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Redacción Ecos. Foto: Rodrigo Sepúlveda.- Con 17 votos a favor, de los 22 existentes, Néstor Humberto Martínez fue elegido,  por la Sala Plena de la Corte Suprema de Justicia de Colombia, como nuevo Fiscal General de la Nación.

Martínez Neira, logró la mayoría de los votos necesarios en la tercera sesión en el alto tribunal, para así convertirse en el nuevo jefe del ente investigador durante los próximos cuatro años en reemplazo de Eduardo Montealegre.

En la audiencia del pasado 9 de junio, en la que el alto tribunal escuchó a los ternados (Martínez, Reyes y Cifuentes), Martínez planteó tres grandes propuestas para su administración en el ente acusador.

Las iniciativas de Martínez giraron en torno a tres temas: la modernización de la Fiscalía, la reducción de la impunidad y la aplicación de una justicia que le sirva a los ciudadanos.

El Superministro del Presidente Juan Manuel Santos

Néstor Humberto Martínez se desempeñó en las carteras de Justicia, en el gobierno de Ernesto Samper, y del Interior en la administración de Andrés Pastrana; embajador en Francia, Superintendente Financiero y recientemente en el Ministerio de la Presidencia, cargo creado en el segundo mandato de Santos y en el cual mostró su apoyo al proceso de paz.

Este abogado tiene un magíster en Sociedades, y una Especialización en ciencias Socio–Económicas y Derecho Comercial de la Universidad Javeriana.

Martínez se destaca también por su participación como vicepresidente Jurídico de la Cámara de Comercio de Bogotá (1981-1986), Superintendente Bancario delegado para las Instituciones Financieras (1986-1988), Superintendente Bancario de Colombia (1988-1991), miembro de la Junta Directiva del Banco de la República (1991-1992), embajador de Colombia ante Francia (1996-1997), Ministro del Interior (1998-2000), conjuez del Consejo de Estado (2013), y finalmente Ministro de la Presidencia desde 2014 a 2015.

Además, fue el fundador del Centro de Arbitraje y Conciliación de la Cámara de Comercio de Bogotá. Paralelamente, ha fungido como profesor universitario. También, el jurista se dedicó en los últimos meses a continuar como litigante, encabezando la defensa de varios de los ingenios azucareros, tras la millonaria multa de la Superintendencia de Industria.

Martínez anuncio que “la suya será “la Fiscalía del Posconflicto”, pero garantizó que no dejará en segundo plano la obligación de combatir la delincuencia.

Martínez anunció la presentación de tres proyectos legislativos, que, aseguró, garantizarán mayor transparencia en la Fiscalía. El más llamativo es el que evitaría que las elecciones de fiscal, como ha ocurrido en los últimos seis años, se dilaten indefinidamente en desmedro de la administración de justicia.

En materia de Paz y Posconflicto, anunció que la Fiscalía jugará “un papel determinante” para que la Justicia Especial para la Paz acordada en La Habana logre su propósito.

“Este es un momento muy importante en la historia de Colombia (...) Necesitamos avanzar en la consolidación de la seguridad ciudadana. Vamos a aclimatar los tiempos de paz, que es el propósito que hoy tiene la Nación entera, con la realidad de una justicia que permita que las colombianas y los colombianos podamos caminar por nuestras calles y por nuestras aldeas sin ángel de la guarda”.

Frente a la delincuencia organizada y las bandas criminales, expresó: “Vamos a hacer una tarea para lograr el comiso y el decomiso de los patrimonios ilícitos, que son los que siguen financiando el crimen organizado en Colombia. Tengo el conocimiento y la experticia, y espero que este sea uno de mis grandes legados para la Fiscalía”.

Martínez afirmó que la corrupción, especialmente en las regiones, es un cáncer que está carcomiendo la democracia, y anunció una “lucha frontal y una cruzada” contra los que se roban la plata pública. “Que tiemblen los corruptos”, dijo.

Martínez Neira reconoció las cualidades de sus dos competidores y aseguró que, con sus actuaciones y hoja de vida, “le dieron altura al debate” para elegir al nuevo Fiscal General.

Los retos del nuevo Fiscal General de Colombia

Con la polémica de su postulación y luego de su elección mayoritaria, muchas expectativas y retos se le han señalado para su gestión y la consolidación de su Agenda como Fiscal General.

Especialistas y demás profesionales y miembros de grupos de interés estiman que uno de los desafíos es superar los impedimentos judiciales para la administración de justicia, con el concurso de la Corte Suprema en la denominación de su fiscal ad hoc, cuando el Fiscal General se declare impedido en un proceso.

Otro desafío es superar la interinidad y la Corte resuelva las faltas absolutas del jefe del ente acusador, nombre un encargado y no al vicefiscal, de tal manera “que no se creen estímulos para que las interinidades se prolonguen, como ha ocurrido en el inmediato pasado”. En el actual proceso, hubo reservas por la cercanía del vicefiscal con magistrados.

Asimismo, buscar la transparencia del ente acusador es todo una empresa, ya que se requiere también que el control interno sea supervisado por la Corte Suprema. El reporte de la actuación generaría confianza.

Gerenciar la Fiscalía es otro de los retos. La Fiscalía tiene más de 25 mil funcionarios y un presupuesto que el año pasado superó los 2,5 billones de pesos. Los analistas exponen que el Fiscal debe tener la capacidad de gerenciar una de las instituciones con mayor poder en el país, alejándose de prácticas como las que le valieron a Montealegre críticas por la entrega de millonarios contratos.

Estructurar para optimizar el sistema de investigaciones y así desmantelar esas redes criminales que afectan la tranquilidad y ponen en riesgo los bienes de los ciudadanos.

Lograr que los ciudadanos encuentren una respuesta rápida y efectiva de la justicia, en el día a día, sobre todo en delitos que afectan la seguridad ciudadana, es uno de los principales retos de la Fiscalía. Con cerca de 1,6 millones de procesos represados en investigación y solo 50 mil condenas logradas al año, habrá que liderar estrategias y reformas para hacer más ágil la justicia en Colombia.