Opinión
Por Mauricio Cabrera.-Colombia Siembra. Con este significativo nombre el Ministerio de Agricultura ha lanzado un ambicioso plan para desarrollar el sector rural colombiano, cuyos objetivos son garantizar la seguridad y la soberanía alimentaria del país y aumentar la oferta exportable. Las metas son sembrar 1 millón de hectáreas nuevas y generar 270.000 empleos nuevos en el campo, destinando $1,6 billones del presupuesto nacional a programas de estímulos al agro y unos $24 billones al crédito agropecuario. Son metas ambiciosas, porque mientras que los últimos 25 años el área cultivada solo creció 600.000 hectáreas, ahora se busca que aumente 1 millón en tres años. La seguridad y la soberanía alimentaria es prioritaria, porque con la apertura hacía adentro de las dos últimas décadas Colombia se ha vuelto en extremo dependiente de las importaciones de alimentos. Así mientras en 1990 comprábamos en el exterior 1,2 millones de toneladas de alimentos por valor de USD 400 millones, el año pasado importamos 10,2 millones de toneladas por valor de USD 6.200 millones.
Ya a finales de los años 80, luego de la liquidación del INFOPAL en 1987, se procedió a crear la Dirección de Agua Potable y Saneamiento Básico, como una dependencia del Ministerio de Obras Públicas y Transporte, mediante el Decreto 77 de ese mismo año. En este momento el DNP asume su papel de planeador y la financiación de los programas de aguas y saneamiento corren por cuenta de una nueva entidad que se creó mediante la Ley 57 de 1989, FINDETER. El control de la calidad del agua quedó a cargo del Ministerio de Salud. Ya para entonces este modelo tan complejo y difícil de integrar empezó a hacer crisis, sobre todo porque la mayoría de las empresas que hacían parte de este sistema se fueron burocratizando, clientelizando. La ineficiencia y el mediocre desempeño de muchas de ellas las fue convirtiendo en una vena rota para el Estado.
Restan 96 días padeciendo a Petro, sus locuras e irresponsabilidades. Este tiempo le alcanzará para poner a volar su torcida imaginación y ocasionar traumas, despilfarros y actos demenciales, para mortificar, hasta el último día a los bogotanos.
Por Jorge Enrique Robledo.-¿Cuál es la relación entre la clase política y los determinadores de la fracasada orientación económica nacional, fracasada en el sentido de un capitalismo que apenas crea 5.300 dólares percápita al año (dólar a $3.000) y genera extrema desigualdad social? Según Alejandro Gaviria, “Desde los años sesenta al menos, un arreglo pragmático, un pacto implícito, ha caracterizado el ejercicio del poder en Colombia: los partidos políticos tradicionales han permitido o tolerado un manejo tecnocrático y centralizado de la macroeconomía a cambio de una fracción del presupuesto y la burocracia estatal, a cambio de auxilios parlamentarios, partidas regionales y puestos. Para bien y para mal, el clientelismo ha sido el costo pagado por la ausencia de populismo” (http://bit.ly/1G7xq2v). Y Rudolf Hommes: “El clientelismo ha sido una decisión consciente de las élites, y es un mecanismo que se utiliza para comprar respaldo, preservar el sistema y debilitar a los adversarios políticos” (http://bit.ly/1KDEW68).
Por Horacio Serpa.- Muchos extrañaron que el Vicepresidente de la República no hubiera acompañado al Presidente Santos en la notable ceremonia de La Habana. A otros nos pareció normal. El doctor Germán Vargas Lleras no participa en nada relacionado con el proceso de paz. No opina nada. No le interesa; no dice ni mu. Tampoco deja participar a los suyos.
Por Amylkar D Acosta M.- "Hablando de competitividad la produtividad no lo es todo, pero a largo plazo lo es casi todo”:Paul Krugman.
Por Gabriel Ortíz.-Cuando sobre el histórico S-23, un alegre sol permanecía en el firmamento, cuando el país saboreaba las mieles de una paz que venía persiguiendo y anhelando desde hace 60 años, y cuando la mayoría de las generaciones colombianas estaban convencidas de que por fin verían el esperado día blanco de la reconciliación, los pesimistas y agazapados enemigos, buscaban la manera de dar un puntillazo certero al alegre amanecer de una nación, de una sociedad, de un mundo, que buscaban ese objetivo.
El Papa Francisco, los Estados Unidos a donde realiza su visita pastoral, las naciones del mundo, reconocidas organizaciones nacionales e internacionales y un orbe sensato, alabaron los logros de las negociaciones de La Habana y las consideraron valiosas para los procesos actuales y futuros para la paz en el mundo.
Con un discreto estrechón de manos, dos adversarios han logrado poner fin a un conflicto de tantos años y detener el desangre y el terror que ha frenado el desarrollo de una sociedad ávida de paz, vida y tranquilidad.
Los negociadores, brillantemente comandados por Humberto de la Calle y los de una guerrilla, que a pesar de no haber sido derrotada, logró por fin entender que era necesaria una paz reparadora, llegaron a los acuerdos que Colombia esperaba desde hace 60 años. Y se pactó el inicio de una paz que será firmada el 23 de marzo del 2016, sin impunidad, ajustada a la justicia internacional. No se trataba de acudir a paredones o mazmorras para castigar los crímenes que de parte y parte se han cometido, sino de complacer a un planeta, a un continente, a una nación, a un conglomerado al que han rociado con sangre por décadas.
Estos seis meses, o menos que nos restan para la firma final, estarán llenos de escollos, porque “manos negras”, extremistas e intransigentes internos, estarán envenenando a despistados compatriotas, convencidos de que aún podemos ganar una guerra.
Estamos en un momento que debemos aprovechar, en una oportunidad que no podemos dejar pasar, simplemente para satisfacer a unos señores de la guerra, de la confrontación, de la intolerancia, que solo piensan en las banderas que han perdido. Las víctimas, la sociedad y el país entero tendrán su recompensa. ¡Es nuestra hora! ¡Reconciliación señores!
BLANCO: La fuerza pública, también se beneficia con la Paz.
NEGRO: Y siguen cierres de la frontera por parte de Maduro.
Por Jorge Gómez Pinilla.Tomado de EL Espectador.- Hoy he querido abusar de la confianza que me brindan El Espectador y su ilustre director, don Fidel Cano, para anunciar un libro de mi autoría que será lanzado la semana entrante en la Sociedad Económica de Amigos del País, titulado ‘Objetivo: hundir a Serpa’.
Por Juan Manuel Galán.-Históricamente, la sociedad ha evolucionado hacia la modernidad y el reconocimiento de derechos. La conquista de esos derechos ha sido fruto de movimientos sociales que desafían el statu quo y se atreven a proponer cambios sociales. Esto, ya sea porque buscan la reivindicación de derechos para las minorías o el reconocimiento de garantías que nunca han tenido.
Por Amylkar D Acosta M.- Estamos a pocos días del 25 de este mes, fecha esta en la que se darán cita los estados miembros de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para adoptar oficialmente la Agenda 2030 con el fin de alcanzar los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS). Recordemos que esta iniciativa fue propuesta por el Presidente de la República Juan Manuel Santos en la Cumbre Rio + 20 en 2012 y acogida unánimemente por los países participantes en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible.