El Papá de los Drones no comparte el cielo

Por Felicia Saturno Hartt. Foto: aribicara.com.- Frank Wang Tao es un joven chino de 36 años, que se empeñó en hacer una compañía que escapase de la tradición de las empresas chinas de productos masivos, pero no profesionales o de alta calidad, similar a la del fabricante de teléfonos inteligentes Xiaomi y al centro neurálgico del comercio electrónico Alibaba. Y lo logró, trabajando apasionadamente desde 2006 y compitiendo con los más calificados líderes industriales de los EE.UU.  

En la historia de la tecnología no es frecuente que una compañía pueda tomar una posición dominante en un mercado mientras da el salto de aficionado a profesional. Kodak lo hizo con sus cámaras, Dell y Compaq lo lograron con sus PC y GoPro con sus cámaras de acción.

Los escépticos de los drones pueden haber reído con la intención del CEO de Amazon, Jeff Bezos, de usar los UAV para entregar sus paquetes, pero la verdad es que la industria de los drones se está volviendo algo realmente grande.

Y eso lo ha logrado Frank Wang Tao al crear DJI, confianza de marca y desempeño evaluado. Como expresa la reconocida Revista Forbes “con sus gafas circulares, una discreta barba y una gorra de golf, que disimula una incipiente calvicie, Wang es un líder improbable de una empresa de tecnología de consumo. Aun así, se toma su papel tan en serio, como cuando empezó DJI, en su dormitorio universitario en Hong Kong, en 2006.

DJI puede convertirse en la primera empresa china en liderar el sector de los drones. Su dominio le ha valido comparaciones con Apple y el trabajo de Wang de más de 80 horas a la semana, no lo ubica lejos de este escenario.

El CEO de DJI es un líder mordaz, frío y calculador, hijo de una profesora convertida en propietaria de un pequeño negocio y de un ingeniero. Creció en Hangzhou, la ciudad natal de Alibaba en la costa central de China y, aunque tenía mediocres calificaciones, ya era un apasionado del cielo y de los aviones.

Soñaba con tener su propio dispositivo que podría volar y seguirlo con una cámara. Cuando tenía 16 años, Wang recibió una alta calificación en un examen y fue recompensado con un helicóptero de control remoto, aunque no tardó demasiado en estrellarlo.

El desempeño académico mediocre de Wang frustró su sueño de ingresar en una universidad estadounidense de élite. Rechazado por sus primeras opciones, el MIT y Stanford, terminó en la Universidad de Hong Kong, donde estudió ingeniería electrónica.

No encontró su vocación hasta el último año, cuando fabricó un helicóptero de control remoto. Wang dedicó todo a su proyecto final, que debía realizar en equipo, saltándose clases y trabajando sin dormir. Aunque el aparato falló la noche previa a la presentación, su esfuerzo no fue en vano.

Su profesor de Robótica, Li Zexiang, notó el liderazgo de Wang y su comprensión técnica y reclutó al testarudo estudiante para el programa de postgrado de la escuela. "No podría decir que fuera más inteligente que los demás, sin embargo, su buen desempeño no era comparable con sus calificaciones", recuerda Zexiang, quien es propietario de aproximadamente el 10% de la compañía en la que ejerce como presidente.

Wang fabricó prototipos de controles de aeronaves en su dormitorio universitario hasta 2006, cuando él y dos compañeros de clase se mudaron a Shenzhen, uno de los principales polos manufactureros chinos.

DJI, su empresa, comenzó  vendiendo su componente de 6.000 dólares a clientes como universidades chinas y las empresas eléctricas estatales, que los revendían a entusiastas creadores de drones. Y llegó a crecer hasta vender cerca de 20 controladores en un mes.

El equipo de DJI cambia constantemente por el carácter exigente y perfeccionista de Wang, pero éste sólo se preocupa por los problemas externos de la marca. Las incidencias de seguridad, como el dron que llegó a tener ISIS o la eficacia del software.

Wang no quiere compartir los cielos con otros, está decidido a mantener el liderazgo de DJI. "En estos momentos nuestro principal cuello de botella para el crecimiento es la velocidad con la que damos respuesta a los enigmas técnicos. No puedes estar satisfecho con el presente", comenta.

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