Por Luis Fernando García Forero.- El asesinato de Luis Carlos Galán Sarmiento, el 18 de agosto de 1989, hace 30 años, aún lo siguen lamentando los colombianos de bien.
El magnicidio contra el dirigente político liberal más importante de los finales del siglo XX, Luis Carlos Galán Sarmiento, cerró el paso para que las mafias en la política fueran erradicadas, pues su respaldo popular y electoral lo llevaban imparable a la Presidencia de la República, para enderezar el país por el camino de la moralidad y el buen ejercicio de la política.
No fue así, las balas de la mafia lo impidieron. Colombia, tres décadas después, aún sigue el desarrollo de su institucionalidad en medio de la corrupción y de la economía subterránea, producto del narcotráfico.
Como él lo expresaba en sus discursos en plaza pública, al ver que sentía que lo iban a asesinar, le decía a sus seguidores que si lo mataban, quedaban sus ideas para ponerlas en práctica y corregir el mal camino que estaba llevando a cabo la dirigencia de la nación.
El país sigue igual, sus ideas pasan por la mente de los colombianos en los libros, audios y videos, pero no aterrizan para el buen ejercicio de la política y desarrollo de la democracia con el objeto de modernizar las instituciones con justicia social.
Ojalá el reto de los nuevos líderes no sea inferior al “Siempre Adelante, Ni un Paso Atrás”, para dejarles a nuestros hijos una nación en paz. Colombia ya lo merece.
Bogotá, D. C, 18 de agosto de 2019