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Villavicencio, 8 de septiembre de 2017. Por Luis Fernando García Forero. Foto SIG.- Desde esta ciudad, capital del departamento del Meta y puerta de entrada a la Orinoquía y Amazonía colombiana, donde más se vivió el conflicto armado durante más de 50 años, su santidad Francisco, al escuchar testimonios de las víctimas y ante la presencia de victimarios, fue contundente en decirle a todos los colombianos, que no vayan a perder la paz por la cizaña.

En el Encuentro de Oración por la Reconciliación Nacional en el Parque Las Malocas, el sumo pontífice sostuvo que estaba ahí presente no tanto para hablar él sino “para estar cerca de ustedes y mirarlos a los ojos, para escucharlos y abrir mi corazón a vuestro testimonio de vida y de fe. Y si me lo permiten, desearía también abrazarlos y llorar con ustedes, quisiera que recemos juntos y que nos perdonemos, yo también tengo que pedir perdón? y que así, todos juntos, podamos mirar y caminar hacia delante con fe y esperanza”.

“¡Cuánto bien nos hace escuchar sus historias! Estoy conmovido. Son historias de sufrimiento y amargura, pero también y, sobre todo, son historias de amor y perdón que nos hablan de vida y esperanza; de no dejar que el odio, la venganza o el dolor se apoderen de nuestro corazón”, aseveró el papa Francisco, quien con palabras sentidas dijo que  “es cierto que en este enorme campo que es Colombia todavía hay espacio para la cizaña”, pero agregó que aun cuando perduren conflictos, violencia o sentimientos de venganza, “no impidamos que la justicia y la misericordia se encuentren en un abrazo que asuma la  historia de dolor de Colombia”.

En el Encuentro de Reconciliación en Villavicencio, la puerta al llano colombiano y que fue visto por millones de personas ante el mundo por la señal televisiva, su santidad Francisco exhortó a las víctimas a que “sanemos aquel dolor y acojamos a todo ser humano que cometió delitos, los reconoce, se arrepiente y se compromete a reparar, contribuyendo a la construcción del orden nuevo donde brille la justicia y la paz”.

Sostuvo que Colombia es una tierra regada con la sangre de miles de víctimas inocentes y el dolor desgarrador de sus familiares y conocidos. “Heridas que cuesta cicatrizar y que nos duelen a todos, porque cada violencia cometida contra un ser humano es una herida en la carne de la humanidad; cada muerte violenta nos disminuye como personas”.

Destacó que el perdón es fundamental en el proceso de reconciliación porque la violencia engendra más violencia, el odio más odio, y la muerte más muerte. “Tenemos que romper esa cadena que se presenta como ineludible, y eso sólo es posible con el perdón y la reconciliación”, enfatizó al obispo de Roma, su santidad Francisco.

Se refirió a la imagen del Cristo de Bojayá, destruido por una acción armada de las Farc el 2 de mayo de 2002 y que fue llevada ante la presencia del papa Francisco por una víctima. Dijo que dicha imagen tiene un fuerte valor simbólico y espiritual: “al mirarla contemplamos no sólo lo que ocurrió aquel día, sino también tanto dolor, tanta muerte, tantas vidas rotas y tanta sangre derramada en la Colombia de los últimos decenios”.

El papa Francisco se mostró de acuerdo ante el relato de una de las víctimas que dijo que en esa regeneración moral y espiritual del victimario la justicia tiene que cumplirse, pero destacó que “se debe contribuir positivamente a sanar esa sociedad que ha sido lacerada por la violencia”.

Aseveró que “resulta difícil aceptar el cambio de quienes apelaron a la violencia cruel para promover sus fines, para proteger negocios ilícitos y enriquecerse o para, engañosamente, creer estar defendiendo la vida de sus hermanos”, pero añadió que “el sembrador, cuando ve despuntar la cizaña en medio del trigo, no tiene reacciones alarmistas. Encuentra la manera de que la Palabra se encarne en una situación concreta y dé frutos de vida nueva, aunque en apariencia sean imperfectos o inacabados”.

A los victimarios: asumir la verdad

Fue enfático en afirmar que es indispensable asumir la verdad, tras señalar que es un desafío grande pero necesario. Aseguró  que la verdad es una compañera inseparable de la justicia y de la misericordia. “Juntas son esenciales para construir la paz y, por otra parte, cada una de ellas impide que las otras sean alteradas y se transformen en instrumentos de venganza sobre quien es más débil. La verdad no debe, de hecho, conducir a la venganza, sino más bien a la reconciliación y al perdón”.

Les dijo en forma contundente a los victimarios que la verdad es contar a las familias, desgarradas por el dolor,  lo que ha ocurrido con sus parientes desaparecidos. “Verdad es confesar qué pasó con los menores de edad reclutados por los actores violentos. Verdad es reconocer el dolor de las mujeres víctimas de violencia y de abusos”.

El mensaje a víctimas y victimarios se ha calificado como uno de los momentos más emocionantes de la visita que realiza el papa Francisco a Colombia en pleno camino del posconflicto.

En el momento final del Encuentro de Oración por la Reconciliación Nacional, el papa  Francisco exhortó a todos los colombianos a sanar las heridas, tender puentes y limar diferencias. 

“Queridos colombianos: No tengan temor a pedir y a ofrecer el perdón. No se resistan a la reconciliación para acercarse, reencontrarse como hermanos y superar las enemistades. Es la hora para desactivar los odios, renunciar a las venganzas y abrirse a la convivencia basada en la justicia, en la verdad y en la creación de una verdadera cultura del encuentro fraterno. Que podamos habitar en armonía y fraternidad, como desea el Señor. Pidamos ser constructores de paz, que allá donde haya odio y resentimiento, pongamos amor y misericordia”.