Gobernantes, ausentes de la realidad nacional

Los Presidentes ya no son los mismos. La inmediatez del tiempo presente, no permite que los dirigentes sean más efectivos. No pueden. No están preparados para llegar con las verdaderas soluciones a una sociedad donde nos rodea la discriminación, la inequidad, la pobreza y por ende, la injusticia. En la celebración de 200 años de independencia, es la realidad.
Foto: Leonardo Vargas. Ecos

Por Luis Fernando García Forero.- Los Presidentes ya no son los mismos. La inmediatez del tiempo presente, no permite que los dirigentes sean más efectivos. No pueden. No están preparados para llegar con las verdaderas soluciones a una sociedad donde nos rodea la discriminación, la inequidad, la pobreza y por ende, la injusticia. En la celebración de 200 años de independencia, esa es la realidad.

Los gobernantes actuales no vienen de una carrera por el pueblo, por una nueva y mejor sociedad; sino por el liderazgo. Últimamente hemos visto que representan la versión actualizada de las élites políticas que gobernaron en el siglo XX.

Los actuales mandatarios, no siguen una verdadera ideología. No hay verdaderos partidos sintonizados con el pueblo, con la sociedad. Los partidos políticos se han apartado de sus principios, perdieron su esencia, como prueba, reinan las coaliciones y ahora los llamados “coavales”, casi común denominador, en la inscripción de candidatos para las elecciones regionales y locales del 27 de octubre.

Vemos a unos Presidentes que no siguen una verdadera ideología, no han forjado el liderazgo innato desde las bases de las colectividades, desde los escaños políticos. Pocos son los que han desempeñado cargos públicos profesionales en el país que de alguna manera les permita conocer las falencias del desarrollo del funcionamiento del Estado, desde la administración regional y local. No han tenido representación en sus regiones, departamentos o municipios.

Los gobernantes actuales surgen del laboratorio y maquinarias políticas de los partidos, que generan personas aptas para seguir reproduciendo seguidores, no líderes. Hombres del aparato partidista y no líderes que se adecuen a la realidad de lo que se vive en los cuatro puntos cardinales del territorio nacional, de la gente de la calle.

Por ello, no hay empatía, no hay pueblo que los siga, después de ser elegidos, no hay trayectoria y menos, han presentado proyectos ni han intentado construir historia, para hacer una Colombia moderna e incluyente.

Estamos ante gobernantes ausentes de la realidad. De allí su propensión a los intereses particulares. Eso ha sido una constantes desde hace varias décadas, las noticias sobre corrupción en los medios de comunicación son testigo de esa realidad y ya quedan en la historia política de nuestro país.

Por ello, hoy, al conmemorar 200 años de independencia, no hay duda, que nuestra democracia sufre de Cleptocracia: el establecimiento y desarrollo del poder, institucionalizando la corrupción y sus derivados como el nepotismo y el clientelismo político.

Definitivamente lo que hemos visto en las últimas décadas en Colombia es que la esencia misma de la representación política, es una aspiración popular, no una realidad política.

Permítame amable lector, dejar esta reflexión para los ciudadanos que queremos mejores dirigentes para solucionar los graves problemas no solo de la sociedad, que está enferma, sino con el objetivo de mejorar y aún más, salvar la democracia.

Bogotá, D. C, 7 de agosto de 2019.

Comments powered by CComment