Por: Giovanni Décola.- No pretendo tener la autoría de esta oración, pues es justo reconocer, que se trata de una adecuación, de muchas frases y oraciones que pululan en estos días en Colombia a propósito del Plebiscito a celebrarse el próximo 2 de octubre.
La biblia dice que en nuestra boca está el poder de la vida y de la muerte, así que hablaré palabras de vida y no de muerte, de bendición y no de maldición, de salud y no de enfermedad, de riqueza y no de pobreza, porque en mi boca hay un milagro!!!. En consecuencia:
Declaro en el nombre poderoso de Jesús, que Colombia NO será más un territorio de guerra, porque aquí habita Dios.
Profetizo que la obra de Dios se hará sentir en cada Colombiano el próximo 2 de octubre, y aunque nos falte inteligencia para entender su mensaje, NO habrá arma alguna que prospere contra los anhelos de paz del pueblo Colombiano, que le dirá ese día, un SI gigante, a la voluntad del altísimo, de que los colombianos, por fin, nos queramos como hermanos.
Decreto que NO habrá ánimo de oscuridad para derribar los muros de avivamiento que hemos construido junto al Espíritu Santo al escuchar Dios nuestro clamor.
Afirmo que los corazones de los colombianos NO se dispersarán en falsos Dioses ni abrigarán la palabra de pastores extraviados en la fe, puesto que solo se fijarán en el Único y Verdadero Dios, creador del cielo y de la tierra, a su hijo Jesucristo y a su Espíritu Santo, que nos enseñó a amar hasta nuestros enemigos.
Establezco que NO volverá a derramarse sangre en las calles y pueblos de Colombia, distinta a la de Jesús, que es la única que tiene el poder de restaurar, sanar y liberar.
Irrumpo en las tinieblas hasta convencerme que inclusive en ellas, NO hay espacio para el odio ni para la sed de venganza, porque en cada colombiano, ya habitará el Espíritu Santo.
Sello la palabra para declarar que NO existe Mesías distinto al único que dio su vida por nosotros y que murió crucificado en un madero liberándonos de nuestros pecados y que tiene por nombre Jesús.
Levanto mi voz para decretar que en Colombia NO habrá más espacio para la guerra, ni para los conflictos; que cualquier diferencia se zanjeará a través del debate de las ideas, siempre consultando el más alto ideal de justicia y el espíritu de amor que Cristo nos regaló.
Bendigo a esta Nación, porque luego de esa gran victoria del 2 de octubre, las riquezas de mi país ya NO serán puestas al servicio de la guerra y mucho menos, a favor de los avaros y corruptos, puesto que hasta el corazón de ellos, serán tomados por la palabra y gloria de Dios, y él que se atreviera a faltar a su honra, perderá todo prestigio y bienes que Dios alguna vez le dio para administrar.
Santifico que a mi País NO le faltará alimento en la despensa del colombiano o extranjero que viva aquí, porque NO habrá justo desamparado, ni su descendencia mendigará pan. Los que estaban en armas contra el Estado, y quienes soportaban su furia, serán parte del ejército de Dios, que será el único que en el mundo existirá, cuando todas las naciones se arropen con la Gloria de Dios.
Refrendo con mi voto, que depositaré este 2 de octubre de 2016, que la paz en mi país SI es posible, aunque sé que para llegar a un estado de paz ideal, primero tenemos que estar en paz con Dios y con nosotros mismos.
Amo a mis hermanos, inclusive a los que votarán NO, porque sé que la voluntad de Dios es tan perfecta, que ella quiere que este triunfo de la paz, NO fuere fácil, para que nunca se nos olvide todo lo que nos costó, y lo que deberemos luchar para buscarla, acariciarla, enamorarla y preservarla.
Dios nos bendiga a todos, santa Nación.