Bogotá, D.C, septiembre 29 de 2017. Por Luis Fernando García Forero. Foto Partido Liberal.- Así lo aseveró el senador y copresidente saliente del Partido Liberal, Horacio Serpa, al instalar el Congreso Liberal, máxima autoridad de la colectividad y que recibe como nuevo jefe único al ex presidente César Gaviria Trujillo en pleno inicio del proceso electoral cuando los colombianos eligen a senadores y representantes y al presidente dela República en marzo y mayo del 2018.
“La derecha política y la extrema derecha se están organizando para llegar a la Presidencia y hacer trizas el Acuerdo de paz. Y eso es solo el principio de lo que significaría un gobierno dominado por el neoliberalismo, facilitando la concentración de la riqueza, destruyendo nuestro valioso patrimonio ecológico, acabando con la naturaleza, los bosques, los páramos, los ríos sin diques de ninguna especie, conculcando los derechos a los trabajadores, entregando el campo a los más poderosos para que sean destruidos en el afán del desarrollo sin alma y de la riqueza sin compromiso social.” Aseveró Serpa.
Criticó a quienes están aspirando a la jefatura de Estado a través de firmas, les dijo mentirosos, “sin antecedentes, sin doctrina, sin responsabilidades, bajo el facilista criterio de que en Colombia una firma no se le niega a nadie. Imagínense compañeros que una sola persona, entregando la firma o vendiéndola, puede acompañar más de 20 candidaturas. Estamos frente a un enorme fraude a la opinión pública. Unos Cantinflas organizando la cuestión electoral. Mil disculpas señor Cantinflas por la comparación”.
Serpa bajo el vibrato de su voz le pidió a su colectividad luchar por la reconquista del poder y dijo que el Partido está de pie y con una sólida organización. El siguiente es el discurso del saiente copresidente de la colectividad Horacio Serp:
¡Bienvenidos! Su presencia, su entusiasmo, indican que el Partido Liberal está vivo, está joven, está vigoroso y muy dispuesto a librar las dos grandes batallas electorales del año entrante. Seremos la más importante mayoría en el Senado y en la Cámara de Representantes, como fuimos los mejores y los más votados en las pasadas elecciones de 2015, y ganaremos con candidatura propia la Presidencia de la República.
He representado una Dirección Nacional digna, activa, diligente, preocupada por el Partido y por el pueblo. Me honró ser uno de sus integrantes. A cada una y uno de sus integrantes doy las gracias por su confianza y por su dedicación. Me alegró mucho trabajar en la Copresidencia con los compañeros Fabio Amín y Alejandro Carlos Chacón. Expreso reconocimiento a la Secretaria General Carolina Gómez, a todas y todos los funcionarios del Partido, a cada una y uno de los miembros de nuestros tribunales, gallardos, lúcidos, respetables servidores de nuestras ideas de avanzada. Recuerdos para nuestro anterior Secretario, doctor Hector Olimpo Espinosa.
Aclaro que esta no es ninguna despedida. Solo se cumplió un ciclo que en lo personal me dio enseñanzas, amistades y coraje para acentuar mis convicciones democráticas y sociales. Regreso a la llanura para gozar más de cerca a Rosita y a nuestros hijos y nietos y seguir sirviendo al país con criterio liberal los próximos 20 años. No me crean ambicioso. Eso fue lo que me dijo mi apreciado médico, y desde chico aprendí que a la gente hay que creerles lo que dicen. Bueno, también aprendí que en materia de votos de pobreza, obediencia y castidad, solo hay que creer la mitad, de la mitad. Me ha servido bastante en política.
Voceros de otras Colectividades políticas, descalificadores a sueldo, periodistas desinformados, conversos de todas las horas, desleales por oficio, critican al Partido Liberal, tergiversan sus acciones, desconocen la realizaciones rojas y sin desparpajo de ninguna especie se apresuran a suministrarle la extremaunción, con el ánimo de sacarnos del camino y aprovechar nuestra ausencia con el objetivo de ganar espacios que no merecen tener en el agitar de la política. Hoy, como muchas veces en el pasado, nos valemos de la frase de Zorrilla, para decirles, “los muertos que vos matáis, gozan de buena salud”.
Aquí vamos, liberales, sin pausa, vigorosos, altaneros, dando ejemplo de constancia, con fuerza popular, orientados por los principios de la equidad, democráticos y justos, a encontrarnos con la victoria nacional. Durante nuestra ausencia de 20 años, reconfortados a toda hora por los triunfos locales y regionales, nada se hizo de gran valor en la escala de lo social, ni se mejoró la democracia, ni se alcanzó la igualdad, ni se mejoró la educación, ni la salud pudo salir del atolladero de la ley 100 de 1993; en cambio se aumentó la violencia, se empobrecieron los campos, aumentaron los vejámenes contra los niños, las mujeres siguieron abandonadas, desconocidas y golpeadas, creció la corrupción a límites inimaginables y los pobres, creciendo en el desamparo y en la miseria, se la pasan extrañando en todos los lugares al Partido del pueblo, de las políticas reivindicativas gracias a las cuales mantienen la esperanza del bienestar. Pero aquí de vuelta, decididos a la recuperación del poder.
En los últimos dos años se nos demandó ante la autoridad contenciosa, y el Partido con la cabeza abajo se vio precisado a funcionar bajo decisiones judiciales, que atendimos pronta y debidamente porque en todo lugar y hora respetamos las disposiciones de la jurisdicción. Un grupo de personas liberales molestas por circunstancias de tipo político quiso hacer revanchismo mal utilizando la justicia para lograr sus aviesos designios políticos. Se nos insultó a cada momento, se hizo mofa de nuestra representatividad, se nos calumnió al máximo y en más de una ocasión hicieron esfuerzos para sacarnos de la Casa Liberal. Estoicos resistimos la feroz arremetida, sin responder las ofensas, solo confiando en que llegaría el momento de las reparaciones. Llegó hace 8 días con una sentencia de la Honorable Corte Constitucional que nos devolvió la calma, la honra y la legitimidad.
La Dirección Liberal Nacional les da el parte de un rotundo triunfo judicial que nos deja como Institución, según lo dije en reciente columna publicada por Ola Política, “libres de polvo y paja”. No hay rencores ni revanchismo, solo un amplio concepto liberal para pedirles a todas y todos nuestros correligionarios que nos unamos bajo la sombra de nuestra roja bandera liberal.
El Partido está de pie, con una sólida organización. Hoy tenemos Directorios Liberales en la Capital de la República, en 31 Departamentos y en 550 Municipios. En todas partes se siente la presencia de nuestros Congresistas, Diputados, Concejales, Ediles, Alcaldes, Gobernadores, Ministros. Y con el pueblo somos una gran fuerza, un enorme Partido, en donde al revés de lo que otros hacen, nuestros dirigentes no abandonan la roja insignia en la aventura de conseguir firmas para tratar de identificarse como independientes y cívicos. Mentirosos es que son, sin antecedentes, sin doctrina, sin responsabilidades, bajo el facilista criterio de que en Colombia una firma no se le niega a nadie. Imagínense compañeros que una sola persona, entregando la firma o vendiéndola, puede acompañar más de 20 candidaturas. Estamos frente a un enorme fraude a la opinión pública. Unos Cantinflas organizando la cuestión electoral. Mil disculpas señor Cantinflas por la comparación.
Nosotros los liberales nos quedamos aquí, con la bandera roja, con la bella ele roja como insignia, con la memoria de los grandes, Uribe, digo Uribe Uribe, López, Gaitán, Galán, con el pueblo que amamos y del cual nunca vamos a renegar y con ese himno que nos enorgullece y nos acaba de hacer vibrar.
Nos alegra sobremanera la presencia en nuestra Convención de importantes dirigentes del Partido de la Unidad Nacional. Los saludamos con respeto, con alegría, con camaradería y con un enorme aplauso. Hemos trajinado al lado en la acción política, nos identificamos en muchos criterios, conceptos y ejecutorias, y quien quita, lo digo yo pero lo sentimos bastantes, que próximamente podamos entendernos en estrategias políticas de solidaridad que nos permitan trabajar juntos y ganar juntos para bien de esta querida Nación.
Un saludo a las delegaciones partidistas de diferentes países hermanos. Nos enorgullece su presencia. Tenemos convicciones socialistas y socialdemócratas que nos unen, que nos hacen muy parecidos, que nos impulsan a luchar por una Latinoamérica unida y en bienestar. Gracias queridos amigos por acompañarnos.
Para luchar y ganar, debemos tener a la persona que nos represente en la campaña triunfal. Seis personas se han presentado como aspirantes a la nominación liberal, la doctora Vivián Morales y los doctores Luis Fernando Velasco, Juan Fernando Cristo, Humberto De La Calle Lombana, Juan Manuel Galán y Edinson Delgado. Con ellos se creó un ambiente de respeto y conversación en busca de un entendimiento, sobre la mejor manera de conseguir que el Partido tenga pronto una nominación para la Presidencia. Son las reglas del juego, que todo el mundo menciona y cada quien desea que reflejen su propio interés. ¡Explicable! Pero imposible de resolver si todos no hacen el esfuerzo de conciliar y de buscar soluciones conjuntas. Hemos cumplido varias jornadas para tratar de buscar alentadores acuerdos, que aún no han llegado.
Muchas veces nos hemos reunido cordialmente. La doctora Vivián Morales se retiró de las conversaciones y hasta hoy al medio día estuvimos conversando en busca de una amplia conformidad. Esperamos que a la reunión de mañana se llegue con un criterio conjunto o que sea esta Convención la que disponga el camino que debemos recorrer, fieles todos, firmes todos, con vocación de victoria.
A los integrantes de este gran equipo se les presentó un borrador de declaración, como se ha hecho otras veces, que debe constituir un compromiso mínimo de los aspirantes con nuestro Partido. Nada raro, nada difícil, solo el resumen de unos principios de nuestro progresista componente ideológico y de aspectos de la vida nacional que son anhelo popular, para que quien gane no vaya a olvidar ni eludir ni postergar, este conjunto de planteamientos que son un resumen de nuestro pensamiento y de nuestros programas. A nadie se le obligó, nadie fue objeto de constreñimiento; la mayoría de los precandidatos hicieron propuestas válidas al respecto y este Congreso, ustedes queridos amigas y amigos, tendrán la oportunidad de conocerlos y de opinar sobre su contenido.
A veces a algunas personas se les olvidan los parámetros esenciales de nuestro ideario. Conseguir el respeto al máximo grado de libertad de todas las personas; procurar el logro de la igualdad y promover acciones en favor de los grupos discriminados; rechazar todo tipo de acción dirigida a discriminar a cualquier persona por su género, su origen social, sus convicciones políticas, su orientación sexual y su raza; promover políticas públicas para garantizar el goce de derechos a todas las personas; promover un modelo de desarrollo económico más equilibrado; garantizar un Estado laico y asumir que las convicciones religiosas individuales no interfieran las decisiones públicas; combatir la corrupción y a impulsar el cumplimiento de los compromisos adquiridos por Colombia en el Marco de la Cumbre Global anticorrupción de Londres; propugnar por la convivencia pacífica y la construcción e implementación de una paz estable y duradera; respaldar en las elecciones al candidato que sea escogido en consulta para representar al Partido Liberal en la lucha por la Presidencia.
Ruedan unos comentarios según los cuales el Partido Liberal discrimina a los cristianos. ¡Absurdo! El Partido Liberal respeta las creencias religiosas, luchó para que cesara la discriminación y persecución religiosa, apoyó y apoya la libertad de cultos; respeta profundamente a las Iglesias y denominaciones religiosas y se siente orgulloso de que en sus filas militen católicos, evangélicos, Sacerdotes, Pastores, gnósticos, en fin, un variado mundo de fe en el que el respeto y la libertad a todas las creencias sea el fundamento esencial de la convivencia. Fue en un gobierno liberal que se construyó la Constitución que aprobó la libertad de cultos y la igualdad entre todas las religiones; en un gobierno liberal se aprobó la ley de libertad religiosa; en un Ministerio Liberal se expidieron las primeras personerías especiales a las Iglesias cristianas.
La paz es hoy el eje central de la estabilidad democrática y la mayor esperanza de todas y todos los colombianos. La paz es un objetivo prioritario en el programa liberal. Apoyar el proceso de paz con las Farc es un deber liberal. La guerra es la peor lacra de un pueblo. Los esfuerzos actuales por la paz dirigidos por el Presidente Santos están dando resultados, han disminuido notablemente los crímenes, nuestra apreciada Fuerza Pública no está destinada como antes a morir en la guerra, los recursos económicos del país han empezado a ser más útiles en la lucha contra la pobreza, la ignorancia y las enfermedades, nuestros campos desolados empiezan a teñirse de verde esperanza.
Por el lado que se mire, el proceso de paz y sus buenos resultados están a la vista. Gozamos el cese bilateral del fuego, las Farc ya no son un grupo subversivo armado y violento, las Farc entregaron las armas y se están incorporando a la vida ordinaria de la Nación. Seguiremos avanzando con el Eln. Ningún liberal puede llamarse a engaño: la paz es para los rojos, para nosotros, un objetivo estratégico esencial. Como nos lo dijera hace poco el Santo Padre: “Seamos esclavos de la paz”.
Compañeras y compañeros: así como los liberales tenemos designios buenos para el país y para la gente, así como anhelamos la convivencia, hay otros que están en cosas distintas. La derecha política y la extrema derecha se están organizando para llegar a la Presidencia y hacer trizas el Acuerdo de paz. Y eso es solo el principio de lo que significaría un gobierno dominado por el neoliberalismo, facilitando la concentración de la riqueza, destruyendo nuestro valioso patrimonio ecológico, acabando con la naturaleza, los bosques, los páramos, los ríos sin diques de ninguna especie, conculcando los derechos a los trabajadores, entregando el campo a los más poderosos para que sean destruidos en el afán del desarrollo sin alma y de la riqueza sin compromiso social.
Todo depende de nosotros. Si queremos que de verdad haya cambios estructurales en este momento tan especial para el País, trabajemos; si amamos la democracia, tenemos que ganar las elecciones. Nos toca volver al poder gubernamental para que Colombia no se hunda en los personalismos, en el capitalismo salvaje, en la persecución de la gente y de los espacios progresistas. Claro que podemos ganar, pero tenemos que luchar.
La nuestra es una lucha pacífica, con convicciones, con propuestas, con seguridad en las ciudades, con educación de la más alta calidad; con más viviendas para los pobres; con espacios económicos solidarios; con una clase media bien formada y propietaria; con dignos espacios de todo orden para los necesitados, para los abandonados, para los enfermos. Acabemos la persecución y la injusticia, acabemos la corrupción, acabemos con la fatídica cultura del acetaminofén. Creemos en Colombia. Vamos a luchar, vamos a ganar. Viva el Partido Liberal.