Logo Ecospoliticos

Hoy el Pueblo de Venezuela salió a la calle. Hoy fue otro sábado de marchas. Por un lado, seguidores de la oposición y opositores de la Pesadilla Chavista salieron a exigir la renuncia de Nicolás Maduro, a sólo un mes de sus 3 años de su nefasta administración.

Por el otro, los oficialistas, en teoría, marcharon para reprocharle a Barack Obama su insistencia en mantener el decreto "injerencista contra Venezuela", con la ventaja de la presión del principal empleador, que empuja a funcionarios y a beneficiarios de las misiones sociales a asistir, además de proporcionarles transporte, comida y bebida, sin sonrojo alguno.

Al grito de “¡Renuncia, renuncia!”, miles de opositores marcharon por el municipio de Chacao (este de Caracas), mientras una multitud de chavistas tomó el centro de la capital con consignas como “¡Maduro no se va!” y “¡Yankees, go home!”.

Con el lema “vamos con todo”, la coalición opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) activó así una estrategia de presión en las calles para pedir la salida anticipada del poder de Maduro (2013-2019), junto con un referendo revocatorio y una enmienda para acortar su mandato.

En contraste, miles de chavistas vestidos de rojo respaldaron el llamado al presidente Barack Obama para que derogue el decreto renovado hace una semana que califica a Venezuela como una amenaza “inusual y extraordinaria” a la seguridad de EEUU, aduciendo que el gobierno de Maduro viola los derechos humanos y persigue a sus opositores.

El chavismo intenta revivir la corriente de simpatía que recorrió el país el año pasado. Al renovarse ahora el decreto de Obama, la revolución lo considera una oportunidad para subir en las encuestas que hoy les proporcionan mínimos históricos, inclusive en firmas afectas al oficialismo como Hinterlaces.

Ramos Allup, presidente del Parlamento de mayoría opositora, en un discurso que cerró la movilización de la MUD, expresó: “Venezuela no aguanta más. Imagínese tres años más de esta vaina. Cada día su fracaso es mayor en todo. Por eso queremos salir de esto de manera democrática, pacífica, electoral y constitucional”.

Cerca de la tarima, en un puesto habilitado para recoger firmas por el revocatorio, Moisés Carvallo aclaró que la oposición no tendrá inconvenientes para recoger las cuatro millones de rubricas que exige la ley para convocar la consulta.

“La única forma para cambiar este modelo fracasado es el voto, así que estamos trabajando para sacar a Maduro como debe ser”, aseguró el joven de 23 años a la AFP.

Mientras tanto en la otra concentración, flanqueado por el alto mando militar, Maduro aseguró que se mantendrá “hasta el último día” de su mandato: “Que vengan por mí, pues. Hay bastante pueblo para enfrentarlos y vencer, con la Constitución y la paz”, proclamó en el acto que terminó siendo la contrapartida de la marcha opositora.

Venezuela, con las mayores reservas petroleras del planeta, tiene la inflación más alta del mundo -180,9% en 2015- y una escasez de alimentos y medicinas que angustia a la población, en parte debido al desplome de los precios del crudo, a la pésima gestión de Maduro.

Maduro dijo que se mantendrá en el poder “con el apoyo del pueblo, de la Fuerza Armada y con la decisión absoluta de que aquí no se rinde nadie” y “esta revolución no se entrega”.

Ataviado con una camisa que llevaba impreso el eslogan “¡Más chavista que nunca!”, Sergio González, un joven de 28 años, dijo estar convencido de que la oposición no podrá deponer a Maduro.

“Lo que sí es cierto es que pueden generar violencia y hacernos mucho daño”, comentó a la AFP.

Desde otro orden, juristas como José Ignacio Hernández señalan que todas las opciones para la salida del mandatario socialista tendrán que pasar por el filtro del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), al que la oposición acusa de ser el “buró jurídico” del chavismo.

La semana pasada, ese tribunal eliminó facultades de control del Parlamento, cuyo control perdió el oficialismo tras 17 años de hegemonía desatándose una crisis institucional de choque de poderes.

El TSJ limitó el control legislativo al gobierno, con lo cual la Asamblea no podrá supervisar los actos de los poderes Judicial, Electoral, Ciudadano, ni los de los militares.

Esa decisión aumentó los temores de que la corte bloquee eventualmente la enmienda para reducir el mandato a cuatro años, e incluso el referendo, cuya realización, si el proceso administrativo arrancara ahora, tendría lugar a mediados de noviembre, estima Eugenio Martínez, especialista en temas electorales.

La organización está a cargo del Consejo Nacional Electoral (CNE), también acusado de servir al gobierno.

El jueves, la mayoría opositora aprobó en el primero de dos debates parlamentarios una ley de referendos para agilizar y flexibilizar su celebración.

“Lo que no pueden hacer el gobierno, ni el TSJ, ni el CNE es cambiar una realidad: que la mayoría de la población quiere cambios, que la mayoría de la población no es chavista y que frente a un proceso electoral la oposición ganaría”, declaró, a la Agencia France Press, el analista Luis Vicente León. 

 

De momento no trascendieron cifras oficiales de participación en los actos, que transcurrieron sin incidentes. Como bien lo expresa Daniel Lozano del Mundo.es de España “En los últimos tres años, ni Gobierno ni oposición consiguen llenar las calles. Como este sábado, con unos pocas miles de personas sumando las dos concentraciones”.

El país está hastiado, señala Lozano, de más de una década de marchas y bastante tiene con resolver el día a día, de cola en cola para conseguir alimentos o medicinas”

Ante lo difícil de la situación política de Venezuela, lo que sí se puede estimar como positivo es la tendencia del pueblo a buscar salidas democráticas, porque a pesar del autoritarismo populista del gobierno.