Opinión
Por Jaime Enrique Durán Barrera.-Importantes cambios se están suscitando en el mundo de hoy. Procesos que vislumbran mayores desafíos para la vida política y para los que hemos hecho de ella, una vocación y una práctica cotidiana.
Por Sofía Gaviria.-Esta semana, me desplacé hasta el departamento de La Guajira para adelantar una brigada de salud organizada por la Comisión de Derechos Humanos del senado, que presido. El objetivo de esta actividad era el de hacer veeduría a los avances en cuanto a las medidas cautelares que dictó, hace un mes, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, “para preservar la vida y la integridad personal” de los niños y adolescentes wayuus, ante la muerte por desnutrición de 4.770 niños de esa etnia, desde el 2007, contando la situación de sólo 900 de las 4.000 rancherías que hay en toda La Guajira.
Por Gabriel Ortiz.- Nunca, que se recuerde, Colombia había estado tan elogiada, destacada y publicitada en el mundo, como en este principio de año. Un proceso de paz a punto de culminar exitosamente, una gestión internacional ejemplar y una impronta agigantada.
Por Luis Fernando García Forero.- No hay duda que a los colombianos nos mueve de una u otra forma el proceso de paz, tema que concentra y llama la atención a los medios de comunicación y la opinión nacional. Sin embargo, comienza a sentirse en el territorio nacional el despliegue del futuro político del país.
Por Amylkar Acosta M.-Después de más de 50 años de una guerra cruel y cruenta que ha asolado al país, especialmente al desolado campo colombiano, estamos ad portas de la firma del “Acuerdo general para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera” entre el Gobierno Nacional y las FARC en La Habana. El Presidente Santos fijó el 23 de marzo de 2016 como fecha límite para que ello sea una realidad, desde entonces cada día que pasa del calendario nos acerca ineluctablemente a la nueva realidad de un país en paz, sin conflicto armado, una vez que las FARC y ojalá el ELN también le digan adiós a las armas!
Por Jorge Enrique Robledo.-Con esta le hago respetuosos comentarios técnicos sobre el transporte público en Bogotá, porque las cosas están muy mal pero van camino de empeorarse.
Por José Félix Lafaurie.-Sea lo primero recordar a mis lectores que siempre apoyé la Ley de Víctimas y de Restitución de Tierras, no solo por el sentido de justicia que incorpora el devolver lo despojado a su legítimo dueño, sino porque durante décadas de violencia en el campo, muchos de esos propietarios legítimos eran ganaderos sin distingo de tamaño o condición, lo cual me obliga más allá de lo personal, como quiera que el acompañamiento a las víctimas ganaderas es un compromiso de Fedegán y de la Fundación Colombia Ganadera, Fundagán.
Por Juan Manuel Galán.-Colombia necesita enfrentar el narcotráfico como país productor de drogas y también como consumidor. Estos dos componentes nos obligan a hacernos nuevas preguntas y a desarrollar una política integral, sistemática, evaluable, flexible, descentralizada, que consulte las expectativas y necesidades de los usuarios de drogas y sobre todo que ofrezca respuestas diferenciadas para cada uno de los actores de este problema.
Por Gabriel Ortiz.-Definitivamente en Colombia quedará eliminada la corrupción. Estamos a nada de lograr tan anhelado objetivo de esta saqueada sociedad, que completa muchísimos años esquilmada, diezmada y empobrecida por corruptos que amparados por los políticos han dejado vacías las arcas del Estado.
Por José Gregorio Hernández.- Cuando la Constitución de 1991 se refiere a la paz, no cobija solamente los procesos orientados a la terminación del conflicto generado por la actividad de las organizaciones guerrilleras, aunque -desde luego- cuando el Estado inicia diálogos y promueve negociaciones orientadas en tal sentido, está desarrollando un propósito cardinal del Constituyente, expresado desde el preámbulo y en el articulado de la Carta Política.