La Luz Natural como Opción Energética

Por Felicia Saturno Hartt*.- Como bien lo expresa Massimiliano Fuksas, Lighting Designer, la luz es una de las certezas de la arquitectura. Y ciertamente, es un factor de éxito o de fracaso en el diseño y desarrollo de las obras.

Cuando hablamos de luz, en términos de efectividad energética, un término hoy muy cotizado en las agendas políticas, estamos hablando de un recurso de primer orden, no sólo por ser costoso, sino porque ha tenido el impacto de la imprevisión y la decidía de los gobiernos, en su generación y mantenimiento como energía.

Pero la luz no sólo es la artificial, producto de luminarias, bombillos o sistemas integrados. La luz también es la natural y puede existir un uso equilibrado y simultáneo de los dos tipos de iluminación.

Un diseño de edificio pensado para aprovechar la trayectoria del Sol, accesorios que reflejen y distribuyan la luz del día y un sistema artificial sensible que también pueda atenuarse, es una opción energética sostenible y ecológica, sobre todo en tiempos de racionamiento eléctrico.

La iluminación natural tiene el potencial de proporcionar importantes ahorros de costos. La iluminación eléctrica representa el 35% al 50% del consumo total de energía eléctrica en edificios comerciales. Mediante la generación de calor residual, la iluminación también añade una suma a las cargas de los equipos de refrigeración.

El ahorro de energía mediante la utilización de estrategias de luz natural puede reducir directamente la energía que se usa para enfriar en un 10% o 20% adicional.

En consecuencia, para muchos edificios gubernamentales  institucionales y comerciales, los costos totales de energía se pueden reducir hasta un tercio a través de la óptima integración de estrategias de iluminación natural.

Pero los beneficios de un edificio con luz natural se extienden más allá del ahorro de energía. Por ejemplo, mediante la reducción de la necesidad de consumo eléctrico para iluminación y refrigeración, el uso de la luz del día reduce gases de efecto invernadero y hace que el agotamiento de combustibles fósiles sea más lento.

Numerosos estudios también indican que la luz del día puede aumentar la productividad de los colaboradores de una empresa y acortar las permanencias de los pacientes en habitaciones de hospitales.

En este sentido, sería importante, sobre todo a nivel gubernamental, integrar un equipo interdisciplinario para desarrollar el uso de la luz natural como estrategia de ahorro energético y de preservación del medio ambiente, donde se integre la perspectiva profesional de psicólogos, ecólogos, sociólogos, arquitectos, ingenieros y lighting designer para examinar el uso de la luz artificial existente y las posibilidades de uso de la luz natural, a los fines de generar proyectos que tomen en cuenta el clima, el ahorro energético y la experiencia lumínica que se pretende lograr en el usuario, sea este operario, oficinista, maestro, alumno o ama de casa, entre otros.

Y por este camino, proponer la integración muy pertinente entre la luz natural y la iluminación artificial en obras públicas y grandes construcciones como aeropuertos, teatros, campus universitarios, hospitales e incluso vías.

La luz natural no sólo está relacionada con la experiencia visual de la forma y el espacio, sino que también está conectada con características térmicas. La luz, calor y confort, que son factores clave cuando se determina el consumo energético; si se manipulan y controlan correctamente, disminuirá la dependencia a los sistemas artificiales.

Desde Ecos aupamos una iniciativa que apunte a tener ambientes y espacios más saludables, cálidos y ecológicos.

*CEO Arquiluz.

 

 

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