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Este evento de participación ciudadana, que ya se cumple fuera del país y que se realiza este domingo 26 de agosto en el territorio nacional, es un desafío ciudadano a ir más allá de la indignación individual y la impotencia colectiva contra aquellos que teniendo el poder de defender los intereses y derechos de la ciudadanía, solo han encontrado la posibilidad de usufructuarse.
Foto: elsonajero.com

Por Luis Fernando García Forero*. A manera de Editorial.- Los que creemos apasionadamente en la democracia con sus imperfecciones y grandes aciertos, observamos que la realidad sociopolítica de Colombia comienza a mostrar indicadores de un cambio favorable en dos perspectivas que enrumbarán al país a la consolidación de la paz y a un desarrollo posible sustentable a mediano y largo plazo.

La consulta anticorrupción más allá de su gran significado como propuesta política, es un gran barómetro sobre los valores, las expectativas y las esperanzas del ciudadano colombiano de a pie que vive y siente las implicaciones de la corrupción endémica, que a todo nivel ha golpeado a los estratos sociales y a la institucionalidad colombiana.

Este evento de participación ciudadana, que ya se cumple fuera del país y que se realiza este domingo 26 de agosto en el territorio nacional, es un desafío ciudadano a ir más allá de la indignación individual y la impotencia colectiva contra aquellos que teniendo el poder de defender los intereses y derechos de la ciudadanía, solo han encontrado la posibilidad de usufructuarse.

Por desgracia, toda manifestación de los derechos políticos y toda iniciativa ciudadana, tienen en Colombia un importante grupo de detractores. Muchos no entienden que la capacidad limitada de exigir los derechos, parte del pobre ejercicio de la ciudadanía que se expresa en la no participación. De allí que Colombia haya sido una de las naciones con más alta tasa de abstención electoral, aunque ya hemos superado este grave problema en los últimos comicios.

Ecos Políticos como tribuna de la paz, los DD. HH. y la democracia, estima que la Consulta Anticorrupción es uno de los pasos decisivos para desarrollar la pedagogía de la paz y sus necesarios avances en el posconflicto.

Ciertamente este mecanismo de participación ciudadana y democrática, es costoso, pero menos que todos los dineros públicos robados; el peculado de uso en las entidades estatales y las obras no realizadas en las diferentes regiones del país, cuyos dineros se quedaron en los bolsillos de quienes se han lucrado del erario público y hoy critican que el ciudadano común de Colombia tenga voz y voto para expresar su criterio en siete importantes decisiones de estado y que están en las preguntas de la Consulta que lucha contra uno de los problemas sociales más graves de las naciones: la corrupción.

A votar colombianos, como quieran, como lo sientan, como lo crean.

Bogotá, D. C, 24 de agosto de 2018

*Director Fundador www.ecospoliticos.com