Opinión
Por Juan Manuel Galán.-Mientras escribo esta columna, más de 8.300 colombianos han salido de Venezuela, incluyendo a más de 1.380 deportados de los cuales más de 200 son menores de edad. Esto es infame. La violación de los derechos humanos de nuestros compatriotas no es un asunto únicamente de Colombia. De la misma manera que las muertes de los refugiados en el mar Mediterráneo no es un asunto únicamente de Siria ni cosa de Afganistán, ni exclusivamente un tema de los europeos. Se trata de un asunto que le compete a toda la comunidad internacional. Si olvidamos eso, en realidad estamos olvidando parte de nuestra humanidad.
Por Mauricio Cabrera Galvis.-¿Cómo explicar el comportamiento de la economía colombiana en la que se frena el crecimiento del PIB y al mismo tiempo se reduce el desempleo? Según la teoría económica cuando se desacelera el crecimiento debería subir el desempleo y viceversa, pero eso no es lo que está sucediendo en Colombia hoy.
El fenómeno de la drogadicción entre los jóvenes es una enfermedad más extendida y más dramática cada día que pasa. Hoy casi todos los hogares sufren la terrible presencia de este mal que acaba a las personas, deteriora las relaciones familiares y destruye la sociedad. Para combatirla, casi todas las prácticas tradicionales han fracasado. Afortunadamente, la sociedad asume que la drogadicción es un mal que requiere de un manejo sicológico, educativo y de readaptación al medio social y no de la actividad represiva del Estado, en el entendido de que quien merece todo el peso de la ley y la aplicación de medidas punitivas es el productor del estupefaciente y el distribuidor del mismo: el consumidor es víctima de ellos, y del libérrimo desarrollo de su personalidad cuando decidió cultivar el vicio.
Por Gabriel Ortíz.-Este prefabricado conflicto que ha montado la trinca que hoy gobierna a Venezuela, no deja de ser un escudo para defender la politiquería y los carteles que rapan la inmensa riqueza de nuestros vecinos. Es un gobierno que cae en barrena, que ha fracasado, porque el dinero fue “donado” a otros países para ganar adhesiones –como lo vimos en la votación de la OEA-, para atender los costosísimos caprichos de las hijas de Chávez y para llenar las bolsas de Maduro, Diosdado y el cartel de los soles.
Por Jorge Gómez Pinilla. Tomado de El Espectador.-Lo que hizo el presidente Nicolás Maduro al ordenar la expulsión de colombianos humildes, es cosa de gente miserable. Semejante deportación masiva viola de manera flagrante el Derecho Internacional Humanitario, pero ante todo es una humillación adrede, no solo para los deportados sino para Colombia entera. Su propósito fue provocar una reacción similar del país ‘hermano’ (por ejemplo, la ruptura de relaciones), de modo que fuera posible convocar la voluntad nacional de los venezolanos en torno a un enemigo común y así distraer la atención sobre las graves dificultades que afronta la economía de ese país tras la caída en picada del precio del petróleo.
Por José Gregorio Hernández.-Siempre hemos sostenido que los gobiernos débiles, que para sostenerse necesitan mostrar fortaleza, son los más peligrosos en términos democráticos. Por lo general, se convierten en autoritarios y se inclinan a la dictadura, así hayan sido elegidos por voto popular. Y ello, porque, al verse en peligro de perder el poder, desatan su resentimiento contra cualquiera que los critique o controvierta; divulgue, difunda o resalte sus equivocaciones o sus faltas. Para ellos, solamente su propio interés legitima cualquier acto, aun el más abusivo.
Por Juan Manuel Galán.-La Comisión de Seguimiento a la Ley de Víctimas, ha dicho que no hay dinero para el cumplimiento de la ley. De manera más precisa, la comisión calcula que hay un faltante de 33,6 billones de pesos para garantizarles a las víctimas sus derechos de indemnización y vivienda y que los recursos destinados para la reparación integral, se han estancado en niveles cercanos al 2% del Presupuesto General de la Nación, desde hace 5 años. En respuesta, el Gobierno Nacional ha dicho que cuando se proyectó la ley 1448, en el 2011, había alrededor de 4 millones de víctimas y hoy esta cifra alcanza 7,3 millones de personas.
Por Jorge Enrique Robledo.-El dólar a 3.200 pesos les significa un duro golpe a la economía nacional y pobreza a los colombianos. Porque no da lo mismo pagar 50 mil millones de dólares de importaciones y 106 mil millones de deuda externa (2015) a ese precio que a 1.800. Y no resiste análisis decir que una devaluación fuera de madre –entre las mayores del mundo– disparará las exportaciones y compensará sus efectos negativos, aunque pueda ocasionar favorecimientos puntuales. De acuerdo con Eduardo Sarmiento Palacio –quien en este debate ha derrotado a los economistas neoliberales– los mayores costos de las importaciones de materias primas y equipos impedirán el supuesto gran aumento de las exportaciones. Además, se sabe de la escasa oferta exportable del país, por la debacle del agro y la industria, y que los mercados externos los controlan fuertes competidores de otros países, que también están devaluando. A estas dificultades súmesele la gravísima situación de la economía mundial.
Por Amylkar D Acosta M.- Parece que fue ayer, el día 20 de agosto de 1975, hace 40 años (¡!) cuando me inicié formalmente en la docencia universitaria, en la Universidad de Antioquia, nuestra Alma Mater de la raza, como dice su himno, “invicta en su fecundidad”. En donde mismo me formé y gradué como Economista, tan pronto opté el título de tal asumí semejante responsabilidad. Y digo formalmente porque enantes había dado mis primeros pinitos en la cátedra en la Universidad Autónoma Latinoamericana en Medellín, los cuales me sirvieron de entrenamiento en tan noble como ennoblecedor oficio, que no dudo en calificar como la mejor profesión del mundo. Y lo digo sin hipérboles, porque aunque es natural que cada sastre alabe su aguja, en este caso estamos hablando de una actividad singular, que como ninguna otra deja una huella imperecedera.
Por Gabriel Ortíz.-Ardieron las antorchas de las más baratas y explosivas demagogias, ante el golpe inmisericorde que el dictador Maduro aplica a nuestros compatriotas, a los que expulsa a diario de Venezuela.