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Por Felicia Saturno Hartt*.- Cuando las elecciones se acercan, comienza a funcionar todo un proceso informativo para influir en el comportamiento del elector.

Aparte de la presentación de candidatos y de sus ofertas electorales, se realizan encuestas, sondeos y surveys, con el objetivo de tocar la percepción y la opinión del votante.

Cualquiera de estas herramientas no sólo mide, explora o hurga al elector, también lo informa y, por ende, lo define. Si bien se quiere saber cómo siente al candidato, cómo lo estima y cómo lo huele, sus resultados también tratan de impactar al encuestado.

Las encuestas definen fuerzas, protagonismo e incluso liderazgo partidista. Es como si este periscopio tuviera el poder de poner en 3 y 2 la influencia sociopolítica del antes, del hoy y del después.

La intención del voto es, en la cercanía de los comicios, una medición estimativa casi de alquimista. Sus porcentajes, esperados por candidatos, equipos de campaña y seguidores, siempre invitan a evaluar cómo se está en la justa. Define posiciones y tendencias. Y agrupa candidatos.

Pero también muestra la dura realidad de las posibilidades. Es un abanico con nombres, pero también con ausentes o aún no concebidos. Como indicador dibuja una tendencia. Pero también la borra. La intención mide la voluntad del votante, pero también mide su deseo.

Recientemente se ha observado una tendencia un poco extraña. La no elección de los candidatos medidos se ha elevado. El No sé y él No Contesta han comenzado a ser elevados y frecuentes. Son como indicadores indirectos de una nueva racionalidad del votante, particularmente, de los electores que antes eran vehementes y apasionados y sus comportamientos electorales les han llevado a “no elegir” (abstención) o a sólo “castigar al anterior” (economía del voto).

En el escenario electoral de Bogotá, este lunes, se miró una tendencia muy compleja. Ninguno es un ganador a carta cabal. Ninguno llega a un cuarto de los encuestados como virtual vencedor. Y juntos, los privilegiados por la selección, sólo tienen la intención del voto del 63%. Y uno se pregunta: ¿habrán tantos indecisos, tantos abstencionistas, tantos desconfiados en este periodo del proceso electoral en la capital de la República?

La encuesta de Cifras & Conceptos publicada este lunes muestra quien es el virtual ganador. Si las Elecciones Locales del 25 de octubre de 2015 se celebraran hoy, muy probablemente sería la Abstención, la que triunfa, porque es un fenómeno electoral que no sólo revela los impactos del quehacer político en la opinión pública, sino dos aspectos vinculados con la vida de la gente: la percepción de los candidatos y sus ofertas y la opción que cada uno de ellos representa para su futuro y el de sus familias.

La encusta de Gallup, que fue publicada someramente al cierre de esta nota, no refleja aún totalmente el universo de la percepción del posible elector encuestado, solamente privilegía un aumento de la intención de voto en sólo un candidato y en desmedro del de menor puntaje. Habría que revisar el no sabe y no responde. Esta encuesta sería tema de otro análisis, luego de la revisión de su ficha técnica. 

Por todo lo expuesto, filosóficamente, la intención es una relación entre la conciencia y el mundo.

Felicia Saturno Hartt, Politóloga de la Universidad Central de Venezuela.  Analista Político y Consultora. @fsaturnohartt  correo: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.