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Por Felicia Saturno Hartt. Foto: U. Marcelino/Reuters.- El Expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva fue condenado este miércoles a nueve años y seis meses de prisión, por cargos de corrupción en el proceso conocido como "Lava Jato", según información emitida por el Juez a cargo del juicio, Sérgio Moro.

La condena a Luis Inácio Lula da Silva asombra y conmueve a América Latina y al mundo. Sobre todo porque lo consideraban no solo un exjefe de Estado, sino un ícono de la justicia social y de la izquierda de los trabajadores y un hombre de poderosa influencia en su país.

"Es el político más popular de la Tierra", decía en 2009 el entonces presidente estadounidense Barack Obama, respecto del líder brasileño. La popularidad de Lula parecía traspasar fronteras e ideologías. La mano que alzase tenía asegurado  el apoyo popular.

Nacido en el Estado de Pernambuco, fue electricista y obrero antes de convertirse en Presidente de Brasil. Ayudó a fundar el Partido de los Trabajadores (PT) en 1980 y desde entonces su carrera política fue en ascenso. En 2003 fue elegido Presidente del país más grande de América Latina y gobernó entre 2003 y 2010. Creó el programa "Hambre Cero" para ayudar a los más necesitados. Acusado en diferentes causas, Lula siempre negó los cargos.

"Lula se corrompió y corrompió a la sociedad brasileña", lo acusó en 2015 Hélio Bicudo, uno de sus antiguos compañeros de batalla del PT.

Lula fue condenado por haber aceptado de la empresa OAS un soborno en forma de un apartamento de tres pisos en Guarujá, en la costa del Estado de Sao Paulo, a cambio de favorecer a la constructora en sus negocios con la petrolera estatal Petrobras.

La sentencia de Moro, emitida en primera instancia, puede ser recurrrida aún por Lula. Inicialmente no estaba claro si el ex mandatario iba a ser arrestado ya en prisión preventiva.

Varios medios citaron directamente el veredicto de más de 200 páginas divulgado este miércoles. El caso del "tríplex en Guarujá" era el más grave en el que estaba acusado el ex líder obrero e ícono de la izquierda latinoamericana por "Lava Jato".

El ex mandatario debe responder aún en cuatro juicios más relacionados con la megacausa que investiga desde hace más de tres años una enorme red de corrupción en torno a Petrobras.

Lula, de 71 años, ha anunciado en varias ocasiones su intención de volver a presentarse a la presidencia en las elecciones de 2018 como candidato de su Partido de los Trabajadores (PT). Varias encuestas te adjudican la mayor intención al voto. Dilma Roussef, su hija política, dijo, al saberse la sentencia, que el Pueblo de Brasil lo liberaría al hacerlo Presidente en 2018. Todo es posible.

El Juez Federal Sergio Moro, que condenó al Expresidente Lula da Silva por corrupción y lavado de dinero, explicó en su sentencia que no ordenó una prisión cautelar del exmandatario para evitar "ciertos traumas".

"Considerando que la prisión cautelar de un Expresidente de la República no deja de envolver ciertos traumas, la prudencia recomienda que se aguarde" al juicio en segunda instancia, "antes de extraer las consecuencias propias de la condenación", expresó Moro.

Sin embargo, el juez, a diferencia de otras sentencias en las que decretó la detención y prisión preventiva del condenado, decidió que Lula "podrá presentar su apelación en libertad".

Moro afirmó que "con los episodios de orientación a terceros para la destrucción de pruebas (que atribuye a Lula), hasta habría cabido decretar la prisión preventiva", pero aclaró al final no lo hizo por "prudencia".

Ojalá esta sentencia al carismático Lula anime a los demás magistrados de América Latina a condenar la corrupción, la más grave expresión de la falta de ética de las clases dirigentes.