Por Luis Fernando García Forero.- El debate del proceso de paz en el senado, al siguiente día del reinicio de las sesiones del Congreso de la República, ha sido tal vez desde hace muchos años, una de las sesiones de control político más importante en las cámaras, hasta el punto que aumentó la audiencia en Canal Congreso y mereció un editorial del periódico El Tiempo, uno de los más importantes diarios de Colombia.
Analistas de la política nacional coincidieron en señalar que hubo controversia con altura, intelecto y contexto, entre los cítantes y citados al recinto de la democracia, en un tema que une y desune al país, pero que en siete horas de sesión, se sacaron los cueros al sol entre opositores y quienes apoyan los diálogos en La Habana que buscan el fin del conflicto armado en Colombia.
Entre los participantes en el debate, hubo dos senadores que centraron en el recinto y en los televidentes de Canal Congreso, no sólo la mirada y la atención por los mensajes que se enviaron el uno y el otro, sino porque el país político conoce lo que los aleja: el proceso de paz y la concepción del Estado, y lo que los une: hacer política.
Se trata del dirigente liberal santandereano, Horacio Serpa y del expresidente y fundador del Centro Democrático Álvaro Uribe.
Serpa desde que inició su exposición planteó la necesidad de lograr consensos en torno al proceso de paz, insistiendo en que no se debe seguir desgastando al país con más guerra y sangre, por eso sabía de antemano que su mirada y el verbo, caería en su gran contradictor.
“Presidente Uribe, usted es un hombre muy importante, de muchos valores, es un hombre combativo y combatido, esa es la vena de la política. Usted y los compañeros que están a su lado tienen muchos méritos y todos sabemos que quieren servirle a Colombia. Nadie viene al Congreso de la República porque quiera dañar al país. No, todos queremos servir a la causa de la patria”, le dijo con un tono hidalgo el senador Serpa a su colega Uribe, quien atendía y tomaba apuntes sobre los aspectos que se mencionaban en el debate.
En medio de las miradas hacia los dos personajes por parte de los senadores, ministros citados, periodistas, funcionarios presentes, asistentes a las barras y televidentes, Serpa procedió: “Presidente, apoyemos el proceso de paz, una opinión suya Presidente, en ese sentido, va a brindarle grandes posibilidades de soluciones a nuestro país”.
La mirada del senador Uribe fue directa a quien se refería a él, no obstante Serpa continuaba: “usted en su cerebro y en su corazón, sin necesidad de hacer santismo, sin necesidad de ser gobiernista, ni de abandonar la oposición, debe hacer un esfuerzo, se lo digo con todo respeto, por lograr un entendimiento sobre este tema, eso es lo que más está deseando el país, eso es lo que está necesitando Colombia”.
El silencio de los asistentes dejaba por segundos oír el Eco del mensaje en el recinto y en un tono enérgico Serpa continuó diciendo: “Usted sabe la historia Presidente, usted sí que sabe cómo es la guerra, hagamos un esfuerzo entre todos, encontremos un camino, pero señor Presidente permítame recordarle con todo respeto lo siguiente: no hay sino un solo proceso de paz”.
Las miradas de los integrantes de la bancada del Centro Democrático coincidieron hacia Uribe quien seguía atendiendo las palabras de su colega Serpa quien no cesaba en insistirle que en el proceso de paz actual se ha avanzado mucho, “como nunca, es extraordinario lo que se ha avanzado allá. Los negociadores del Gobierno lo han hecho y las Farc también. No podemos hacer una paz ideal, no podemos imaginarnos la paz. Hay una cosa concreta: la Paz de La Habana”.
El tiempo que le dieron al orador como citante, lo fue llevando a concretar su exposición, que después de un análisis de lo que ha sido la guerra y los fallidos procesos de paz, se convirtió en una invitación al expresidente y senador Uribe:
“Presidente usted es un patriota, usted menciona mucho la patria porque la siente, al lado suyo todos estos patriotas de los otros partidos estamos luchando por la paz, definiéndonos a favor de la reconciliación, del entendimiento, haciendo de tripas corazón, porque es difícil; pero creo que le podríamos brindar a Colombia la mejor de las satisfacciones” le dijo Serpa, agradeciendo la atención, al jefe del Centro Democrático.
Inmediatamente el senador Uribe pidió el derecho a la réplica y dijo: “Presidente, para agradecer las nobles palabras del senador Horacio Serpa por quien he tenido una inalterada estima, cuando hemos estado de acuerdo y se ha mantenido en el desacuerdo”.
El debate cambió de ritmo, no con el tema, pero si con los protagonistas. Todos sabían que Uribe debería hablar más adelante, después de los congresistas, los comisionados y ministros.
Después de las exposiciones de Humberto De la Calle y Sergio Jaramillo, negociadores del Gobierno, le correspondió el turno al senador Uribe, quien antes de pasar al atril pidió que le quitaran el mensaje semiótico: “la paz llega si usted quiere”, que estaba puesto en varias curules y sitios del recinto del senado, iniciativa del expresidente del Congreso Roy Barreras.
Uribe insistió en sus críticas al proceso de paz pero por fin, ante el Congreso, reconoció que los diálogos de negociación en La Habana han tenido cambios, "que da asomos de tranquilidad”, al referirse no sólo a la exposición de Serpa sino del negociador Humberto de la Calle.
Entre los aspectos positivos señala el que se refiere a la entrega de armas de la guerrilla, porque indicó que ya se habla con claridad que los fusiles no pueden mantenerlos quienes se desmovilicen bajo ningún parámetro.
“Creo que hay un cambio de discurso entre lo escuchado ahora por el doctor De la Calle y lo que hemos oído muchas veces; “ya se está hablando con más claridad de la entrega de armas y se ha dejado la palabra dejación”, resaltó el exmandatario que gobernó durante 8 años a los colombianos.
Ante las palabras del senador Uribe, se notaba la expresión de Serpa, quien levantando las cejas sentía que el objetivo del debate estaba cogiendo el rumbo que se quería. Pues el “asomo de tranquilidad del proceso" no sólo lo afirmó el expresidente Alvaro Uribe, sino que lo sintió a una cuadra del Capitolio, en la Casa de Nariño, el Presidente Juan Manuel Santos.