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Por Felicia Saturno Hartt. Foto: Reuters.-  Las crisis de las democracias liberales, el terrorismo de los grupos yihadistas, las cuestiones territoriales en el Pacífico y el vacío de poder que originaría EE.UU. si abandonara la estructura de seguridad internacional: son aspectos importantes del Informe de Seguridad de Múnich 2017 (MSR), donde la Fundación Internacional de la Conferencia de Seguridad en Múnich (MSK) muestra los retos a los que se enfrenta la política de Seguridad Internacional.

Wolfgang Ischinger, Director de la conferencia, que tiene lugar entre el 17 y el 19 de febrero, expone en el prólogo que la Seguridad Internacional es ahora más frágil que en cualquier otro periodo tras la Segunda Guerra Mundial.

Probablemente, según la tesis principal, el mundo está a un paso de la era postoccidental, es decir, ante el fin del orden mundial liberal dominado por Occidente. Los motivos que han generado esta realidad, según los autores del texto, son la débil cohesión de la Unión Europea, el nuevo orden del flujo informativo y la elección de Donald Trump como nuevo presidente de EE.UU.

El hecho de que Trump no haya mencionado la democracia, los derechos humanos o la libertad en su acto de investidura no es un buen augurio para los valores liberales globales, creen los autores. La gente en Occidente pierde cada vez más la confianza en el modelo de sociedad liberal y sus valores fundamentales.

Uno de los numerosos estudios citados en el informe señala que en muchos países, como EE.UU., España y Alemania, la gente, en la actualidad más que hace 15 años, cree que un gobernante autoritario tiene mejores soluciones políticas que una democracia.

A esto contribuye la creciente divulgación de fake news, noticias falsas, que suponen un reto enorme para el debate público. Como también el uso de troles, reportajes automatizados en las redes sociales o la difusión, con motivación política, de información secreta adquirida ilegalmente. Dos ejemplos claros que ilustran esta problemática son las elecciones estadounidenses y en el conflicto entre Rusia y Ucrania.

"El gran peligro radica en que la confianza de los ciudadanos en los medios de comunicación y los políticos se sigue mermando”, expusieron los autores del informe.

Sin embargo, las amenazas para las sociedades abiertas no solo se originan en los propios países, sino también proceden de conflictos internacionales, como la guerra civil en Siria, donde ya se cuentan más de 300.000 víctimas mortales y la mitad de la población huye del país.

Según el informe, las protestas nacionales contra el Presidente Bashar Al Assad se han convertido, desde hace mucho tiempo, en un conflicto internacional. Sin embargo, mientras numerosos "actores" se involucran en este y otros conflictos internaciones, Occidente está, en gran medida, de brazos cruzados.

El mayor reto terrorista es sin duda el Estado Islámico (EI). Sus seguidores ya se han afianzado en partes del mundo occidental. Los países europeos respondieron de forma diferente a los atentados perpetrados por dicha organización en los últimos años: Francia declaró el estado de emergencia y Alemania se conforma hasta ahora con las redadas policiales.

A largo plazo, Europa debería decidirse a adoptar una reacción común: "Solo si la UE amplía su cooperación antiterrorista y aumenta su respuesta, probablemente los países europeos serían capaces de enfrentar el reto yihadista”, se afirma en el informe. Los autores ven que el problema radica en el aumento del potencial de reclutamiento de yihadistas dentro de Europa.