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El Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres,  denunció que el aumento de las desigualdades entre países ha provocado que “personas, sectores y regiones” hayan quedado rezagados, en un contexto de prosperidad generalizada, añadiendo a su aflicción “una sensación de injusticia”.
Foto: Diario de la ONU.

El Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres,  denunció que el aumento de las desigualdades entre países ha provocado que “personas, sectores y regiones” hayan quedado rezagados, en un contexto de prosperidad generalizada, añadiendo a su aflicción “una sensación de injusticia”.

“Cuando la gente ve una economía mundial que está fuera de lugar, cuando siente que no tiene ninguna oportunidad, ninguna esperanza y ningún líder o institución sintoniza con sus problemas, les guiará la inestabilidad y la desconfianza”, dijo.

Estos recelos, a su vez, generan un enorme déficit de confianza en los gobiernos, las instituciones políticas y en las organizaciones internacionales, destacó António Guterres.

“En esos momentos, las explicaciones pueden sonar como excusas, y las personas pueden convertirse en objetivos fáciles para los nacionalistas, los populistas y todos aquellos que se benefician del miedo.  La marca más vendida hoy en día a nivel mundial es el miedo.  Obtiene audiencia.  Gana votos.  Genera clics”.

En este volátil escenario, el mayor desafío al que se enfrentan tanto gobiernos como instituciones es demostrarle a la gente que son importantes para su proyecto y activar soluciones que den “respuestas a sus temores y ansiedades”.

Respuesta al discurso del odio y la xenofobia

Estas soluciones en clave de las Naciones Unidas pasan por tres ámbitos: 1.-  Una globalización justa, articulada a través de la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible; 2.- Demostrar el valor añadido de la ONU; y movilizar a todos los sectores sociales “en la batalla por los valores (…) y, en particular, 3.- Abordar el aumento de la incitación al odio, la xenofobia y la intolerancia”. 

Con relación a este último apartado informó haber encargado a su asesor especial para la Prevención del Genocidio, Adama Dieng, la formación de un equipo para definir una estrategia, dar respuesta al problema y presentar un plan de acción global con carácter de urgencia.

“En todos estos ámbitos, el mensaje es claro: las palabras no son suficientes.  Debemos ser eficientes tanto en la reivindicación de nuestros valores universales como en el estudio de los orígenes del miedo, la desconfianza, la ansiedad y la ira”, remarcó. 

Nueva York, 19 de enero de 2019.-

Por Redacción Ecos Actualidad.