Escribir sobre la Pasta es realizar un viaje ancestral, patrimonial y placentero. Porque es un plato que puede presumir de ser el más demócrata de la Cocina, ya que su diversidad de presentaciones y la pluralidad de formas de preparación, lo hacen una elección justificada.

Existen más de 600 tipos y formas distintas de Pasta, que se cocinan de diferentes maneras dependiendo del país. Una de las más populares, fuera de Italia, es el spagueti. E incluso se podría afirmar que su versatilidad como producto ha inspirado nuevas mezclas en su elaboración, añadiendo ingredientes regionales (ajonjolí, vegetales, otros granos como el maíz) para que los palares exigentes, personas con dietas especiales y mayores no se pierdan de disfrutar un buen plato de Pasta en sus comidas diarias.

Las primeras referencias históricas de la Pasta la ubican en un alimento llamado “Maccare” que, en latín, deriva del verbo que significa machacar. En este sentido, Las antiguas civilizaciones etruscas, la elaboraban mediante el machaque o trituración de diversos cereales y granos mezclados con agua, que luego cocían, resultando un alimento sabroso y nutritivo. Tanto Griegos como Romanos, entonces, tenían alimentos parecidos a la Pasta, aunque solían sólo hornearlos.

Cuando los Griegos fundaron Nápoles adoptaron un plato que hacían los nativos y consistía en una pasta de harina de cebada y agua que luego secaban al sol y por extensión lo llamaron makaria.

En la antigua Roma, también se encuentran referencias de platos de Pasta, que datan del Siglo III antes de Cristo. De hecho, el propio Cicerón, Senador Romano, habla de su pasión por las Lasagnas. En esa época, los Romanos llegaron a desarrollar instrumentos, utensilios, procedimientos (las máquinas) para la elaboración de la pasta de lasagna.

Según la Organización Internacional de la Pasta, son muchas las teorías que se han elaborado en torno al origen de este alimento. Algunos investigadores adjudican el descubrimiento a Marco Polo en el Siglo XIII, quien la introdujo en Italia de vuelta de uno de sus viajes a China, en 1271. En su Libro de Maravillas del mundo, Marco Polo hace referencia a la Pasta en China.

Tal vez la diferencia tiene que ver con el producto como tal, porque la Pasta o Fideos originarios de China, que introdujo Marco Polo a la Italia del Siglo XIII, serían ya secos, precocinados y fáciles de transportar.

A partir del 1400 la Pasta en Italia se llamaba lasagna y los fabricantes de pasta lasagnare. Después nacieron, en otras regiones, los fidelli, que eran hilos de pasta con forma cilíndrica y sus fabricantes se llamaron fidelari. Para el 1800, los fabricantes cambiaron de nombre y pasaron a ser conocidos como vermicellai. De allí la variedad de presentaciones existentes de la Pasta.

Las oleadas de inmigrantes a América, sobre todo luego de la Conquista, hicieron que este delicioso alimento se consolidará y creará gastronomías propias y mestizas.

En la Colonia, la Compañía Guipuzcoana, que tuvo sedes en muchas ciudades del Nuevo Continente, trajo en sus provisiones muchos productos que se consumían en Europa y entre ellos estaban las pastas: macarrones y fideos.

Luego en el siglo XIX, los inmigrantes italianos elaboraban en sus casas pastas de diferentes tipos, entre ellas, la pastina, usualmente utilizada para la alimentación de bebes y niños.

Un ejemplo del impacto de la Pasta, se tiene en Venezuela, país que ha tenido tres grandes oleadas de inmigrantes italianos. Los primeros llegaron a finales del siglo XIX, en dirección a los andes venezolanos y las costas aragüeñas, donde muchos de ellos se dedicaron a la actividad cafetalera. La segunda oleada se dedicó al cultivo del cacao en la periferia costera y la última oleada, en los años 50, se dedicaron a la industria de la construcción y a crear los primeros pastificios.

Estos italianos empezaron a producir y consumir Pasta y los recetarios venezolanos son testigos de las deliciosas recetas de este noble alimento. Don Tulio Febres Cordero, escritor e historiador merideño, en 1899, en su recetario “Cocina Criolla o Guía del Ama de Casa” coloca varias recetas como son las siguientes: macarronada criolla, macarronada a la italiana, macarrones con ostiones, macarrones en pura salsa de tomate, macarrones con papas, raviolis plato italiano y sopa de tallarines. Con este recetario comenzó la andadura de la Pasta en los hogares venezolanos y la creación de una Gastronomía Italovenezolana que no sólo incluyó a la Pasta como producto, sino a los embutidos, los quesos, las salsas y todos los ingredientes de tan rico plato.

Venezuela, por ello, ha sido el segundo consumidor de Pasta del mundo, después de Italia, seguido de países como Argentina, Uruguay, Perú, Chile y Brasil, donde los italianos promovieron también otros productos como el vino.

Desde fines del siglo XIX hasta hoy el consumo de Pasta en Venezuela es una actividad que cada día tiene más seguidores con sus características totalmente venezolanas y una calidad reconocida por los italianos que las degustan.

En otras entregas de este viaje gastronómico por la popular Pasta, hablaremos de las variedades, calidad, consejos para su preparación, beneficios y expresiones regionales de la Pasta.

No en vano, de acuerdo a una investigación de Oxfam, la Pasta es el plato más popular del mundo, aún más que la carne, el arroz y la pizza. Yo les creo.

No dejen de probar y disfrutar un buen plato de Pasta. Fácil y rápida de preparar, no deja mal a ninguna cocinera. Y es una comida rendidora y que une a la familia en la mesa.

Bogotá, D.C., 11 de julio de 2018.-

Por Felicia Saturno Hartt.

Foto: 123rf.com

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