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En el primer discurso de su visita a Irlanda, pronunciado en el Castillo de Dublín, el Papa Francisco sostuvo no poder evitar "reconocer el grave escándalo que ha causado en Irlanda el abuso de menores de edad, por parte de miembros de la Iglesia que estaban encargados de protegerlos y educarlos".
Foto: L'Osservatore Romano

En el primer discurso de su visita a Irlanda, pronunciado en el Castillo de Dublín, el Papa Francisco sostuvo no poder evitar "reconocer el grave escándalo que ha causado en Irlanda el abuso de menores de edad, por parte de miembros de la Iglesia que estaban encargados de protegerlos y educarlos".

"El hecho de que las autoridades eclesiásticas (obispos, superiores religiosos, sacerdotes y otros) no afrontaran adecuadamente estos repugnantes crímenes ha dado lugar a la indignación y sigue siendo una fuente de dolor y vergüenza para la comunidad católica", dijo Francisco y añadió: "Yo mismo comparto esos sentimientos".

Por otro lado, el Papa ha aludido al papel positivo de la institución católica en aquel país: "La Iglesia en Irlanda ha desempeñado en el pasado y en el presente un papel en la promoción del bienestar de los niños que no debe quedar tapado" por estos hechos”.  Francisco ha alabado, asimismo, la "intervención franca y decisiva" de su predecesor, Benedicto XVI, para hacer frente a la crisis de los abusos clericales. 

En su agenda vespertina, el pontífice se ha reunido "con ocho víctimas de abusos por parte del clero, de religiosos e institucionales", según ha informado el portavoz del Vaticano, Greg Burke. 

"Heridas abiertas" 

Al dar la bienvenida al Papa, el Primer Ministro irlandés, Leo Varadkar, señaló que Irlanda tiene un "herencia amarga y rota" de abusos que ha dejado un "legado de dolor y sufrimiento, una historia compartida de pena y vergüenza". 

Varadkar pidió a Francisco que aproveche su influencia para que "la justicia y la verdad" se impongan y que no se repitan "los crímenes indescriptibles perpetrados y encubiertos por personas con el fin de proteger la institución eclesial". 

La primera autoridad irlandesa insistió en la necesidad de que, tras las palabras, vengan los hechos: "Le pedimos que escuche a las víctimas y los supervivientes. Sabemos que usted lo va a hacer", dijo el primer ministro, quien también recalcó que las "heridas siguen abiertas". 

Dublín, 26 de agosto de 2018.-

Por Redacción Ecos.