Redacción Ecos. Fotos Revista Semana y Ecos Media. Una vez más el Gobierno de Colombia salió en defensa de los derechos de la mujer como garantía para la construcción de una paz estable duradera y con justicia social.
Así lo enfatizó la directora de Derechos Humanos del Ministerio del Interior, María Paulina Riveros Dueñas, quien fue contundente en destacar que sin la voz del género no se logra el verdadero camino de la reconciliación nacional.
En su intervención en la X Reunión Ordinaria del Mecanismo de Diálogo en Derechos Humanos entre Colombia y la Unión Europea, que se realiza en Bruselas (Países Bajos), la funcionaria destacó la participación que han tenido las mujeres en el proceso de paz con las Farc-EP, la cual se materializó con la puesta en marcha de la Subcomisión de Género.
“Nunca en un proceso de paz en el mundo, se había dedicado un espacio de diálogo y participación de las mujeres para garantizar que en los acuerdos estén incluidos asuntos relativos a sus derechos”, sostuvo.
Riveros Dueñas resaltó que desde la subcomisión de Género se han abordado asuntos relativos a las garantías de acuerdos con un lenguaje incluyente, combinando enfoques de sus derechos de las mujeres, de género, de diversidad sexual y étnica.
Agregó que se ha buscado la promoción de una seguridad integral para el ejercicio pleno del derecho a la participación política de las mujeres y de las personas LGBTI; así como el ejercicio de sus liderazgos en condiciones de seguridad.
La directora de DD.HH. reconoció que “las mujeres han sido víctimas de violencias sexuales y otros hechos crueles y degradantes. Estas realidades deben ser transformadas desde la lógica del posconflicto para que podamos construir unas nuevas realidades culturales, institucionales, sociales y políticas que nos permitan entender el verdadero rol de la mujer en la esfera sociopolítica y económica del país”.
Sostuvo que el conflicto armado colombiano multiplicó “las violencias ejercidas contra las mujeres, reproduciendo sistemáticamente formas de violencia cotidianidad y en los contextos relacionales, ligados a estructuras patriarcales de asignación y comprensión de roles desde el sexo y la identidad de género”.
“En Colombia el conflicto ha determinado la forma cómo se ha construido la sociedad, prevaleciendo la militarización y el establecimiento del rol de la mujer en la sociedad desde relaciones jerárquicas de poder sobre ellas, de opresión y como arma de guerra” aseveró la Directora de Derechos Humanos del Ministerio del Interior de Colombia.
Finalmente fue enfática en señalar que “los derechos a la verdad, justicia, reparación transformadora, garantías de no repetición y a la memoria histórica a la participación y los derechos sobre la tierra y el territorio deben ser entendidos y reconocidos en el postconflicto desde lógicas inclusivas para las mujeres”.