Durante la cumbre de Davos, que reúne a más de 2.500 líderes mundiales, los máximos representantes políticos de Francia, Alemania, Reino Unido y Holanda reiteraron sus compromisos de adhesión a la Unión Europea (UE) y urgieron a la rápida conclusión de un acuerdo que permita al Reino Unido permanecer en la misma como miembro de pleno derecho.
La UE, que atraviesa una grave crisis de identidad, tras las recientes olas de migrantes y los ataques terroristas de los últimos meses, tenía como punto principal de la agenda de reuniones, planteó la permanencia de esta comunidad y reiteró que salir de la Unión sería un verdadero desastre para Europa y que la prioridad consiste en incluir los servicios, la energía, los capitales y las nuevas tecnologías dentro del mercado común europeo.
«Lo que necesitamos es más Europa», declaró el primer ministro francés, Manuel Valls, desde la gran sala del palacio de congresos de Davos, abarrotada de participantes, ante los que declaró con vehemencia que «si los europeos no se muestran unidos frente al terrorismo y el problema de los refugiados la UE puede desaparecer dentro de poco tiempo».
Escogiendo muy bien sus palabras, el dirigente francés alertó acerca de los peligros que amenazan con dislocar el proyecto europeo y aseguró que Europa podía avanzar y profundizar sus políticas económicas pero que solo lo conseguiría si consigue enfrentarse con los desafíos que presentan los problemas de seguridad.
Valls lanzó un llamdo en favor de la solidaridad para resolver los problemas por los que atraviesa el continente, incluyendo el problema de los refugiados que ahoga a Grecia y Turquía.
Mientras el primer ministro griego, Alexis Tsipras, respondió durante su turno al dirigente francés diciendo que la carga de los refugiados debe ser compartida entre todos los países de la Unión.
Por su parte, Mark Rutte, primer ministro de Holanda y presidente de turno del Consejo de la UE, añadió que Europa tiene entre seis y ocho semanas para retener el problema de los refugiados, porque una vez que pase el invierno el problema se agravará y explicó que en las tres primeras semanas de este año ya han llegado al continente 35,000 personas.