Cerrar las heridas de la Violencia

Desde 2017, más de 900 mujeres y hombres de entornos rurales y comunidades de personas sirias refugiadas, han participado en actividades artísticas diseñadas para animarles a replantearse la violencia de género y permitirles abordar y debatir estos temas en sus comunidades.
Representaciones teatrales interactivas en el Centro Cultural y de la Lectura de Jbeil, Líbano, pone de relieve los efectos de la violencia contra las mujeres. Foto: Georges Asmar.

Desde 2017, más de 900 mujeres y hombres de entornos rurales y comunidades de personas sirias refugiadas, han participado en actividades artísticas diseñadas para animarles a replantearse la violencia de género y permitirles abordar y debatir estos temas en sus comunidades.

Se trata de una iniciativa coordinada por ONU Mujeres en colaboración con ABAAD, una ONG que promueve los derechos de las mujeres en la región de Oriente Medio y África del Norte.

“La chispa del arte puede encender la llama de la imaginación y la creatividad para [pensar] en los problemas cotidianos de otra forma. El arte ofrece un espacio para respirar hondo, reflexionar y encontrar soluciones a los círculos viciosos que nos atrapan”, explica Ghida Anani, directora de ABAAD.

También hay representaciones con marionetas inspiradas en una figura que las culturas de Oriente Medio conocen como hakawati, la persona que cuenta cuentos. La presencia de una narradora o un narrador permite examinar actitudes y acciones, además de relatar situaciones reales de discriminación a las que se enfrentan las mujeres.

Estas actuaciones a menudo animan a mujeres de la comunidad a denunciar casos de violencia y ABAAD les ofrece atención y asesoramiento jurídico.

El programa también ha llegado a grupos de jóvenes de áreas rurales de Bazbina y Tekrit. Después de recibir capacitación sobre técnicas teatrales y oratoria, actúan en las escuelas para concienciar sobre los derechos de las mujeres, incluido el derecho de las mujeres a trabajar, y los riesgos que supone el matrimonio precoz.

“Estas representaciones son una forma de que se nos reconozca como agentes del cambio que se implican en nuestras comunidades”, explica Chadi Restom, de 25 años.

Además, el joven señala que la iniciativa también ha contribuido a aumentar la cohesión en la comunidad: “El hecho de contar con personas libanesas y sirias en el mismo grupo de teatro ha garantizado la diversidad y ha facilitado que se tiendan puentes con públicos de orígenes diferentes”.

La Fundación Ford y el Gobierno del Japón han financiado estas actividades en el marco del Programa de Resiliencia de ONU Mujeres.

“ONU Mujeres estudia formas innovadoras de inspirar el cambio social y de comportamientos —explica Begoña Lasagabaster, Representante Especial del Director Regional de ONU Mujeres en el Líbano—. Apoyamos las iniciativas de la sociedad civil que animan a las mujeres y a las niñas a avanzar y dejar atrás la violencia, además de aquellas que implican a los hombres y a los niños para acelerar el avance hacia la prevención y la erradicación de todas las formas de violencia”.

Beirut, 12 de enero de 2019.-

Por Felicia Saturno Hartt.

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