PAU-20: El Árbol purificador urbano

Por Felicia Saturno Hartt.- La Tecnología es uno de los caminos más pródigos y próximos a la democratización y la conservación del medio ambiente. Es fascinante observar la creatividad. con rostro humano y ecológico. de las novísimas búsquedas tecnológicas. Lo que hace palpable un futuro más viable, menos conflictivo y más comprometido con las causas de la conservación y la preservación del patrimonio ecológico.

Un equipo de ingenieros peruanos, Tierra Nuestra, liderados por Jorge Gutiérrez, ingeniero ambiental, luego de 9 años de trabajo, ha desarrollado un sistema denominado PAU-20, con el que se pueden purificar 200.000 metros cúbicos de aire al día, es decir, la cantidad diaria de aire que respiran 20.000 personas.

Los contaminantes del aire quedan fijados en agua mediante un proceso que produce aire limpio. El depurador, conocido como superárbol, proporciona asimismo valiosa información sobre la contaminación biológica ambiental y es capaz de fijar al día tanto CO2 como una hectárea de eucaliptos. Su objetivo es disminuir la cantidad de aire contaminado, producido, en gran medida, por el parque automotor.

El aparato tiene un tamaño de cinco metros de alto por tres metros de ancho, pesa 1.200 kilogramos y precisa de 60 litros de agua para la destilación del aire contaminado. El aire y el agua, bajo condiciones termodinámicas adecuadas, logran equilibrar su entalpía (proceso de absorción termodinámico), produciendo la fijación de los contaminantes del aire en el agua en un proceso continuo.

Jorge Gutiérrez, participó y fue con uno de los 10 mejores proyectos, a nivel de América Latina, en el Concurso “Ideas para construir la Historia” del canal de televisión History Channel en 2014.

EL prototipo del purificador PAU-20 se ha erigido en el exterior del Ministerio de Producción de Lima, donde ha sido visitado, según Gutiérrez, por escolares y autoridades. "No sólo de Perú, sino también de Estados Unidos, Colombia, Venezuela, Chile, Corea, e incluso personalidades procedentes de París y Madrid", añadió el ingeniero.

Su funcionamiento es simple, reproduce "determinados procesos que se realizan de forma natural en la naturaleza, procesos termodinámicos, de presión, enfriamiento", es decir, la máquina recoge aire contaminado y lo devuelve limpio, explicó Gutiérrez. Todo el proceso por un costo de tres dólares diarios.

El Superárbol es capaz de purificar, eliminando polvo, gérmenes y bacterias, un volumen de aire de 8.334 metros cúbicos por hora, hasta llegar a los 200.000 metros cúbicos diarios, aseguran los ingenieros de Tierra Nuestra.

El creador del "superárbol", el Ing. Gutiérrez, afirmó que en otros países ya se han desarrollado proyectos similares, pero que todos resultaban inviables por su alto coste.

"Las máquinas desarrolladas en México o Chile proponían un consumo de entre 48 y 68 kilovatios por hora y un mantenimiento continuo, mientras que nosotros apenas utilizamos 2,5 kilovatios (el equivalente a 25 bombillas de 100 vatios) y alrededor de 60 litros de agua cada cinco horas", detalló el miembro de Nuestra Tierra.

En cuanto al coste de instalación, el objetivo es lograr que empresas con interés en labores de responsabilidad social se apunten como patrocinadores y que los purificadores de aire no supongan un coste para los municipios peruanos.

Aunque el proyecto ha sido especialmente desarrollado para la contaminada capital del país andino, rodeada de cerros de arena y donde nunca llueve, el objetivo es exportar los purificadores de aire. "La idea es llevarlo a la mayor cantidad de países que tengan este problema y poder trabajar a escala mundial para mejorar la salud de las personas", aseguró Gutiérrez.

El PAU-20 también fue admitido como candidato a los Rolex Award for Enterprise, un galardón internacional que premia proyectos innovadores.

Para Gutiérrez, el "superárbol" permitirá mitigar los problemas que acarrea la contaminación, pero matiza que su principal función será la de concientizar a la población: "la única solución real y definitiva es que las personas se sensibilicen y dejemos de utilizar combustibles fósiles".

Gutiérrez ha sido enfático al afirmar que "debemos tomar conciencia de que la salud es un bien tremendamente necesario para la vida (...) y cada miembro de la sociedad debe protegerse de la contaminación y por ello es necesario poner todo nuestro ingenio para resolverlo".

Desde Ecos, felicitamos esta iniciativa e invitamos a las empresas a invertir sus cuotas de responsabilidad social empresarial (RSE) en estas soluciones tecnológicas para tener ciudades sin contaminación y, por ende, ambientes más ecológicamente sostenidos. En Medellín, ya existen 2 árboles purificadores.

 

 

 

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