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Bogotá, D.C, 8 de septiembre de 32017. Foto SIG.- Así lo afirmó el Presidente Juan Manuel Santos desde la Plaza de Armas de la Casa de Nariño, donde recibió al papa Francisco.

“Confiamos en que su visita abra el corazón y las mentes de los colombianos a la paz que viene de Dios y habita en el alma de los hombres, a esa paz que ahora estamos construyendo”, afirmó el presidente Santos quien agregó que “los colombianos esperamos y ansiamos sus palabras como la tierra sedienta añora el agua”.

Ante la mirada del sumo pontífice Francisco  y después de haber encendido la llama de la paz ante cientos de personalidades presentes y la mirada de televidentes de Colombia y el mundo, Santos fue certero en manifestar que “queremos dar, con su aliento, el primer paso. Queremos reconciliarnos. Queremos reconocernos en las diferencias y aceptar al otro, no como una carga, sino como un don, un don de vida. Bienvenido a Colombia, Su Santidad”.

El jefe de Estado colombiano destacó que Colombia ha logrado grandes cosas, comenzando por el fin del conflicto armado con las Farc,  la guerrilla más antigua y numerosa del continente.

Las armas por las palabras

En medio de un sol radiante sobre la Casa de Nariño, el Presidente Santos destacó que el único país del mundo donde hoy las armas se están cambiando por las palabras, “donde las armas se destruyen y se funden para convertirse en monumentos a la paz”.

Insistió además que gracias al proceso de paz, “miles de vidas se han salvado, miles de víctimas se han evitado, pero –añadió–, nos falta dar ese paso renovador, ese primer paso que es el más importante de todos: el paso hacia la reconciliación”.

“De nada vale silenciar los fusiles, si seguimos armados en nuestros corazones. De nada vale acabar una guerra, si aún nos vemos los unos a los otros como enemigos”, sostuvo.

El Presidente consideró que de aquí parte la necesidad de la reconciliación entre los colombianos, porque “por más de medio siglo nos resignamos a la violencia en nuestro suelo, y sus cenizas, de rencor, de dolor, de venganza, todavía son brasas ardientes que debemos apagar”.

“Necesitamos vencer los odios con la fuerza maravillosa del amor. Necesitamos ser capaces de perdonar y de pedir perdón. Necesitamos reconciliarnos con nuestro medio ambiente, que también es un hermano nuestro, que es nuestra casa común”, expresó.

Caminante de la paz

El Jefe de Estado agradeció a Su Santidad por llevar sus pasos y su prédica a lugares emblemáticos de Colombia, Bogotá, Villavicencio, Medellín y Cartagena.

Recordó que en Villavicencio el Santo Padre se encontrará con las víctimas del conflicto armado y beatificará a dos sacerdotes colombianos que fueron víctimas de la violencia.

“Qué símbolo maravilloso. Su martirio se vuelve ahora signo de esperanza”, manifestó. 

“Bienvenido, caminante de la paz y del amor. Humildemente pido para nuestro país y sus habitantes, su bendición apostólica”, concluyó el Presidente de la República.