Origen, en reunión de las máximas autoridades ancestrales, les daría en estos momentos la claridad sobre el camino que deben seguir todas las comunidades y autoridades, sin contradecir los mandatos de los Mamu, quienes conforme a sus leyes de origen, usos y costumbres ejercen soberanamente la autonomía que les otorga la Constitución Política de Colombia para poner orden y guiar a sus semejantes.
Este respeto a la autonomía indígena redundara en beneficio de los derechos de la madre tierra, y la conservación de la vida natural y espiritual.
Bogotá, D. C, 12 de febrero de 2021
Por Gabriel Ortiz*.- Muy atinada la voltereta que el Presidente Duque le dio a su cuerpo asesor de imagen, fortaleza, eficiencia y sensatez. Era indispensable ante los pobres resultados y la incuria en que ese grupo dejó los objetivos del Presidente a un vespertino programa de televisión costoso, gastado y poco efectivo.
Las cifras de opinión, van, vienen, aterran y causan desconciertos y divisiones en la Casa de Nariño. Eso es normal en todos los sanedrines y cortes reales, cuando las cosas no salen como se proyectan e hilvanan. Ahí es cuando la cuerda más débil masifica los fracasos para ganar primacía.
La navidad no fue “noche buena” para los encargados de divulgar, ensalzar y aupar al principado. Los nuevos, los que seguían en la “cola”, sobre proyectaron hasta las más ínfimas salidas del Jefe para desinformar a un país que solo quería salvarse, sobrevivir y ver el despertar de un nuevo día, gracias a la vacuna contra el covid-19. Noticias ciertas, noticias falsas, invadieron los medios y las redes, mientras las víctimas agonizaban, o aquellas cuyos parientes hacían fila frente a los hornos crematorios, esperando las cenizas.
Los nuevos consejeros pusieron en emergencia las fábricas de noticias, que van soltando de tal manera, que unas tapen a las otras. Y sobre las vacunas, hay fechas de llegada, para todos los gustos. El Presidente anuncia firmas de contratos confidenciales con cuanto vendedor existe. Hasta gerentes de vacunas han aparecido mostrando superneveras, ejércitos de batas blancas, agujas y jeringas. Han brillado por su ausencia, serias campañas pedagógicas, que tranquilicen y enseñen a una población desesperada, a cuidarse y a calmarse.
¡Las vacunas no llegan! Cada madrugada Colombia despierta con la esperanza de seguir con vida, pero la realidad, los medios y las redes descorren el velo del pesimismo.
Ante la necesidad de ocultar la verdad, atiborran y saturan a la gente con halagüeños pero falsos hechos: la inminente caída de Otoniel. El ataque a Bogotá por parte del Eln. La disfrazada reforma tributaria, de Carrasquilla, que todos sabemos pagará la clase media. La forma como vamos a compartir nuestra pobreza con los refugiados venezolanos que huyen de Maduro, mientras los nuestros se van de Buenaventura a Cali, sin que a nadie le duela. Los asesinatos de los líderes, que según HRW, alcanzan a 427 desde cuando se firmó la paz. La iniciación de las campañas electorales, en la que parece tomar posición preponderante la vacunación. ¿Vacuna por voto? Y entre tanto la miseria nos estrangula y nos agota. El desempleo, la informalidad, la inequidad, el hambre y la desesperanza, nos rodean… nos arruinan. Los ganaderos y palmeros que desforestan y destruyen el campo, llenan sus bolsillos.
Esa es la miseria que ahora tendremos que compartir… porque ¡para ésta tampoco hay vacuna!
BLANCO: El galardón a la vida de un periodista que se otorgó a Gustavo Castro Caicedo.
NEGRO: La proyectada reforma tributaria que no tocará la corrupción.
Bogotá, D. C, 12 de febrero de 2021
*Periodista. Exdirector del Noticiero Nacional, Telematinal y Notisuper.
Por José G. Hernández*.- Quien esto escribe ha ejercido como catedrático universitario desde 1979 hasta ahora, de manera ininterrumpida, y considera indispensable el contacto personal entre profesores y estudiantes en el seno de esa transitoria comunidad -el curso-, pues la cercanía permite, no ya una mecánica transmisión de conocimientos mediante un monólogo -método afortunadamente superado- sino el diálogo fecundo, la libertad de cátedra, el intercambio de ideas, la formulación de inquietudes, la crítica respetuosa, el apoyo a la investigación, la búsqueda de la verdad mediante la participación de todos.
Por tanto, la obligada reclusión -que ya completa un año- por causa de la pandemia no ha sido el mejor estímulo para la tarea educativa, ni en las universidades, ni en las escuelas y colegios del país. La tecnología nos ha brindado -no a todos, porque no todos tienen los instrumentos necesarios- una forma de continuidad, lo que ha impedido, mediante las clases virtuales, la interrupción absoluta de nuestras actividades. Debemos agradecer a los avances tecnológicos que ello haya sido así, no solamente en este sino en otros campos -como el de trabajo-, pues de lo contrario, ante un enemigo tan agresivo como el covid, el colapso habría sido total en muchos frentes. Ha sido posible la gestión administrativa, ha podido continuar la administración de justicia -con las explicables limitantes-, y se ha salvado en parte la actividad económica. Y las notarías digitales harán posibles los actos jurídicos sobre bienes y contratos, las autenticaciones y los matrimonios y divorcios. Gracias a la tecnología, la crisis generada por el coronavirus ha sido mucho menos grave de lo que hubiera sido sin ella.
Hace mucha falta la presencia, el contacto directo entre las personas -que es tan importante, dada la naturaleza social del ser humano-, aunque, por paradoja, se ha convertido en el mayor peligro, con las terribles consecuencias del contagio. Por eso, la distancia es hoy un imperativo. Ni más ni menos, está de por medio la vida. Las estadísticas sobre número de muertos son escalofriantes, y aunque el desenlace no sea la muerte en todos los casos, las secuelas del mal las están sufriendo miles de recuperados.
Por ello, pese a la importancia del contacto personal, reconozcamos que los hechos son tozudos. El abrupto regreso de niños y jóvenes a clases presenciales, sin que nadie haya sido vacunado y sin que se aprecie objetivamente una sensible y real disminución de las posibilidades de contagio del covid, debe ser una medida que debe mirarse con mucho cuidado y gran prudencia. Los menores pueden ser asintomáticos y aunque estuviéramos seguros de que no tienen peligro -no lo estamos-, en todo caso pueden contagiar a los docentes y a sus propios familiares y vecinos. ¿En qué se diferencia la situación actual de la que en marzo del año pasado llevó al confinamiento? No en mucho. Y la protección de la vida es prevalente sobre cualquier otro objetivo.
Como muchos niños no disponen de los medios técnicos para la virtualidad, además de la renta básica -que consideramos urgente- el Gobierno debería adelantar una campaña sin precedentes para dotarlos de esos instrumentos, hoy indispensables. Pero cuidado con un regreso inseguro.
Bogotá, D. C, 11 de febrero de 2021
*Expresidente de la Corte Constitucional
Por Víctor G Ricardo*.- Las imágenes de la toma del Capitolio, el pasado 6 de enero de 2021, recorrieron todo el mundo y pusieron de manifiesto lo que nunca nos habríamos imaginado: la democracia más poderosa del mundo sucumbía ante unas masas enardecidas por un Presidente derrotado con el sólo propósito de profanar la institución más sagrada de la democracia norteamericana y evitar una transición en la jefatura del Estado.
Hoy, si bien la democracia triunfó, la huella de ese día quedó muy marcada. La Cámara de Representantes (con mayoría demócrata) ha iniciado un segundo (inédito) impeachment contra Trump que empezó el pasado 8 de febrero. El Partido republicano está completamente fracturado entre los que, a pesar de los acontecimientos, decidieron seguir apoyando a Trump, mientras otros como el poderoso líder de la mayoría republicana en el Senado, el senador McConnell, optaron por dar la espalda a Trump (seguramente más por interés personal que por convicción) al ver que se abría ante ellos la posibilidad de enterrar para siempre las opción de Trump de cara a las elecciones de 2024.
En este ambiente de estremecimiento y en una ciudad tomada por las fuerzas de seguridad, sin público más allá de unos cientos de congresistas y embajadores, bajo la sombra de los 400.000 fallecidos por COVID en todo el territorio nacional, tomó posesión Joe Biden como 46º Presidente de Estados Unidos. En su discurso, quisó dejar clara la triple crisis a la que se enfrenta el país; sanitaria, económica e institucional, así como su firme determinación para superar este trance, haciendo un llamamiento a la unidad de la nación. El país sintió la esperanza.
Con todo esto, será difícil que el Presidente Biden goce de los 100 días de cortesía que se suelen dar a los presidentes cuando asumen el poder. Desde el mismo día de su toma de posesión, se adoptaron una serie de órdenes ejecutivas en multitud de ámbitos, pero en especial en la lucha contra la pandemia, cambio climático e inmigración. La ausencia de Trump en la ceremonia de inauguración y en el discurso de Biden, marcan claramente la ruptura con la administración anterior, ruptura que además se evidencia de manera más notoria en la política migratoria. Y es que, entre sus primeras medidas, Biden ordenó suspender la construcción del muro en la frontera sur con México y proteger los derechos de cientos de miles de ilegales que llegaron a este país de niños (los dreamers) o los beneficiarios del DACA, provenientes de El Salvador o Nicaragua, incluyendo medidas para ayudar a que los menores separados en frontera de sus padres puedan reencontrar a sus familias.
Biden no sólo se ha alejado rápidamente de la Administración anterior a través de sus primeras decisiones. El equipo del que se ha rodeado es claramente diferente, contando con el gabinete más variado de la historia de Estados Unidos en el que prima la representación de minorías (afroamericanos, hispanos y una nativa americana) y la diversidad de género. Como se ha evidenciado estos primeros días, se trata de un equipo con un plan de trabajo previamente estudiado y preparado que esperamos en todo el mundo logre cumplir los objetivos que se han propuesto.
Bogotá, D. C, 10 de febrero de 2021
*Excomisonado de Paz
Por Guillermo García Realpe*.- En los últimos días ha habido muchas notas periodísticas acerca de actividades y pronunciamientos de algunos de los miembros del grupo de trabajo que se ha denominado Liberalismo Social Demócrata -LSD- en el Congreso de la República.
Para claridad de los lectores, este LSD no es un partido, no es un movimiento político en nuestro país, es un grupo de trabajo que se creó hace algunos meses para promover iniciativas legislativas, debates de control política, audiencias públicas y diferentes acciones en el Congreso de la República y por supuesto, en el territorio nacional.
La característica, es que somos de tendencia progresista, de avanzada en lo social y en lo político. Sus miembros pertenecen a distintos partidos, especialmente al Partido Liberal, al Partido de la U y Cambio Radical, pero con orígenes y tendencia del viejo Partido Liberal.
Se han promovido causas importantes de mucha importancia para el pueblo colombiano, a manera de ejemplo, se ha impulsado con mucho ahínco y compromiso, que en nuestro país se cree la Renta Básica mensual para los colombianos, para millones de familias afectadas social y económicamente por el fenómeno de la pandemia, entonces, esa ha sido una de las causas con otros sectores políticos del mismo Congreso de la República, especialmente, sectores de la izquierda.
Otra causa, que ha promovido este grupo de trabajo, ha sido la extensión en el tiempo y en el beneficio del Programa al Apoyo del Empleo Formal o PAEF, ya que su creación fue temporal mediante decreto de emergencia del año pasado, ahora al vencimiento de éste beneficio se está planteando un proyecto de ley de extensión en el tiempo, pero que también cubra todas las empresas, especialmente las pequeñas y medianas empresas e incluso empresas familiares que tengan menos de tres empleos formales, que no ha cubierto la anterior iniciativa.
Igualmente, nos hemos destacado en la estrategia de muchas audiencias que tienen que ver con el tema ambiental, el tema productivo, de defensa de lo público, en contra de las privatizaciones de las empresas estatales como Ecopetrol, ISA, ICA y CENIT. En esa dinámica este grupo de trabajo se ha destacado por su acción permanente.
Igualmente, hemos asistido a muchas regiones de Colombia, conjuntamente con la Comisión de Paz del Senado fundamentalmente, a promover convivencia, a promover que las entidades, el gobierno en particular, asuma su compromiso de garantizar la vida y los Derechos Humanos de las comunidades y sus derechos colectivos, pero también la protección de los líderes sociales, de los líderes ambientalistas, de los defensores de los Derechos Humanos y de los desmovilizados que han sido objeto de un ataque violento por parte de bandas criminales sin control por parte del Estado y del gobierno nacional que en esto ha fallado demasiado.
Pero por supuesto, como la actividad es política, ha habido muchas tareas, muchos pronunciamientos, como el que hizo en los pasados días el senador Roy Barreras, que invitaba a que los Liberales Social Demócratas renunciemos a los respectivos partidos, lo que no es fácil y viable porque realmente eso implicaría las pérdidas de curules y eso no está en la agenda prácticamente. Pero sí tenemos que manifestar que el querer de todos los miembros de esta corriente de más de doce senadores, es la de promover una gran Unidad Nacional, de convergencia, de centro, centro-izquierda, para unificar lo que debe ser la corriente política que elija a un gobierno progresista que se le mida a las reformas que requiere el país, reformas como al sistema de salud, la protección frontal del producto colombiano en contra de los Tratados de Libre Comercio y de las importaciones que han destruido el aparato productivo y el empleo nacional, tanto del sector agropecuario, como del sector agroindustrial e industrial que hoy está en una muy grave crisis. También reformas al sector financiero, lucha frontal contra la corrupción y otros temas.
Estamos, en eso sí, absolutamente comprometidos. No aparece en la agenda de los miembros del liberalismo Social Demócrata establecer alianzas con la derecha o la extrema derecha que tiene hoy sumido al país en una profunda crisis de carácter social, económico, la pérdida del territorio y de amenaza indiscriminada a la vida de todos los colombianos.
Eso es fundamentalmente lo que ha representado el Liberalismo Social Demócrata en el país.
Bogotá, D. C, 10 de febrero de 2021
*Senador Liberal
@GGarciaRealpe
Por Juan Manuel Galán*.- “Los Shotas” y “Los espartanos” son las dos bandas criminales que tienen azotada la ciudad de Buenaventura en el Pacífico colombiano. La violencia que generan ha traído zozobra, intranquilidad y pánico a la población, que incluso ha sufrido de desplazamiento dentro de la ciudad, dejando todo atrás, sometidos por la delincuencia.
En una entrevista publicada en el diario El Tiempo, el alcalde Víctor Hugo Vidal indicó que “son contundentes los resultados que han logrado las autoridades en cuestiones de capturas, armas y presencia. Algunos barrios se encuentran controlados, Hay capturas de cabecillas de las bandas que están haciendo daños en la zona, se han incautado armas.” Alcalde, esta situación se le salió de control. La solución no es más policía o ejército, es garantizar acceso universal a bienes públicos de óptima calidad; es más educación, justicia, salud y saneamiento básico.
Lo que se sufre en este municipio tiene un denominador común con la mayoría del país. La ausencia del estado y el proyecto político del narcotráfico, tienen a la gente a merced de la violencia y de la corrupción; son estos los fundamentos de su imperio criminal. Por eso pregunto: ¿cuántas bandas como las mencionadas han pasado por Buenaventura? El alcalde mencionó que se han hecho más de 74 capturas entre las cuales hay varios cabecillas. Sin embargo, los incentivos perversos que genera un contexto socio-económico inhumano, hacen imposible la labor de cualquier autoridad. Buenaventura está sometida, sitiada, humillada, donde las estructuras criminales se reciclan y se disputan a sangre, fuego y corrupción el dominio del territorio y el control de la población.
Todo esto solo demuestra el círculo vicioso que hay entre narcotráfico, corrupción, complicidad de algunas autoridades y violencia, donde los únicos afectados son los más vulnerables. La guerra contra las drogas debemos terminarla. En 50 años solo nos ha dejado muertos y corrupción. Si lo que pretendemos en serio es acabar con el narcotráfico, el único camino es la regulación de todas las sustancias para que el tráfico de drogas ilícitas deje de ser negocio.
¿Por qué se insiste en invertir recursos del estado en una guerra inmoral? ¿Vale la pena seguir perdiendo miles de vidas al año por la violencia que produce? ¿Quiénes hacen parte del establecimiento prohibicionista o del proyecto político del narcotráfico? ¿A qué intereses favorece la guerra contra las drogas que sustenta el negocio ilícito? ¿Quiénes ganan y quiénes pierden? ¿Cuándo vamos a decidirnos a proponer una nueva política de drogas fundamentada en la evidencia, los datos y la experiencia histórica?
El enemigo no son las drogas, es el abuso o mal uso que los seres humanos hemos hecho de estas. Si logramos proponer una nueva política sobre esta premisa básica, tendremos un avance definitivo para salir de esta guerra que solo beneficia a unos pocos. Nunca me rendiré en esta causa, como generación tenemos la obligación de superar la guerra contra las drogas.
Bogotá, D. C, 9 de febrero de 2021
*Exsenador Liberal
Por Amylkar D. Acosta M*.- El cuento del gallo capón, que tuvo su origen en esa prodigiosa creatividad y capacidad narrativa del pueblo raso de Macondo, lo inmortalizó nuestro laureado con el premio Nobel de literatura Gabriel García Márquez en su obra cumbre Cien años de soledad.
Según su versión, “los que querían dormir, no por cansancio sino por nostalgia de los sueños, recurrieron a toda clase de métodos agotadores. Se reunían a conversar sin tregua, a repetirse durante horas y horas los mismos chistes, a complicar hasta los límites de la exasperación el cuento del gallo capón, que era un juego infinito en que el narrador preguntaba si querían que les contara el cuento del gallo capón, y cuando contestaban que sí, el narrador decía que no había pedido que dijeran que sí, sino que si querían que les contara el cuento del gallo capón y cuando contestaban que no, el narrador decía que no les había pedido que dijeran que no, sino que si querían que les contara el cuento del gallo capón y así sucesivamente, en un círculo vicioso que se prolongaba por noches enteras”.
Traigo a colación el cuento del gallo capón, porque el mismo puede servirnos de metáfora a propósito del cuento de nunca acabar del dragado del Puerto de Barranquilla. En un remoto 1955, el mismo García Márquez, el cronista, relata
en su reportaje titulado “Viacrucis de Bocas de ceniza” cómo después de ser el más prestigioso muelle de embarque y desembarque de mercancías y migrantes hacia 1893, ya para 1955 estaba reducido a una “plataforma de hierro y madera” que amenazaba ruina. Y describe él la “flamante e inservible draga de Barranquilla”, la que no dudó en mostrarla como “un montón de hierro viejo” y retorcido.
A lo largo de todo el año de todos los años se registra con asombro cómo debido a las dificultades de la operación y la operatividad misma del Puerto de Barranquilla estas están seriamente comprometidas por el bajo calado, el cual impide que arriben embarcaciones sin exponerse a terminar encalladas en los bancos de arena producto del sedimento que arrastra el rio Magdalena hasta su desembocadura. Esta circunstancia genera incertidumbre y sobrecostos enormes, pues las embarcaciones parten desde su puerto de origen sin saber si a su llegada pueden atracar en este puerto y no pocas veces deben ser desviadas a puertos vecinos para aligerar parte de la carga, la que posteriormente debe transportarse por tierra hasta las bodegas de destino de la misma, con los sobrecostos que dicha operación de transbordo conlleva. Esta calamitosa situación ha repercutido y de qué manera sobre el Puerto de barranquilla, al punto que después de ser desde finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX el principal Puerto marítimo de Colombia a ser de quinta, después del de Buenaventura, el de Tumaco, Santa Marta y Cartagena.
A lo largo de la última década han desfilado por allí un sinnúmero de dragas para la remoción de los sedimentos, tratando de garantizar y estabilizar un mínimo de calado, mediante el mantenimiento de la operatividad del Canal de acceso al Puerto, sin lograrlo. Constantemente, ante el inminente cierre del Puerto, se está apelando a la declaratoria de la urgencia manifiesta, de dudosa factura porque su recurrencia advierte la ausencia de hechos imprevisibles y sobrevinientes que las justifiquen, para contratar en volandas el dragado. Ello, con el fin de restablecer los niveles operativos y las condiciones de navegabilidad en el canal de acceso al Puerto.
La contratación de dichas dragas corre por cuenta de la Corporación Autónoma Regional del Río Gran de la Magdalena y más recientemente se han venido adelantando estos procesos a través de FINDETER. El 6 de marzo de 2020 inició operaciones de dragado la empresa Shangai Dredging, con el compromiso establecido en los términos de referencia del contrato de obtener de manera sostenible un calado de 10.20 metros. Sin embargo, según lo denuncian miembros del Comité Intergremial del Atlántico, transcurridos más de 8 meses de ejecución de dicho contrato durante el 53% del lapso transcurrido el calado ha estado por debajo de 9.80 metros “y sólo alcanzó este nivel en el 47% de dicho tiempo”. Ello llevó a afirmar al Director de Asoportuaria Lucas Ariza que “la situación en el canal de acceso del Puerto es crítica”. Él ha insistido una y otra vez en que se necesita “un calado óptimo en todo el canal para seguir prestando el servicio de importación y exportación de mercancías sin molestar a nadie”. Pero en este caso, como diría el Poeta León de Greiff, todo pasa sin que pase nada!
Ha sido tan patética la situación planteada y tan grave como continuado el deterioro de las condiciones de navegabilidad que habiendo sido una de las principales motivaciones para la construcción del nuevo y monumental Puente Pumarejo fue posibilitar que por debajo del mismo pudieran transitar buques de mayor calado hacia la zona industrial de Malambo y Ponedera, ello está descartado. Es más, según el Director de CORMAGDALENA Pedro Pablo Jurado la estructura del nuevo puente aumenta la sedimentación en detrimento de la navegabilidad del mismo. Ello, a causa de que ha inducido un “cambio en la dinámica del Río por la presencia de las Pilonas”. Vea, pues!
Santa Marta, febrero 6 de 2021
*Expresidente del Congreso y Exministro de Minas y Energía
www.amylkaracosta.net
Por José Félix Lafaurie Rivera*.- “Lo que mal empieza mal termina”, y el manejo de EPM, una empresa tan importante o más que la alcaldía de Medellín –con filiales en cinco países, es la segunda más grande después de Ecopetrol–, empezó mal desde que, incumpliendo una promesa y echando por la borda el gobierno corporativo, Daniel Quintero nombró a dedo a un gerente “amigo”, o mejor, “de bolsillo” porque esa amistad sí resultó “un barco frágil de papel”, cuando el señor Rendón, criticado por no tener el perfil para un CEO de ese nivel, se dio cuenta de lo evidente: que su amigo lo que necesitaba era un títere que “le copiara”.
La cosa fue fácil cuando de llenar vacantes se trató, en un proceso en el que otra vez se desecharon las prácticas de gobierno corporativo, remplazadas por la tradicional de pagar favores políticos; pero cuando Rendón no quiso “copiarle” al alcalde en decisiones estratégicas, su salida se precipitó y, para que no quedara duda, terminó doblemente por fuera: renunciando ante la Junta y echado por el alcalde.
La siguiente alcaldada fue novelón durante 2020, cuando el novel burgomaestre, él solito, otra vez sin consultarle a la Junta, emprendió un billonario proceso de conciliación con el consorcio constructor de Hidroituango, que generó la renuncia de la Junta y su remplazo por una que también “le copiara”, en la que hay exmagistrados y hasta filósofos, pero poco de experiencia empresarial para una organización de esas dimensiones.
Ese importante aporte de alta gerencia, que llenaba el empresariado antioqueño, se perdió porque “Daniel” también peleó con ellos, aunque es una pelea de “hacernos pasito”, porque nadie quiere enemistarse de frente con el alcalde. De hecho, Quintero se ha ufanado de su apoyo, algo que los empresarios no confirman pero tampoco desmienten. Lo cierto es que, ante el desencuentro y la primera crisis, le montaron una veeduría, “Todos por Medellín”, a la que el alcalde le sonríe “de dientes para afuera”.
Hasta aquí el recuento, pero hay tres aspectos que quiero resaltar: El primero, que dada la importancia estratégica de EPM para la economía nacional, el problema ya no es solo de los antioqueños, en lo bueno y en lo malo. Ya lo vivimos con el descalabro de Hidroituango, pero también con proyectos exitosos y con el efecto de la empresa como dinamizador económico. Si el proceso de desintegración corporativa se sale de madre y empieza a tener efectos más graves –ya los ha tenido– sobre la credibilidad y solidez de EPM, los platos rotos los pagaremos todos los colombianos.
El segundo es una pregunta: ¿Quién está detrás de Quintero? Es un secreto a voces que César Gaviria teje en EPM su telaraña clientelista, pero “Daniel” es impredecible. De conservador a liberal, peleó con Gaviria y se arrimó a la Colombia Humana contra Duque y en favor de Petro, quien hoy sonríe, mirando a 2022, cuando en la tradicional Antioquia “Daniel” agita la lucha de clases y trina amenazante que “Medellín ya no les pertenece. Colombia ya no les pertenece”.
El tercero es una alerta. Esos gobiernos “alternativos”, de izquierda declarada o claramente manoseados por la izquierda de siempre o el “progresismo” socialista de ahora, han sido un desastre que Bogotá conoce porque lo sufrió durante doce años de estancamiento, entre la demagogia populista de Lucho, la corrupción de Moreno y la polarización arrogante de Petro. Hoy lo vuelve a sufrir con la incoherencia pendenciera de López, como lo sufre Cali con Ospina y Medellín con Quintero.
Por ahora, que Dios libre a EPM, a Antioquia y a Colombia.
Bogotá, D. C, 6 de febrero de 2021
*Presidente de FEDEGAN
@jflafaurie
Por Robinson Castillo*.- Los mandatarios se juegan toda su reputación en esta pandemia, dependerán de la gestión, pero muy particularmente de la forma en que la comunican. Después de 10 meses de esta batalla, se puede hacer un análisis más detallado. Es la guerra comunicativa.
Y no es exagerado acuñar la palabra guerra. Los estragos de la peor crisis sanitaria en cien años, son demoledores. Y se debe acertar con capacidad quirúrgica en la comunicación.
El presidente Iván Duque es el referente número uno en medio de esta batalla contra el virus. Su principal arma de información es un programa diario de televisión. Recientemente en diálogo con Noticias Caracol, el mandatario precisó que mientras persista la pandemia, el espacio continuará al aire. Pero aún esperamos una gran ofensiva comunicacional.
La vecina del presidente, la alcaldesa Claudia López, al principio se notó más involucrada con la gente, cercana, en los zapatos de los capitalinos, pero se aplicó más en una constante puja con el gobierno. Más política que comunicación. Sus recientes vacaciones suspendidas, en plena subida del segundo pico, le representaron una considerable caída en su imagen. No hubo coherencia discursiva.
Daniel Quintero, el alcalde de Medellín, parece tener el efecto de sus constantes cambios de camisetas políticas a lo largo de su vida pública. Es desafiante, aunque se le abona que al principio usó símbolos creativos, como ponerle tapabocas a las estatuas de Botero, aunque se ha ido desdibujando, se concentró más en las peleas con el empresariado paisa y ni hablar de la crisis de EPM.
El otro caso de desconexión con la gente es el alcalde de Cali Jorge Iván Ospina. Al inicio de la pandemia fue indisciplinado con la comunicación, al dar a conocer cifras de fallecidos en su ciudad, por fuera del consolidado nacional que entrega el gobierno todas las tardes. Al finalizar el año concentró sus esfuerzos en la multimillonaria feria virtual de la capital vallecaucana.
Son sin duda mandatarios diferentes, con estrategias distintas y por supuesto, con diferente cantidad de muertos encima, víctimas del coronavirus. A su favor se puede decir que para esta crisis nadie estaba preparado, actuaron más por reacción y eso conlleva errores, pero también aciertos, para salvar el mayor número de vidas posible.
Pero de comunicación de riesgo, poco o nada. Que es el verdadero alcance de los métodos comunicativos para afrontar una pandemia que todo lo cambió, hasta la manera de informar a la gente. Aún la mayoría no lo ha entendido. Comunicación para cambiar hábitos, no para fomentar la indisciplina.
¿Quién va ganando la batalla comunicativa? Aún es prematuro sacar conclusiones definitivas, falta el desafío más grande jamás visto en el ámbito de la salud: La vacunación masiva.
La gente requiere certeza ante la incertidumbre. Del éxito o fracaso regional de la aplicación de las vacunas, dependerá la inmunización política de muchos. La primera región que retorne a la normalidad, su mandatario será el vencedor de la guerra comunicativa. Y política.
La pregunta incómoda
¿Qué tanto cambiará el mapa político el éxito o fracaso de la vacunación?
Bogotá, D. C, 5 de febrero de 2021
*Comunicador Social Periodista