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Francia se ha convertido en el primer país del mundo en prohibir a los supermercados que tiren o destruyan la comida que queda sin vender, obligándolos, en cambio, a donarla a organizaciones de caridad y bancos de alimentos.

Según la ley aprobada por unanimidad por el Senado de Francia, a partir del próximo 10/02/2016 las grandes cadenas de supermercados no podrán tirar a la basura los alimentos en buen estado que estén cerca de su fecha de consumo preferente. Gracias a la medida las organizaciones caritativas podrán entregar a las personas sin recursos para alimentarse millones de platos de comida gratis cada año.

La ley deriva de una campaña multitudinaria impulsada por compradores, activistas que luchan contra la pobreza y aquellos que se oponen al desperdicio de comida. Un concejal, Arash Derambarsh, fue quien inició la campaña que terminó en una petición de ley. En diciembre 2015 se aprobó un proyecto de ley en la Asamblea Nacional, cuya presentación estuvo a cargo del ex ministro de Industrias Agroalimentarias Guillaume Garot.

A los supermercados también se les impedirá que echen a perder la comida a propósito, una práctica habitual para evitar que la gente que hurga en la basura coma de sus contenedores.

En los últimos años, cada vez más y más familias, estudiantes, personas sin empleo y sin hogar se han estado alimentando en Francia de lo que se tira a los contenedores de basura de los supermercados por las noches. Encuentran en ellos productos aptos para el consumo, que se arrojan a la basura cuando la fecha se acerca a su límite de consumo preferente.

Algunos supermercados rocían con lejía los alimentos que se tiran para, según se dice, evitar intoxicaciones alimentarias provocadas por el consumo de productos provenientes de la basura. Otros almacenan deliberadamente estos alimentos en almacenes cerrados donde luego los recolectan los camiones de basura.

Los gerentes de los supermercados de 400 metros cuadrados o más tendrán que firmar contratos de donación con organizaciones de caridad. De lo contrario, sufrirán penalizaciones, que incluyen multas de hasta 75.000 euros o dos años de cárcel.

10 millones de platos de comida

Hasta el momento, en Francia, los bancos de alimentos recibían 100.000 toneladas de productos como donación, de las cuales 35.000 procedían de los supermercados.

Por su parte, los bancos de alimentos y las organizaciones de caridad estarán obligados a recolectar y a almacenar la comida en condiciones higiénicas adecuadas y a repartirla con "dignidad". La comida se debe entregar a un banco de alimentos o a un centro en el que se promueva el contacto humano y la conversación, y no a organizaciones que simplemente la entreguen en la calle, por ejemplo.

Algo aún más importante es que la ley simplifica la forma en que la industria alimentaria entrega el excedente de algunos productos directamente a los bancos de alimentos.

Según Derambarsh, el concejal municipal de Courbevoie (a unos ocho kilómetros al noroeste de París) que promovió la campaña inicial, "el próximo paso será pedirle al presidente, François Hollande, que ejerza presión sobre Jean-Claude Juncker (presidente de la Comisión Europea) para que esta ley se aplique en toda la UE". "Esta batalla es solo el comienzo. Ahora tenemos que pelear contra el despilfarro de comida que representan los restaurantes, las panaderías y las cafeterías de escuelas y empresas", dijo.

Por el momento, Francia está un paso por adelante de países como el Reino Unido, donde el gobierno mantiene un acuerdo voluntario con el sector de supermercadistas y minoristas, mediante el cual se intenta llevar a un mínimo lo que se desperdicia en alimentos y en envoltorios de la cadena de abastecimiento, pero en el que no se establece ningún objetivo.

Sin embargo, en septiembre del año pasado, el diputado del Partido Laborista Kerry McCarthy presentó ante la Cámara de los Comunes un proyecto de ley que regulaba el desperdicio de comida en el Reino Unido con cláusulas muy similares a las de ley francesa.

De las 7,1 millones de toneladas de alimentos que cada año se desperdician en Francia, 67% provienen de los consumidores, 15% de los restaurantes y 11% de las tiendas. Cada año, se desperdician 1.300 millones de toneladas de comida en todo el mundo.

Ojalá esta iniciativa tuviera eco en países de América Latina y especialmente en Colombia, ya que un banco de alimentos haría posible controlar la desnutrición en poblaciones de riesgo y crear toda una conciencia del consumo ante la necesidad de alimentos de los sectores menos favorecidos.