El día de las velitas se apagó la vida del exmandatario colombiano Belisario Betancur (1982-1986), quien enfrentó uno de los periodos más turbulentos del siglo XX y fue el primer mandatario en convocar al diálogo a las organizaciones rebeldes, surgidas en los años 1960. Aseguró, en varias oportunidades que sellar "la paz del país" era ese "algo" que hubiera querido hacer.
Como presidente de Colombia vivió hechos difíciles. Durante su mandato enfrentó la toma del Palacio de Justicia en pleno centro de la capital por la extinta guerrilla M-19, con un saldo fatal de 99 muertos, el auge del tráfico de drogas y los movimientos subversivos en todo el país.
También le correspondió enfrentar la avalancha provocada por el deshielo de un volcán, Nevado del Ruiz, que sepultó a 25.000 habitantes de la población andina de Armero y el terrible terremoto de Popayán.
Como expresidente, Betancur mantuvo un perfil bajo y guardó silencio sobre episodios claves en la historia del conflicto armado colombiano, como el papel de los militares en la ruptura de la tregua firmada con el M-19 en 1984 y la desaparición de 12 civiles durante la retoma del palacio de justicia en 1985.
Contrario a la tradición de los expresidentes colombianos, Betancur se retiró de la arena política para dedicarse a la Poesía y vivir en la bucólica Barichara de Santander.
Su don de gente, su impecable imagen y su cultura lo hicieron estimar en muchos países como un colombiano universal. Como bien lo señala María Clara Ospina, Belisario Betancur “no solo fue un concienzudo político, sino también un amante y promotor de las Artes, un serio conocedor de la Historia, la Literatura y, muy especialmente, la Poesía, camino que transitó con humildad, casi en secreto, pues nunca quiso presumir de poeta, aunque lo era en el alma y en la letra”.
Belisario Betancur partió al más allá pero nos dejó el legado de que la paz se consigue con el dialogo político.
Los demócratas estamos de luto. Paz en su Tumba.
Bogotá, D.C. 12 de diciembre de 2018.
Redacción Ecos.