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Por Giovanni Décola y Luis Fernando García Forero.- Hablar de David Turbay es sinónimo de verbo aguerrido, que llama a las cosas sin dobleces, como lo hacen los hombres del Caribe, su terruño electoral de donde es oriundo. En su Departamento natal, Bolívar, aún recuerdan a ese gran tribuno que causara sensación en los recintos más sagrados de la Democracia, entre ellos el Congreso de la República.

 

Fue precandidato presidencial por el liberalismo en 1994, en ese mismo año, su esfuerzo fue reconocido por el Congreso quien lo ungió como Contralor General de la República.

 

La costa Atlántica empezó a soñar con volver   tener uno de los suyos como anfitrión de la Casa de Nariño, lo cual no ocurre desde finales del siglo IXX con  Rafael Núñez.

 

Algunos dicen que ese fue su gran pecado: soñar con la Presidencia. Le vino un proceso penal, sin garantías para muchos, que lo sacaron del tinglado en 1999. Cumplió su pena por el delito de enriquecimiento ilícito de particulares. Hoy asegura no estar inhabilitado. Ecos lo entrevistó:

 

ECOS: ¿Qué lo hizo de nuevo regresar al foro político de Colombia?

DT: La desesperanza nacional. Cómo el país se desintegra y  se pulveriza la fe. La desconfianza se apodera de nuestros compatriotas en relación con las instituciones que nos rectoran.

 

ECOS: Usted fue condenado por la justicia colombiana por enriquecimiento ilícito, la ley no permite que usted sea candidato a la Presidencia de la República.

DT: Jesucristo también fue condenado y crucificado. Allí no están generalmente los que son, ni son todos los que están.  Le he dicho a mis contradictores que planificaron una empresa infame contra David Turbay que los reto al debate académico que quieran convocar para explicarle al país cuáles son las razones jurídicas que me hacen afirmarle que se trató de la más vulgar de las tramoyas para sacarme del ajedrez electoral.

 

ECOS: Dígalo a través de este medio virtual.

DT: Fui candidato presidencial antes de ser Contralor General de la República y en la contraloría se produjo un aluvión de respaldos  sin estar buscándolo, no quería sino ser un gran contralor. Por todas partes del país escuché respaldo de solidaridad   y apoyo para que fuese el Presidente de Colombia. Tenía dentro de mis planes renunciar a la Contraloría para someter mi nombre al escrutinio popular. Entonces era un factor que les preocupaba sobremanera, les generaba zozobra, les daba dolor de cabeza, que les permitía pensar que la Costa Caribe Colombiana, luego de más de 100 años de espera, tener un jefe del Estado. Hicieron todo lo posible por sacarme del rin y finalmente lo lograron. Me entristece que la política se empequeñeció y pasó a ser una actividad liliputiense, de enanos mentales en el comportamiento frente a los retos sociales. La política dejó de ser el escenario de la inteligencia, de la sabiduría, de la confrontación, de la dialéctica, del debate, para encontrar con la confrontación de tesis con su antítesis, la síntesis afortunada del interés supremo de la patria.

 

ECOS: Háblenos de su proceso penal?

DT: Le quiero decir a los colombianos que mi caso fue la vulneración más grosera a las garantías fundamentales. Me investigan por un cheque del año 1994  por el tipo penal del enriquecimiento ilícito de particulares cuando ese tipo penal era un delito derivado y solo en 1996 con cinco votos a cuatro la Corte Constitucional transforma el tipo penal y lo vuelve autónomo. Esa sentencia de 1996  me la aplicaron retroactiva y desfavorablemente para condenarme. Eso afecta la dogmática penal, no cabe en la estructura del derecho penal puro y que le rinde culto al positivismo, a la normatividad. Eso lo hicieron en mi caso, no me permitieron controvertir. En el testimonio el señor Pallomari que era el testigo, el Dios para la Fiscalía colombiana, valía más la opinión del delincuente que había introducido 40 toneladas de droga a los Estados Unidos, que la de David Turbay, el Contralor General de la República que hacía parte del Consejo Nacional de Policía Judicial. Entonces aplicaron lo que en la lógica clásica se llama los problemas de petición de principio. Dieron por hecho lo que tenían precisamente que comprobar. Nunca comprobaron ni el origen de los dineros,  ni que hubiera recibido un dinero, ni de dónde vinieron los dineros. Fueron actos tiránicos, actos de poder adoptados por un señor muy importante de la política de Chaparral, ansioso de ser alcalde de su municipio que quería que David Turbay no estuviera en el escenario democrático. Pues bien, lograron su cometido, fue una experiencia vital muy importante. Dios quita y pone reyes y Dios en un solo día tumbó todo lo que había sido la construcción de 20 años de esfuerzo y dedicación, porque me faltaba conocerlo a él.

 

ECOS: Qué le quedó después de ese proceso?

DT: Se fueron los amigos, se fueron los cardenales, arzobispos y obispos que me casaron a mí y a mis hijos, llegaron los pastores: la hermana María Luisa Moreno Piraquive y el doctor  Carlos Alberto Baena y se encargaron de mi sostenimiento espiritual; en la mala, solo queda Dios con uno. Empecé a leer la biblia a consagrarme a entender el mensaje de Cristo y finalmente  quedé libre por cumplimiento de la pena que se me impuso por la autoridad incompetente que me juzgó. Usted ve como ahora, han anulado todos los procesos de la parapolítica porque dijeron: no señores ustedes renunciaron al cargo pero no al fuero. Por qué a David Turbay no le dijeron lo mismo. Yo renuncié a la Contraloría, a mi tenía que seguir juzgándome la Corte Suprema de Justicia y los que me condenaron fue un Juez del circuito especializado de Bogotá, una salita del Tribunal de Bogotá. Esos no eran los que tenían siquiera la competencia funcional para juzgarme a mí.

 

ECOS: ¿Aún confía en la justicia colombiana, espera algo de ella, en su caso?

DT: Mi caso  es una afectación categórica de los derechos fundamentales del hombre colombiano y espero que en alguna oportunidad haya un juez  que tenga soberanía que sepa que Colombia es un Estado soberano que entienda  que a justicia es para honrarla y que los cargos son para honrarlos.  De momento no lo he encontrado pero yo no estoy dispuesto a morirme  aquí en mi casa esperando una oportunidad de servirle  nuevamente  a mi nación.

 

ECOS: ¿Ha sentido el llamado de Dios?

DT: Cuando volví a la Iglesia ministerial de Jesucristo me arrodillé  y le dije: señor no sé qué voy a hacer de aquí en adelante. No tengo pensión, no tengo bienes de fortuna, me tocará ejercer la profesión que la estudié muy bien estudiada, fui colegial mayor de la Universidad del Rosario  con los  mejores promedios académicos, pero no tengo temperamento para estar pendiente de un inciso,  para estar pendiente de una audiencia que se aplaza según las conveniencias procesales.  No tengo temperamento para hacer un esfuerzo de redactar  un alegato contundente que no lo lee el juez. Dije, señor no sé hacer sino la política, dime tú sí puedo regresar a la arena política? Entonces me dijeron Contralor pase a la profecía, allí es todo con profecía oral que se escucha, entonces yo dónde voy, donde quiera Contralor. Dónde son los nuevos? Y fui a ver y a través de la profecía me dijo: tienes que tener paciencia, mucha paciencia, pero retornarás y vendrán los días de la gloria, los días del esplendor. Han pasado 19  años y creo que Dios me hizo la señal y he asumido el grande reto de mostrar que con Dios, para el pueblo, se puede hacer un ejercicio democrático en Colombia.

 

ECOS: Dios le dio la señal, pero la justicia no, la estructura del Estado Colombiano, la ley establece que no puede ser candidato a la Presidencia de la República. ¿Insiste usted en ello?

DT: Le voy a dar las razones históricas y jurídicas que me permiten afirmar francamente que estoy convencido de eso, no es de conveniencia la aseveración de que tengo la plenitud de mi aptitud política, jurídica y moral para ser Presidente.

 

ECOS: ¿Qué explicación jurídica tiene para determinar que si puede ser candidato?

DT: En 1962 el doctor Alfonso López Michelsen estaba inhabilitado para ser Presidente de Colombia, no porque tuviera una condena, sino porque la Constitución exigía de acuerdo con el Frente Nacional que el turno de ese periodo de 1962 a 1966 debía ser  conservador y así lo consagraba la Carta Magna. Sin embargo López se presentó a la alcaldía de Bogotá a inscribir su candidatura en nombre del Movimiento Revolucionario Liberal, MRL. El alcalde de Bogotá le negó la inscripción y le tocó acudir ante el Consejo de Estado que le dijo a las autoridades administrativas que carecían de competencias para pronunciarse sobre inhabilidades y procesos preparatorios de carácter  eleccionarios como eran las candidaturas presidenciales.  Que eso era competencia de la jurisdicción especial del Consejo de Estado. El doctor López fue y se juramentó y sacó un gran discurso publicado en la revista La calle, se la recomiendo, en el cual dice: si a mí me eligen, me está eligiendo es el pueblo  y la voluntad del constituyente primario que prima sobre la voluntad del constituyente secundario que es el Congreso que hace una reforma constitucional. Reitero que eso lo hizo el doctor López bajo el imperio de la soberanía nacional. Hoy es más grave la cosa, porque hoy lo que hay es la soberanía popular. La soberanía radica en el pueblo, porque es el pueblo el gran soberano de Colombia.  Entonces  creo que puedo concurrir a mi inscripción  y si el pueblo me elije es la voluntad soberana de los colombianos los que me permitirán llevar en el próximo cuatrienio las riendas del carruaje reconstructor de mi patria.

 

Ecos: Esos son argumentos políticos, ¿cuáles son los jurídicos?

DT: La constitución tiene dos partes: la parte  dogmática que es donde están los principios, los valores, las normas inconcretas, abstractas, que son una especie de ADN de la carta fundamental y tiene  otra parte que es la orgánica que es la que se ocupa de los órganos del poder  público.  En la parte dogmática usted encuentra el artículo 40 de la carta: todo colombiano tiene derecho a elegir y a ser elegido.  El artículo 28 y 29: No  hay penas imprescriptibles en Colombia.  Y se dice allí también que las penas tienen un efecto resocializador. La pena habilita al hombre para volver a la sociedad  y para seguir sirviendo. Eso es lo dogmático de la Constitución Colombiana.  En la parte orgánica en el artículo 179 numeral primero dice que no podrá ser congresista el que haya sido condenado en cualquier tiempo a la pena privativa de la libertad salvo que se trate de delitos culposos o políticos.  Le destaco, allí no se dice no podrá ser elegido congresista, sino, no podrá ser congresista. Uno es congresista cuando se juramenta.  Entonces qué prima, lo que dice la parte dogmática o lo que dice la parte orgánica. La Corte Constitucional de mi país  tiene dos sentencias de constitucionalidad C 108 del 2001 y otra del 2013, la memoria no me permite repetir con precisión su numeración, pero son sentencias de constitucionalidad, no de tutela y la sentencias de constitucionalidad obligan a todos, tiene un efecto obligatorio y debe ser respetada por todos los colombianos como si se tratara de la más severa de sus leyes. Entonces prima lo dogmático, prima el que tengo derecho a elegir y ser elegido. Ese es el primer argumento jurídico. El segundo, cuando yo ya había cumplido mi pena, mi injusta pena, el doctor Álvaro Uribe Vélez convocó un referendo, ese referendo contaba con 15 preguntas y de esas 15 para que alguna de ellas pudiese ser aprobada se necesitaba el voto del 25 % del censo electoral para la época de las elecciones.  Sólo una pregunta  obtuvo ese respaldo mayoritario y qué dice esa pregunta: no podrán ser elegidos ni podrán posesionarse los colombianos que hayan incurrido en delitos contra el patrimonio del Estado. Yo estoy condenado por un delito de particulares que nada tiene con mi desempeño de 40 años en el sector público nacional. Entonces fue la voluntad del constituyente la que se pronunció después de mi hecho. Solo en el año 2004  se extiende eso a otros tipos penales: delitos de lesa humanidad, de narcotráfico o delitos de paramilitarismo. Pero ninguno de ellos tampoco es de mi caso.  Y solo en el año 2015 se extiende la prohibición del ordinal primero del artículo 179 de la carta para afirmar  que no podrá ser elegido como Presidente de Colombia el que esté incurso en el numeral primero del artículo 179 que es la prohibición para ser congresista.

 

ECOS: ¿Quiénes resolverán ese enigma jurídico?

DT: Tendrá que ser dirimida por las autoridades constitucionales  de Colombia. Porque una cosa es la legalidad y otra es la legitimidad. A mí el pueblo me dijo (risas) que mi caso  no daba para eso. Y solo después que extendieron la prohibición y todas esas cosas. Una cosa es la legalidad y otra la legitimidad. Puede haber legalidad pero no hay legitimidad para aceptarle a un hombre su eventual derecho a la participación democrática.

Y viene un debate más importante que tiene contenido jurídico pero también político. La Constitución de 1991, el preámbulo de la Constitución era un enunciado retorico, eso no obligaba.  Pero desde 1991 el preámbulo de la Constitución tiene  fuerza vinculante. Allí se dice que la Constitución se hace para lograr la equidad la paz, pero también se hace para lograr la igualdad  en procura de un orden jurídico justo. Por eso consagraron el artículo 13 de la carta que dice que si hay alguna norma que pueda beneficiar a algún colombiano, cualquier otro colombiano puede acudir a esa misma norma para beneficiarse de igual tratamiento.

 

Se acaba de firmar un acuerdo de paz con los señores de las Farc y pregunto si ellos que tienen delitos de todos los calibres y de todas las connotaciones, pueden aspirar a cualquier cargo de elección popular, por qué David Turbay que tiene una buena conducta, que pagó su pena, que no le ha hecho un mal al Estado, que no se ha robado un céntimo del Estado colombiano, tiene que arrumar sus melancolías y sus frustraciones en un cuarto de su casa?. Entonces el derecho a la igualdad  me tendrá que ser reconocido porque no hay dos Constituciones en Colombia sino una sola Carta fundamental.

 

ECOS: ¿Cómo va a hacer para que se lo reconozcan desde el punto de vista jurídico? 

DT: Desde el respaldo popular, movilizando masivamente  a Colombia y acudiendo a las autoridades electorales. Es que yo puedo ser inscrito como candidato. El doctor  Petro tiene un caso similar sin que la naturaleza de la eventual inhabilidad sea la misma que la mía: tiene una multa de $218.000 millones,  dónde va a pagar esa suma para salir del boletín de responsables fiscales.  Entonces si seguimos con esta teoría, él afirma que también puede inscribirse porque él no tiene prohibición. Pero para posesionarse, si el gana, es la voluntad del constituyente primario.  ¿Por qué para él sí y para mí no?, si se trata de dos casos de eventual inhabilidad. Algún magistrado del Consejo Nacional Electoral llevó hace pocos dís la vocería para decir que el caso del doctor Petro no había inhabilidad de tipo alguno. Entonces (golpeando la mesa) es igual que el caso mío. Yo también tengo derecho a que el artículo 13 de la carta se aplique con rigor con transparencia, al servicio de la mejor Colombia.

 

ECOS: Indudablemente va en busca del apoyo popular. ¿A través de firmas, le reciben esa inscripción como candidato?

DT: Claro que sí, lo que la ley no prohíbe, está permitido. Me voy a inscribir, estoy esperando que me elija como su vocero el Partido Opción Ciudadana, esperar que partidos como el MAIS, el MIRA, partidos que fundé desde la cárcel ,porque lo hice y lo logré con Luis Alberto Baena y la hermana María Luisa y con otros muy importantes voceros del MIRA. Que ese Partido me abra su corazón, que ellos saben que soy un hombre bueno, transparente, que soy un hombre temeroso de Dios y que con seguridad trabajaré para que el pueblo colombiano retorne a su Dios que es lo que le hace falta para que las leyes tengan sentir.

 

ECOS: Teniendo en cuenta que tiene claro ser candidato a la Presidencia de la República, ¿cuáles son los ejes de ese programa que usted propone para alcanzar la jefatura del Estado?

DT: Mi gobierno va a ser la resultante de un proyecto político de claro contenido social, en el cual el temor de Dios y las reivindicaciones colectivas  serán lo fundamental. Voy a hacer un programa de gobierno apelando al sentido común, apelando a escuelas que hacen del trabajador colombiano el eje fundamental  de sus devociones y preocupaciones.

 

ECOS: Denos ejemplos?

DT: Hace unos días propuse incrementar el salario mínimo legal en un 50 %. Porque lo que hoy está aconteciendo en Colombia es cultor de la inequidad. Países como Panamá tienen el salario mínimo en US 525, países de mayor desarrollo económico como Ecuador, Guatemala y Uruguay, lo tiene llegando a los US400  y países  más poderosos de mayor representatividad económica como sería el caso de Colombia  apurados estamos  en unos US 255.  Pues bien, creo que hay que reactivar la economía  no partiendo del empresario sino del trabajador. Que haya más medio circulante que  bienes y servicios de los producidos en Colombia, que se ofrezcan  otro tipo de productos y pueda ser comprado por el trabajador, que la base tributaria se incremente y que todos contribuyamos a un sustantivo ahorro interno. Creo que esto  va a suscitar polémica.

 

ECOS: Subir el salario mínimo en un 50 % es responsable con el empresario, grande y pequeño?

DT:  Van a decir que eso va a acabar las empresas, va a quebrar al empresariado. Creo que mientras se  decanta el sistema de mi propuesta nos tocará  apelar a mecanismos compensatorios de carácter tributario para que también los empresarios reciban unos descuentos tributarios que les permitan mirar este ejercicio de favorecimiento de los trabajadores, no como la derrota final de su equilibrio presupuestal o de su balanza  comercial, sino como una oportunidad para buscarle una nueva salida a Colombia.  Hay un mal terrible de la vida nacional: millones de colombianos viven con $5.000 diarios, sosteniendo a sus familias.

 

ECOS: Que hacer para enfrentar la Pobreza?

DT: La pobreza golpea a la Nación y he dicho categóricamente que la paz comienza donde termina la pobreza. Seré el candidato del pueblo para trabajar de forma que combata la pobreza  para que haya  trabajo, oportunidades para que la gente  no ande pendiente de dádivas ni de limosnas. No quiero un Estado ni ruin ni platero, pero tampoco lo quiero limosnero. Lo quiero con oportunidades. Que la gente con preparación pueda interpretar a un  pueblo con esperanza.

 

ECOS: ¿El proceso de paz, lo apoya como lo viene llevando a cabo el Presidente Santos?

DT: El proceso de paz está aprobado, ya hoy tiene los mecanismos aprobados por el Congreso de Colombia y un Presidente jura cumplir con la constitución y leyes de la República.

 

ECOS: ¿Siendo oriundo de la costa y siendo un anhelo costeño, de  mayor autonomía regional  que le va a proponer a sus paisanos de llegar a la Presidencia de la República: un país región, un federalismo, autonomía regional, cuál es su proyecto en ese aspecto?

DT: Muy simple: voy a servirle a Colombia  para reivindicar el Caribe.

 

ECOS: ¿Está seguro que la democracia, además de Dios le va a dar la segunda oportunidad?

DT: Espero que se la dé a muchos colombianos.  Si es que queremos una paz perdurable debe haber unas segundas oportunidades. Bienvenida la segunda oportunidad para las Farc, pero hay mucha gente que ha sido víctima de injusticias en Colombia que también tienen derecho como la estoy pidiendo para mí a tener una segunda oportunidad, y hay que darle una oportunidad más grande a la Nación,  que también tiene derecho a su segunda oportunidad. Vamos a trabajar por ella, vamos a construirla. Mire, el país está hoy enfrentado , hay dos opciones: la polarización nacional, el odio,  la desesperanza, el desangre, el combate, la calumnia, la injuria, todos los días ese es el ABC de la democracia criolla. Mi alternativa es la tercera, la mía es la de la reconciliación nacional. Vamos entre todos a construir la mejor patria posible, la divisa de mi generación no puede ser la mediocridad,  lo mejor tiene que ser el objetivo de su lucha. 

 

ECOS: Habla usted de la reconciliación. ¿Usted ha perdonado?

DT: Que cosa tan dura es el perdón. Debo hacerle una confesión a través de Ecos a ustedes y a todos los colombianos: durante mucho tiempo le pedí a Dios que castigara a los que habían hecho esto conmigo. Mi papá se murió de pena moral, lo poquito que tenía de patrimonio se acabó, tenía una casa grande y era de mis padres, todo eso tocó venderlo para que mis hijos pudieran consolidar su formación educativa, se me acabó el hogar, 35 años de feliz matrimonio con una mujer excelente, maravillosa. Pero esto destroza al hombre, destroza su equilibrio, su psiquis, destroza sus ojos, su manera de ver el mundo. Yo le rogaba a Dios que castigara a esos hombres. Hoy al jefe de la orquesta le llegó una tragedia. Quien fue el ventrículo de odios propios y de ajenos le llegó un mal para su familia y su hija tiene cáncer cerebral. Eso me ha conmovido y le estoy rogando a Dios que la salve. No quiero para ellos lo que hicieron para mí.

  

ECOS: ¿A quién se refiere?

DT: Al doctor Gómez Méndez.

 

ECOS: ¿Ha pedido perdón?

DT: A mi Dios todos los días.  Todos los días me equivoco a pesar de que él dio la luz e ilumina las oscuridades de todas las vidas.

 

ECOS: ¿Qué piensa de Alfonso Gómez Méndez?

DT: Un mal emulo.

 

ECOS: ¿Alfonso López Michelsen?

DT: Un grande ocupado de cosas pequeñas.

 

ECOS: ¿Alfonso Valdivieso Sarmiento?

DT: Un valiente, heredero de una tradición y un compromiso social y justo.

 

ECOS: ¿El actual Presidente de Colombia Juan Manuel Santos?

DT: La traición en acción.

 

ECOS: ¿Ernesto Samper?

DT: Un amigo de ocasión.

 

ECOS: ¿Horacio Serpa?

DT: Un buen acomodado.

 

ECOS: ¿Germán Vargas Lleras?

DT: Mi buen compañero del Rosario.

 

ECOS: Su fórmula para la Vicepresidencia?

DT: Espero que sea un cristiano.