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Por Redacción y Foto Ecos Media. El mundo ha cambiado drásticamente. Ya no vivimos en un mundo deshabitado, con relativamente pocos seres humanos con sus utensilios. Ahora vivimos en la «era del Antropoceno», en un mundo saturado, en el cual la actividad humana está alterando drásticamente sus sistemas ecológicos de subsistencia.

Nuestros conceptos y modelos económicos tradicionales fueron desarrollados en un mundo vacío. Si queremos crear una prosperidad sostenible, si buscamos «mejorar el bienestar humano y la equidad social, reduciendo significativamente los riesgos ambientales y la escasez ecológica», vamos a necesitar una nueva visión de la economía y su relación con el resto del mundo, una visión que esté mejor adaptada a las nuevas condiciones que enfrentamos.

Vamos a necesitar una economía que respete los límites del planeta, que reanude la dependencia del bienestar humano con las relaciones sociales y la justicia, y que reconozca que el objetivo final es el bienestar humano real y sostenible, no sólo el crecimiento del consumo material.

La nueva visión reconoce que la economía está integrada en una sociedad y cultura que a su vez están integradas en un sistema ecológico vital, y que la economía no puede crecer para siempre en este planeta finito.

La celebración del Día Mundial de la Justicia Social busca apoyar la labor de la comunidad internacional encaminada a erradicar la pobreza y promover el empleo pleno y el trabajo decente, la igualdad entre los sexos y el acceso al bienestar social y la justicia social para todos.

La justicia social es un principio fundamental para la convivencia pacífica y próspera, dentro los países y entre ellos. Para las Naciones Unidas, la búsqueda de la justicia social universal representa el núcleo de su misión en la promoción del desarrollo y la dignidad humana.

La adopción por la Organización Internacional del Trabajo de la Declaración de la Organización Internacional del Trabajo sobre la justicia social para una globalización equitativa es sólo un ejemplo reciente de este compromiso. La Declaración se centra en garantizar resultados equitativos para todos a través del empleo, la protección social, el diálogo social, y los principios y derechos fundamentales en el trabajo.

El logro de esta justicia social está también estrechamente vinculada con los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

La comunidad internacional, guiada por la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, la Agenda de Acción de Addis Abeba y el Acuerdo de París sobre el Cambio Climático, se ha comprometido a poner fin a la pobreza para 2030 con políticas sociales, económicas y ambientales integradas que surtan efecto.

Estos planes históricos en pro de un mundo mejor ofrecen herramientas valiosísimas y un proyecto convincente para satisfacer las necesidades de la generación de hoy sin poner en peligro la capacidad de las generaciones futuras de satisfacer las suyas.

La justicia social debe ocupar un lugar central en nuestras iniciativas. Ahora que están aumentando la exclusión y la desigualdad, debemos redoblar los esfuerzos para que todas las personas, sin discriminación alguna, tengan oportunidad de mejorar sus condiciones de vida y las de los demás. Tenemos que construir sociedades inclusivas, promover el trabajo decente, reforzar los niveles mínimos de protección social e incluir a quienes viven marginados.

En todos nuestros esfuerzos es esencial el trabajo en conjunto. El desarrollo sostenible se puede lograr únicamente con la colaboración activa de los gobiernos, los parlamentos, los empleadores, los trabajadores, la sociedad civil, el sector privado y otros agentes de cambio.

Trabajemos juntos para forjar nuevas vías integradas de desarrollo social, ambiental y económico arraigadas en la justicia social y la promesa de un futuro mejor para todos.