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Medellín, 9 de septiembre de 2017. Foto: SIG. Por Luis Fernando García Forero.- Una vez más y desde Colombia, el papá Francisco hizo un llamado a la renovación de la Iglesia Católica, al exhortarla a que deje sus comodidades y apegos para que con sacrificio y valentía responda mejor al llamado de Cristo.

En la homilía del sacramento de la  Eucaristía, el Obispo de Roma, quien cumple un periplo pastoral en Colombia, en momentos que este país suramericano se encuentra en el camino del posconflicto después de la firma del Acuerdo de Paz con las Farc, instó a los católicos ante más de un millón  de feligreses en Medellín, a que no tengan miedo de renovarse.

"Como Jesús zarandeaba a los doctores de la ley para que salieran de su rigidez, ahora también la Iglesia es zarandeada por el espíritu para que deje sus comodidades y apegos", señaló el papa Francisco en la homilía donde inició diciendo: "queridos paisas", como se les dice en Colombia a los antioqueños.

Destacó que son tres las actitudes que se deben tener en cuenta para la transformación como discípulos: ir a lo esencial, renovarse e involucrarse.

Ir a lo esencial para el sumo pontífice es no romper con todo lo que no se acomoda a nosotros, "porque tampoco Jesús vino a abolir la ley, sino a llevarla a su plenitud, a lo profundo, a lo que cuenta y tiene valor para la vida".

En ese sentido el papa Francisco explicó que se trata de buscar un continuo movimiento hacia Cristo no simplemente con el apego de la doctrina cristiana, "sino de la experiencia de la presencia amigable, viva y operante del Señor, un permanente aprendizaje por medio de la escucha de su Palabra".

Respecto al segundo punto: renovarse, el papa Francisco afirmó que la renovación supone sacrificio y valentía, no para considerarse mejores o más pulcros, sino para responder mejor al llamado del Señor que es "la razón de ser de todos nuestros mandatos y prescripciones… y en el caso de Colombia hay tantas situaciones que reclaman de los discípulos el estilo de vida de Jesús, particularmente el amor convertido en hechos de no violencia, de reconciliación y de paz".

Destacó que el involucrarse es fundamental porque son muchos los que tienen "hambre de Dios, hambre de dignidad, porque han sido despojados", por eso pidió que como cristianos debemos ayudar a que se sacien de Dios, no impedirles o prohibirles ese encuentro. 

"No podemos ser cristianos que alcen continuamente el estandarte de prohibido el paso, ni considerar que esta parcela es mía, adueñándome de algo que no es absolutamente mío. La Iglesia no es nuestra, es de Dios; Él es el dueño del templo y del sembrado; todos tienen cabida, todos son invitados a encontrar aquí y entre nosotros su alimento. Nosotros somos simples servidores y no podemos ser quienes impidamos ese encuentro", resaltó el papa Francisco en la homilía desde Medellín.