Para los expertos en pesticidas, los resultados del estudio no son una sorpresa. "El sulfoxaflor es también una neurotoxina sistémica, es absorbido por las plantas y tiene un efecto en los insectos similar al de los neonicotinoides ahora prohibidos en la UE", dice la experta en pesticidas y abejas Corinna Hölzel, de la organización ambiental BUND.
Foto: Nature.

En abril, la Unión Europea (UE) aprobó una prohibición de tres insecticidas particularmente dañinos: el imidacloprid, el tiametoxam y la clotianidina. Del grupo de los neonicotinoides, las sustancias también perjudican a insectos beneficiosos como las abejas y los abejorros. Por lo tanto, los agricultores europeos ya no podrán utilizar estos insecticidas en el campo a partir de 2019.

Un posible sustituto que mata a los depredadores de la planta lo más eficazmente posible, pero no a los insectos útiles era hasta ahora el sulfoxaflor. En la UE, el principio activo ya está aprobado y las aplicaciones para su uso ya están disponibles para los estados miembros por separado.

Investigadores de la Universidad Royal Holloway de Londres examinaron de cerca el sulfoxaflor en un estudio. El equipo de Harry Siviter expuso durante dos semanas a 25 colonias de abejorros a concentraciones de sulfoxaflor que se usarían en el campo.

Después de dos a tres semanas, hubo claras diferencias en comparación con 26 colonias de abejorros que no fueron expuestas a la sustancia. El número total de descendientes disminuyó en un 54% en las colonias que entraron en contacto con el sulfoxaflor.

El uso del sustituto podría tener efectos a largo plazo en las poblaciones similares a los de los neonicotinoides, aseguran los investigadores en el último número de la revista británica "Nature".

Concesión de licencias en el ojo de la crítica

Para los expertos en pesticidas, los resultados del estudio no son una sorpresa. "El sulfoxaflor es también una neurotoxina sistémica, es absorbido por las plantas y tiene un efecto en los insectos similar al de los neonicotinoides ahora prohibidos en la UE", dice la experta en pesticidas y abejas Corinna Hölzel, de la organización ambiental BUND.

En este contexto, Hölzel también critica la práctica anterior de concesión de licencias en la UE, donde las autoridades solo confiaban en los estudios de compañías químicas y no se requerían estudios independientes de la industria.

Además, es un gran déficit que no se consideraran efectos a largo plazo para los animales y el medio ambiente en el proceso de aprobación y que no se probara el efecto con otros químicos utilizados en los productos o en el campo, dice Hölzel a DW.

Dejar los insecticidas sería un reto

Debido a que el uso de neonicotinoides y toxinas insecticidas similares también daña a los insectos beneficiosos y contribuye a la pérdida masiva de biodiversidad, 233 investigadores exigieron en junio en la revista científica "Science" una prohibición global amplia de estas sustancias. 

Sin embargo, para la agricultura industrial con mucho monocultivo, la renuncia al uso de insecticidas sería un reto. Tendrían que reorientarse y trabajar de nuevo con métodos tradicionales, como la rotación de cultivos, campos más pequeños, setos y prados en flor. "Esto es posible y se practica en la agricultura orgánica, por lo que se pueden evitar los pesticidas sintéticos", dice Hölzel. 

No obstante, las compañías químicas como Bayer y Syngenta cumplen muy poco la prohibición de estos insecticidas y, por lo tanto, se han quejado de la prohibición de la UE de neonicotinoides particularmente nocivos. Pero el Tribunal de Justicia de la UE en Luxemburgo rechazó sus quejas en mayo. 

Berlín, 18 de agosto de 2018.-

Por Gero Rueter.

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