Fake News e impacto global

Por Felicia Saturno Hartt. Foto: piel-l.org.- La construcción de tendencias de opinión a través de argumentos falsos no es nueva. La historia, tanto pasada como reciente, está repleta de rumores –o incluso falsedades– que se difunden como verdades y que tienen luego consecuencias drásticas, desde el incendio del Parlamento Alemán en 1933, que Hitler manipuló a su favor al atribuírselo a los comunistas o del Gran Terror que antecedió a la Revolución Francesa.

El tráfico de rumores es tan viejo como la necesidad del hombre de asociarse. Más aún cuando hay tensiones sociales. Surge el rumor como una acción, que busca desesperadamente completar datos inexactos o incompletos.

Los rumores pueden arruinar por completo la reputación de personas, desacreditar causas y socavar la moral y su manipulación es un instrumento común de propaganda política tradicional.

Sin embargo, hoy la tecnología permite una gran paradoja; mientras el acceso a la información se democratiza, las noticias falsas viven su propio boom. Así, más información no conduciría necesariamente a más veracidad, sino a la proliferación de rumores que se tornan en informaciones falsas.

En este sentido, el rumor genera noticias falsas y ellas generan tendencias y tensiones, alimentan la opinión pública y movilizan comportamientos. Una corriente de opinión basada en rumores y noticias falsas sólo podrá conducir a debilitar la toma de decisiones, sea este proceso individual o colectivo o a conducirlo a ejercer comportamientos inducidos.

Una observación de Noam Chomsky es capital para comprender este fenómeno: "En las sociedades democráticas, el Estado no puede controlar el comportamiento por la fuerza. Por lo tanto, tiene que controlar lo que piensas”

Una de las maneras de controlar lo que la gente piensa es creando la ilusión de que hay un debate en curso, pero asegurándose de que el debate se mantiene dentro de márgenes muy estrechos" asevera el investigador. Todo el mundo pensará que tiene una libre elección, pero, de hecho, la selección ya se habrá hecho para ellos. Lo que parece ser cierto es falso.

En un mundo donde la tecnología de la información se ha hecho increíblemente influyente, se ha vuelto esencial para algunos gobiernos controlar y, si es necesario, distorsionar la información.

Un periodista de investigación estadounidense, Derrick Broze, es de la opinión de que "los medios de comunicación de propiedad corporativa, y sus socios en el Gobierno, están trabajando horas extras para difundir el meme de la falsa noticia. Este meme está diseñado para limitar, y en última instancia destruir, a los medios de comunicación independientes y alternativos mediante la censura de puntos de vista antiestablishment".

Broze, en este orden de ideas, declara que: "las noticias falsas son las nuevas armas de destrucción masiva" Sutiles pero determinantes para el control social.

La falsa noticia alcanza su punto de éxito cuando el público comienza a debatirla, aunque no haya evidencia de que sea auténtica. El acto de debate indica aceptación.

Aquí reside la responsabilidad de la prensa libre, pues sólo una prensa que verifique rigurosamente sus fuentes puede protegernos del efecto corrosivo de la falsa información fabricada por el Estado, por las corporaciones, por los grupos de diversa índole, a los fines de controlar y manipular.

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