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Por Felicia Saturno Hartt. Foto: Ecos Media.- Reporteros sin Fronteras (RSF),  la organización no gubernamental que tiene por norte monitorear la libertad de expresión en el mundo y la situación de los medios y redes comunicacionales presentó en Madrid, España, su Informe Anual 2016.

La Presidenta de esta organización en España, Malén Aznárez, presentó el reporte como anfitriona del evento y señaló que Europa "retrocede a pasos agigantados” en materia de libertad de prensa, especialmente por la persecución que sufren los comunicadores en Turquía.

Aznárez subrayó que es desconcertante la vehemencia con que el país euroasiático insiste en adherirse al bloque comunitario, por un lado, y el descaro con que defiende el hecho de ser "la mayor cárcel del mundo para periodistas”, por otro.

Según RSF, Turquía está ya por delante de China, Siria, Egipto e Irán en la persecución de periodistas. La ONG también criticó en su informe las medidas "de espionaje y vigilancia” en el Reino Unido y en Alemania.

El crimen organizado, gran censor de los periodistas en el mundo

Un viejo enemigo de los periodistas ha tomado fuerza en el 2016, el crimen organizado, sobre todo por el papel de la comunicación social en la opinión pública y la credibilidad de medios y redes incluso sobre las instituciones gubernamentales.

El 2016 fue "nefasto” para las fuentes y los periodistas en Luxemburgo, los Estados Pontificios, Italia, Polonia, Ucrania, Rusia y España, a juicio de los analistas que redactaron el informe.

El énfasis del Informe 2016 de RSF  radica sobre cuatro países de América Latina: México, Honduras, Guatemala y Brasil. "Si en Oriente Medio y el Golfo Pérsico, la represión viene organizada desde el poder, de la mano de monarquías o de islamistas yihadistas, en América Latina –especialmente en Centroamérica– está relacionada con el crimen organizado, que ha contaminado a gran parte de las estructuras gubernamentales, ejércitos, policías y tribunales, creando una creciente situación de impunidad”, criticó el Equipo de RSF.

"Treinta y un casos de periodistas asesinados en América Latina, en 2016, es un saldo lo suficientemente fuerte como para hablar de un balance catastrófico en la situación de la libertad de información en el continente americano”, indica el reporte, haciendo una profunda reflexión sobre cada caso.

México se mantiene a la cabeza como el país más violento para los comunicadores sociales. Ese país norteamericano figura entre los más peligrosos del mundo para el libre ejercicio de informar con 13 asesinatos, seguido por Guatemala (8), Brasil (4) y Honduras (3). Venezuela, Perú y El Salvador registraron un homicidio cada uno. Aunque la violencia, la frecuencia y la impunidad con la que se cometen crímenes contra los informadores en México "es de sobra conocida más allá de sus fronteras”, la de países con menos recursos, como Honduras, apenas lo es, indica RSF.

Tres periodistas fueron asesinados en ese país centroamericano en 2016, "casi siempre cosidos a balazos en el ejercicio de su profesión, bien por las ‘maras" que controlan el crimen en las calles, o por sicarios del poder o de las fuerzas de seguridad”. En 2016, 59 periodistas, nueve blogueros y ocho colaboradores fueron asesinados en todo el mundo; 179 periodistas, 157 blogueros y 12 colaboradores fueron encarcelados.

Aznárez explicó que el año pasado se redujo el número de asesinatos, secuestros y encarcelamientos alrededor del globo, porque en los países en guerra "los periodistas prácticamente ya no están sobre el terreno”.

Por cuarto año consecutivo, Siria sigue siendo el país más peligroso para ejercer el periodismo, según RSF, que ha subrayado que el periodista británico John Cantlie sigue capturado desde 2012 por el autoproclamado Estado Islámico.

El caso de España, que ocupa el puesto 34 de los 180 de la clasificación mundial 2016 de la libertad de prensa (el puesto número uno lo ocupa Finlandia) y no registra ningún periodista, bloguero o colaborador asesinado o encarcelado, tiene una ley mordaza muy criticada.

No obstante, RSF criticó que en su primer año de vigencia la Ley de Seguridad Ciudadana, conocida en España como "Ley Mordaza”, haya provocado que varios periodistas fuesen multados por fotografiar manifestaciones, sucesos y acontecimientos en la calle, y que otros hayan sufrido medidas judiciales contrarias al derecho a informar, aunque en la mayoría de casos las peticiones de los fiscales no prosperaron.

La situación de la libertad de prensa se deterioró en 2016 en el continente americano por las crecientes tensiones políticas en numerosos países, alimentadas por la recesión económica, la incertidumbre sobre el futuro y los repliegues comunitarios.

La violencia institucional (como se registra en Venezuela, 139o (2 lugares) y Ecuador, 109o) y del crimen organizado (Honduras, 137o, -4), así como la impunidad (Colombia, 134o, 6), la corrupción (Brasil, 104o, -5), la concentración de los medios de comunicación (Argentina, 54o) y la vigilancia en Internet (sobre todo en Estados Unidos, 41o), constituyen los principales obstáculos interpuestos a la libertad de prensa.

México, Colombia y la mayoría de los países de Centroamérica padecen los estragos del crimen organizado: cárteles, grupos paramilitares y narcotraficantes. El trabajo de investigación es peligroso en estos países –en ocasiones, incluso imposible–, frente a la determinación y el grado de violencia que se alcanza, que va hasta las decapitaciones.

Ante este panorama desalentador, el único recurso eficaz son las redes sociales como aliadas del periodismo independiente y como posibilidad de reportar la realidad del contexto, incluso desde sus propios protagonistas.