En un vistazo a la escena internacional nos lleva a ver las contradicciones de los actuales mandatarios respecto a las graves contingencias globales. No se sabe si es por impericia política, por poca asesoría o por ignorancia de los impactos de sus decisiones. Lo cierto es que afectan la vida de muchos.
Prueba de estas graves contradicciones está reseñado en los diferentes medios en el mundo:
AMLO en México
México es el quinto mayor emisor mundial de contaminación por metano, proveniente de la industria del petróleo y gas y hasta ahora la propuesta energética del gobierno, que encabeza López Obrador, apunta a seguir en el mismo camino.
Con la apuesta energética centrada en el plan para construir dos refinerías, con una inversión aproximada de 6 mil millones de dólares en Tabasco y Campeche con una producción de 300 mil barriles de combustibles diarios, AMLO pondera la dependencia que tiene México a los hidrocarburos en vez de encaminar la transición energética hacia energías limpias.
Duque en Colombia
En Colombia se realizó la histórica Consulta Anticorrupción, donde casi 12 millones de ciudadanos votaron por los 7 mandatos anticorrupción y aunque no lograron alcanzar el umbral establecido, es un importante indicador de la gravedad del asunto. Incluso el Presidente Iván Duque la estima su asignatura más importante y radicó un nuevo proyecto de ley en el Congreso, para combatir la corrupción.
Pero, el joven presidente colombiano designa a Alejandro Ordoñez como Embajador extraordinario y plenipotenciario de Colombia en la Organización de los Estados Americanos (OEA), altamente cuestionada, porque este ex Procurador fue despojado de su cargo por sus prácticas clientelistas y de manejo de influencias. Incluso, más de 50 mil personas piden a Duque que reverse nombramiento de Ordóñez como Embajador en la OEA, integradas por personalidades del quehacer político y cultural.
Emmanuel Macron
El tema de la Inmigración es uno de los desafíos globales que muchos jefes de estado no previsualizaron en sus agendas políticas de campaña y ha dejado sin argumentos y estrategias concretas a muchos.
El otrora país de las libertades, de los inmigrantes aceptados y felices, la segunda patria de los africanos y el respeto de los credos históricos es historia.
La Ley de Asilo e Inmigración, adoptada por el Parlamento francés el pasado febrero, con el peso de la hegemónica Bancada del partido oficialista, ha recibido fuertes críticas, no sólo por sus oponentes en el país galo, sino en la Comunidad Europea, sobre todo en Italia, agobiada por la crisis de refugiados.
Medidas como el endurecimiento de los controles a los sin papeles, el aumento de las expulsiones y la imposición de sanciones penales para quienes entren ilegalmente en el país, han inquietado a las asociaciones defensoras de los DD.HH.
La ley aumenta de 45 a 90 días, ampliables hasta 135, el plazo de retención para las personas en proceso de expulsión. Se trata de dar más margen a las autoridades para negociar la repatriación con los países de origen de los afectados y negar los posibles asilos.
Donald Tump
El Presidente de los EE.UU. es asumido como muestra de lo impredecible. Pero existe un ámbito de gran preocupación para analistas internacionales, el nuclear.
Trump se declaró partidario de iniciar negociaciones con Kim Jong-un, dio a conocer que rompía el acuerdo nuclear suscrito en 2015 con Irán y restableció “al máximo nivel” las sanciones contra el régimen iraní.
Aquel pacto con Irán, también suscrito con la participación de China, Rusia y el Reino Unido, había congelado al menos por diez años el programa nuclear iraní y su acceso a la bomba atómica. En las negociaciones en Viena, los representantes de Irán aceptaron sentarse a la mesa en medio de sanciones económicas que les sofocaban duramente.
Los costos de esta última decisión son múltiples: desata un conflicto de magnitud desconocida en Oriente próximo; reaparece el peligro de las armas nucleares como recurso latente en esa región; hace saltar por los aires la relación transatlántica que deja mal parado al Reino Unido, Francia y Alemania.
Pero mucho más difícil es comprender que ello ocurra mientras el Pentágono pone en marcha los planes para construir armamento nuclear más moderno y más sofisticado: bombas más pequeñas que las conocidas, pero adecuadas para ataques nucleares rigurosamente focalizados.
Trump aprobó un plan para modernizar el arsenal nuclear estadounidense, con una inversión de 1,2 mil millones de dólares en los próximos 30 años.
Esto es sólo una muestra de esas contradicciones peligrosas no sólo para la gobernabilidad y la gobernanza, sino para la supervivencia del planeta.
Maracay 29 de agosto de 2018
Por Felicia Saturno Hartt
Foto: Ecos