Las nuevas inversiones en Minería e Hidrocarburos estarán condicionadas por los cambios estructurales de la economía global, especialmente por los esfuerzos de descarbonización y de mejor aprovechamiento de los recursos, recogidos en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

En este sentido, aparte de los factores de la coyuntura sociopolítica, es importante considerar, estima la Comisión Económica para América Latina y El Caribe (Cepal) hasta qué punto las futuras inversiones en los mencionados rubros serán afectados.

Para cumplir el objetivo de limitar el crecimiento de la temperatura global a 2 °C, será necesario dejar de extraer algunas de las reservas ya identificadas, lo que significa reducir paulatinamente el ritmo de inversiones en la extracción petrolera.

Del mismo modo, el uso más intensivo del reciclaje, combinado con la disminución de la demanda de acero por parte de China, podría tener un gran impacto en la demanda de mineral de hierro en el futuro.

Pese a que las empresas mineras y petroleras han ignorado hasta ahora la posibilidad de poner un límite específico a su crecimiento, a medio y largo plazo, los gobiernos no deberían esperar un crecimiento sostenido de la extracción petrolera, del carbón y de algunos minerales.

Los cambios tecnológicos y las preocupaciones medioambientales reducen la demanda de algunos productos naturales, pero también incrementan la de otros, como el Litio o el Cobalto. Esto puede generar un nuevo mapa de las industrias extractivas en América Latina, así como atraer a nuevas empresas inversoras (como Tesla u otros fabricantes de baterías).

El litio es uno de los insumos principales para la fabricación de baterías y en 2017 el 46% de la producción mundial de Litio se destinó a estos fines, según el Instituto Geológico de EE.UU.

América Latina y el Caribe tienen una posición clave en la explotación de este mineral estratégico. El llamado “Triángulo del Litio”, conformado por la Argentina, Bolivia y Chile, cuenta con la mitad de los recursos de Litio identificados en el mundo: el 18% en Argentina, el 17% en el Estado Plurinacional de Bolivia y el 16% en Chile.

Además, Chile posee el 52% del total mundial de las reservas de Litio y con recursos ya identificados y comercialmente y técnicamente explotables, y la Argentina, el 14%. En los últimos dos años el precio del Litio ha mostrado una fuerte tendencia creciente, con incrementos del 16% en 2016 y del 60% en 2017.

Este escenario ha impulsado el interés de las firmas transnacionales por la explotación de Litio en la región: en la Argentina han emprendido nuevos proyectos firmas canadienses y en Chile, Tianqi Lithium, una firma china que forma parte de las empresas líderes en la explotación de litio a nivel mundial, adquirió, en 2018, el 24% de la Sociedad Química y Minera de Chile (SQM) por 4.000 millones de dólares.

Asimismo, el mapa este nuevo mapa se completa con el descubrimiento del Coltán y el Litio en Venezuela y Colombia. Se estimaba que el mayor productor de Coltán era la República Democrática del Congo, con cerca del 80% de las reservas mundiales y países como Brasil, Tailandia y Australia, también habían reportado hallazgos del mineral.

El Coltán, denominado el Nuevo Oro Azul, se usa para la fabricación de aparatos electrónicos y de diagnóstico médico, computadoras portátiles, celulares, satélites, entre otros muchos equipos, y es un mineral estratégico, porque además se usa en la fabricación de armas de largo alcance.

Otra gran ventaja del Coltán frente a otros elementos similares es que soporta altas cargas eléctricas, que lo hace muy útil para usarlo en condensadores. Según analistas del sector, quien controle los yacimientos de este mineral, podría también tener el control de las comunicaciones en el mundo.

Santiago de Chile, 11 de julio de 2018.-

Por Felicia Saturno Hartt.

Foto: radio.uchile.cl


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